Hoy te he echado de menos más de lo que lo suelo hacer en ocasiones.
He pensado en ti, me he reído a solas recordando algunos momentos, he vuelto a escuchar tus audios, emocionándome con aquellos en los que me decías "te quiero", y me he puesto a dormir con nuestra canción de fondo, deseando que esto sea una pesadilla y que mañana sigas estando a mi lado.
A veces, ciertos miedos o culpa aparecen en escena, me dicen que podría haberlo hecho mejor, esforzarnos un poco más para encontrar las formas... me repito como si de un mantra se tratase: lo hicimos bien, lo hicimos bien.
Tan bien y con tanto amor que, joder, como duele y arde todo aquí dentro; este duelo es ese proceso a través del cual ir desenamorándome, aprender a vivir sin ti y, algún día, coincidir contigo, escuchar todo lo que ha ido ocurriendo en tu vida y sentir, probablemente, otro tipo de dolor igual de punzante e intenso al ver que yo ya no estuve ni estoy aquí, como ayer estuve.
Sigo teniendo mucho miedo muchos más días que los que me gustaría, en momentos pesan menos, pero siguen ahí; y junto a la tristeza resulta agotador seguir en pie "cumpliendo".
Sé que una parte de mí se quedó contigo, creo que es algo inevitable cuando queremos mucho a alguien. Por un lado, me preocupa ante la incertidumbre de cómo volver a construir esa nueva parte de mí aquí dentro; por otro lado siento una gran ternura al saber que dejé esa parte en unas manos llenas de amor, sé que estará bien a tu lado, abraza mucho a esa parte por favor, ni te imaginas como el resto de partes que conservo de mí tiemblan, a veces, deseando otro último abrazo.
Te echo mucho de menos, incluso cuando parezco feliz riéndome, siempre hay una pequeña maldita parte de mí sintiendo esa nostalgia punzante.
A veces, vuelvo a pasar delante de tu urbanización y fantaseo con que en 5 minutos bajarás, otras me siento en uno de esos bancos metálicos de los andenes del metro y, sin querer, me quedo observando como van y vienen, como si estuviera esperando a que vengas a buscarme y me asegures que estás a mi lado, sé que ya no estás, o no como me gustaría, esta mierda es realmente dolorosa.
Quiero confiar en que algún día la tristeza se irá y tu recuerdo no dolerá tanto, quiero confiar en que algún día me contarás todo lo vivido, me hablarás de esa persona especial que ahora te besa al despertar, y yo solo me alegraré porque, joder, te mereces ser muy feliz.
Pensar que yo durante un tiempo lo hice... te hice feliz, nos hicimos felices, es uno de los mayores privilegios y mejores regalos de la vida.
Siempre que los miedos intentan acorralar mi amor y mis ganas de sentir pienso en ti. La tristeza cotidiana hace acto de presencia, pero medio sonriendo digo: El amor siempre gana.
Ser capaces de aceptar que nuestros caminos se separaban es una de las muchas pruebas de ello.
Te quiero mucho.
Y sí, también, te echo mucho de menos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario