jueves, 19 de marzo de 2026

Flores de caminos preciosos


Sonríe de una forma tan bonita que hace que el mundo parezca un lugar más amable, más humano... me quedo embobada viéndole, me columpio en su sonrisa como si fuera ese columpio en el que subíamos de pequeños y en el que todo era posible, los miedos desde aquí parecen más pequeños, más inofensivos. 

No sé exactamente cómo he llegado hasta aquí, siento que todo ocurrió de forma tan natural que ni siquiera antes me paré a pasar en qué hacíamos o sentíamos; me ayuda a (re)conectar con las cosas importantes: la ternura, las emociones a flor de piel, conmigo misma, con el amor en el que creo. A veces me descubro rompiendo a reír o sintiendo algo menos de dolor con todo lo que ayer me hacía llorar, está ayudándome a sanar algo que elle nunca rompió, y que también le rompió a sí mismo, ¿cómo no creer en el amor y en la ternura después de haberle conocido?. 
Tengo muchos miedos, los tengo todo el rato, a veces hacen más ruido y otros menos, pero a su lado parecen tan diminutos... me gusta ir a la izquierda de su pecho, rozándole el corazón y cuidando de ambos con mimo y cariño, no aguanto demasiado sin querer perderme en esos ojos preciosos. Besarle o cada uno de nuestros abrazos es como un gol en el minuto 90, como el final de esa película intensa en la que todo encaja y sonríes, entonces, al creer un poquito más en los finales felices o como encontrar bajo tu cama esa pulsera importante que creías haber perdido; se siente como rendirse en todas las luchas contra los miedos y monstruos y salir vencedora, el mundo es un lugar más bonito y especial desde su hombro o agarrada de su meñique cuidando bien esa pinky-promise que hicimos todavía temblando de miedo. 

Me gusta, me gusta mucho lo que siento aquí dentro; también me asusta, la culpa se une a los miedos intentando hacerme sentir mal, muchas veces lo consiguen, pero, nunca damos ni un paso atrás. No lo damos porque somos, después de todo, más valientes de lo que creíamos y porque juntas somos capaces de viajar a un lugar especial en el que somos realmente felices. No lo sé, me merezco todo esto, nos merecemos todo esto y nos merecemos no dar ni un paso atrás porque tal vez todo esto no es más que el resultado de cuando haces las cosas con tanto amor.

Me pierdo en su mirada, beso su sonrisa temblorosa en la que fantaseo cada noche con quedarme a dormir allí y acaricio el rostro de alguien tremendamente vulnerable, precioso y especial. Somos tan bonitos juntos que ojalá siempre nos quede un beso más, un abrazo más.

Abrázame por favor, ojalá nunca lo dejes de hacer, las vistas son preciosas desde ahí. 

P.D: Sigue haciéndolo todo por amor y con amor, las cosas nos están yendo bien por ese camino. 

lunes, 9 de marzo de 2026

La paz de soltar y respirar


El problema apareció en el momento en que intenté agarrar(me) de un corazón que ni siquiera sentía merecerlo, de unas manos que solo querían agarrar tanto como pudieran y escapar ante el más mínimo riesgo de derrumbe. 
Me miro en el espejo, los días negros vuelvo a cuestionar si merece la pena jugársela por alguien como yo, me castigo y me juzgo con dureza cada vez que me recuerdo intentando ser escuchada en mitad de esa infinidad de abrazos de despedida... sal de ahí pequeña por favor. Ese dolor de la tripa continuo y esas dificultades para respirar bien o estar tranquila no son exceso de ilusión o magia, sino de incertidumbre violenta y miedos rugiendo... ojalá poder rescatarte a ti esta vez, ojalá poder abrazarte y ayudarte a salir. 
Cierta tristeza sigue, a veces, acompañándome en el día a día, sobre todo, cuando me pasa algo bueno... fantaseo un ratito imaginando cómo sería que quisieras que te lo contase, luego me recuerdo en ese lugar sola abarrotado de gente y a ti desapareciendo entre todos ellos como si nunca hubieras estado aquí, intento gritar tan alto como puedo, pero no soy capaz de hacerlo, no quiero hacerlo. 
Me despierto asustada y respiro aliviada de ya no estar allí, observo a mi alrededor, este nuevo lugar es mucho más amable, más real, más tierno.
Todo cambia muy rápido; emociones y pensamientos contradictorios chocan estrepitosamente unos contra otros impidiéndome disfrutar del todo los momentos bonitos, me da rabia que en los momentos más bonitos aparezca, a veces, tu recuerdo castigándome por esto, como si estuviera haciendo algo malo. 

He descubierto y estoy descubriendo mucho de mí misme y, también, de mi alrededor... a veces es agotador, pero estoy descubriendo nuevos brazos que sostienen con mimo, miradas en las que me quedaría a dormir, y quien sabe si a vivir... nuevos brillos especiales en los lugares de siempre y sonrisas en las que me columpio, aunque todavía no haya soltado a los miedos. He vuelto a comer y a reír con más facilidad, me gusta mucho hacerlo, soy muy feliz cuando lo hago. Y, pese a esa tristeza algo molesta, ya no me duele la tripa ni la garganta como si tuviera algo ahí atascado que nunca sale del todo; sinceramente, tengo gran parte de mi mundo patas arriba, pero siento que pasito a pasito voy bien, estoy volviendo a mí sin dejar de intentar cuidarme también por quienes se ilusionan más que yo con cada pasito que damos. 
Gracias por estar.