domingo, 31 de mayo de 2026

Respirar y parar


Se acabó, nos llegó la temida despedida y tuvimos que atrevernos a soltar lo que tiempo atrás prometimos que nunca soltaríamos, pero es que el amor también es esto; saber soltar, saber cerrarlo bien, saber recoger las cosas con infinito cuidado y agradecer todo lo recorrido hasta aquí. 

Lo hicimos con tanto amor... para mí era importante que el final fuera tan bello y cuidado como fue el comienzo y cada uno de los momentos especiales vividos, lo hicimos amor, lo hicimos muy bien. 
Es un momento raro este, la tristeza entró golpeando fuerte, pero ahora ya esa compañera de piso constante que me acompaña en el día a día, odio que esté presente hasta cuando me estoy riendo; estoy permitiéndome sentir cada emoción como viene, no prohibirme ninguna ni que ninguna me culpabilice por la existencia de otras, son demasiadas y, a veces, me abruma en exceso, intento respetar mi ritmo y tener paciencia, aunque reconozco que me cuesta.  

Mi psicóloga me dijo hace unos días que las personas que hacen las cosas con amor y por amor siempre ganan, aunque a veces les toque soltar; la muy perra me hace llorar en cada sesión cuando me dice cosas de este tipo, pero también me ayuda a sentir más paz, tengo todo tan patas arriba, me siento como un cuaderno de hojas en blanco sin estrenar. Intento confiar en el proceso y lloro cada vez que veo algo que me recuerda a ti, pero, también siento paz cuando observo lo vivido, supongo que esta es buena señal; no sé exactamente dónde me encuentro ni qué hacer o hacia donde caminar, pero es que después de este mes tan heavy por fuera y por dentro estoy aceptando el parar, respirar, descansar y cuidarme. 
A veces, tengo ganas de seguir caminando, de descubrir y aprender más, adentrarme en nuevas aventuras e historias, pero no quiero correr, ahora necesito parar y sentir, con eso basta, lo estoy haciendo. 

A veces observo el mundo y no me parece tan bonito como era contigo, me faltan muchas cosas que tú tenías en ti, me falta esa mirada llenita de amor prometiéndome que estabas a mi lado, sé que nos seguimos teniendo, aunque de una forma distinta. Cuando me pasan cosas buenas sigo cogiendo el teléfono sin pensar deseando llamarte y contarte todo, me quedo luego unos minutos viendo la pantalla negra del teléfono intentando confiar que todo está bien, que todo irá bien. 
Siguen tus fotos pegadas en el armario y la caja de los recuerdos contigo en mi estantería, tal vez en algún momento esconda esta caja durante un tiempo, pero por ahora no me atrevo a volver a abrirla, me hizo mucho daño el intento que hice hace poco. 

Ojalá te esté yendo todo muy bien, ojalá te estés dejando cuidar y la tristeza vaya pesando un poquito menos cada día, ojalá que tu recuerdo vaya siendo menos protagonista poco a poco, me sigue haciendo mucho daño pensar en ti, fantaseo con el día en que hacerlo ya no duela, pero, sé que aún me queda un camino largo, intento no tener prisa, está todo bien como está. Te pienso mucho y te echo de menos, echo de menos como se veía el mundo desde tu mano, pero confío en que aún quedan muchos mundos que descubrir, aunque ya no sea como hasta ahora, aunque ya no sea contigo de mi mano.

Paso a paso, supongo que no queda otra. 

Te quiero mucho. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario