viernes, 25 de septiembre de 2026

Besos de buenas noches


Quiero que me quieras cuando no crea que merezca que me quieran, quiero que me quieras cuando los miedos aprieten, cuando la vida se ponga complicada, cuando no sea capaz de encontrar las palabras con las que expresarme, cuando me pase de neurótica y me cueste más quererme. 
Y prometo no depositar en manos ajenas responsabilidades propias, prometo nunca abandonar el quererme por sentir que ya lo hace otro, olvidarme de mí por miedo a ausencias ajenas. Aún me cuesta creer que quieras quedarte y, a veces, caigo en autosabotajes creyendo que si me preparo dolerá menos. No quiero que te vayas, no quiero irme. Y sé que hemos empezado desde el nivel complicado, que aún hay mucho que curar, limpiar y sanar en nuestras respectivas habitaciones, pero quiero que ocupes este ladito de la cama para no tener pesadillas esta noche.
Te veo sonreír, te escucho reir y beso el rostro de una persona tremendamente sensible y especial, quiero quedarme cerquita, asegurarme de que estás bien, estarás bien; aquí dentro siempre tendrás un rincón en el que refugiarte cuando haga frío ahí fuera.
No sé... te quiero, y esto no estaba para nada entre mis planes, pero, estoy perdidamente enamorada de ti, en el momento en que me di cuenta ya era demasiado tarde como para querer retroceder. 
Quédate a mi lado, no necesito más.
Necesito que estés cerca, y poder estarlo yo para ti; deseo que las ganas siempre sean más grandes que el miedo y que aprendamos juntes a como hacerlo mejor, día a día, pasito a pasito. 
Te prometo no irme nunca si no me lo has pedido, prometo quedarme aquí, prometo que este huequito de la cama es tuyo, te prometo que, pase lo que pase, lo haremos bien. 
Le regalaría mis ojos; sí, si pudiera regalarle cualquier cosa le regalaría mis ojos para que se mire a través de ellos... solo así entendería el porqué de todo esto. 
No sé... es especial, y todavía me cuesta creer, cuando los miedos aprietan, que quiera quedarse a dormir conmigo.
Me quiere, le quiero, se está queriendo más, me estoy queriendo más... todo va bien. 

viernes, 18 de septiembre de 2026

Tierna tristeza


Mentiría si me dijese que no te busqué en los lugares en los que fuimos felices, mentiría si te dijera que no te echo de menos, que no pienso en ti más de lo que debería, o que ya he aceptado del todo que no estás aquí. 
Dicen que el duelo es el amor que se nos queda en las manos, y a mí entonces me duele todo un poquito más porque no fue la ausencia de amor lo que nos hizo soltar. Es más, creo que ese amor nos ayudó, de cierta forma, a hacerlo.
Contigo se quedaron los resquicios de quien fui; porque por miedo que sienta ya fue, ya fui, ya fuimos.
Y ahora soy alguien completamente nuevo sin dejar de ser yo, sigo descubriendo mucho de mí misma y,  veces, sonrío ante algunas cosas especiales de aquí dentro. 
Se siente mucha soledad algunos días, pero es una forma de pasar tiempo con quienes viven aquí dentro; mirar a los miedos a la cara, intentar que no me dominen y decirles temblando que no voy a dar un paso atrás. Que no sé exactamente dónde estoy, que llevo meses de viaje y que sigo, algunos días, fantaseando con llegar a nuevas playas en las que descansar. 

Confía...confía...confía.

Me busco en los lugares en los que nos amamos y nuestras ausencias golpean sin piedad un silencio ensordecedor. Algunos días pongo música para silenciarlo, bailo mientras lloro y río a la vez y, aunque parezca contradictorio, me siento una privilegiada por haber amado hasta el final, por haberme entregado a cada persona e instante que me hizo sentir amada y por atreverme a salir de casa para descubrir nuevos mundos ahí fuera. No sé si lo estoy haciendo bien o mal, a estas alturas ya abandoné ese barco, lo estoy haciendo como puedo y mirando mucho hacia dentro, me sigue asustando hacerlo, pero cierta tierna tristeza me agradece la visita. 

Mentiría si te dijera que no extraño la vida que construimos, el futuro con el que fantaseábamos, los "te quiero" que nos intercambiamos. Mentiría si te dijera que puedo o quiero volver, mentiría si te dijese que ya no te quiero, que ya no me quiero. Todo se ha transformado y yo todavía estoy aprendiendo a caminar de nuevo. Tengo mucho miedo gran parte de días, pero lo estoy intentando.

Dale un abrazo a esa Laura que se quedó contigo, dile de mi parte que seguimos teniendo muchos miedos, pero, que todo va mejor de lo que parece. 
Hace tiempo conocí a alguien nuevo aquí dentro, tierno, valiente; me ayuda a confiar en el proceso.

 P.D: Te quiero, nos quiero. Sigamos cuidándonos. 



miércoles, 9 de septiembre de 2026

Pasos hacia delante mientras la nostalgia no me ve

 

Algunos días me siento disociada con respecto a todo, como si el tiempo y el mundo se hubiesen detenido meses atrás y yo me hubiera quedado también inmóvil. A veces, estar disociada te hace sentir en una aparente "paz", pero sé que no es real y que, antes o después, hay que salir de ese estado y volver a sentir, pese al miedo que de hacerlo. He descubierto que la escritura, y leer después lo escrito, me ayuda a volver a sentir y respirar. He celebrado este pequeño descubrimiento y me he sentido bien, intento celebrar cada mínimo paso hacia delante que doy, aunque siga en ocasiones quitándoles importancia.

Intento respetar el proceso y mis propios ritmos, a veces me cuesta hacerlo, pero os prometo que lo estoy intentando. Intento fijarme mucho en todo mi alrededor y en mí misma, algunos días ocurren cosas buenas o bonitas, y no quiero perderme ninguna; escucho mucho a mis tripas y mundo interior, procuro cuidar y sostener todo lo que me hace sentir bien. Es un momento raro este en el que me encuentro, pero, estoy intentando ir sintiéndome mejor, salir algunos días fuera, dejar que todo lo que se tenga que ir se vaya sin caer en la trágica idea de que esto sea el fin del mundo. Y respirar, seguir respirando siempre; para alguien con ansiedad respirar a veces es todo un privilegio cuando todo lo de ahí fuera asfixia 

Siento nostalgia y tristeza en muchos más momentos de los que me gustaría, he dejado de pedirles que se vayan, les dejo un pequeño rincón de mi habitación y, aunque parezca contradictorio, ellas se vuelven menos violentas, más tiernas. El abandonar la lucha de intentar que desaparezcan ya mismo me ha dejado abrirle la puerta a otras emociones más agradables, siempre que llegan les agradezco la visita y les pido, intentando no parecer muy ansiosa, que por favor se queden el tiempo que quieran. 

He plantado unas flores de colores y semillas de tomates Cherry; tiempo atrás cuando he estado muy triste me ha ayudado a confiar en los procesos de la vida y en que, a veces, que no veas aún resultados no significa que no estén sucediendo cosas bajo la tierra. Hoy he visto dos hojitas diminutas y reconozco que me ha hecho ilusión, pese a que de puertas hacia fuera pueda parecer una tontería. 

No sé... estoy triste gran parte de días, pero también estoy moviéndome poco a poco y agradeciéndo(me) cada pasito hacia delante, son importantes y no quiero olvidarme de ninguno de ellos cuando miedos o monstruos vengan a visitarme de nuevo. 

Lo estoy haciendo como puedo, no estoy como ni donde me gustaría estar, pero tampoco estoy donde estaba hace unos meses, eso también es importante. 

Confiar en el proceso y pasito a pasito, supongo que no queda otra, gracias a quienes seguís aquí, sé que no soy precisamente el alma de la fiesta ni alguien fácil de llevar últimamente. 

Os escribiré pronto, os lo prometo.