martes, 18 de julio de 2023

Intento de una dulce poesía.

Amor ante su odio.
Indiferencia ante su burla.
Y saber soltar en el momento idóneo.

Ojalá decirte que dejaste de doler.
Ojalá dejar de esperar explicación de quien no volveré a ver.
Ojalá que supieras avanzar sin demoler.

No importa, la guerra ha terminado.
No soy yo quien se queda con ese odio guardado.
Y, mucho menos, la que retrocederá en lo caminado.

Fui creciendo, me hice fuerte y aprendí a soltar.
Hace tiempo esto fue una habitación que poder destrozar.
Hoy es mi riconconcito y templo especial.

Tras cada insulto, un paso más grande.
Tras cada burla, más fuerte que antes.
Tras cada intento de derribo, más parecido a un diamante. 

Pásate cuando quieras, destroza paredes y mesilla.      No importa.
Yo estaré en el coche de cualquier amiga cantando a pleno pulmón por la ventanilla 
mientras el odio os dirige a ti y a tu cuadrilla.

Supongo que es complicado soltarlo.
Al tener gran experiencia en adiestrarlo y amarlo.
¿Que más da?, al final tu mayor talento siempre fue por dentro conservarlo.

Destrózalo todo si así eres feliz.
Yo ya no estoy ahí.
yo ya me elegí a mí.

¿Sabes?, tengo unas amigas que son la ostia.
Me quieren, me miman y no les va ese rollo de ir repartiendo hostias.

Te lo vuelvo a decir, espero que todo te vaya bien.
Que algún día el odio te deje ver y verte bien.
Y ya de paso que puedas superarlo tú también.

No voy a meterme en la suicida misión de salvarte. Tan solo seguiré avanzando para alejarte.
Y, algún día, me verás en las estanterías de alguna librería en forma de obra de arte. 

Porque eso mismo es lo que voy a hacer hasta morir.
Escribir, escribir y escribir.
Aprendí antes a escribir que a vivir.
Y eso es lo que haré con todo lo que, para bien o para mal, me haga sentir. 

Seguiría aquí contigo, pero tengo puñados de vida y sueños que disfrutar, empezaré, como la buena puta pija que soy, yéndome a ver la película de la barbie con mis amigas.
Y luego, si hay suerte, me zamparé con mis amigas un plato de migas.
Mientras espero que algún día de estos lo superes y ya no nos tengas como enemigas. 

Tras todo esto, adelante, sigue destrozándolo todo, que a lo que de verdad importa ya no puedes llegar.
Y, aunque sigas hiriendo en ocasiones, de ti cada día un poquito más me puedo liberar. 

Jaque Mate puta pija chunga, y ánimo, lo superarás.
Estoy segura de que no es la primera relación que intentas boicotear. 



domingo, 16 de julio de 2023

Bolas de cristal

 Hay momentos en que los vives en tu cabeza como: "ahora no, ahora no, ahora no" por miedo a mostrarte vulnerable, porque sientes que no es el momento ni lugar y, como de costumbre, porque tú puedes hacerlo sola, spoiler: mentira. 

Fue un momento en el que sentí que esa bola de cristal en la que me "protegía" (encerraba) se rompió, la presión de su interior ya era demasiada como para seguir ahí dentro y los fragmentos de cristal que antes eran paredes ahora eran alfileres sobre la piel. Pánico, miedo, cierta vergüenza y puñados de vulnerabilidad expuesta, supongo que es porque, cuando aguntas tanto y tantas cosas dentro de ti, en el momento en que salen disparadas dependes de que haya alguien, de que haya unos brazos que vayan a recogerte, que vayan a eliminarte un poquito los miedos y que hasta te feliciten de haber salido de tu burbuja, aunque por dentro sepan que en realidad has salido porque no podías aguantar más. 

Amo a mis amigas con todo el corazón, a veces siento que no me merezco tener a personas tan especiales y preciosas a mi lado o que se llevarán una decepción si les dejo conocerme más, voy quitando capas con manos temblorosas y cerrando mis ojos esperando su retirada, al cabo de un rato los abro de nuevo y veo que siguen ahí, su ojos brillan como si tuvieran toda una familia de luciérnagas en su interior, su sonrisa es preciosa y me anima a que siga quitando capas, les quiero con todo el corazón.

Queda mucho por limpiar, organizar, curar y sanar aquí, la niña pequeña de aquí dentro empieza a respirar un poco más tranquila sin creérselo del todo; se estaba rompiendo, ahí, en el lugar y en el momento en que menos quería hacerlo y unos brazos le rodearon con cariño mientras esas sonrisas tan preciosas que tienen sus amigas le basaban las mejillas enrojecidas, estamos dando todavía los primeros pasos de la remontada a los miedos e inseguridades, pero este ha sido un paso importante, o al menos para mí.

Y es que, a veces, el momento en que más vulnerable te sentías y que viviste con más miedo es el momento en el que dejas entrar a la habitación del lado izquierdo de tu pecho a alguien, reconociéndole con pánico que tú también necesitas ser cuidada, y por fin te das cuenta que a veces todo comienza con escuchar desde dentro a una de esas amigas tan especiales diciéndote que todo va a ir bien.

Gracias. 

domingo, 9 de julio de 2023

Mediodía

Su cintura se movía al ritmo de una canción lenta que, fácilmente, podría ser la nana de un bebé, sus pasos eran lentos, pero constantes, y todo su cuerpo seguía aquella familiar melodía ante mi atenta mirada. 
No sé si es envidia o admiración, pero me pone la peña que hace lo que le da la gana sin importar si hay alguien viéndoles o no.
Se tumbó sobre la cama y los muelles de esta emitieron un crujido como si fuera un gemido placentero, doloroso o tal vez una mezcla de ambos, su respiración era agitada y la mía se entrecortaba cada vez que me sonreía, debería ser ilegal tener una sonrisa tan bonita como esa. 
Me senté sobre su cintura y sus manos rodearon la mía con firmeza, no dejaba de mirarme a los ojos de esa manera tan suya y era algo que me enloquecía por dentro. 
Un par de botones; esa era la distancia entre mi aparente y falsa tranquilidad y el volcán que llevaba dentro de mí intentando que no entrara en erupción del todo, pero... ¿por qué coño me estaba esforzando por disimularlo?, me moría de ganas de que me hiciera confesarle todo esto que me hacía sentir, quería que me tocara, que notase la humedad de mi respiración con su propia piel y sentir yo la suya. 
Acaricié con mi índice las curvas de su cuello y luego desabroché esos botones de seguridad, con sus manos me acercó más hacia su pecho y pude notar su forma y su calor, ya era tarde, ya no podía seguir manteniendo aquella aparente serenidad y frialdad que había intentado mantener desde que había entrado en esa habitación.
En tan solo unos minutos toda nuestra ropa estaba tirada por el suelo y la vergüenza o el miedo no se habían atrevido a aparecer aún, una de sus manos sujetaba mis muñecas sobre mi cabeza y con la otra jugueteaba por mi interior, su boca me mordía con ganas de verme perder el control y mis gemidos eran su perfecto columpio en el que balancearse de la misma forma en que lo hacía sobre mis caderas. 
Todo parecía ser caótico, no tener orden alguno, pero en realidad todo se movía y sonaba en el momento exacto en el que debían hacerlo, como si juntas fuéramos una orquesta sinfónica y, a la vez, el público de la misma. 
Dicen que cuando perdemos alguno de nuestros sentidos el resto se agudiza, creo que es cierto, pues en el momento en que mis ojos quedaros a oscuras sentí esa gran orquesta por dentro, mis costillas vibraban cada vez que con sus dedos las acariciaba como si fueran las teclas de un piano, mis piernas se abrían un poquito más ansiosas por sentirlo todo sin arnés ni paracaídas, mi boca buscaba la suya en mitad del calor sofocante de aquella habitación y de mi garganta salía una melodía que se entremezclaba a la perfección con otra parecida en la que mi nombre aparecía de vez en cuando entrecortado.
Tras la última canción del concierto disfrutamos de la intimidad que habíamos generado, nos reíamos al mirarnos sin querer, y la piel de gallina de ambas mostraba la necesidad de varias caricias y besos que nos ayudasen a dormir. 
Me habló un poco de su historia, de su recorrido hasta llegar al momento presente y, con algo de temor a que mi opinión fuera distinta, me dijo que había sido un buen polvo, le sonreí mientras me acercaba contra su pecho, luego me prometió que en unas horas, tras dormir un poco, iríamos a cualquier bar y me seguiría contando su vida con pelos y señales. 

Me acerqué a su cuello algo nerviosa y, con temor a que pudiera observar mis mejillas enrojecidas, entre risas le confesé que había sido un polvazo y que, si quería, podríamos repetirlo con esa amiga tan especial de la que me había hablado. 





sábado, 8 de julio de 2023

Mensaje de esperanza para el futuro que se aproxima


Todavía estoy sanando, y no me refiero únicamente a errores del pasado, sucesos concretos, relaciones que se merecían despedidas que no existieron, problemas familiares o de amistades, o expectativas inalcanzables; estoy sanando algo mucho más interno y necesario.

Estoy empezando a sanar de nuevo las heridas de una niña que no debí descuidar, las de una niña que me pedía algo de atención, una pausa y un abrazo que nunca llegó a recibir. Reconozco que estos últimos meses y ante la intensidad de algunos momentos me pasé a un modo como de supervivencia, me puse en automático, disociación en el ámbito de la psicología, para poder seguir esforzándome por terminar un máster que ni me interesaba y dejé todo lo emocional de lado al percibirlo como peligrosos estímulos distractores.

Terminé el máster, me sentí orgullosa, muy orgullosa, pero no tanto por la finalización del mismo, sino por la fortaleza mental que me he demostrado tener este año, no ha sido un año fácil. Y ahora el momento temido, silencio afuera, ruido por dentro. Respira, tranquila, lo estás haciendo bien, es el momento de no sólo echar una ojeada por aquí dentro sino pasar una temporada con esa niña ilusionada y algo cansada que acaba de abrirte la puerta, hay mucho que trabajar, limpiar, organizar y crear en esta habitación, pero antes de hacer nada he estado varios días jugando y bailando con ella, en ocasiones nos hemos vuelto a sentir esa superheroína capaz de conquistar el mundo, iré despacio, no es fácil el nuevo camino que emprendemos, pero antes de nada es importante recuperar toda la confianza y amor que teníamos por nosotras mismas, vamos a necesitarnos fuertes para creernos de verdad que podemos hacer mucho ahí fuera, aunque ahora todavía nos cueste creérnoslo. 

Estoy sanando desde los inicios, desde las bases que estaban tambaleándose, desde el miedo a no conseguirlo, desde la incertidumbre, desde la pérdida del control y desde lo más profundo y real de mi ser. Lloro varios días a la semana, a veces estoy muy mal y otras me emociona sentirme tan feliz, y está bien, todo está bien, estoy donde debo estar y no tengo prisa por llegar a un destino que ahora mismo desconozco, pues si algo debo sanar y aprender de nuevo es que desdr la incertidumbre, desde la pérdida de control y desde ese precipicio desde el que acabaré saltando también se pueden escribir y vivir grandes historias que aún están por venir. 

Tengo miedo, la niña de aquí dentro también lo tiene, no pasa nada, es hora de parar, de sanar, de volver a conectar con quien realmente somos y recuperar nuestro poder de ser nosotras mismas hasta el final. 

Estoy sanando, ni siquiera he empezado a organizar cosas o a escribir porque aún estoy vaciando esta habitación para bailar en ella vacía, y está bien, todo estará bien.




martes, 13 de junio de 2023

La melancolía de un puñado de recuerdos


Te echo de menos, y me prometí no volver a decírtelo porque sé que ni te importa saber si te echo o no de menos, pero lo hago en muchas más ocasiones de las que me gustaría. Te echo de menos.

Me sigue doliendo tu ausencia, y más tu ausencia de ruidos y explicaciones a la hora de irte, dicen que cuando alguien se va sin hacer ruido y sin avisar es porque estaba deseando irse o porque no le importaba mucho estar o no estar, me duele pensar en esta opción pero cada día dueles un poquito menos.

Y lo voy haciendo, asumo que ya no estás a mi lado para que te cuente mis noticias buenas y malas, mis novedades y mis ideas, ni para que tú me cuentes las tuyas, la verdad que me gustaba la capacidad que siempre tenías de hacerme sonreír con tus bromas, las echo de menos, te echo de menos, ojalá no te hubieras ido. Hoy me acordé de ti escuchando esos acordes de guitarra y me dieron ganas de llamarte, de hablarte ilusionada como si nada malo hubiera pasado y darnos la despedida que nos merecíamos, que me merecía; sigo sin saber si tu silenciosa despedida fue más indiferencia respecto a nuestra amistad, miedo o desconocimiento de cómo hacerlo, pero poco a poco intento quitarle importancia y seguir con quienes quieren seguir estando a mi lado.

Pese a todo gracias por acompañarme durante el tiempo que lo hiciste y por haber sido la gran amiga y compañera que fuiste, fuiste de las importantes y supongo que por eso mismo cuesta soltarte del todo.

Ojalá que puedas aprender a despedirte mejor con las personas que te importan de lo que lo hiciste conmigo, creo que no me merecía esto independientemente de las razones que te motivasen para irte, pero ni siquiera fui capaz de entrar del todo en ti, siempre has sido una persona complicada a la que llegar, pero no por ello me arrepiento de haberme llevado tantas cosas buenas de ti, gracias. 

Ojalá que te vaya todo tan bien como sea posible y que nunca dejes de lado esos acordes de guitarra que te hacen ser tan tú, lo haces de miedo, aunque ya no estés aquí para que te lo pueda decir. 


domingo, 11 de junio de 2023

La incertidumbre sobre el papel

 

No sé muy bien qué me ocurre, pero algo aquí dentro araña, duele y entristece, lo peor siguen siendo mis dificultades para abrirme el pecho y mostrar esto ante la maldita pregunta de "¿qué tal?", acabo llorando sin querer cuando intento pronunciar el "bien" y me doy cuenta de lo evitativa que he sido estos meses y de todos mis esfuerzos por esconder bajo la cama a miedos que solo querían y necesitaban ser observados. 

Desde hace unos meses me siento un poco sola en gran parte de momentos, no sé muy bien por qué, pero así me siento, como a kilómetros de distancia de infinidad de personas y de mí misma, en ocasiones cuando estoy cansada de sostener tantas fronteras y mecanismos de defensa me relajo y me dejo abrazar y ser por quienes me miran con tanto amor y/o ganas de conocerme, me da miedo enseñarles todo esto, me agobian las expectativas y la incertidumbre, y esto último acaba de llegar y sé que, en mayor o menor medida, se quedará aquí. 

Necesito volver a mí, seguir curando heridas propias por haber considerado "hogar" la boca del lobo, y volver a confiar en los de ahí fuera, que pánico la verdad; dejarme cuidar, abrazar, querer y llorar a mares en quienes de verdad quieran estar aquí cerquita para demostrarme de nuevo que, aunque cayera en unas manos ausentes de amor, eso no significa que el resto vayan a ser igual.

Necesito volver a creer en mí, ser como soy y volver a ser consciente de mi valor, me siento diminuta últimamente y, en ocasiones, transparente, pero cuando alguien me ve, cuando alguien me mira a los ojos soy yo la que evita cualquier acercamiento por miedo a nuevas heridas o a que no encuentre nada interesante aquí dentro. 

Vacío. He vuelto a perder el control de muchos procesos internos y ahora esa palabra me acojona escribirla, leerla y escucharla; supongo que es por la intensidad y frecuencia con la que la siento o por haber llegado el momento en que tener que exponerme a la ausencia de un camino claro al ser yo la única que puede decidir por dónde ir. Miedo de nuevo, pero sigo respirando, eso es importante. 

¿Y ahora qué?

Tal vez ahora no haya nada más que esto, abandonar mi modo automático de supervivencia, dejar de evitar lo inevitable y volver poco a poco a tener esas citas preciosas que antes tenía con la niña y mujer del espejo, ¿seguirá ahí?. Tengo muchísimas ganas de seguir siendo capaz de abrirme el pecho ante nuevas personas, aunque no lo parezca, me encanta conectar con nuevas personas, pero he descubierto que esto va a llevar tiempo, y es que últimamente tengo más ganas de que me cuiden, me escuchen y me quieran bien que de un polvo rápido sin apenas miradas de verdad.

Hay un lugar que sigue intacto, que sigue conservando toda su magia sin importar que esté ocurriendo fuera, los teatros. Es de los pocos lugares donde puedo volver a ser yo, donde vuelvo a ser inmensamente feliz y donde acabo emocionándome al sentirme parte de él. Se apagan las luces, se abre el telón y vuelvo a ser invencible, cada día estoy un poco más enamorada del teatro. 

En fin, sigo sin saber qué me pasa, pero espero volver a mí pronto y que todo vaya bien.


martes, 6 de junio de 2023

Abrazos de algodón


Hay personas que con estar a su lado unos minutos ya te hacen desear haberlas conocido antes,  te muestran así que sí es posible echar de menos a alguien que todavía no conocías, yo ya le echaba de menos, yo ya tenía ganas de conocer a alguien que te abraza o te mima unos segundos y te hace sentir a salvo de cualquier guerra, de cualquier tormenta. 

Y es que ella abraza mucho antes de rodearte con sus brazos o de apoyar su cabeza en tu hombro, sonríe bonito y mira con los ojos de esa niña curiosa en su primer día de colegio que se muere de ganas de hacer nuevas amigas; miré unos segundos en el fondo de esos ojos oscuros, y antes de apartar la mirada por miedo a ponerme nerviosa o a que mis mejillas cogieran un color rosado, vi en su mirada un sofá en el que poder descalzarse, ponerse cómoda y juguetear con los cojines, este era un espacio seguro, o eso parecía, era un rincón precioso en el que poder refugiarse del mundo dejándose querer o queriendo estar a su lado un ratito más. 

Se acercó con el máximo cuidado y  ternura, traía cofres enteros de ambos que probablemente ella misma los guardaba en su interior, al poco rato su sonrisa se convirtió en el columpio de un parque donde el miedo no existía y donde la ternura iba y venía jugueteando sin parar mientras hablábamos.

Es como la noche en que esperábamos al ratoncito Pérez de pequeños, te hace feliz y es inevitable no empezar a quererle sin querer queriendo quedarte un ratito más a su lado, pero casi nunca se queda demasiado, va de aquí para allá sin parar y su agenda está más llena de personas y eventos que la de cualquier famoso random, supongo que es porque tiene muchas personas a las que demostrar que la ternura, al igual que el amor, mueve el mundo. 

Una vez me agradeció que me abriera un poco el pecho para mostrarle partes pequeñitas de mi mundo, me dijo que a ella lo emocional le costaba y que por eso valoraba cuando alguien le mostraba sus emociones, me morí de ganas de decirle que sin apenas conocerle sentía que en su interior llevaba una infinidad de emociones preciosas y que tal vez estaba viendo en otros lo que ella tenía dentro de sí misma. 

Sigo teniendo algo de miedo a  las nuevas personas  y a que me puedan hacer daño, pero cada vez que tenemos la suerte de coincidir con ella nos introduce en su burbuja con esa sonrisa en la que columpiarse hablando de cualquier cosa, luego nos abraza con esa ternura tan característica de ella, te aprieta un poquito a su pecho y te sale una sonrisa sin querer deseando que dure un poquito más este instante o que no pase mucho tiempo hasta volver a estar a su lado, y no sé cómo la hace, pero entre esos brazos el miedo y el ruido de ahí fuera desaparece y sólo se escucha la canción de dos corazones explotando de ternura y amor.


lunes, 22 de mayo de 2023

Cuando me ves, pero no me miras

 

Cuando todo se desmorone, cuando llore, cuando me rompa, cuando olvide mi valor o cuando pierdo durante horas mi mirada en una pantalla sin saber que estoy viéndola tan sólo por escapar de la realidad, cuando los miedos se hacen grandes y la valentía destaque por su ausencia. 

Respira, no dejes de respirar, y ten contigo el mismo amor y comprensión que muestras hacia otros, todo está o estará bien, crecer también es aprender a perder el control sin dejar de respirar, crecer también es aprender a que habrá momentos en los que necesitaremos de nuevo esos ruedines para avanzar, no te exijas tanto, abandona toda comparación y quiérete aquí y ahora, justo en estos momentos es cuando más nos necesitamos y menos estamos para nosotros, no pretendas cuidar de nadie bien si olvidas cómo hacerlo contigo. 

Aprende a abrazarte aquí, en la soledad, en la incertidumbre, en el miedo, en la envidia peligrosa y en la comparación odiosa, sorpresa: eres humana. Todo esto está bien, todo esto es necesario para crecer, nadie que realmente merezca la pena se alejará de ti tan solo por verte siendo una persona real, coge a esos miedos de la mano y dales un abrazo, enséñales la belleza de lo real y la belleza de atreverse a ser aún con esa montaña de miedos haciendo ruido. 

A veces tengo miedo, a veces me hago tan pequeña que ni me encuentro en el espejo, a veces vuelvo a engañarme diciéndome que solo estoy algo cansada ignorando el resto de ruidos incómodos, paso entonces a juzgarme con dureza, a castigarme por no cumplir los "deberías", a intentar amoldarme a unas normas o a un molde que no es el mío. 

Para, respira, es justo en estos momentos cuando más amor necesitamos darnos.

Nadie lo hará tanto ni tan bien como lo harás tú cuando te vuelvas a encontrar en ese espejo de nuestra pequeña habitación escondida. 

Respira, ante todo pronóstico, eso nos mantendrá a salvo. 

viernes, 19 de mayo de 2023

A las amigas con las que compartí llantos, risas y recreos

 

A veces echo de menos mis raíces, los lugares donde crecí y las personas que me rodeaban en esos momentos. Algunas de esas personas siguen hoy a mi lado y otras dejaron de estar o dejé de estar yo ahí. Hay lugares e instantes tan bonitos y tan mágicos en el pasado que a veces tengo ganas de volver a ellos, de hacer como si el tiempo no hubiera pasado y disfrutar un ratito más de ellos, pero no puedo, ya no; y de veras que lo siento, pero en todo grupo hay una rarita, una que sale de la norma, una que necesita conocer tantas realidades distintas como pueda y empaparse bien de cada una de ella para sentirse viva, me tocó a mí ser esa, y menos mal que así fue. 

En un pasado esos lugares y esas personas eran mi refugio, mi sitio, mi zona segura y mi espacio, pero siempre supe que no podría quedarme allí, sabía que en cuanto pudiera necesitaría salir ahí fuera y descubrir por mí misma nuevas historias y nuevos personajes que ahora son quienes me escuchan y me acompañan en el día a día. Y esto no significa que haya dejado de cuidar a las primeras personas que merecieron la etiqueta de "amigos" o incluso "mejores amigos", sigo queriéndoles como el primer día, pero hay algo que ya no, hay algo que me hace sentir triste y feliz a la vez que me hace pasar por esos rincones de visita y no con expectativas de quedarme, aunque me encantaría querer quedarme, pero es que me ahogo, me siento pequeñita al imaginar mi vida en un mismo punto intentando ignorar todo lo que hay ahí fuera, sé que es complicado de entender(me) y no pretendo que lo hagáis. 

