martes, 10 de diciembre de 2024

Tristeza consumida


No quiero que te vayas, quiero encontrar las formas de hacer que esto siga funcionando, pero por encima de esto, nos quiero libres y felices, y por eso no te pediré que te quedes si algún día decides irte, te abrazaré fuerte, te daré ese beso con sabor a "ha sido precioso" y seguiré creyendo en el amor como siempre he hecho.
Estoy asustada, este año ha sido un constante (auto)descubrimiento de mí misma, de mi mundo y del de ahí fuera, nunca creí que pudiera ser tan valiente ni capaz teniendo tantos miedos pidiéndome atención, el tema de abrirme a nuevas personas, dejarme cuidar o, en definitiva, perder el control, me sigue costando mucho más de lo que me gustaría, pero sigo saliendo ahí fuera.
Intento abrazar y cuidar mucho a la niña de aquí dentro, seguir enamorándome de ella viendo como se toma su colacao con grumitos, algo de maquillaje para ocultar los restos de una noche algo dura y una sonrisa con la que poder dar la bienvenida a quienes quieran descubrir qué hay aquí dentro.
La incertidumbre y el miedo a veces me hacen daño y no puedo evitar llorar ante ellas sintiéndome algo perdida y bastante sola, respiro hondo, me repito que pase lo que pase me tengo a mí, intento confiar en el proceso, dejarme sentir y no tener miedo a sentir, recordar que estas son mis mayores pruebas de vida; respira, respira, respira.
Estoy descubriendo nuevas partes de mí, nuevos reinos, nuevas aventuras por vivir, nuevas historias por escribir; a veces tengo tanto miedo que no quiero salir de mi cama, otras pienso en ti sin querer y fantaseo con encontrar las formas de seguir caminando de la mano sin dejar de ser libres... esto no debería ser tan complicado, aunque algo me dice que esto también tiene mucho que ver con mi propio crecimiento personal.
Me hace sentir orgullosa pensar en todo lo que he crecido y aprendido del amor durante este tiempo; recuerdo que de pequeña me pasaba horas arrancándole los pétalos a las margaritas fantaseando con sentirme la protagonista de una película romántica en la que todo, antes o después, salía bien, se olvidaron de contarnos que eso no siempre implicaba que todo siguiera igual.
Hace años que dejé de arrancar flores y empecé a bailar entre ellas, los días en que estoy más sensible me gusta tomármelo como una cita conmigo misma, me pongo alguno de mis vestidos favoritos, me lleno de colores y bailo durante horas entre ellas, desde hace pocos meses he aprendido a sentir su presencia de una manera más intensa y especial, me gusta la persona que soy cuando me permito ser al creer que nadie me está mirando.
Me tengo, sí, me tengo de mi lado y en mi barco, la incertidumbre y los miedos son ensordecedores algunos días, últimamente no hago más que llorar ante ellos, pero confío en que antes o después las flores me volverán a pedir verme bailar y aquí dentro una niña sabrá que esto no es más que la vida y el amor explotándonos, no existe prueba de vida más fiable que esta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario