De pronto noto su mano sobre mi cuerpo; es una mano grande que me sujeta con firmeza y con cierta prepotencia y autoritarismo, me quedo paralizada, mi ritmo cardíaco se acelera de golpe y todo mi cuerpo intenta alejarse de esa mano, pero permanece inmóvil dejándose tocar y mover por quien tengo frente a mí. Mi mirada recorre veloz el espacio en el que estamos y, sobre todo, el rostro del resto de personas para comprobar si alguien nos está observando, me atemoriza la idea de que alguien se haya dando cuenta de lo que está pasando, ¿por qué soy yo quien siente vergüenza a qué alguien me esté viendo?...
Intento pensar, buscar alguna herramienta o algo que me pueda ayudar aquí y ahora, empoderarme y actuar frente a él colocándole los límites que, probablemente, nunca le hayan puesto.
No hago nada, permanezco callada y hasta sonrío a veces como si me sintiera culpable por sentir lo que siento o como si no existieran razones para sentirse así; en mi mente empiezo a contar del uno al diez, al comienzo despacio, luego más rápido, abandono mi cuerpo mientras bailamos.
"Haz algo estúpida", "normal que te pasen estas cosas siendo así", "no está ocurriendo nada grave, no seas así"...
Me duele el decirme estos comentarios, me duelo cuando siento la culpa y vergüenza que debería sentir él... me está tocando una parte de mi cuerpo alguien que no conozco y a quien no le he dado ningún tipo de señal ni de comodidad ni, mucho menos, de consentimiento.
Tengo derecho a sentirme así, tengo derecho a no saber cómo actuar frente a una agresión y que mi cuerpo intente protegerme emocionalmente contando hasta diez, tengo derecho a tener miedo y a no querer exponerme a más violencia.
Termina el baile; me siento rara, desnuda y vulnerable, tengo un nudo en mi garganta que me hace no poder dejar de mirar el suelo y las paredes evitando cualquier tipo de contacto visual, me duele mucho algo dentro de mí y tengo ganas de llorar, la persona que tengo frente a mí me sonríe con aires de superioridad y me guiña un ojo como si supiera todo lo que está ocurriendo aquí dentro y no sólo no sintiera ni una pizca de culpabilidad sino que disfrutase con ello, me siento sucia, algo rota y como una tierra conquistada a la fuerza por la persona que tengo frente a mí.
Otra vez la culpabilidad llamando a la puerta, "eres una exagerada, vale que te hayas sentido incómoda, pero no es para ponerse ni sentirse así", puta mierda de sistema y de sociedad, me siento así y es válido, ¿en qué momento hemos normalizado tanto cierta violencias que hasta seamos nosotras quienes nos sentimos culpables por sentirnos atacadas frente a ellas?, ¿por qué soy yo quien siente vergüenza?, ¿por qué soy yo quien no volverá aquí y no él?.
Estoy muy enfadada conmigo y con todas las personas que me rodean, tengo tanta rabia que me imagino varias veces gritando, rompiéndolo todo y pegando a esa persona que me ha hecho sentir así, no hago nada, permanezco inmóvil y con una sonrisa artificial que pretende esconder todo lo que siento.
Vuelvo con ojos llorosos a casa y pienso: "jo, que rabia, con lo que a mí me gustaba bailar"; me niego a que esto me quite mis ganas de bailar, ya soy yo quien se va a ir de aquí, quien siente una culpa y vergüenza que no le pertenecen, no quiero que nada ni nadie me arrebate mis ganas de seguir bailando.
Me meto en las redes sociales para silenciar mi mente durante un rato, varias publicaciones ya hablan de las distintas manifestaciones por el 25N, día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, muchos comentarios son corazones morados, otros manifiestan que no saben de qué nos quejamos, que ahora ellos son quienes tienen que tener cuidado con nosotras y no es justo, que esto solo divide más a la sociedad...
Pienso que si algún día tuviera un hijo me gustaría que fuera una niña, pero a la vez me daría tanto miedo que fuera niña...
¿En serio creéis que ya no hay nada por lo que alzar la voz?
Menudo día de mierda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario