Algunos días me siento disociada con respecto a todo, como si el tiempo y el mundo se hubiesen detenido meses atrás y yo me hubiera quedado también inmóvil. A veces, estar disociada te hace sentir en una aparente "paz", pero sé que no es real y que, antes o después, hay que salir de ese estado y volver a sentir, pese al miedo que de hacerlo. He descubierto que la escritura, y leer después lo escrito, me ayuda a volver a sentir y respirar. He celebrado este pequeño descubrimiento y me he sentido bien, intento celebrar cada mínimo paso hacia delante que doy, aunque siga en ocasiones quitándoles importancia.
Intento respetar el proceso y mis propios ritmos, a veces me cuesta hacerlo, pero os prometo que lo estoy intentando. Intento fijarme mucho en todo mi alrededor y en mí misma, algunos días ocurren cosas buenas o bonitas, y no quiero perderme ninguna; escucho mucho a mis tripas y mundo interior, procuro cuidar y sostener todo lo que me hace sentir bien. Es un momento raro este en el que me encuentro, pero, estoy intentando ir sintiéndome mejor, salir algunos días fuera, dejar que todo lo que se tenga que ir se vaya sin caer en la trágica idea de que esto sea el fin del mundo. Y respirar, seguir respirando siempre; para alguien con ansiedad respirar a veces es todo un privilegio cuando todo lo de ahí fuera asfixia
Siento nostalgia y tristeza en muchos más momentos de los que me gustaría, he dejado de pedirles que se vayan, les dejo un pequeño rincón de mi habitación y, aunque parezca contradictorio, ellas se vuelven menos violentas, más tiernas. El abandonar la lucha de intentar que desaparezcan ya mismo me ha dejado abrirle la puerta a otras emociones más agradables, siempre que llegan les agradezco la visita y les pido, intentando no parecer muy ansiosa, que por favor se queden el tiempo que quieran.
He plantado unas flores de colores y semillas de tomates Cherry; tiempo atrás cuando he estado muy triste me ha ayudado a confiar en los procesos de la vida y en que, a veces, que no veas aún resultados no significa que no estén sucediendo cosas bajo la tierra. Hoy he visto dos hojitas diminutas y reconozco que me ha hecho ilusión, pese a que de puertas hacia fuera pueda parecer una tontería.
No sé... estoy triste gran parte de días, pero también estoy moviéndome poco a poco y agradeciéndo(me) cada pasito hacia delante, son importantes y no quiero olvidarme de ninguno de ellos cuando miedos o monstruos vengan a visitarme de nuevo.
Lo estoy haciendo como puedo, no estoy como ni donde me gustaría estar, pero tampoco estoy donde estaba hace unos meses, eso también es importante.
Confiar en el proceso y pasito a pasito, supongo que no queda otra, gracias a quienes seguís aquí, sé que no soy precisamente el alma de la fiesta ni alguien fácil de llevar últimamente.
Os escribiré pronto, os lo prometo.
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