Aquello que el viento no logró llevarse
Esto no es un blog, es mucho más. Es la última bombona de oxígeno que me queda en ocasiones. Es cada centímetro de mi piel sintiendo la lluvia. Es un vacío aquí dentro que a veces araña provocándome vomitar las últimas mariposas que habitan en mí. Es el conjunto de monstruos que habitan bajo mi cama confesándome sus miedos. Es un polvo sucio y rápido. Es un jodido y precioso caos difícil de entender, así que no te pido que lo entiendas, pero sí que no te olvides de donde esta la salida.
miércoles, 31 de marzo de 2060
Empecemos...
Sí, escribo, empecé a hacerlo por necesidad y por buscar algo de orden dentro de mí y en mi vida, con el tiempo descubrí que me ayudaba hacerlo y decidí seguir, aunque fueron y siguen cambiando ciertos elementos como la frecuencia con la que lo hago y las razones que impulsan a ello. Me pasé años intentando encajar (siempre es algo que me ha costado más de lo debido), deshacer ese caótico desorden del que os hablo y sentirme una más del grupo de personas con el que estuviera rodeada; hasta que no pude más y desistí, y creyendo que se trataba de una retirada por mi parte descubrí que me equivocaba, que era yo la que había ganado esos conflictos internos y externos, así que empecé a amar mi desastre encontrando cierta belleza en él que, probablemente, siempre estuvo pese a que era la primera vez que la sentía, que la palpaba como una especie de energía y fuerza que me había ido acompañando siempre.
Así que aquí sigo, siendo la rara, la que camina descalza y la que se mira sonriendo al espejo por las mañanas pese a las "pintas" que pueda tener, si me desnudas los miedos e inseguridades verás aquí dentro a una niña viendo dibujos, tomando Colacao con galletas y riéndose de las cosas más absurdas de la vida.
Tengo una manera poética pero jodidamente complicada de verlo todo, ya lo iréis comprobando.
Sólo os pido antes de daros paso que seáis valientes y os dejéis llevar por lo que sintáis en cada instante, sinceramente, creo ,desde no hace mucho, que siempre será mejor quedarse con la culpa o con un desastroso final antes que con las ganas; empezar a desordenar ese baúl de recuerdos, personas y sentimientos por vuestra habitación y enamoraros de ese caos aparentemente sin sentido. Os pediría también que si no queréis estar aquí no lo hagáis, pero si estáis, si os quedáis a seguir los diminutos pasos de esa niña que ahora se prepara el desayuno y su Colacao, ir despacio, es más insegura de lo que debería y de lágrima demasiado fácil, no hace falta que la cuideis, eso es algo que(más o menos) sabe hacerlo perfectamente sola, simplemente acompañarla en su preciosa o caótica batalla donde no habrá ni vencedores ni vencidos, simplemente habrá sentimientos y cierta magia que ya no cabía en su interior.
Bien, pues después de todas estas normas y especies de condiciones para tratar con alguien como yo, empecemos:
miércoles, 9 de septiembre de 2026
Pasos hacia delante mientras la nostalgia no me ve
Algunos días me siento disociada con respecto a todo, como si el tiempo y el mundo se hubiesen detenido meses atrás y yo me hubiera quedado también inmóvil. A veces, estar disociada te hace sentir en una aparente "paz", pero sé que no es real y que, antes o después, hay que salir de ese estado y volver a sentir, pese al miedo que de hacerlo. He descubierto que la escritura, y leer después lo escrito, me ayuda a volver a sentir y respirar. He celebrado este pequeño descubrimiento y me he sentido bien, intento celebrar cada mínimo paso hacia delante que doy, aunque siga en ocasiones quitándoles importancia.
Intento respetar el proceso y mis propios ritmos, a veces me cuesta hacerlo, pero os prometo que lo estoy intentando. Intento fijarme mucho en todo mi alrededor y en mí misma, algunos días ocurren cosas buenas o bonitas, y no quiero perderme ninguna; escucho mucho a mis tripas y mundo interior, procuro cuidar y sostener todo lo que me hace sentir bien. Es un momento raro este en el que me encuentro, pero, estoy intentando ir sintiéndome mejor, salir algunos días fuera, dejar que todo lo que se tenga que ir se vaya sin caer en la trágica idea de que esto sea el fin del mundo. Y respirar, seguir respirando siempre; para alguien con ansiedad respirar a veces es todo un privilegio cuando todo lo de ahí fuera asfixia
Siento nostalgia y tristeza en muchos más momentos de los que me gustaría, he dejado de pedirles que se vayan, les dejo un pequeño rincón de mi habitación y, aunque parezca contradictorio, ellas se vuelven menos violentas, más tiernas. El abandonar la lucha de intentar que desaparezcan ya mismo me ha dejado abrirle la puerta a otras emociones más agradables, siempre que llegan les agradezco la visita y les pido, intentando no parecer muy ansiosa, que por favor se queden el tiempo que quieran.
He plantado unas flores de colores y semillas de tomates Cherry; tiempo atrás cuando he estado muy triste me ha ayudado a confiar en los procesos de la vida y en que, a veces, que no veas aún resultados no significa que no estén sucediendo cosas bajo la tierra. Hoy he visto dos hojitas diminutas y reconozco que me ha hecho ilusión, pese a que de puertas hacia fuera pueda parecer una tontería.
No sé... estoy triste gran parte de días, pero también estoy moviéndome poco a poco y agradeciéndo(me) cada pasito hacia delante, son importantes y no quiero olvidarme de ninguno de ellos cuando miedos o monstruos vengan a visitarme de nuevo.
Lo estoy haciendo como puedo, no estoy como ni donde me gustaría estar, pero tampoco estoy donde estaba hace unos meses, eso también es importante.
Confiar en el proceso y pasito a pasito, supongo que no queda otra, gracias a quienes seguís aquí, sé que no soy precisamente el alma de la fiesta ni alguien fácil de llevar últimamente.
Os escribiré pronto, os lo prometo.