La vida parece que se ha puesto algo rara y demasiado complicada, algunos días se siente solitario este momento actual en el que estoy y, aunque sé que no lo estoy (o no del todo), me cuesta respetar el ritmo y no sentir cierta ansiedad molesta.
Todo gira demasiado rápido, y yo solo quiero, a veces, silenciar todas las notificaciones de mi cabeza y sentir que todo vuelve a ser fácil, aunque sea solo durante un ratito. En ocasiones lo consigo en lugares nuevos, en miradas nuevas que me miman y me cuidan con amor y ternura, está siendo un verdadero refugio estar entre sus brazos, me hace sentir bien estar a su lado y no tenerle tanto miedo a la infinidad de cambios que siguen sucediendo aquí dentro y a mí alrededor.
A veces, vuelvo a pensar en ella, y cuando digo "a veces" diría "más de lo que me gustaría". Le echo de menos y pienso en cómo estará, en cómo lo llevará, en si se habrá atrevido a volver a esos lugares en los que tuvimos nuestras primeras citas, yo todavía no lo he hecho, me da miedo que su recuerdo vuelva a invadir y arrasar con mi presente y no me deje salir de casa, pienso en ella y siento una gran tristeza que me hace romper a llorar con facilidad, pienso en ella y deseo que esté bien, pienso en ella y descubro de nuevo que ya no hay un "ella" ni un "nosotras" y que, por doloroso que sea, ya no estamos en el mismo camino, ojalá algún día pensar en ella, sonreír y no sentir ni una pizca de dolor, pero hoy no es ese día.
Es curioso como ha sucedido todo; siento tristeza y, a la vez, ilusión y miedo mezclados por un futuro que ni llego a visualizar bien. Han pasado muchas cosas, una de ellas es que estoy enamorada hasta las trancas de una persona que me mira y me haces sentir de nuevo invencible; no sé qué tiene, y me da miedo sentir tanto por alguien de nuevo, pero es como que sonríe y los miedos desaparecen, me abraza y me hace sentir que acabo de llegar a una nueva casa a la que fantaseo llamar hogar y en la que me gustaría quedarme un rato más, me hace feliz verle feliz y me gusta unir sus lunares y formar ese corazón que antes tenía en mi pecho y que ahora dejo bajo su almohada cada noche para que no pase frío. Le he cogido algo de miedo a esto del amor, pero me hace ser más valiente de lo que soy en realidad, y eso me gusta.
No sé, me siento algo perdida y sola, tengo todo tan desordenado que ni sé por dónde empezar, pero me gusta sentir que fui lo suficientemente valiente para apostar por querer descubrir qué había más allá de esas montañas, qué había más allá de esa chica del espejo que siempre se esforzaba de más por encajar. He dejado de esforzarme tanto en muchos aspectos y ahora tengo más tiempo para mí, me gusta dedicármelo, aunque me cueste hacerlo.
No sé, tengo mucho miedo, pero lo estoy haciendo, es todo lo que por ahora puedo decir.
Sigo creyendo en el amor, eso siempre.
Ojalá todo vaya siendo más sencillo.