domingo, 20 de junio de 2021

Amapolas congeladas


El sonido de un despertador llena la habitación de un silencio denso que cuesta romper. 

Busco en unos ojos asustados el escondite en el que refugiarme antes de que nos encuentre de nuevo esa rutina tediosa de la que creímos habernos liberado, cuando en realidad sólo estábamos fantaseando sobre cómo sería eso de quererse sin un plan B; ¿cómo sabes si estás a punto de aterrizar o despegar?, entonces eres tú quien con esa pregunta me observas como una niña asustada tras haber decidido saltar al vacío por primera vez, llevamos horas jugando a ser valientes y parecía fácil hasta que nos hemos mirado desnudas una frente a otra, parecíamos felices minutos antes mientras yo me proclamaba reina a la vez que tu boca colisionaba con la mía, no me hubiera importado quedarme un ratito más en ese instante.

Me regalas unas flores que agarras con unas manos temblorosas y yo escribo en tu servilleta que he ido a por el desayuno y qué por favor no te vayas, jugamos a ser los personajes de distintas historias mezcladas mientras el mundo ahí fuera se olvida de nosotras; tu colección de discos nos fotografía aquí y ahora y nos emocionamos a la vez imaginando un futuro que no llegará mientras rascamos viejas cicatrices queriendo averiguar cómo se hace eso de quererse bien.

Encuentro una bala, la misma que tú encontraste hace unos días y la cual volviste a esconder por quedarte cinco minutos más sobre mi pecho, la beso y siento un sabor amargo que creía haber olvidado, me pides que tenga cuidado, te confieso que tengo miedo y de reojo observo que varias plantas de nuestra pequeña terraza se están marchitando, te beso queriendo ser feliz, me besas siendo feliz, y joder, se me acaba de meter algo en el ojo.

Me visto mientras mi cuerpo se balancea, creo que ya sé en qué se distingue un despegue de un aterrizaje, te muerdo con ganas queriendo sentirte bien dentro de mí para que no te vayas, para que no te esfumes del todo; me pides que no me vaya, no quiero irme, no así, pero quiero ser feliz y sé que aquí no es. 

Apagas el despertador, pero ya es tarde, la realidad ya ha vuelto a hacerse con el papel protagonista y nosotras ya no somos más que dos niñas jugando a quererse, no se nos daba nada mal para tener tan poca experiencia. 


viernes, 18 de junio de 2021

El amor es como la electricidad

El amor no muere, se transforma en una especie de energías que no siempre nos hace estar arriba, a veces también nos hace estamparnos, sentirnos inmortales durante unos segundos y recordar después la razón por la cual dicen que querer mucho es de valientes.
En muchas ocasiones en cuestiones de corazón somos nosotros mismos los que lo complicamos todo por esa falsa máscara que llevamos de seguridad, de seres distantes y precavidos, cuando en realidad con el paso del tiempo lo que de verdad escondemos es una montaña de miedos, miedo a ser demasiado intensos, a mostrarnos vulnerables, a reconocer que no tenemos ni la menor idea de cómo va esto, en definitiva, miedo a querer de más por el temor a que nos quieran de menos.
¿En qué momento los miedos jugaron tan bien sus fichas hasta el punto de hacernos creer que es malo querer de más?
Tenemos un protocolo de seguridad que hemos ido creando y perfeccionando con el tiempo; mantén las distancias, evita constantes manifestaciones de afecto, no muestres demasiado lo que sientes, mantén los pies en el suelo y no le des demasiada importancia.
Tenemos tantísimo miedo que casi nunca somos capaces ni de reconocerlo, preferimos agarrarnos a ese estúpido protocolo con la creencia de que si lo seguimos y nos acabamos estampando luego dolerá menos.
No creo en ese amor y no pienso seguirlo nunca, no creo en que querer a medias sea la solución, es más, creo que si quieres a alguien lo que debes hacer es eso mismo, quererlo con ganas e intentando que los miedos no jueguen un papel demasiado importante; querer mucho nunca será un error, lo que sí será es un acto valiente en una sociedad cada vez más individualizada y precavida, pero por eso mismo hay que ir en contra de la corriente y atreverte a querer con todo el corazón sin un plan B o sin un "por si no sale bien", sólo así podremos acercarnos a conocer qué es el amor.
Y no estoy diciendo con esto que vaya a salir bien ni mucho menos, son muchas las batallas a las que deberemos hacer frente y nos vamos a estampar un montón de veces a lo largo de nuestras vidas, y aunque no sea la primera vez que nos ocurre, siempre sentiremos ese dolor intenso a lo largo de los días y semanas que crees que ya no se irá nunca del todo, pero se irá, ese dolor no es para siempre, solo es una tormenta de las fuertes, permítete sentirlo también, déjate abrazar por él, confiésale tus miedos y ante tu ausencia de temor a reconocerlos este se acabará yendo; el amor también es eso, es un montón de emociones y sentimientos explotando a la vez en la que dos personas sin tener la menor idea de cómo va esto se atreven a quererse y a plantarle cara a los miedos que vengan a partir de ese momento en mitad del caos.
Tengo muchos miedos, sí, como todas las personas y como ser humano que soy, pero no quiero un escudo, no quiero querer a medias ni que me quieran a medias, no quiero mantener las distancias, no quiero esa forma de querer, quiero pasarme queriendo de más a quien me nazca querer, sin que ello suponga olvidarme de mí misma, tan malo es la dependencia como no ser capaces de reconocer que las personas pueden llegar a jugar importantes papeles en nuestra vida y nuestra felicidad, no somos tan independientes como queremos o como nos gustaría ¿qué problema hay?, pues que eso nos hace sentir vulnerables y, por tanto, le otorga a la otra persona la capacidad de hacernos daño, pero es que creo que por eso querer es de valientes, porque es enseñar aquellas partes de nosotros que contienen heridas, cerrar los ojos y confiar en que esa herida está a punto de recibir un beso y no un arañazo, ¿cómo no va ser de valientes querer?.
No tenemos ningún control sobre casi nada, y mucho menos en temas de amor, pero por favor, seamos valientes, al final somos lo que dejamos en el corazón de otros, y yo siempre preferiré querer de más y que me recuerden así, antes que querer a medias.
Y es que como ya he dicho, el amor no muere, tan sólo se transforma como esa chispa que nos hace sentirnos vivos de verdad. 



viernes, 11 de junio de 2021

2:14 y sigo sin pillar el sueño


A veces es raro, porque sé que necesito escribir urgentemente para no ahogarme pero no sé qué escribir, es parecido a ese tipo de tristeza que sientes en ocasiones y que no te hace llorar porque ni siquiera sabes identificarla con claridad ya que lo único que experimentas es un vacío que sigue doliendo alguna que otra noche; en muchas ocasiones siento que intento ir más rápido de lo que puedo y vuelvo a caerme, es cierto que también siento como voy mejorando, como voy adaptándome y evolucionando, pero ocurre todo tan despacio que me cuesta no intentar aumentar la velocidad, aunque sea sólo un poco.

Hace unos días escribí varias cartas volviendo a tocar aquellas zonas dolorosas de mi cuerpo, escribí sobre el puñado de pensamientos que nunca verbalizo y sobre la verdad en su máximo esplendor, pegué el sello y luego quemé las cartas, otras personas la tiran en una botella al mar, pero yo no quería que mi proceso terapéutico/intensito supusiera cierto nivel de contaminación, así que las quemé en la ventana ante la mirada de alucine de algún que otro vecino que confirmaba así que era una bruja, y no sé si fue por lo intensita que estaba ese día, por la playlist de música celta o por lo que en aquellas cartas quedó escrito, pero fue de algún modo liberador el hacerlo y el ver como las cenizas salían volando.

Una parte de mí está feliz por haber logrado muchísimas cosas que ni se imaginaba conseguir, pero la otra no tengo ni idea de cómo está, la siento agotada, pero desde hace un tiempo su cuidado y su atención está en mi lista de prioridades y es algo que me está viniendo muy bien.

No sé, intento cuidarme mucho y bien, hacer las cosas lo mejor que puedo, pero constantemente me encuentro en escenarios nuevos y ante emociones y sensaciones nuevas que nunca antes había experimentado, jamás habría imaginado que son tantas, y es como que estoy algo cansada de estar en alerta constante ante todo, estoy cansada de esforzarme tanto en cosas que parece que no le cuesta ningún trabajo al resto del mundo, estoy cansada de autosabotajes perfectamente planificados, de la lentitud de los procesos y de mí misma, pero es muy extraño todo porque, pese a estas sensaciones, tampoco diría que estoy mal, o no del todo, estoy en construcción, y el hecho de ser tan consciente de que el proceso de evolución en el que me encuentro no tiene retorno me asusta a veces porque ni yo misma sabría especificar en qué tipo de persona me estoy convirtiendo, conservo algunos aspectos importantes para mí, pero el resto está totalmente en demolición y no sé si son cambios a mejor o a peor, a veces intento observarlo todo desde la curiosidad y contemplar lo que va sucediendo, pero me cuesta demasiado, ojalá que este tipo de cosas fueran como los estudios y se pudieran mejorar en una biblioteca, pero creo que por eso mismo me cuesta, porque la única forma de mejora es la de salir de tu espacio seguro y atreverte, me encantaría algún día ser capaz de hacerlo siempre del todo, sería súper feliz.

En fin, no sé muy bien a dónde voy, estoy ya en un momento en el que estoy improvisando o inventándome formas nuevas de intentar llegar a algo, aunque no todo es malo, a veces entre las montañas, entre el furioso temporal y entre el conjunto de miedos aparece un área de servicio con vistas bonitas a un campo de flores y con personas con historias increíbles a sus espaldas, tal vez lo que necesito no sea más que eso, volver a encontrar otra área de servicio y ponerme a bailar entre las flores con la seguridad de que recordaré como se hacía.

