Estoy muy nerviosa, los miedos aprovechan muchos momentos de debilidad para hacerme retroceder, y la tristeza me hace sentir diminuta frente a todo; pero, también me siento muy ilusionada según descubro más y más de todo el mundo, aparentemente nuevo, que llevo aquí dentro.
Tengo miedo, muchísimo, pero, lo estoy haciendo; estoy preparándome para atreverme a saltar, estoy intentando disfrutar cada segundo, sentir bien adentro cada emoción, siento que ese salto será el último día de un proceso tremendamente doloroso y precioso a la vez, pero, también será el primer día de una nueva versión de mí, más real, más libre.
¿De verdad lo voy a hacer?; no soy capaz de imaginarme todavía ahí, quiero hacerlo, aún sin saber si saldrá bien, lo que empezó como sutiles pensamientos o ganas de salirse de la norma ahora ruge con ansias de jugar y explorar sin parar, me gusta lo que siento cuando me permito experimentar esta libertad e ilusión, es como viajar a un nuevo mundo, más bonito y amable.
La soledad y la tristeza siguen siendo mis peores enemigas, me siguen haciendo mucho daño y a veces aparece la culpa ante pequeñas y mayores recaídas, les tengo mucho miedo, pero intento creer a mi psicóloga cuando me dice que no estoy en el punto de partida, aunque sí sienta que he retrocedido varios pasos importantes.
Las cosas van muy rápido, son demasiados los cambios por dentro y por fuera, y yo a veces sólo querría quedarme tapada en la cama y que me abrazaran durante horas asegurándome que todo irá bien.
A veces la vida adulta se me hace bola; no sé... todo se me va de las manos y sigo sin apenas cuidarme en el día a día, lo siento, lo estoy intentando... tengo muchos miedos a flor de piel y lloro con mucha facilidad, pero también me ayuda a liberar mucho de aquí dentro.
Paso a paso, intento confiar en que todo irá bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario