Bienvenidos, siento el desorden,aunque, siendo sincera esto nunca ha estado demasiado ordenado.
Sí, escribo, empecé a hacerlo por necesidad y por buscar algo de orden dentro de mí y en mi vida, con el tiempo descubrí que me ayudaba hacerlo y decidí seguir, aunque fueron y siguen cambiando ciertos elementos como la frecuencia con la que lo hago y las razones que impulsan a ello. Me pasé años intentando encajar (siempre es algo que me ha costado más de lo debido), deshacer ese caótico desorden del que os hablo y sentirme una más del grupo de personas con el que estuviera rodeada; hasta que no pude más y desistí, y creyendo que se trataba de una retirada por mi parte descubrí que me equivocaba, que era yo la que había ganado esos conflictos internos y externos, así que empecé a amar mi desastre encontrando cierta belleza en él que, probablemente, siempre estuvo pese a que era la primera vez que la sentía, que la palpaba como una especie de energía y fuerza que me había ido acompañando siempre.
Así que aquí sigo, siendo la rara, la que camina descalza y la que se mira sonriendo al espejo por las mañanas pese a las "pintas" que pueda tener, si me desnudas los miedos e inseguridades verás aquí dentro a una niña viendo dibujos, tomando Colacao con galletas y riéndose de las cosas más absurdas de la vida.
Tengo una manera poética pero jodidamente complicada de verlo todo, ya lo iréis comprobando.
Sólo os pido antes de daros paso que seáis valientes y os dejéis llevar por lo que sintáis en cada instante, sinceramente, creo ,desde no hace mucho, que siempre será mejor quedarse con la culpa o con un desastroso final antes que con las ganas; empezar a desordenar ese baúl de recuerdos, personas y sentimientos por vuestra habitación y enamoraros de ese caos aparentemente sin sentido. Os pediría también que si no queréis estar aquí no lo hagáis, pero si estáis, si os quedáis a seguir los diminutos pasos de esa niña que ahora se prepara el desayuno y su Colacao, ir despacio, es más insegura de lo que debería y de lágrima demasiado fácil, no hace falta que la cuideis, eso es algo que(más o menos) sabe hacerlo perfectamente sola, simplemente acompañarla en su preciosa o caótica batalla donde no habrá ni vencedores ni vencidos, simplemente habrá sentimientos y cierta magia que ya no cabía en su interior.
Bien, pues después de todas estas normas y especies de condiciones para tratar con alguien como yo, empecemos:
Aquello que el viento no logró llevarse
Esto no es un blog, es mucho más. Es la última bombona de oxígeno que me queda en ocasiones. Es cada centímetro de mi piel sintiendo la lluvia. Es un vacío aquí dentro que a veces araña provocándome vomitar las últimas mariposas que habitan en mí. Es el conjunto de monstruos que habitan bajo mi cama confesándome sus miedos. Es un polvo sucio y rápido. Es un jodido y precioso caos difícil de entender, así que no te pido que lo entiendas, pero sí que no te olvides de donde esta la salida.
miércoles, 31 de marzo de 2060
lunes, 9 de marzo de 2026
La paz de soltar y respirar
El problema apareció en el momento en que intenté agarrar(me) de un corazón que ni siquiera sentía merecerlo, de unas manos que solo querían agarrar tanto como pudieran y escapar ante el más mínimo riesgo de derrumbe.
Me miro en el espejo, los días negros vuelvo a cuestionar si merece la pena jugársela por alguien como yo, me castigo y me juzgo con dureza cada vez que me recuerdo intentando ser escuchada en mitad de esa infinidad de abrazos de despedida... sal de ahí pequeña por favor. Ese dolor de la tripa continuo y esas dificultades para respirar bien o estar tranquila no son exceso de ilusión o magia, sino de incertidumbre violenta y miedos rugiendo... ojalá poder rescatarte a ti esta vez, ojalá poder abrazarte y ayudarte a salir.
Cierta tristeza sigue, a veces, acompañándome en el día a día, sobre todo, cuando me pasa algo bueno... fantaseo un ratito imaginando cómo sería que quisieras que te lo contase, luego me recuerdo en ese lugar sola abarrotado de gente y a ti desapareciendo entre todos ellos como si nunca hubieras estado aquí, intento gritar tan alto como puedo, pero no soy capaz de hacerlo, no quiero hacerlo.
Me despierto asustada y respiro aliviada de ya no estar allí, observo a mi alrededor, este nuevo lugar es mucho más amable, más real, más tierno.
Todo cambia muy rápido; emociones y pensamientos contradictorios chocan estrepitosamente unos contra otros impidiéndome disfrutar del todo los momentos bonitos, me da rabia que en los momentos más bonitos aparezca, a veces, tu recuerdo castigándome por esto, como si estuviera haciendo algo malo.
He descubierto y estoy descubriendo mucho de mí misme y, también, de mi alrededor... a veces es agotador, pero estoy descubriendo nuevos brazos que sostienen con mimo, miradas en las que me quedaría a dormir, y quien sabe si a vivir... nuevos brillos especiales en los lugares de siempre y sonrisas en las que me columpio, aunque todavía no haya soltado a los miedos. He vuelto a comer y a reír con más facilidad, me gusta mucho hacerlo, soy muy feliz cuando lo hago. Y, pese a esa tristeza algo molesta, ya no me duele la tripa ni la garganta como si tuviera algo ahí atascado que nunca sale del todo; sinceramente, tengo gran parte de mi mundo patas arriba, pero siento que pasito a pasito voy bien, estoy volviendo a mí sin dejar de intentar cuidarme también por quienes se ilusionan más que yo con cada pasito que damos.
Gracias por estar.
jueves, 26 de febrero de 2026
Soltar y respirar
Pasito a pasito, con buena letra e intentando confiar algo más sin mirar a bajo para que no me entre el miedo de golpe, aunque los sienta muy cerquita de mí.
Sonrío con pequeñas cosas o sin querer, me ilusiono sintiendo que muchas cosas van yendo a mejor, aunque, todavía no hayan aparecido apenas brotes verdes visibles.
La tristeza compartida he descubierto que pesa algo menos, estoy recuperando la capacidad de mostrarme vulnerable ante unos nuevos ojos, me sigue dando mucho vértigo y lloro con facilidad cada vez que lo hago, pero también me gusta la sensación de recibir un "¿has cenado?" o una sonrisa en la que columpiarse cuando esperaba lo contrario.
En mi interior no dejan de suceder cosas, y las emociones a veces me abruman con facilidad; son demasiadas, ruidosas, y me impiden disfrutar de verdad del momento presente. Ojalá poder ir más rápido de lo que voy, pero no pasa nada, intento confiar en que voy bien, intento hacer las cosas lo mejor que puedo.
Le pregunto a mi psicóloga por las cosas buenas que me suceden o que me ilusionan, me cuesta algunos días creer en que sean reales. Mi psicóloga sonríe y me dice que recoja sin culpas ni miedos todo lo bueno que ayer daba a otros, lo hago e intento sentir bien adentro cada sensación agradable y cada cosa positiva que me sucede o que siento.
Tengo mucho miedo y muchas partes aquí dentro me siguen doliendo a menudo, pero hace tiempo que no retrocedo, ya no. Todavía me gustaría poder disfrutar más de todo esto, apreciar las vistas desde aquí, deben ser espectaculares y yo me las estoy perdiendo.
Aún así sonrío y cojo aire, porque cada vez me siento más valiente y con más ganas de salir de nuevo ahí fuera; todo está patas arriba, pero intento confiar en que todo irá bien, por favor.
domingo, 8 de febrero de 2026
Respirar, celebrar(me), celebrar(nos)
¿De verdad ha sucedido o ha sido todo un sueño demasiado bonito como para ser real?
Tengo tantísimas cosas aquí dentro arañando, acariciando, mordiendo y explotando a la vez... estoy agotada, física y emocionalmente.
Lo he hecho, lo hemos hecho... si tuviera que responder quién y cómo soy, sin duda eligiría algunos instantes de estos días realmente mágicos.
Elegiría el "estoy muy orgullosa de ti" de esa amiga que siempre creyó en mí, elegiría el amor de miradas nuevas en las que veo la persona que quiero ser, elijo la admiración infinita que siento cuando les veo brillar, y el asombro de una niña preguntándome si de verdad estamos aquí de pie, elijo los acordes de una guitarra derritiéndome la coraza y los malditos abrazo de despedida que tanto me hará llorar después, hay lugares a los que jamás podré volver, pero, por primera vez, también he descubierto otros a los que ojalá poder regresar, quiero quedarme un ratito más aquí por favor.
Me llevo tantísimas cosas aquí dentro guardaditas, mi psicóloga me escribe que una recaída no es volver a la casilla de inicio y que, pese a la tristeza, me sienta orgullosa, porque es mi propia valentía y verdad la que me ha traído hasta aquí. Me siento como si llevara meses en una isla desierta y acabara de descubrir más niñes como yo, que sienten lo que siento, que viven una realidad que siento también mía y que alzan la voz día tras día cuidando de los suyos, siento tanta admiración y amor aquí dentro.
Nunca he estado aquí antes, pero, me siento como en casa, como si aquí si pudiera descalzarme y jugar a tantos juegos como quisiera; han sido pocos días, pero hay tanto aquí dentro que asentar. El autobús va alejándose de la ciudad, los campos verdes son preciosos e infinitos, fuera no deja de llover y por dentro tampoco, me da mucho miedo volver a sentirme sola después de todo esto, pero ahora sé que el campo y las ciudades están llenos de carolsitos que a veces se encuentran y crean cosas realmente preciosas; no estoy yendo tarde, voy a mi ritmo, con eso es suficiente.
Siento que vuelve alguien nuevo a Madrid, tiene mucho que ver con la anterior, pero también hay ciertas cosas que no podrían haber nacido del todo sin este viaje; a veces, tiemblo de miedo, otras de emoción. Prometo seguir por este camino, seguir jugando a ser valiente frente al resto, y cada día intentar serlo un poco más.
No estoy sola, hay muchas más personas que sienten y son como yo, no me falta ni me sobra nada para ser merecedora de amor, cuidados y ternura.
Sí, tengo miedo, al igual que lo tenía antes, pero este no me va a parar ni encerrar, ya no.
Llevo tiempo caminando, ahora que descubro nuevos mundos en nuevas ventanas abriéndose ya no pienso dar un paso atrás.
Ya no.
viernes, 30 de enero de 2026
Pasito a pasito y con buena letra
No sé... me gusta sentirme escuchada, comprendida y acompañada por ti, es como darle un espacio calentito a la tristeza y al miedo y dejarles expresarse sin cohibirles; la culpa también hace de las suyas cuando vuelvo a estar sola, pero aún así intento sentir que no hay nada malo en esto.
No sé... tengo tanto miedo a tantas cosas diferentes, dudo a menudo de mí misma, me siento pequeñita de nuevo en un mundo de gigantes, y lloro con facilidad cuando creo que nadie me ve, pero luego, sin saber exactamente cómo lo estoy haciendo... respiro hondo y vuelvo a salir ahí fuera, con algún que otro rasguño, pero con las mismas ganas de seguir creyendo en el amor y en la ternura.
Yo creo, sí creo.
Parece contradictorio que uno de los momentos de mayor caos, cambios y miedos de mi vida hasta ahora sea, también, el que me está mostrando al completo toda la valentía y garra que llevaba por aquí dentro; no sé cómo lo hago, pero lo estoy haciendo pasito a pasito y permitiéndome ser real, creo que nunca lo he sido tanto como ahora.
Lo que quiero decir es que gracias por escucharme, por ayudarme a validar mi propio sentir, y por dejarme también sostener el tuyo en momentos, ojalá te pasen todas esas cosas buenas que deseas que le pasen al resto, ojalá te vaya bien, y quien sabe si poder seguir escuchándote un ratito más.
Me gustan las personas que me ayudan a creer que no todo está perdido, que el amor y la ternura siguen moviéndolo todo y que, a veces, no necesitamos nada más que sentir al otro cerca de nosotras. Gracias por sentarte un ratito en este banco a descansar, me da mucho miedo todo esto, pero, también me hace sentir más liberada y algo más alegre y optimista, supongo que eso es buena señal.
No sé, hemos dicho que por el camino hay que ponerse varias metas distintas que se puedan ver desde aquí, ¿no?; pues yo estoy confiando y abriéndome, un poquito más de lo habitual, sin soltar al miedo de la mano.
Prometo celebrarlo antes de seguir avanzando, prométeme tú lo mismo.
domingo, 18 de enero de 2026
No sé ni qué estoy sintiendo
¿Todo esto es real?, llevo meses explorando sin cesar, conociendo a una nueva persona y un nuevo mundo realmente especial, ni por asomo me habría imaginado nunca nada de todo esto.
Estoy en una montaña rusa llena de emociones y colores, parecen los mismos de siempre, pero hay algo nuevo en ellos.
Llevo meses fantaseando con todo esto, y ahora está aquí, está ocurriendo, me cuesta tanto creer que todo esto sea real.
A veces tiemblo de miedo y otras de ilusión; no puedo regresar a un lugar que ya no existe, pero cada vez me importa menos; freno varias veces al día y celebro la valentía que me hizo salir de casa y llegar hasta aquí; mira, lo estoy haciendo, lo estamos haciendo juntos.
No sé qué va a pasar, pero es que yo ya he ganado algo mucho más valioso e importante que una buena actuación, siento tantas cosas aquí dentro...
No sé cuánto tiempo llevas aquí, pero descubrirte ha sido uno de los mayores y mejores viajes de mi vida. Y ya sé que nos acabamos de conocer, que aún nos queda toda una vida juntos, pero gracias por todo esto.
Tú me rescataste a mí, yo te rescaté a ti... nos rescatamos cuando ya teníamos el agua al cuello y descubrimos nuestra propia libertad, nuestro propio poder.
Vamos a nuestro ritmo, pasito a pasito, todo saldrá bien, y si no estaré igualmente a tu lado, te prometo quedarme hasta el final.
Y a mis amigas... ¿qué os voy a decir?, gracias por seguir aquí cerquita y abrazarme, cuidarme y quererme tanto y tan bien... fuisteis faro y me ayudasteis a ser luz cuando sentía toda esa oscuridad y miedo sobre mí, gracias.
No estamos solos, no estuve sola nunca, ojalá haberlo descubierto antes.
Allá vamos.
jueves, 8 de enero de 2026
Cuando todo se tambalea
Tengo mucho miedo al siguiente paso; afirmo querer darlo, pero, me pierdo en un puñado de recuerdos dolorosos y en la imagen de quien creía conocer para evitar hacerlo.
Me prohíbo todo atisbo de rabia, me cierro ante quienes me muestran verdades dolorosas, refugiándome en una infinidad de excusas que intentan proteger tu imagen, y lloro a escondidas cada vez que la niña de aquí dentro me pregunta qué ha hecho mal; intento hablarle con cariño, encontrar un punto intermedio entre ambos extremos dolorosos, pero acabo en silencio.
Cada vez me cuesta más protegerle porque sé que no lo estoy haciendo, que sólo intento evitarle un mayor golpe inevitable. Tengo mucho miedo, sé que no es el fin del mundo, pero me siento demasiado endeble para afrontar la verdad, no tiene que ser ahora, pero soy consciente de que deberé hacerlo.
Lo has hecho mal, me has hecho daño y, por mucho que intente ser yo la única que se obliga a cargar con toda culpa y responsabilidad, no puedo ya seguir negando las tuyas, pero ostia que si me duele... todo me duele demasiado cuando me recuerdo despidiéndome de quien ya se había ido meses antes sin avisar.
No quiero seguir cuidando ni aferrándome a la imagen de alguien que no sé si alguna vez existió, pero tampoco quiero caer en el odio o en extremos demasiado dolorosos. No sé cómo hacer esto, me está viniendo muy grande y yo sigo sintiéndome diminuta.
Me dice todo el mundo ahí fuera que me cuide, que es cuestión de tiempo... y yo algunos días, aunque suene infantil, solo quiero que me abracen y que me digan que todo irá bien, me cuesta creérmelo a veces.
Yo que sé... ¿hay alguien ahí?
Mierda de tristeza y rabia contenida, son tan agotadoras...
martes, 30 de diciembre de 2025
La magia de después
El año está a punto de terminar, vuelvo a intentar reconectar con las cosas más especiales y bellas que sigo contemplando a mi alrededor y en mí y, como por arte de magia, vuelvo a creer en el amor que habita en cada rincón confiando en que todo irá bien. Abrazo cada vez mejor a mis miedos, les miro todavía con ojos llorosos, temblando ante ellos, y les digo: "ya os he visto, gracias por las advertencias, pero, voy a seguir saliendo ahí fuera, y si las cosas salen mal volveré y me dedicaré el tiempo y los cuidados necesarios para curar y sanar, sin caer en el odio o reproche fácil, ni hacia mí ni hacia otros, ni tampoco dejar de creer en el amor, eso nunca".
No creo en el amor de película, ni en el comercial, ni en el que crees sentir cuando los fuegos artificiales explotan y brillan sin parar, no creo en un amor simple ni mucho menos un amor sin cuidados ni ternura como bases esenciales.
Creo en el amor que encuentro en mi madre cada vez que se esfuerza por escucharme sin juicio, el que vive en el interior de los ojos que se emocionan cuando algo muy bueno te sucede, en el que se envía junto a ese mensaje de "avísame cuando llegues a casa", el que se siente cuando lloramos con la cara al descubierto frente a alguien recibiendo un abrazo, en vez de un disparo. El que encuentro en todos los animales que, con ansias, esperan un mimo y una mirada por nuestra parte para ser aún más felices, el que siento cuando mis amigas me abrazan fuerte, prometiéndome quedarse a mi lado, el que te ayuda a volver a hablar las cosas mil veces más si no han quedado claras para que nada ponga en riesgo todo lo construido, el que acompaña ese "vamos a ver qué podemos hacer porque no te quiero perder". El que hace que los coches frenen cuando no hay semáforo para dejar pasar al peatón, el que junta a personas desconocidas frente a un portal para evitar que arrebatan la casa de quien lleva toda una vida en ella, el amor de quien te ayuda a romper normas y moldes, asegurándote que hay mucha más gente que ya lo hizo y que también creían que nadie más lo haría. El que contienen las manos de mis pequeños tesoros cada vez que acarician mi rostro pronunciando ese "te quiero" que jamás me cansaré de escuchar, las videollamadas infinitas con quien está demasiado lejos, y que si no podemos salvar el mundo, al menos, salvémonos entre nosotras.
Creo en el amor de quien comparte parte de su verdad en cada micro abierto o ante miradas que buscan en otras la conexión real, sin protegerse entre pantallas o artificios, el que contenía mi abuela en cada centímetro de su cuerpo y compartía con cada abrazo fuerte y cada beso especial, el de todas las personas que se la juegan aún sin soltar a los miedos, el que te hace preferir tener algún rasguño antes que lanzar al otro al vacío. El que permanece cuando los fuegos artificiales se han acabado y empieza a hacer frío, el que te hace, aún así, quedarte un ratito más al lado de esa persona solo por escucharle hablar. El que contenían los ojos de mi abuelo, el de quienes te tratan con amabilidad siempre o quien llena el plato de quien lo tiene vacío, aún sin haber comido todavía. El de encontrar un táper con tu nombre en la nevera sin importar las horas a las que llegues a casa, el de llamar a una puerta y que se abra, el que se siente cada vez que alguien te pregunta mirándote a los ojos cómo estás, pidiéndote la verdad después de ese "bien, aquí".
