No hay nada más peligroso y violento que mi propia cabeza cuando tengo mucho miedo.
Es tan bonito, es tan preciosa, que me muero de miedo al sentir todo lo que siento aquí dentro.
Mi cabeza y mis miedos, esta semana, han ganado partida tras partida y yo me rompo a llorar con facilidad escuchando en mi mente palabras de despedida de algo que no quiero soltar, de alguien en donde me gustaría quedarme a vivir.
Vuelven experiencias del pasado a golpear con una fuerza y vida que creía que ya no tenían, me tiembla el cuerpo, me duele todo por dentro, y llorando una niña en el pasillo les grita a los monstruos que dejen de mentirle, que no está pasando nada malo, que aquí esta segura... pero ni ella misma es capaz ahora de confiar en ello.
Me da mucho miedo cuando todo lo bueno parece haber dejado de existir ante mis ojos y son un puñado de feroces lobos los que hacen temblar y mostrar la opción de huir como la única opción de supervivencia.
Me repito que no quiero huir, que quiero quedarme hasta el final, que esta no es la misma historia que tiempo atrás nos hirió y que vinimos aquí a sentirlo todo en nombre del amor... pero todavía ando con mucho miedo, tanto que me asusta mi propia cabeza cuando parecía estar todo mejor. Quiero confiar, de verdad que quiero hacerlo, pero es tan grande y vertiginoso todo lo que me ocurre por dentro.
A veces no es tanto el miedo a salir herida lo que me da miedo, sino el verme en el espejo y verme transformada en ese monstruo capaz de destrozar o derribar las cosas bonitas y especiales por no creer que las merezca, que son demasiado bonitas para ser reales.
Intento respirar, no darme por vencida, confiar hasta el final y que los miedos no me hagan ver la realidad distorsionada, pero claramente voy perdiendo en el intento.
Cuando dejo de llorar en mi mente empiezo a escuchar frases de mis malditos miedos cínicos como "gracias por todo", "hay sido bonito", "ojalá hubiese salido bien".
No quiero irme, quiero quedarme, confiar, encontrar las formas de mostrarme vulnerable, confiando en todo lo bueno que ya ha sucedido. No quiero un abrazo de despedida, lo quiero de bienvenida porque quiero quedarme a vivir aquí, aunque no sepa ni por dónde empezar a construir.
No sé... le quiero, te quiero, mucho más que un poquito. Esto no estaba entre mis planes
No hay comentarios:
Publicar un comentario