He salido por mi ventana, me he escapado; desde esta habitación los fuegos artificiales se veían, pero no del todo bien, a lo lejos había muchas luces, mundos, emociones y seres a los que no podía llegar a visualizar y sentir desde aquí.
Me he escapado de mi habitación, he cogido mi puñado de sueños, mi caja de ilusiones, mis ganas de explotar de amor y me he cubierto con la capa de valentía que no sabía que poseía.
Salí a medianoche con los miedos mordiéndome los tobillos y corrí por calles y campos durante horas, hacía tanto tiempo que no me atrevía a salir tanto de aquí que no pude parar antes de correr, ahora que he parado observo mi alrededor y los miedos me suplican llorando que volvamos a casa, que esto no es buena idea, me hacen llorar casi siempre, pero también me abro el pecho ante ellos y les muestro que seguimos en casa, aunque estemos a kilómetros de ella.
Veo a mi alrededor tanto que explorar, descubrir y sentir que me emociono al descubrir tanta valentía en mi interior, hay um puñado de tristeza que me hace temblar de frío algunos días, la niña de aquí dentro me confiesa que se siente algo sola y perdida, le abrazo fuerte intentando que no me vea llorar, le agarro de las manos y le aseguro que todo irá bien, pase lo que pase; me gustaría decirle que me siento igual que ella, pero no quiero que crea que no puede contar conmigo.
Hace días que los miedos y el frío me aíslan; intento cuidarme, estar fuerte, seguir atreviéndome a saltar al vacío, a veces bailo nuevas canciones y me pierdo en nuevas miradas, cierta tristeza se entremezcla con un puñado de adrenalina y ambas me hacen seguir queriendo bailar aunque lleve horas sin saber dónde estoy.
He salido por mi ventana; he sido niña, dragón, hada y guerrera sin dejar de tener miedo al frío, me he sacado a bailar y me he emocionado varias veces ante la mirada curiosa y llena de admiración de otros, he dejado de arrancar pétalos a las margaritas y ahora bailo y camino entre ellas, he saltado de estrella en estrella y vuelvo a saltar en los charcos cuando llueve sin miedo a resbalones o machas.
La mayor parte del tiempo sigo cargando con una infinidad de miedos que me dificultan respirar y que me hacen sentir pequeñita por las noches, intento abrazarme fuerte y confiar en que todo irá bien, no siempre me lo creo, pero siempre me lo susurro varias veces para quedarme dormida.
He salido por mi ventana y ahora no sabría deciros con exactitud dónde estoy, me encuentro muy lejos de mi habitación, y eso me genera tanto miedo como ganas de descubrirlo todo.
He bailado sin parar canción tras canción, me rompo varias veces al día cuando nadie me ve y me vuelvo a echar rimel como diciéndome a mí misma: "todo irá bien", la verdad, no lo sé.
A veces cierta nostalgia o deseos de sentirme cuidada y querida se apoderan de mí y fantaseo con que ahí fuera existan personas pendientes de la hora a la que llego a casa o de si he llegado ya.
¿hay alguien ahí?, estoy algo asustada y a veces los miedos parecen demasiado grandes, demasiado feroces.
Mi madre me observa con unas ojeras marcadas, me repite que me nota algo tristona, pero ayer también me dijo que me notaba sin saber muy bien por qué más valiente de lo que ella creía que era, me sirve.
No hay comentarios:
Publicar un comentario