miércoles, 31 de marzo de 2060

Empecemos...

Bienvenidos, siento el desorden,aunque, siendo sincera esto nunca ha estado demasiado ordenado.
Sí, escribo, empecé a hacerlo por necesidad y por buscar algo de orden dentro de mí y en mi vida, con el tiempo descubrí que me ayudaba hacerlo y decidí seguir, aunque fueron y siguen cambiando ciertos elementos como la frecuencia con la que lo hago y las razones que impulsan a ello. Me pasé años intentando encajar (siempre es algo que me ha costado más de lo debido), deshacer ese caótico desorden del que os hablo y sentirme una más del grupo de personas con el que estuviera rodeada; hasta que no pude más y desistí, y creyendo que se trataba de una retirada por mi parte descubrí que me equivocaba, que era yo la que había ganado esos conflictos internos y externos, así que empecé a amar mi desastre encontrando cierta belleza en él que, probablemente, siempre estuvo pese a que era la primera vez que la sentía, que la palpaba como una especie de energía y fuerza que me había ido acompañando siempre.
Así que aquí sigo, siendo la rara, la que camina descalza y la que se mira sonriendo al espejo por las mañanas pese a las "pintas" que pueda tener, si me desnudas los miedos e inseguridades verás aquí dentro a una niña viendo dibujos, tomando Colacao con galletas y riéndose de las cosas más absurdas de la vida.
Tengo una manera poética pero jodidamente complicada de verlo todo, ya lo iréis comprobando.
Sólo os pido antes de daros paso que seáis valientes y os dejéis llevar por lo que sintáis en cada instante, sinceramente, creo ,desde no hace mucho, que siempre será mejor quedarse con la culpa o con un desastroso final antes que con las ganas; empezar a desordenar ese baúl de recuerdos, personas y sentimientos por vuestra habitación y enamoraros de ese caos aparentemente sin sentido. Os pediría también que si no queréis estar aquí no lo hagáis, pero si estáis, si os quedáis a seguir los diminutos pasos de esa niña que ahora se prepara el desayuno y su Colacao, ir despacio, es más insegura de lo que debería y de lágrima demasiado fácil, no hace falta que la cuideis, eso es algo que(más o menos) sabe hacerlo perfectamente sola, simplemente acompañarla en su preciosa o caótica batalla donde no habrá ni vencedores ni vencidos, simplemente habrá sentimientos y cierta magia que ya no cabía en su interior.
Bien, pues después de todas estas normas y especies de condiciones para tratar con alguien como yo, empecemos: 

viernes, 24 de abril de 2026

El amor


No sé qué va a pasar ni en qué momento exacto nos perdimos; sé que ambas hemos intentado varias veces volver a encontrarnos, conectar y encontrar las formas de seguir caminando juntas, no nos falta amor y no fue algo concreto lo que nos llevó aquí, supongo que fue el cúmulo de muchas cosas, muchos cambios y muchas emociones nuevas explotándonos en las manos y en nuestros respectivos mundos. 
Intento que ningún pensamiento negativo ensucie nada de esta historia, me repito que lo hemos hecho bien, o lo mejor que supimos y que el amor y las ganas de querernos hasta el final nunca nos faltó, que esto no va de que de pronto eso desapareciera o que alguna ya no estuviera, estuvimos y estamos, nos vemos, pero hace tiempo que no logramos mirarnos. 
Tenemos un mes, un mes para sentarnos de verdad, apagar el ruido e intentar volver a mirarnos como tiempo atrás hacíamos; es curioso, hemos estado alejadas tiempo, pero sigo enamorada de ti hasta las trancas, sé que nos hemos echado mucho de menos, no sé que exactamente qué nos pasó, pero sigo con las mismas ganas de besarte, abrazarte, que me saques a bailar en nuestro restaurante de siempre y que me hagas reír cuando estábamos a punto de llorar, es una de tus preciosas formas que tienes de enamorarme un poquito más. 
No sé qué va a pasar, pero pase lo que pase tú y yo ya hemos ganado. Me dices que yo te ayudé a volver a creer en el amor, tú me ayudaste a creer en mí a través del amor, y este es uno de los infinitos regalos que siempre voy a llevar conmigo, siempre voy a llevarte conmigo, ya te lo dije y así lo haré, aquí dentro siempre tendrás una habitación especial llena de todos esos instantes especiales que hemos vividos juntas. Obviamente, me encantaría este mes encontrar las formas de seguir caminando juntas, de seguir queriéndonos y cuidándonos a centímetros de distancia, pero, si no es así lo aceptaré con el mismo amor con el que te recibí en mi vida, el amor también es saber soltar, respirar hondo, agradecer lo vivido sin negarle el acceso también a la tristeza y seguir creyendo en el amor tanto como ya hacíamos antes de coincidir, mira hasta donde nos llevó hacerlo. 
Hay mucha vida, mucha belleza y mucho amor dentro de nosotras y a nuestro alrededor, es nuestro deber seguir permitiéndonos sentirla bien dentro y dejarnos llevar por ella, no conozco otra forma de existir en el mundo. Tengo mucho miedo a que esto sea una despedida, a abrazarte y temblar ante la posibilidad de que sea el último abrazo, ojalá que si ahora nos toca despedirnos podamos encontrarnos en unos años, aunque ya no sea igual, aunque ya no sea la misma historia de amor que llevamos escrita hasta ahora. 
Eres tan preciosa, tan especial... tan mágica... que afortunada soy de haber compartido estos años contigo, que suerte la mía de haberte podido querer y haber recibido tu amor también. 
No sabes lo tanto que me gustaría, tras este mes, encontrar las formas de seguir mirándonos y acompañándonos, pero es que influyen e influirán tantas cosas en ello que intentaré solo disfrutar de esos ojos chocolate que me miran ilusionados cuando son felices y saborear bien cada instante y cada "te quiero". 
Ya está amor, tenemos el ahora, tenemos una historia de amor preciosa a nuestras espaldas, nos tenemos a nosotras, pase lo que pase.

Pase lo que pase, te quiero mucho, siempre lo haré, de una forma u otra.

miércoles, 15 de abril de 2026

Miedos y recaídas salvajes


No hay nada más peligroso y violento que mi propia cabeza cuando tengo mucho miedo. 
Es tan bonito, es tan preciosa, que me muero de miedo al sentir todo lo que siento aquí dentro.
Mi cabeza y mis miedos, esta semana, han ganado partida tras partida y yo me rompo a llorar con facilidad escuchando en mi mente palabras de despedida de algo que no quiero soltar, de alguien en donde me gustaría quedarme a vivir.
Vuelven experiencias del pasado a golpear con una fuerza y vida que creía que ya no tenían, me tiembla el cuerpo, me duele todo por dentro, y llorando una niña en el pasillo les grita a los monstruos que dejen de mentirle, que no está pasando nada malo, que aquí esta segura... pero ni ella misma es capaz ahora de confiar en ello.
Me da mucho miedo cuando todo lo bueno parece haber dejado de existir ante mis ojos y son un puñado de feroces lobos los que hacen temblar y mostrar la opción de huir como la única opción de supervivencia.
Me repito que no quiero huir, que quiero quedarme hasta el final, que esta no es la misma historia que tiempo atrás nos hirió y que vinimos aquí a sentirlo todo en nombre del amor... pero todavía ando con mucho miedo, tanto que me asusta mi propia cabeza cuando parecía estar todo mejor. Quiero confiar, de verdad que quiero hacerlo, pero es tan grande y vertiginoso todo lo que me ocurre por dentro.
A veces no es tanto el miedo a salir herida lo que me da miedo, sino el verme en el espejo y verme transformada en ese monstruo capaz de destrozar o derribar las cosas bonitas y especiales por no creer que las merezca, que son demasiado bonitas para ser reales.
Intento respirar, no darme por vencida, confiar hasta el final y que los miedos no me hagan ver la realidad distorsionada, pero claramente voy perdiendo en el intento. 

Cuando dejo de llorar en mi mente empiezo a escuchar frases de mis malditos miedos cínicos como "gracias por todo", "hay sido bonito", "ojalá hubiese salido bien".

No quiero irme, quiero quedarme, confiar, encontrar las formas de mostrarme vulnerable, confiando en todo lo bueno que ya ha sucedido. No quiero un abrazo de despedida, lo quiero de bienvenida porque quiero quedarme a vivir aquí, aunque no sepa ni por dónde empezar a construir.

No sé... le quiero, te quiero, mucho más que un poquito. Esto no estaba entre mis planes 

jueves, 19 de marzo de 2026

Flores de caminos preciosos


Sonríe de una forma tan bonita que hace que el mundo parezca un lugar más amable, más humano... me quedo embobada viéndole, me columpio en su sonrisa como si fuera ese columpio en el que subíamos de pequeños y en el que todo era posible, los miedos desde aquí parecen más pequeños, más inofensivos. 

No sé exactamente cómo he llegado hasta aquí, siento que todo ocurrió de forma tan natural que ni siquiera antes me paré a pasar en qué hacíamos o sentíamos; me ayuda a (re)conectar con las cosas importantes: la ternura, las emociones a flor de piel, conmigo misma, con el amor en el que creo. A veces me descubro rompiendo a reír o sintiendo algo menos de dolor con todo lo que ayer me hacía llorar, está ayudándome a sanar algo que elle nunca rompió, y que también le rompió a sí mismo, ¿cómo no creer en el amor y en la ternura después de haberle conocido?. 
Tengo muchos miedos, los tengo todo el rato, a veces hacen más ruido y otros menos, pero a su lado parecen tan diminutos... me gusta ir a la izquierda de su pecho, rozándole el corazón y cuidando de ambos con mimo y cariño, no aguanto demasiado sin querer perderme en esos ojos preciosos. Besarle o cada uno de nuestros abrazos es como un gol en el minuto 90, como el final de esa película intensa en la que todo encaja y sonríes, entonces, al creer un poquito más en los finales felices o como encontrar bajo tu cama esa pulsera importante que creías haber perdido; se siente como rendirse en todas las luchas contra los miedos y monstruos y salir vencedora, el mundo es un lugar más bonito y especial desde su hombro o agarrada de su meñique cuidando bien esa pinky-promise que hicimos todavía temblando de miedo. 

Me gusta, me gusta mucho lo que siento aquí dentro; también me asusta, la culpa se une a los miedos intentando hacerme sentir mal, muchas veces lo consiguen, pero, nunca damos ni un paso atrás. No lo damos porque somos, después de todo, más valientes de lo que creíamos y porque juntas somos capaces de viajar a un lugar especial en el que somos realmente felices. No lo sé, me merezco todo esto, nos merecemos todo esto y nos merecemos no dar ni un paso atrás porque tal vez todo esto no es más que el resultado de cuando haces las cosas con tanto amor.

Me pierdo en su mirada, beso su sonrisa temblorosa en la que fantaseo cada noche con quedarme a dormir allí y acaricio el rostro de alguien tremendamente vulnerable, precioso y especial. Somos tan bonitos juntos que ojalá siempre nos quede un beso más, un abrazo más.

Abrázame por favor, ojalá nunca lo dejes de hacer, las vistas son preciosas desde ahí. 

P.D: Sigue haciéndolo todo por amor y con amor, las cosas nos están yendo bien por ese camino. 

lunes, 9 de marzo de 2026

La paz de soltar y respirar


El problema apareció en el momento en que intenté agarrar(me) de un corazón que ni siquiera sentía merecerlo, de unas manos que solo querían agarrar tanto como pudieran y escapar ante el más mínimo riesgo de derrumbe. 
Me miro en el espejo, los días negros vuelvo a cuestionar si merece la pena jugársela por alguien como yo, me castigo y me juzgo con dureza cada vez que me recuerdo intentando ser escuchada en mitad de esa infinidad de abrazos de despedida... sal de ahí pequeña por favor. Ese dolor de la tripa continuo y esas dificultades para respirar bien o estar tranquila no son exceso de ilusión o magia, sino de incertidumbre violenta y miedos rugiendo... ojalá poder rescatarte a ti esta vez, ojalá poder abrazarte y ayudarte a salir. 
Cierta tristeza sigue, a veces, acompañándome en el día a día, sobre todo, cuando me pasa algo bueno... fantaseo un ratito imaginando cómo sería que quisieras que te lo contase, luego me recuerdo en ese lugar sola abarrotado de gente y a ti desapareciendo entre todos ellos como si nunca hubieras estado aquí, intento gritar tan alto como puedo, pero no soy capaz de hacerlo, no quiero hacerlo. 
Me despierto asustada y respiro aliviada de ya no estar allí, observo a mi alrededor, este nuevo lugar es mucho más amable, más real, más tierno.
Todo cambia muy rápido; emociones y pensamientos contradictorios chocan estrepitosamente unos contra otros impidiéndome disfrutar del todo los momentos bonitos, me da rabia que en los momentos más bonitos aparezca, a veces, tu recuerdo castigándome por esto, como si estuviera haciendo algo malo. 

He descubierto y estoy descubriendo mucho de mí misme y, también, de mi alrededor... a veces es agotador, pero estoy descubriendo nuevos brazos que sostienen con mimo, miradas en las que me quedaría a dormir, y quien sabe si a vivir... nuevos brillos especiales en los lugares de siempre y sonrisas en las que me columpio, aunque todavía no haya soltado a los miedos. He vuelto a comer y a reír con más facilidad, me gusta mucho hacerlo, soy muy feliz cuando lo hago. Y, pese a esa tristeza algo molesta, ya no me duele la tripa ni la garganta como si tuviera algo ahí atascado que nunca sale del todo; sinceramente, tengo gran parte de mi mundo patas arriba, pero siento que pasito a pasito voy bien, estoy volviendo a mí sin dejar de intentar cuidarme también por quienes se ilusionan más que yo con cada pasito que damos. 
Gracias por estar. 

jueves, 26 de febrero de 2026

Soltar y respirar


Pasito a pasito, con buena letra e intentando confiar algo más sin mirar a bajo para que no me entre el miedo de golpe, aunque los sienta muy cerquita de mí. 
Sonrío con pequeñas cosas o sin querer, me ilusiono sintiendo que muchas cosas van yendo a mejor, aunque, todavía no hayan aparecido apenas brotes verdes visibles.
La tristeza compartida he descubierto que pesa algo menos, estoy recuperando la capacidad de mostrarme vulnerable ante unos nuevos ojos, me sigue dando mucho vértigo y lloro con facilidad cada vez que lo hago, pero también me gusta la sensación de recibir un "¿has cenado?" o una sonrisa en la que columpiarse cuando esperaba lo contrario.
En mi interior no dejan de suceder cosas, y las emociones a veces me abruman con facilidad; son demasiadas, ruidosas, y me impiden disfrutar de verdad del momento presente. Ojalá poder ir más rápido de lo que voy, pero no pasa nada, intento confiar en que voy bien, intento hacer las cosas lo mejor que puedo. 
Le pregunto a mi psicóloga por las cosas buenas que me suceden o que me ilusionan, me cuesta algunos días creer en que sean reales. Mi psicóloga sonríe y me dice que recoja sin culpas ni miedos todo lo bueno que ayer daba a otros, lo hago e intento sentir bien adentro cada sensación agradable y cada cosa positiva que me sucede o que siento.

Tengo mucho miedo y muchas partes aquí dentro me siguen doliendo a menudo, pero hace tiempo que no retrocedo, ya no. Todavía me gustaría poder disfrutar más de todo esto, apreciar las vistas desde aquí, deben ser espectaculares y yo me las estoy perdiendo.

Aún así sonrío y cojo aire, porque cada vez me siento más valiente y con más ganas de salir de nuevo ahí fuera; todo está patas arriba, pero intento confiar en que todo irá bien, por favor.




domingo, 8 de febrero de 2026

Respirar, celebrar(me), celebrar(nos)

¿De verdad ha sucedido o ha sido todo un sueño demasiado bonito como para ser real?

Tengo tantísimas cosas aquí dentro arañando, acariciando, mordiendo y explotando a la vez... estoy agotada, física y emocionalmente. 
Lo he hecho, lo hemos hecho... si tuviera que responder quién y cómo soy, sin duda eligiría algunos instantes de estos días realmente mágicos.
Elegiría el "estoy muy orgullosa de ti" de esa amiga que siempre creyó en mí, elegiría el amor de miradas nuevas en las que veo la persona que quiero ser, elijo la admiración infinita que siento cuando les veo brillar, y el asombro de una niña preguntándome si de verdad estamos aquí de pie, elijo los acordes de una guitarra derritiéndome la coraza y los malditos abrazo de despedida que tanto me hará llorar después, hay lugares a los que jamás podré volver, pero, por primera vez, también he descubierto otros a los que ojalá poder regresar, quiero quedarme un ratito más aquí por favor.

Me llevo tantísimas cosas aquí dentro guardaditas, mi psicóloga me escribe que una recaída no es volver a la casilla de inicio y que, pese a la tristeza, me sienta orgullosa, porque es mi propia valentía y verdad la que me ha traído hasta aquí. Me siento como si llevara meses en una isla desierta y acabara de descubrir más niñes como yo, que sienten lo que siento, que viven una realidad que siento también mía y que alzan la voz día tras día cuidando de los suyos, siento tanta admiración y amor aquí dentro. 

Nunca he estado aquí antes, pero, me siento como en casa, como si aquí si pudiera descalzarme y jugar a tantos juegos como quisiera; han sido pocos días, pero hay tanto aquí dentro que asentar. El autobús va alejándose de la ciudad, los campos verdes son preciosos e infinitos, fuera no deja de llover y por dentro tampoco, me da mucho miedo volver a sentirme sola después de todo esto, pero ahora sé que el campo y las ciudades están llenos de carolsitos que a veces se encuentran y crean cosas realmente preciosas; no estoy yendo tarde, voy a mi ritmo, con eso es suficiente. 

Siento que vuelve alguien nuevo a Madrid, tiene mucho que ver con la anterior, pero también hay ciertas cosas que no podrían haber nacido del todo sin este viaje; a veces, tiemblo de miedo, otras de emoción. Prometo seguir por este camino, seguir jugando a ser valiente frente al resto, y cada día intentar serlo un poco más.

No estoy sola, hay muchas más personas que sienten y son como yo, no me falta ni me sobra nada para ser merecedora de amor, cuidados y ternura.

Sí, tengo miedo, al igual que lo tenía antes, pero este no me va a parar ni encerrar, ya no. 

Llevo tiempo caminando, ahora que descubro nuevos mundos en nuevas ventanas abriéndose ya no pienso dar un paso atrás. 

Ya no. 

viernes, 30 de enero de 2026

Pasito a pasito y con buena letra


No sé... me gusta sentirme escuchada, comprendida y acompañada por ti, es como darle un espacio calentito a la tristeza y al miedo y dejarles expresarse sin cohibirles; la culpa también hace de las suyas cuando vuelvo a estar sola, pero aún así intento sentir que no hay nada malo en esto. 
No sé... tengo tanto miedo a tantas cosas diferentes, dudo a menudo de mí misma, me siento pequeñita de nuevo en un mundo de gigantes, y lloro con facilidad cuando creo que nadie me ve, pero luego, sin saber exactamente cómo lo estoy haciendo... respiro hondo y vuelvo a salir ahí fuera, con algún que otro rasguño, pero con las mismas ganas de seguir creyendo en el amor y en la ternura.

Yo creo, sí creo. 

Parece contradictorio que uno de los momentos de mayor caos, cambios y miedos de mi vida hasta ahora sea, también, el que me está mostrando al completo toda la valentía y garra que llevaba por aquí dentro; no sé cómo lo hago, pero lo estoy haciendo pasito a pasito y permitiéndome ser real, creo que nunca lo he sido tanto como ahora. 
Lo que quiero decir es que gracias por escucharme, por ayudarme a validar mi propio sentir, y por dejarme también sostener el tuyo en momentos, ojalá te pasen todas esas cosas buenas que deseas que le pasen al resto, ojalá te vaya bien, y quien sabe si poder seguir escuchándote un ratito más.

Me gustan las personas que me ayudan a creer que no todo está perdido, que el amor y la ternura siguen moviéndolo todo y que, a veces, no necesitamos nada más que sentir al otro cerca de nosotras. Gracias por  sentarte un ratito en este banco a descansar, me da mucho miedo todo esto, pero, también me hace sentir más liberada y algo más alegre y optimista, supongo que eso es buena señal.

No sé, hemos dicho que por el camino hay que ponerse varias metas distintas que se puedan ver desde aquí, ¿no?; pues yo estoy confiando y abriéndome, un poquito más de lo habitual, sin soltar al miedo de la mano. 

Prometo celebrarlo antes de seguir avanzando, prométeme tú lo mismo. 



domingo, 18 de enero de 2026

No sé ni qué estoy sintiendo


¿Todo esto es real?, llevo meses explorando sin cesar, conociendo a una nueva persona y un nuevo mundo realmente especial, ni por asomo me habría imaginado nunca nada de todo esto.
Estoy en una montaña rusa llena de emociones y colores, parecen los mismos de siempre, pero hay algo nuevo en ellos. 
Llevo meses fantaseando con todo esto, y ahora está aquí, está ocurriendo, me cuesta tanto creer que todo esto sea real. 
A veces tiemblo de miedo y otras de ilusión; no puedo regresar a un lugar que ya no existe, pero cada vez me importa menos; freno varias veces al día y celebro la valentía que me hizo salir de casa y llegar hasta aquí; mira, lo estoy haciendo, lo estamos haciendo juntos. 
No sé qué va a pasar, pero es que yo ya he ganado algo mucho más valioso e importante que una buena actuación, siento tantas cosas aquí dentro...
No sé cuánto tiempo llevas aquí, pero descubrirte ha sido uno de los mayores y mejores viajes de mi vida. Y ya sé que nos acabamos de conocer, que aún nos queda toda una vida juntos, pero gracias por todo esto.
Tú me rescataste a mí, yo te rescaté a ti... nos rescatamos cuando ya teníamos el agua al cuello y descubrimos nuestra propia libertad, nuestro propio poder. 
Vamos a nuestro ritmo, pasito a pasito, todo saldrá bien, y si no estaré igualmente a tu lado, te prometo quedarme hasta el final. 
Y a mis amigas... ¿qué os voy a decir?, gracias por seguir aquí cerquita y abrazarme, cuidarme y quererme tanto y tan bien... fuisteis faro y me ayudasteis a ser luz cuando sentía toda esa oscuridad y miedo sobre mí, gracias.  

No estamos solos, no estuve sola nunca, ojalá haberlo descubierto antes. 

Allá vamos. 



jueves, 8 de enero de 2026

Cuando todo se tambalea


Tengo mucho miedo al siguiente paso; afirmo querer darlo, pero, me pierdo en un puñado de recuerdos dolorosos y en la imagen de quien creía conocer para evitar hacerlo. 

Me prohíbo todo atisbo de rabia, me cierro ante quienes me muestran verdades dolorosas, refugiándome en una infinidad de excusas que intentan proteger tu imagen, y lloro a escondidas cada vez que la niña de aquí dentro me pregunta qué ha hecho mal; intento hablarle con cariño, encontrar un punto intermedio entre ambos extremos dolorosos, pero acabo en silencio.

Cada vez me cuesta más protegerle porque sé que no lo estoy haciendo, que sólo intento evitarle un mayor golpe inevitable. Tengo mucho miedo, sé que no es el fin del mundo, pero me siento demasiado endeble para afrontar la verdad, no tiene que ser ahora, pero soy consciente de que deberé hacerlo. 

Lo has hecho mal, me has hecho daño y, por mucho que intente ser yo la única que se obliga a  cargar con toda culpa y responsabilidad, no puedo ya seguir negando las tuyas, pero ostia que si me duele... todo me duele demasiado cuando me recuerdo despidiéndome de quien ya se había ido meses antes sin avisar. 

No quiero seguir cuidando ni aferrándome a la imagen de alguien que no sé si alguna vez existió, pero tampoco quiero caer en el odio o en extremos demasiado dolorosos. No sé cómo hacer esto, me está viniendo muy grande y yo sigo sintiéndome diminuta. 

Me dice todo el mundo ahí fuera que me cuide, que es cuestión de tiempo... y yo algunos días, aunque suene infantil, solo quiero que me abracen y que me digan que todo irá bien, me cuesta creérmelo a veces. 

Yo que sé... ¿hay alguien ahí? 

Mierda de tristeza y rabia contenida, son tan agotadoras... 






martes, 30 de diciembre de 2025

La magia de después


El año está a punto de terminar, vuelvo a intentar reconectar con las cosas más especiales y bellas que sigo contemplando a mi alrededor y en mí y, como por arte de magia, vuelvo a creer en el amor que habita en cada rincón confiando en que todo irá bien. Abrazo cada vez mejor a mis miedos, les miro todavía con ojos llorosos, temblando ante ellos, y les digo: "ya os he visto, gracias por las advertencias, pero, voy a seguir saliendo ahí fuera, y si las cosas salen mal volveré y me dedicaré el tiempo y los cuidados necesarios para curar y sanar, sin caer en el odio o reproche fácil, ni hacia mí ni hacia otros, ni tampoco dejar de creer en el amor, eso nunca". 

No creo en el amor de película, ni en el comercial, ni en el que crees sentir cuando los fuegos artificiales explotan y brillan sin parar, no creo en un amor simple ni mucho menos un amor sin cuidados ni ternura como bases esenciales. 

Creo en el amor que encuentro en mi madre cada vez que se esfuerza por escucharme sin juicio, el que vive en el interior de los ojos que se emocionan cuando algo muy bueno te sucede, en el que se envía junto a ese mensaje de "avísame cuando llegues a casa", el que se siente cuando lloramos con la cara al descubierto frente a alguien recibiendo un abrazo, en vez de un disparo. El que encuentro en todos los animales que, con ansias, esperan un mimo y una mirada por nuestra parte para ser aún más felices, el que siento cuando mis amigas me abrazan fuerte, prometiéndome quedarse a mi lado, el que te ayuda a volver a hablar las cosas mil veces más si no han quedado claras para que nada ponga en riesgo todo lo construido, el que acompaña ese "vamos a ver qué podemos hacer porque no te quiero perder". El que hace que los coches frenen cuando no hay semáforo para dejar pasar al peatón, el que junta a personas desconocidas frente a un portal para evitar que arrebatan la casa de quien lleva toda una vida en ella, el amor de quien te ayuda a romper normas y moldes, asegurándote que hay mucha más gente que ya lo hizo y que también creían que nadie más lo haría. El que contienen las manos de mis pequeños tesoros cada vez que acarician mi rostro pronunciando ese "te quiero" que jamás me cansaré de escuchar, las videollamadas infinitas con quien está demasiado lejos, y que si no podemos salvar el mundo, al menos, salvémonos entre nosotras. 
Creo en el amor de quien comparte parte de su verdad en cada micro abierto o ante miradas que buscan en otras la conexión real, sin protegerse entre pantallas o artificios, el que contenía mi abuela en cada centímetro de su cuerpo y compartía con cada abrazo fuerte y cada beso especial, el de todas las personas que se la juegan aún sin soltar a los miedos, el que te hace preferir tener algún rasguño antes que lanzar al otro al vacío. El que permanece cuando los fuegos artificiales se han acabado y empieza a hacer frío, el que te hace, aún así, quedarte un ratito más al lado de esa persona solo por escucharle hablar. El que contenían los ojos de mi abuelo, el de quienes te tratan con amabilidad siempre o quien llena el plato de quien lo tiene vacío, aún sin haber comido todavía. El de encontrar un táper con tu nombre en la nevera sin importar las horas a las que llegues a casa, el de llamar a una puerta y que se abra, el que se siente cada vez que alguien te pregunta mirándote a los ojos cómo estás, pidiéndote la verdad después de ese "bien, aquí".

Mi sensibilidad es uno de los regalos más poderosos que esta vida me dio, me hace ver el amor y la belleza en tantas partes que me emociono con facilidad, es una forma mágica, y algo mística, de recibir un mensaje tipo: "lo estás haciendo bien, seguimos aquí contigo". 
El ruido ahí fuera es ensordecedor, y las fechas en las que nos encontramos no ayuda, pero, si te apartas un poco de todo eso se puede llegar a sentir algo realmente especial por dentro, si se tiene la valentía y el mimo suficiente. 

Se habla mucho de qué le pedimos al nuevo año y a la vida; yo, por si acaso, le sigo pidiendo algunas cosas... que no sea por no intentarlo. Pero, nunca se habla de qué estamos nosotros dispuestos a darle a ella, yo le voy a seguir dando tanto amor y emoción como pueda, que haga lo que quiera con ello, pero yo de aquí me voy a ir con un corazón repleto de toda esa magia en la que nos intentan que dejemos de creer al crecer, eso lo tengo claro. 

Cuidaros bien y, por favor, no dejéis nunca de creer en ello.

Todo irá bien, y si no, es que no es el final.