Esto no es un blog, es mucho más. Es la última bombona de oxígeno que me queda en ocasiones. Es cada centímetro de mi piel sintiendo la lluvia. Es un vacío aquí dentro que a veces araña provocándome vomitar las últimas mariposas que habitan en mí. Es el conjunto de monstruos que habitan bajo mi cama confesándome sus miedos. Es un polvo sucio y rápido. Es un jodido y precioso caos difícil de entender, así que no te pido que lo entiendas, pero sí que no te olvides de donde esta la salida.
martes, 10 de diciembre de 2024
Tristeza consumida
lunes, 25 de noviembre de 2024
Tonos grises
Hoy el tiempo está triste, los miedos feroces y la tristeza cariñosa conmigo, por si esto fuera poco he decidido que ponerme Samuraï de fondo era buena idea, en este modo melancólico llevo toda la mañana de hoy, día en el que me prometí que adelantaría cosas del trabajo.
Me relaja el sonido de la lluvia, pero el color grisáceo de las nubes me hace llorar con facilidad, sonrío sin querer cuando me imagino siendo, en mi cama, abrazada por alguna de esas personas que me hacen sentir de todo sin ponerme un dedo encima.
Los días tristes también son importantes y, de alguna forma, necesarios y bonitos para después volver a salir ahí fuera y disfrutar los días felices. Pienso en las mismas dos o tres personas que están a kilómetros de distancia cuando deberían estar a centímetros, me escucho de nuevo sus audios y veo las fotografías que tenemos juntas como buena DramaQueen, puede sentirse algo doloroso a veces, pero soy una experta en sacar la tristeza fuera de mí, prometo que en unas horas vuelvo a ser persona.
Fantaseo también con que en algún momento se me den mejor las personas, que me de menos miedo eso de quitarme la coraza frente a unos ojos nuevos y disfrutar de la sensación de recibir una caricia o un beso en zonas en las que otros golpearon, me parece complicado hacerlo y los miedos son los perfectos guionistas de tramas de terror en los que nada sale bien; sé que la cosa es exponerse, mis amigas me miman y me quieren muchísimo y me prometen que estarán a mi lado por si acaso, a su lado todo es más fácil.
Hay días tristes que contienen cierta belleza en su interior, no sabría muy bien cómo describirla, pero la siento, siento tanto en mi interior que a veces me abruma y necesito frenar y respirar. La música es una buena forma de sacar esto que siento fuera, me evita tener que pronunciar palabra alguna y me permite centrarme únicamente en sentir, al menos hoy la ansiedad todavía no ha hecho acto de presencia.
Respiro hondo, siento el aire entrando y saliendo de mis pulmones, está dejando de llover, pero aún se escuchan las gotas de agua aterrizando en el suelo, me gusta el sonido, me relaja y me ayuda a bajar el volumen de esta maldita culpabilidad que siento por no estar haciendo cosas del trabajo.
Siempre me da cierto miedo sentir los días tristes en mí, pero a la vez me siento una persona realmente valiente cuando freno y me escucho, a veces es algo que suelo evitar hacer demasiado, pero ahora lo estoy haciendo y, aunque los miedos me sigan mordiendo, me siento mejor.
Ahora suena "Los días raros" de Vetusta Morla, parece que alguien me estuviera espiando. Y ahora sí, ahora lloro, ahora respiro de nuevo encogida en mi cama fantaseando con esos abrazos de quienes no pueden dármelos ahora.
Hoy es un día triste y no me esforzaré por hacer que deje de serlo, estos días también son necesarios y, de alguna forma, bonitos también.
Cuando termina la canción me llama una de mis amigas preferidas y me hace sonreír el hablar con ella, menos mal que me ha llamado, gracias.
sábado, 23 de noviembre de 2024
Resaca emocional
jueves, 21 de noviembre de 2024
Ausencia de gritos ante lo que merece incendios
domingo, 17 de noviembre de 2024
Entre las nubes
domingo, 27 de octubre de 2024
Feroz y preciosa energía
sábado, 26 de octubre de 2024
Disculpas y culpabilidad indomable
viernes, 18 de octubre de 2024
La danza de las margaritas silvestres
A veces no es nada fácil ser como soy, ni mucho menos tratar y existir con esta sensibilidad. A veces un gran poder, otras un martirio. Pero sigo respirando, intento no olvidarme nunca de eso.
He leído una frase que decía:
<<Quédate donde puedas vivir, no sobrevivir>>.
El problema viene cuando ni yo misma me encuentro, cuando me exijo de más, cuando me escucho de menos, cuando me encierro de más, cuando me quiero de menos.
La ternura y el amor siempre serán mis dos líneas de vida, son mis pruebas de que sentir de más no es ni malo ni peligroso, mis pruebas de que las caricias y mimos siguen existiendo, al igual que las personas que te besan antes la frente que los labios como una manera preciosa de pronunciar ese "te quiero". Ven y vuélveme a besar y a mirar, me gusta sentirme aún más deseada, querida, valiosa y real a través de esa mirada curiosa y dulce que me obliga a confesarle mis verdades.
Quiero margaritas en el pelo.
Quiero flores sobre mi cuerpo.
Quiero besos, caricias y mimos.
Quiero que te quedes a dormir.
Quiero un nuevo abrazo y que jamás sea el último.
Quiero emocionarme de alegría con la cara al descubierto.
Quiero perder el control.
Confiar en que alguien ahí fuera sabrá qué hacer.
Sacar a los miedos fuera y que les de el sol.
Leerles un cuento a los monstruos de debajo de mi cama.
Respirar, respirar, respirar. Darle un beso en la frente a la niña de aquí dentro, decirle que estoy aquí, que esto es parte del proceso. Quiero un abrazo fuerte que me rompa y reconstruya, quiero un "te quiero a mi lado", pero, sobre todo, quiero creerme que me lo merezca.
Ese abrazo y ese "te quiero".
Quiero no olvidarme de respirar, sentarme en la incomodidad de verme rota, verme desnuda, y tener ganas de quedarme esta noche conmigo. Quedarme a mi lado y confiar en que pronto todo irá mejor. Me gustaría no tener miedo, pero aceptando ya su existencia, me gustaría demostrarles del todo que hay vida después de este instante al que tanto temen, que por favor confíen algo más en mí.
Quiero margaritas en mi pelo y campos eternos en los que correr y bailar, sentirlo todo bien adentro y jamás frenar ante un puñado de malas hierbas o zarzas, quiero aprender a confiar en el proceso, sentirme merecedora de ese abrazo, de ese "te quiero" y de ese "hoy quiero quedarme abrazada a ti", creerte, creerme y que juntas sigamos bailando y corriendo como si nuestra única preocupación fuese que llueva y no tener donde refugiarnos.
¿Qué más da?, que llueva, que llueva bien, y que limpie y me ayude a sanar todo aquello de lo que hace un tiempo que no hablo.
Quiero vivir, no sobrevivir.
Elijo vivir, no sobrevivir.
Confía en el proceso.