Como de costumbre... yo que sé... sé que esta expresión no es nada poética, pero me define perfectamente en muchas más ocasiones de las que me gustaría. 

jueves, 10 de junio de 2021

La nostalgia del presente serán las historias que nos emocionen en el futuro

Tal vez los tristes somos nosotros y no los Domingos, tal vez los Domingos no sean más que un recordatorio de que la semana ya ha terminado, y tal vez en ella hayamos vivido las últimas veces de momentos en los que siempre querremos quedarnos cinco minutos más. 

Tal vez esta vez quieras tener ese último baile, y que sea conmigo, y que quieras abrazarme como solías hacer tiempo atrás, y tal vez yo quiera ese abrazo, que coño…me muero por recibirlo.

Tal vez la vida algún día nos permita encontrar las formas de quedarse, las formas de estar, los 5 minutos más antes de partir, las formas de poder realizar esa llamada y ser lo suficientemente valiente como para reconocer que, aunque no tenga ni la menor idea de cómo se sale de este punto, quiero salir de aquí junto a ti, que me da igual que esto no sea un "final feliz", pero molaría encontrar otras formas para no perder por el camino aquello que nos hizo felices.

Tal vez ocurra; en otro momento, en otro espacio y en otra historia, tomaremos café con leche y unas pastas de chocolate como las señoras fetén que siempre fuimos y hablaremos de cómo la gente tenía razón, que la vida no se acababa en esa despedida, sino que empezaba ahí, y joder ojalá que tu ausencia no hubiera sido parte de ese comienzo, pero es que tal vez todo esto era necesario para poder ahora contarte la infinidad de aventuras y viajes que viví, tal vez todo esto era necesario para valorarte y valorarme y para ser consciente de que a veces esa foto de tu cartera puede conservar más magia que el trébol de cuatro hojas que todos aspiran encontrar sin darse cuenta que lo llevamos aquí dentro.

Tal vez la vida son etapas y tal vez se pueda volver a algunas de ellas sin que eso implique retroceder, tal vez el mundo es un lugar fácil y los complicados somos nosotros, tal vez sí hay vida después del fin del mundo, tal vez la otra cara de la luna no sea tan distinta a la que vemos, tal vez los abrazos de despedida no son abrazos de despedida, sino el primer abrazo de una nueva historia, tal vez la otra cara de la moneda es la que necesitabas contemplar, y tal vez desde ahí no te quieras ir, tal vez quieras quedarte, y tal vez, sólo tal vez, yo quiero que te quedes.


   

viernes, 4 de junio de 2021

Cajas de música


Muerdes con ganas de verme perder el control y yo te miro con ganas de que no pares, de que te atrevas a seguir agarrándome con la misma rabia de quien intenta atrapar las olas de mar con sus brazos y con la misma fragilidad con la que una niña acaricia una flor preciosa, ambos polos se entremezclan en tu mirada, algo incierta, algo misteriosa; tu lengua juguetea con mi clavícula mientras tus dedos tocan sobre mis costillas una canción de piano triste y feroz a la vez.
Intento averiguar dónde está la trampa, descubrir en cualquiera de los mapas del tesoro que forman tus lunares la x invisible, pero no inexistente.
Agarro con mis manos el rostro de alguien inménsamente vulnerable y entonces aumentas la velocidad, me sujetas con más fuerza como para hacerme callar, intentando hacerme creer que tú mandas aquí, pero te equivocas, ninguna de las dos lo hace y si lo hacemos lo hacemos sin saberlo.
El dolor y el placer se entremezclan de una manera tan perfecta y tan irracional a la vez que genera cierta adicción a un no sé que, y aunque no podamos definirlo con exactitud podemos sentirlo como un tornado en el pecho que sube y baja a su antojo como si fuéramos las marionetas de una representación teatral en la que se escucha de todo excepto palabra alguna.
Tus manos se convierten sobre mi cuerpo en los cimientos de un edificio antiguo que no sé si se está derrumbando o contruyendo ante esos ojos oscuros, pero lo sujetas con firmeza, lo observas como un cuadro precioso sin pintar aún y escribes sobre él una carta de odio y de amor a la que acabaremos prendiendo fuego antes de salir de aquí para que nadie se entere, para que nadie descubra que lo irracional a veces resulta ser lo más lógico últimamente de nuestro día a día. 
El tiempo se enamora de nosotras, las canciones se emocionan o nos tachan de insensatas por la falta de normas a nuestro alrededor, y en tu vientre se derriten las razones por las que prometimos ir dejando todo esto, que no tiene sentido, pero tiene más del que tendría un par de besos formales. 
Dibujo en ti castillos en el aire y me proclamo vencedora de una batalla que nada tiene de batalla, te busco entre las zarzas y te encuentro a mis espaldas, susurrando mi nombre y derritiendo mis miedos por la dulzura y el distanciamiento con que lo pronuncias.
Te miro desafiante y te beso, entonces soy yo quien te susurra la verdad, quien se apodera de ti y de tus aparentes aires de seguridad y quien se pierde entre las sábanas de un mar que ruge violento.
- "Tengo que irme".
- "No te vayas".
Joder, que bonito nos acaba de quedar este momento, ten cuidado, te acabo de ver sonreír mientras dormía sobre tu pecho y eso podría destrozarlo todo. 

domingo, 30 de mayo de 2021

El equilibrio perfecto es que el caos te enseñe a bailar.


Como un funambulista, juego con el tiempo, con un puñado de emociones y con una montaña de pensamientos agresivos que pesan lo suficiente como para que la cinta que sujeta mis pies tiemble por miedo o adrenalina. 
Me paso horas pensando cada movimiento y aumentando la probabilidad de caer, guardo con extremo cuidado todo en cajones y jugueteo con los miedos antes de dormir para que algún día ya no me den miedo, pinto paisajes nuevos en lienzos antiguos creyendo que no lo son, grito los dogmas de una religión en la que ni creo, pero a la que me agarro cuando siento que el mundo es un sitio muy grande y yo un ser con demasiadas horas para pensar como para elegir la opción de no hacerlo; a veces logro durante unos minutos que todo permanezca en silencio, que la cinta sobre la que apoyo mis pies no tiemble, y llego ahí a disfrutar las diversas direcciones del viento, estas me muestran colores preciosos en hojas caducas que me invitan a a bailar una canción nueva en mitad de este caos. 
Pero caigo de mi columpio, de mi esfera y de mi tirolina perdida entre árboles porque ya no es mi momento, es nuestro momento; son muchos los rostros que me observan, algunos con curiosidad, otros con cierto desconcierto y otros con admiración, pierdo entonces los estribos por sentir la presión externa de llegar a ser ese alguien que siempre tenga un pasillo en el que poder ir descalza, paso entonces a conocer a las imágenes y recuerdos que esas personas tienen del funambulista que observan y me olvido de mí y de quien soy yo o quien quiero ser, intento de nuevo equilibrar todo, encontrar una forma de no caer al vacío y de poder seguir caminando sobre el aire que ahora ha pasado a ser algo más agresivo, a veces creo conseguirlo, otras vuelvo a las andadas y me siento vacía, como si fuera esa caja de música que carece de sentido si no la abre nadie.
Es tentadora la idea de colocarme ese cartel de "en obras" y seguir conmigo, seguir trabajando por lograr el equilibrio entre ambas perspectivas, pero demasiado tiempo sola también me puede hacer sentir una especie en extinción cuando no soy más que la chica que va leyendo en el metro y que curiosea sobre todo lo que hacen el resto de personas, entonces ¿alguien puede explicarme cómo se hace?, necesito la ayuda del público, la pista doble para llegar a entenderlo y entenderme, o la llamada telefónica para avisar de que hoy llegaré tarde.
No pretendo alcanzar un equilibrio, no pretendo encontrar la meta en algún momento o poder afirmar con seguridad que lo conseguí, pues esto no se trata de un objetivo a alcanzar, sino de un proceso al que poder adaptarme y lograr estar bien mientras evoluciono y me transformo en una persona distinta sin dejar de ser yo.
No pretendo tampoco ser dueña de la incertidumbre ni la marioneta de un destino inexistente del todo, sólo quiero tener la seguridad de que las ráfagas de viento en algún momento me enseñarán pasos de baile nuevos y no sólo a no caerme, es más, desde el suelo ya tengo la confianza de que también se puede aprender a bailar y a ser quien tú quieras ser en cada capítulo de esta historia, de la cual, ya te he hecho varios spoilers. 

sábado, 29 de mayo de 2021

Pequeñas cosas e instantes que me hacen feliz ✨

La carcajada que hace creer que el mundo es un sitio algo más fácil, los planes de futuro en cualquier cafetería y ser feliz aún sabiendo la complejidad y dificultad de que salgan, las cenas en el sofá con tu madre y no dejar de hablar, los "Te quiero" sin control y los "avísame cuando llegues a casa", los viajes improvisados, el olor a humedad, el sonido de las olas, el final perfecto de un libro, una nueva temporada de esa serie que ojalá no fuera a terminar, la cara de la gente ante las sorpresas, correr a abrazar a alguien sin importar el lugar, los dibujos con bolígrafos por aburrimiento en la mano o en cualquier trocito de hoja, cuando alguien habla de algo que le hace tanta ilusión que ni puede hablarlo con calma, perder la cuenta de las cervezas con alguien y no por alguien, descubrir una canción nueva y que te encante, la luna llena, las nubes con formas bonitas, los gestos de amor de los animales y su forma de mirarte, que te agarren de la mano cuando estás nerviosa, el sonido de las gaviotas mientras desayunas, bañarse cuando estás triste, los segundos antes de que comience un concierto, los olores que contienen recuerdos, desenvolver un regalo, las tapas de los bares en Madrid cuando no hay mucha gente, los picnics en el campo, la puesta de sol, el "subo, me cambio y bajo" en verano, llevar sudadera y pantalones cortos después de cenar en una terraza, las olas del mar, el tacto de las sábanas recién lavadas, las duchas frías en verano antes de acostarse, el sonido de las voces de tus amigos mezcladas, las películas con manta los días de lluvia y escuchar su sonido o bailar bajo ella, la comida basura entre horas tirada en el sofá, que un desconocido te sonría por la calle o te deje salir del metro antes de entrar él, notar como vas aumentando la amistad y confianza con alguien, ver las estrellas acompañada, sonreír a solas porque te has acordado de alguien o de un recuerdo feliz, beber agua muy fría en verano cuando tienes sed, la voz del bus diciéndote que has llegado a Avenida de América cuando se viene un plan muy chuli, poder contar algo bueno que te ha pasado y que te digan "yo ya sabía que lo conseguirías", que cualquier trabajador de cara al público te desee un buen día y que se note que lo dice de verdad, que me miren continuadamente sólo para ver como me pongo roja, que te echen de menos y te lo digan, que deje de doler y sentirte libre de nuevo, los abrazos por la espalda, apoyar la cabeza en la ventana del coche con música y mucho viento, ver a alguien cumplir su sueño, ver abrazos que no entienden de fronteras, comprarse un vestido y que te veas increíble, el contacto de las piedras de la playa con tus pies, la sensación de que estás haciendo las cosas bien, comprobar que ya vas estando más feliz, emocionarse y reírse a la vez, los abrazos fuertes, el ship de albalia, bailar todas las canciones, los besos de esquimal, sentirse parte del grupo y que pase el tiempo volando, los segundos antes de hacer una locura, los segundos antes de que se abra el telón, las películas Disney con palomitas, las voces unidas en las manifestaciones por los derechos de cualquier colectivo, las fresas con nata, que te abracen en silencio mientras lloras, comer o cenar fuera y que haya un postre con chocolate, prepararse antes de salir durante horas y que al verme en el espejo me sienta preciosa, echarme crema de manos y que se absorba con rapidez, la primera cita con alguien y que salga bien, hacer regalos a mano, compartir un plato pequeño con alguien con los mismos cubiertos, aprobar un examen que creíste que ibas a suspender, el olor a mandarinas y limón, estar de fiesta con amigos, alejarse y darte cuenta de lo feliz que te hacen, tocarme las tetas despacio, que mi abuela entre en la habitación cuando me hago la dormida y que me eche otra manta, los primeros brotes cuando plantas algo, las ardillas y todo lo que tenga que ver con ellas, la poesía y distintos tonos de voz recitando, hablar de quien te gusta con una amiga, que ella te hable de quien le gusta y gritar ambas ilusionadas, los ojos brillantes de las personas, los espaguetis con mucho tomate, las tartas hechas únicamente de chocolate, la sensación de complicidad con alguien sólo con miradas, estrenar ropa nueva, ver a niños y niñas  jugando todos juntos, el sonido de la cámara de fotos analógica, cantar en voz alta con amigas, observar una vela derritiéndose, quemarse los mofletes por el sol, las conversaciones profundas durante horas, escribir con música de fondo muy alta, que en el dentista te digan que no tienes caries, el café en la resaca, decirle cosas bonitas a la gente y que te respondan exageradamente y con audios y stikers, las croquetas, decir algo bajito y que te escuchen todos, los días previos a un plan grande y especial, mirar el reloj y que sean en punto, reírse mientras te estás acostando con alguien y tener que parar, ver a la gente que quiero felices, la piel de gallina, el olor a maría, pasar horas viendo la galería de fotos, sentirse bien en sitios nuevos y no sentirse tan atada al pasado, las margaritas, un pétalo de una amapola en un libro, los besos de los perros y los gato acaticiándote con su patita, comer algo que te gusta mucho cuando tienes hambre, las patatas fritas recién hechas, tener un hobbie nuevo, cantar en la ducha con agua muy caliente, ir en taxi y que el conductor sea majo, que te den las gracias, dejar de hablar porque crees que no te están escuchando y que alguien te diga: "sigue que te estaba escuchando", el sonido de las tortugas acostándose, ir al cine y que apenas haya gente, la cucharita y los mimos, que nieve, comer un dulce que no sabías que estaba relleno de chocolate, el sonido de las  aves, el sonido del tren, el algodón de azúcar, las camas elásticas, que te de el sol teniendo una chaqueta puesta y que no te sobre la chaqueta, cualquier tipo de mamífero abrazando a otro, saltar en los charcos, jugar con un hilo suelto y arrancarlo.
No te preocupes si hoy ha sido un día de mierda y sentías que todo iba mal, ya estoy yo aquí para mostrarte que las cosas van mejor de lo que parecen.

lunes, 24 de mayo de 2021

Estimado Mario Benedetti:


Te he leído en mis ratos libres, de puntillas, con atención, emocionada y dejándome abrazar por ti antes de dormir, en muchas noches has sido una manera más sencilla, menos complicada y más fácil de quedarme dormida, aún me queda mucho que descubrir de ti y prometo que pronto volveremos a seguir con nuestras citas nocturnas.
He disfrutado contigo, no lo voy a negar, pero mientras te leía me hubiera gustado que me hablaras más de qué ocurre estando a solas, qué ocurre cuando el final no es un "fueron felices y comieron perdices", y por qué lo muestras como el fin del mundo cuando es de esos finales, en verdad, cuando de verdad se puede decir que estás comenzando de nuevo. 
Lo he hecho, sí, te he seguido el juego en ocasiones en las que lo necesitaba, me he columpiado en ese "para siempre" del que hablábas, aún sabiendo que no era bueno para mí, pero me ha gustado hacerlo durante un rato, el problema es que tú no te has bajado en ningún momento de él y no sé si te admiro o me asustan tus excesivas expectativas en el amor; tampoco me gustaría ahora criticarte con dureza, pues durante muchos años te he disfrutado mucho y he creído en ti y en la utopía de que el amor todo lo puede, sería bonito que así fuera, pero creo que te equivocaste, no pasa nada, yo me equivoco constantemente.
He descubierto un nuevo mundo, todavía estoy aprendiendo y adaptándome a él, pero es un lugar más flexible, menos idílico y, en definitiva, más real.
En él he descubierto otra cara del amor del que no me has hablado demasiado, el amor de dejar ir, de soltar, de agradecer lo vivido, de experimentar el dolor de después y de confiar en que en algún momento se irá del todo; verás, no siempre hay que quedarse, pues el amor no hace todo posible, hay que saber cuidarse, quererse a uno mismo antes de nada y saber en qué punto te encuentras para no verse inmerso en batallas en las que no estás preparado para hacerles frente.
Estoy segura de que tú eres de esos que si se enamora de alguna flor preciosa del campo la arrancas en nombre del amor, no amigo no, la vida no es tan fácil como para creer que siempre puedes permanecer junto a esa flor ni que esta tenga que ser quien se adapte a tus contextos y a tu historia, tal vez sea posible que en ocasiones un poquito de su parte y un poquito de tu parte pueda aumentar las posibilidades de esa historia romántica jamás contada del todo, pero en otras ocasiones el amor es irse, hasta nuevo aviso o para siempre, yo que sé, pero si de verdad te parece preciosa esa flor lo último que deberías querer hacer es arrancarla de ese campo, lárgate de ahí y háblame del después, háblame de cómo llegas ese día a casa sin saber el camino de vuelta, háblame de cómo tu dolor se va transformando hasta ser una mariposa que echa a volar lejos, háblame del amor desde su máxima expresión y de la libertad,tuya y de esa flor, como una de las manifestaciones de amor más puras y de verdad, esta cara de la moneda no es fácil, a nadie le gusta leer finales alternativos a los clásicos, pero por eso mismo me hubiera gustado que tú hubieras hablado de ello.
Querido Mario Benedetti; adoro nuestras citas nocturnas, nuestros viajes en el tiempo y nuestras sesiones terapéutica como ese conjunto de cuentos de buenas noches, te agradezco mucho nuestras conversaciones y tu manera de querer, pero como ya te he dicho, me hubiera gustado que me hablaras también de las ocasiones en que el amor en vez de un "para siempre" es un "gracias por todo, adiós".
Nuestras vidas son importantes Sr. Benedetti, no las reduzca a un capítulo de la historia o una historia concreta tan sólo por creer que no hay más libros en la estantería, hay muchísimos más, algunos que ni conocemos y otros esperando ser escritos por nosotros, no tenga miedo al fin del mundo, yo también lo tuve, me asusté mucho y eché a correr, pero le puedo asegurar que hay vida después del fin del mundo y que sin la existencia de los finales sería imposible empezar nuevos comienzos, ¿no cree?.
Nos vemos pronto en cualquiera de nuestras citas nocturnas, tengo ganas de escucharle. 



domingo, 23 de mayo de 2021

Insomnio rutinario


Yo a estas alturas ya no sigo una dirección concreta aquí dentro ni un camino bien marcado, a veces me gustaría tenerlo, pero al final acabas cayendo en la cuenta de que tú eres quien marcas gran parte del recorrido.

Estoy improvisando sin saber exactamente cómo lo hago, estoy intentando cuidarme algo más de lo que lo hacía, pensar menos o que hacerlo no me suponga tanto desgaste e intentar, demasiado despacio para mi gusto, abandonar todo lo que está en un nivel demasiado superior al mío o lo que me haga sentir defectuosa, me niego a creer que lo sea, soy rara y complicada, pero defectuosa ya me suena muy mal y no quiero echar por tierra los logros que llevo ante la opción de esa alternativa. 

Ojala que aquí dentro se pudiera lograr el mismo silencio que el de fuera, ojalá que mágicamente las cosas fueran más fáciles o que me dieran sino un manual de primeros auxilios, se supone que debería estar feliz y emocionada por terminar una etapa, sé que estoy camino de volver a serlo, pero todavía no lo he conseguido, me encantaría ver, como si esto fuera una ruta por el campo, una marca blanca en alguna de las piedras como señal de que voy bien, en verdad no sabría decir si voy bien o mal, como ya he dicho estoy improvisando, estoy haciendo las cosas lo mejor que puedo en cada momento, desde fuera no es suficiente, pero a mí me sirve para mantenerme por ahora. 

Todo el mundo me habla del tiempo, dan por supuesto cómo estoy en cada momento cuando ni yo misma lo sé y si no sonrío lo suficiente me dicen que estoy rara mientras inician un discurso existencialista que seguro que ni entienden ellos mismos.

A veces me gustaría que alguien quisiera saber qué he comido hoy tan sólo por acabar hablando de cómo ha sido el día, sin normas ni juicios precipitados, no sé...

Tengo ganas de ir a la playa y escuchar durante horas las olas del mar, en algunas ocasiones he conseguido sólo escucharlas a ellas y eso es exactamente lo que necesito ahora para poder dormir algo. 

domingo, 16 de mayo de 2021

No arregle la ventana, me gusta así


No voy a volver a ser la de antes, así que dejar de pedirme algo imposible, lo siento, a mí en ocasiones también me gustaría volver a ser la de hace un tiempo, pero hace unos días descubrí que no voy a volver a ser la de antes nunca más, suena drástico, lo sé, y no sabéis el miedo que me provoca decirlo en voz alta, pero a la vez sé que este momento, esto que siento ahora era inevitable, si os sirve de consuelo mantengo en mí ciertos detalles, ciertos gestos y ciertas fantasías con las que me gusta jugar y viajar en mi tiempo libre, aunque hasta ellas han cambiado.
No puedo hablaros mucho de quien soy ahora mismo, estoy en reconstrucción y todavía hay cajas de cartón que no me he atrevido a abrir, voy poco a poco, el miedo ralentiza mucho mi ritmo y en varias ocasiones me obliga a parar y respirar, pero luego sigo con ello y voy observando, a veces con curiosidad y otras con tristeza, que hay en el interior de esas cajas; esto sí que son obras desde cero.
Hay algunas cuantas paredes que he decidido mantener, pero el resto hay que destrozarlo todo para volver a construir, por ahora sólo tengo esto que ves, un montón de cajas de cartón y cuatro habitaciones vacías en cuyas paredes he pintado flores de colores para que parezca un lugar más acogedor, he salido a conocer el lugar y he descubierto un precioso campo de amapolas, suelo pasar horas bailando entre ellas con los ojos cerrados, me encanta hacerlo, es como volar.
También he conocido al nuevo vecindario y me he sentido bien al ser consciente de que cada vez hablo menos del ayer y vuelvo a hablar ilusionada de planes y sueños futuros, me sirve como prueba de qué, aunque sea demasiado despacio, voy convirtiéndome de nuevo en alguien a quien cada vez tengo más ganas de conocer. 
También he recibido visitas de dos o tres personas que llevan años aquí cerquita y me han hecho reír durante horas, hacía tiempo que no lo hacía y he sido feliz.
En mi nevera he encontrado una nota pegada con un imán: "Lo estás haciendo muy bien, no tengas miedo, estoy aquí cerquita por si me necesitas" -Mamá-, me ha hecho sonreír mucho, pero no se lo he dicho, debería hacerlo, lo sé.
Hace unas semanas me di cuenta que una de las ventanas no cierra bien y hace un pequeño ruido cuando el viento está furioso, ayer en una de las agendas que tenía guardadas leí una de esas frases de Mr. Wonderful tan escuchadas que ya ni efecto tienen: "Cuando una puerta se cierra, una ventana se abre", tal vez por eso la ventana no cierra bien, hay unas vistas impresionantes desde ella y el color rosado de las nubes al anochecer te hace no poder dejar de mirarlas.
Esta noche, mientras volvía a ver una de esas películas de las que ya he perdido la cuenta sobre el número de veces que las he visto, apareció por mi ventana uno de los dragones de mi reino que durante años ha estado aquí cerquita.
- Majestad, dígame por favor que no estabas viendo la misma película de siempre.
- Esta ya iba a ser la última hasta nuevo aviso- le digo rápidamente sabiendo que no debería estar haciéndolo. 
- Estoy seguro de que todavía no has salido de casa, y ni habrás conocido a todas las nuevas personas y seres mágicos de los alrededores, ¿me equivoco?.
- Puff, que pereza, prefiero quedarme aquí, ya tendré tiempo para salir a nuevos lugares y además sabes que el rollo de los vínculos y todo eso no se me da nada bien.
Suelta entonces una carcajada sonora que resuena en el piso.
- Bueno, así es más divertido.
Le miro con cara de pocos amigos por el comentario.
- Estoy seguro de que hay muchísimos reinos por descubrir, no voy a obligarte a que tengas ganas de salir, pero por favor, dale una oportunidad a este sitio y a ti.
Me subo entonces sobre su lomo húmedo por el tacto de las escamas y me acurruco sobre él por el viento gélido de esas horas, las nubes quedan por debajo de nosotros y sólo se observa a lo lejos un campo lleno de amapolas.
Miro un momento antes de irnos hacia el interior del piso y observo mi capa de superheroína apoyada en un viejo sillón y unas paredes llenas de flores pintadas con colores tan vivos que me siento como si estuviera a punto de empezar una nueva aventura totalmente diferente a las anteriores.
Me acerco al oído de mi dragón, le doy un beso y le susurro:
- A conquistar el mundo pequeño.