Mi sensibilidad es uno de los regalos más poderosos que esta vida me dio, me hace ver el amor y la belleza en tantas partes que me emociono con facilidad, es una forma mágica, y algo mística, de recibir un mensaje tipo: "lo estás haciendo bien, seguimos aquí contigo".
El ruido ahí fuera es ensordecedor, y las fechas en las que nos encontramos no ayuda, pero, si te apartas un poco de todo eso se puede llegar a sentir algo realmente especial por dentro, si se tiene la valentía y el mimo suficiente.
Se habla mucho de qué le pedimos al nuevo año y a la vida; yo, por si acaso, le sigo pidiendo algunas cosas... que no sea por no intentarlo. Pero, nunca se habla de qué estamos nosotros dispuestos a darle a ella, yo le voy a seguir dando tanto amor y emoción como pueda, que haga lo que quiera con ello, pero yo de aquí me voy a ir con un corazón repleto de toda esa magia en la que nos intentan que dejemos de creer al crecer, eso lo tengo claro.
Cuidaros bien y, por favor, no dejéis nunca de creer en ello.
Todo irá bien, y si no, es que no es el final.
jueves, 25 de diciembre de 2025
La maldita tristeza de siempre
Te diría que esta es la última vez que voy a escribirte, pero sé que no es verdad, así que te diré que intentaré que esta sea la última vez que te escribo este año.
Siento tantas cosas y tan contradictorias dentro de mí que suelo necesitar parar y descansar en muchos momentos; intento cuidar con cariño y esmero la imagen que tenía de ti, agradecer a menudo todo lo bueno y lo importante que, consciente o inconscientemente, me has dado y has significado para mí.
Me esfuerzo, paso a paso, en aprender a soltar todo lo que siento, sin caer en el odio o en el reproche fácil; no quiero odiarte, ni mucho menos colocarte como el villano, cuando ni siquiera estoy segura de si alguna vez me has visto de verdad, es complicado cuidar del otro sin antes haber levantado la cabeza, y eso es algo que ni yo ni nadie puede hacer por ti.
Me gusta pensar que no supiste hacer las cosas mejor, que suficiente ruido, dolor y batallas arrastras contigo mismo como para poder acompañar el de otra persona, es una manera de seguir cuidando y protegiendo parte de la belleza que observé en ti, pero me duele, ostia que si me duele... me duele porque todo en lo que creía, en referencia a ti, se tambalea y me hace culpabilizarme por esperar de ti que estuvieras cuando, en realidad, llevabas meses pidiéndome irte, lo siento por no haberte escuchado, yo también lo hice mal esperando de ti los cuidados que necesitabas más tú que yo, pero no te negaré que esperaba una carta de despedida, un "lo siento, no he sabido hacerlo mejor", ojalá te hubieras despedido en el primer momento en que sentiste que ya no querías estar aquí.
Sigo llorando a menudo, la maldita tristeza sigue acompañándome todo el día, aparece también en esos momentos que deberían ser felices, y esto me duele de una manera que me asusta volver a sentir, las navidades y todos sus artificios no ayudan en este proceso, intento tomármelo con calma, mi psicóloga me asegura que todo irá bien y que está orgullosa de mí.
Me cuesta gestionar la rabia, así como muchas otras emociones, pero pensar en cómo fui yo me calma; sentí un gran cariño por ti desde un lugar limpio, acogedor y con las manos abiertas, siempre dispuestas al abrazo fuerte o a las caricias especiales para espantar a la soledad durante un ratito, me siento tan feliz de haberte regalado esos ratitos de paz o los colores que tanto te cuesta observar fuera; conocía los riesgos desde el primer día, pero esa mirada preciosa y triste pedía un refugio en el que descansar, y yo no dudé en tirar escudo y espada por dártelo, o intentarlo. Me faltó una despedida por tu parte, me faltó la valentía de preguntarte si querías seguir estando, yo no la tuve para preguntártelo y tú no la tuviste para soltar lo que ya no podías o querías sostener.
Cuida mejor a las personas, por favor. Hay personas a tu alrededor que estoy segura de que moverían tierra y mar por ti, pero, esas personas también necesitan que hoy seas tú quien les abraces, quien les preguntes por su día, quien des el primer paso o quien les des la mano cuando tengan miedo, en vez de soltársela, no tienes que hacer nada grandioso, basta con estar. Y si no, por favor, despídete con el mismo cariño y amor que tú antes has recibido, sé que cuando la tristeza y el dolor aprietan puede ser muy complicado estar para el otro, pero por favor no les dejes solos, estoy segura que si lo haces nunca te lo echarán en cara, pero ellos también necesitan ser escuchados y abrazados, y no solo ser quienes escuchan y abrazan.
Me voy con un corazón repleto de cariño, con manos llenas de caricias y mimos dados y recibidos, con los brillos preciosos de la mirada de quien, a veces, intentó creer de nuevo en la magia, con la seguridad de quien sabe que lo hizo con el corazón temblando, pero deseando un ratito más de paz junto a ti antes de la tormenta, con la ternura que encontró en esa mirada triste, con los maullidos de fondo de quienes me robaron el corazón, y con el calor de ese refugio en el que nuevas partes de mí se atrevieron a salir, no me debes nada, lo hice todo con amor y por amor.
Obviamente, la parte de ir soltando ahora no es que me haga mucha gracia, yo quería quedarme todavía un ratito más, pero cada día me vuelvo a mirar con más paciencia, con más amor, me libero de la culpa, abrazo mi intensidad, mi vulnerabilidad y mi manera de sentir, le lanzo un beso a la persona del espejo y le llamo valiente, estoy tan orgullosa de ella, te prometo que todo irá bien.
Le doy un último beso a tu recuerdo, deseando que sirva como una especie de escudo protector cuando la tristeza o el dolor no te hagan ver más allá de esa habitación oscura, después recojo con extremo cuidado y ternura la persona que fui contigo, prometiéndole todo el amor y todos los colores que tú siempre creíste no tener y no poder dar, ojalá algún día te des una oportunidad de que salga bien.
A veces hay que jugársela, podrías empezar por ti, a ver qué pasa...
Ojalá te vaya todo muy muy bien, ojalá te des una oportunidad y ojalá te pasen todas esas cosas buenas que ni te crees que puedes vivir.
Te deseo todo el amor y todos los cuidados del mundo, ojalá los sepas recibir, ojalá sientas que es un abrazo y no un disparo lo que, a veces, el otro te quiere dar; conlleva sus riesgos, por supuesto, pero es una sensación alucinante la de ponerte frente al otro y recibir un abrazo cuando esperaban un disparo.
Ojalá no hubieras disparado, Ojalá me hubieras abrazado
martes, 16 de diciembre de 2025
El (re)nacimiento de alguien especial
¿De verdad lo vamos a hacer?, estoy tan nerviosa y tengo tantos miedos... llevamos meses teniendo citas preciosas en nuestro local de siempre, conocerte ha sido y es uno de los mayores viajes que jamás me habría imaginado; no sé cómo lo consigues, pero cuando estoy a tu lado siento que los miedos pesan algo menos y que un puñado de ganas por ser visible rugen con fuerza aquí dentro.
Está siendo un proceso brutalmente doloroso, pero también realmente precioso...
Cierta tristeza sigue habitando aquí dentro, pero ya no le tengo tanto miedo, intento cada día dedicarle un tiempo en el que dejarle viajar al pasado y volver a agradecer todo lo bueno, que no fue poco, me siento tan privilegiada de haber vivido algunos momentos tan mágicos y especiales... esos ya los llevo aquí dentro bien guardados y calentitos.
La soledad, a veces, desaparece de golpe cuando quien menos me imaginaba me suelta un:
"lo estás haciendo bien, cuéntame más".
Lo que ayer era un secreto inconfesable, hoy nace ante nuevas miradas llenas de ganas de ver(me); me sigue dando mucho miedo poner el cuerpo y la voz frente al otro, incluso más que antes, pero me suele ayudar que me abracen cuando los miedos aprietan o que les brillen los ojos cada vez que (me) abro un poquito el lado izquierdo de mi pecho.
Mi madre últimamente se esfuerza por entenderme y escucharme sin juicios, no siempre lo consigue, pero valoro mucho el intento.
La Navidad también puede tener muchos momentos bonitos, aún existiendo una ola de tristeza y nostalgia dolorosa en todo mi alrededor, intento disfrutar de las cosas pequeñitas que me hacen sonreír, y refugiarme en esa persona con quien tengo citas preciosas cada Lunes, todavía no me creo que vayamos a hacerlo. ¿De verdad lo vamos a hacer?.
Aquí dentro están sucediendo tantas cosas y siento tanto que, a veces, me abruma la intensidad y necesito descansar; mi psicóloga me sigue observando con preocupación por las últimas recaídas, pero también me llama valiente en infinidad de momentos, me gusta como suena.
Tengo una infinidad de miedos arañando aquí dentro, pero también siento una infinidad de mimos por dentro de quien ya ruge por poder salir. Me dice que todo irá bien, me cuesta creerle, pero supongo que no queda otra que confiar en el proceso.
domingo, 7 de diciembre de 2025
Nuevos mundos por descubrir
Estoy muy nerviosa, los miedos aprovechan muchos momentos de debilidad para hacerme retroceder, y la tristeza me hace sentir diminuta frente a todo; pero, también me siento muy ilusionada según descubro más y más de todo el mundo, aparentemente nuevo, que llevo aquí dentro.
Tengo miedo, muchísimo, pero, lo estoy haciendo; estoy preparándome para atreverme a saltar, estoy intentando disfrutar cada segundo, sentir bien adentro cada emoción, siento que ese salto será el último día de un proceso tremendamente doloroso y precioso a la vez, pero, también será el primer día de una nueva versión de mí, más real, más libre.
¿De verdad lo voy a hacer?; no soy capaz de imaginarme todavía ahí, quiero hacerlo, aún sin saber si saldrá bien, lo que empezó como sutiles pensamientos o ganas de salirse de la norma ahora ruge con ansias de jugar y explorar sin parar, me gusta lo que siento cuando me permito experimentar esta libertad e ilusión, es como viajar a un nuevo mundo, más bonito y amable.
La soledad y la tristeza siguen siendo mis peores enemigas, me siguen haciendo mucho daño y a veces aparece la culpa ante pequeñas y mayores recaídas, les tengo mucho miedo, pero intento creer a mi psicóloga cuando me dice que no estoy en el punto de partida, aunque sí sienta que he retrocedido varios pasos importantes.
Las cosas van muy rápido, son demasiados los cambios por dentro y por fuera, y yo a veces sólo querría quedarme tapada en la cama y que me abrazaran durante horas asegurándome que todo irá bien.
A veces la vida adulta se me hace bola; no sé... todo se me va de las manos y sigo sin apenas cuidarme en el día a día, lo siento, lo estoy intentando... tengo muchos miedos a flor de piel y lloro con mucha facilidad, pero también me ayuda a liberar mucho de aquí dentro.
Paso a paso, intento confiar en que todo irá bien.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)