Y entonces salimos volando de allí mientras gritamos de alegría sin saber exactamente el motivo, pero con infinidad de ganas de ir descubriendo este nuevo reino al que acabo de llegar. 

sábado, 8 de mayo de 2021

Pétalos de Margaritas


Hoy me fui a perderme por Malasaña en busca de algún bar en el que refugiarme durante unas horas del estrés, de la ansiedad y del miedo ante el futuro de estas semanas y meses que hay por delante. 
Acabé en uno ya conocido lleno de estanterías llenas de libros y donde preparan un café con la espuma en forma de corazón que está riquísimo, es una tontería, pero ese detalle y la sonrisa de la dueña del bar hacen que me sienta como en una nube aislada del mundo.
Me encanta escribir en sitios así ya que suelo tener más inspiración de lo normal con tan sólo fijarme en las personas que me rodean.
Esta vez estuve observando a dos mujeres de cabello canoso que vestían dos abrigos tan elegantes como si fueran dos actrices en su mejor momento personal y profesional, ambas reían con ganas y con gestos de complicidad hasta tal punto que acabaron llorando de la risa que se contagió a otra personas que estaban cerca.
Me hizo sonreír observar la divertida escena, pero a la vez me encogió un poco el corazón al ser consciente durante esos minutos que hace demasiados meses que yo no me río de esa forma, lo reconozco, me ha dado mucho envidia; cada vez más me río por compromiso, porque algo me ha hecho gracia o porque estoy nerviosa, pero hace mucho que no me río de verdad hasta el punto de llorar y lo echo tanto de menos...
En voz alta no he dicho nada, pero dentro de mí he escuchado a una niña secándose rápido las lágrimas y diciendo: "jo, yo quiero eso".
En verdad hace muchos meses que no me río de verdad, que no sonrío porque de verdad quiera hacerlo o que no me siento como súper ilusionada, es como si me hubiera transformado en una persona seria y que se limita sólo a seguir la corriente al resto porque le han dicho que eso es lo que hay que hacer si quiere dejar de sentirse mal.
No sé, me he echado muchísimo de menos hoy; yo solía reírme sin parar hasta sin saber muy bien por qué había empezado a reír, sonreía porque me sentía con ganas de hacer mil cosas y tenía ideas tan locas y creativas que era capaz de viajar a mi mundo y sentirme invencible allí, me encantaba ese lado de mí y, jamás lo hubiera imaginado, pero me encantaba que no me entendiera casi nadie con facilidad y que ni siquiera me importase, jo, ¿dónde estás?.
Ahora las personas de mi alrededor me dicen que se me ve mucho mejor, que me adapto mejor a todo y me hablan de cosas actuales que han pasado; joder yo no quiero ser como vosotros, no quiero ser normal ni acercarme a ello, quiero ser como era antes en todo lo bueno, estar sola y no sentirme sola o ser rara para la mayoría, estoy cansada de esperar que ese lado de mí regrese porque cada vez me cuesta más creer que pueda volver.
Estoy muerta de miedo y no me gusta sentirlo durante tanto tiempo, tengo tantísimo miedo respecto a tantas cosas diferentes que a veces sólo me gustaría desaparecer un rato hasta que todo pase o hasta que las cosas no parezcan tan difíciles; a veces me encantaría recibir una carta de mi yo futuro y poder leer en ella algo como: "Vuelves a ser la de siempre, aunque no sea como antes, confía en mí".
No sé, al menos me serviría como una prueba de que todo irá bien, estoy agotada de no saber qué hacer en casi ningún momento y que sean otros los que deciden por mí lo que sentir o dejar de sentir.
Después de un rato, las dos mujeres se levantaron y se fueron sin poder articular palabra sin que alguna carcajada les interrumpiera, a una de ellas se le cayó una margarita algo mustia, me levanté y fui a devolvérsela creyendo que tal vez podría ser como un amuleto o tener algún valor especial.
Ambas se miraron entre ellas y luego la mujer a la que se le había caído la margarita sacó de su otro bolsillo muchas otras margaritas sin apenas pétalos, en ese momento confirmé lo tanto que me gustaría en unos años ser como ella y llevar mis bolsillos llenos de flores.
- "Quédatela, por cada pétalo puedes pedir un deseo como yo he hecho con estas otras, ¿ves?".
Mi cara era un cuadro y no sabía si esas dos mujeres me estaban vacilando, pero ambas me miraban serias y sin apariencia de que estuvieran bromeando.
- "Gracias, supongo" dije mientras les sonreía por lo surrealista que estaba siendo ese momento.
Volví a entrar en la cafetería, me terminé mi café y me quedé sonriendo a la nada como si acabara de hablar con dos seres de un mundo mágico.
Observé la margarita, arranqué un pétalo y lo apreté con fuerza en mi puño.
"Quiero volver a reírme sin parar hasta llorar un montón de veces porfi, echo muchísimo de menos sentirme así".
Soplé con fuerza el pétalo y este echó a volar, ojalá que se cumpla.
Volví a casa sin haber escrito apenas nada, pero más animada que antes, ojalá volver a salir más veces a sitios como estos, me encanta hacerlo y lo hago demasiado poco para lo tanto que me llena ese tipo de días.