Me muero de ganas de descubrir en esta vida y en las que me queden tantos mundos, historias y realidades como pueda, pero me encantaría no perder nunca las ganas de visitar aquellos lugares y personas que me vieron crecer. El día que se abrieron de par en par esas ventanas de mi habitación yo no dudé en llamar a mi dragón y viajar muy lejos, pero la valentía para llevar a cabo un acto tan disparatado como importante como ese me la dieron las mismas personas que me vieron tiempo atrás caerme una y otra vez y que siempre encontraron las formas de hacer que me volviera a levantar o que se tumbaron a mi lado haciéndome sentir realmente querida. 

Siempre estaré eternamente agradecida a las personas que me vieron sintiéndome tan pequeña y que me hablaban contínuamente de qué veían en mi con la esperanza de que yo algún día me lo creyera, todavía estoy en ello, pero ni os imaginas lo feliz que he sido estos años descubriendo distintos reinos y distintas personas que quisieron conocer qué había aquí dentro, he tenido y sigo teniendo el enorme privilegio y suerte de conocer de vez en cuando a personas tan fáciles de querer que me hacen desear haberlas conocido antes.

Pero todo esto, las historias y personas que ahora me abrazan fuerte entre sus brazos haciéndome sentir tan querida, valiosa e importante han llegado a mi vida gracias a vosotros, a quienes me conocieron encerrada en mí misma asustada y con miedo a salir de mi habitación y a quienes permanecieron al otro lado de la puerta para enseñarme, poco a poco, que fuera había mucho que descubrir; a vuestro lado aprendí a salir de mi caparazón, aprendí a mostrarme tal cual era, aprendí a dejarme querer y aprendí a saltar al vacío sin estar segura de si llevaba o no paracaídas en mi mochila, habéis sido y sois una importante parte de mí que me ayudó a descubrir el gran mundo que tenía dentro de mí, y eso jamás voy a olvidarlo.

Es por esto por lo que no quiero que esto parezca una despedida, porque no lo es, esto es un recordatorio, pata vosotros y para mí misma, de que siempre volveré a los rincones que me vieron crecer y, aunque siga viajando sin parar de aquí para allá el resto de mi vida, siempre llevaré dentro de mí algo muy especial de cada uno de vosotros.

Gracias por ayudarme a ser la persona que hoy soy.

Os quiero 



sábado, 13 de mayo de 2023

Escudos de papel

 

Hay algo de ti que sigue aquí dentro, y te juro que no te quiero cerca, y menos dentro de mí, pero aquí sigues, en forma de cierto dolor mezclado con miedo y con unas gotas de rabia que me hacen escapar de todas aquellas miradas y abrazos que no me resulten familiares.

Me da pánico volver a cometer el error de quitarme la armadura ante alguien que tenga mucha más experiencia en golpear que en curar, el miedo a sentirme como me sentí contigo cuando todo explotó por los aires me paraliza; desconocía que existen personas capaces de abrazarte desnuda hoy y mañana mostrarte que tú nunca fuiste importante en esta historia, que sólo fuiste un entretenimiento, el cuaderno de pintar usado por un niño al tener cargando su móvil y su PlayStation y no poder usar estos, 

Tal vez peco desde el privilegio de quien, como me dicen algunos, no ha sido suficientemente golpeada como para tener una visión más realista de las personas, o tal vez peco de inocente e ilusionada al esperar cuidados y amor siempre que tú los ofrezcas antes. Lo que sí tengo claro es que has herido, me has dolido mucho más adentro de lo que yo creí que te había dejado llegar, no sé... tal vez sigo siendo demasiado romántica o detallista, pero si hay que cuidar a todas las personas, a las que se desnudan ante ti. ya sea metafóricamente o literalmente, también hay que cuidarlas, sino los daños a posterior pueden ser lentos y dolorosos. 

Todo esto me desnuda de nuevo miedos e inseguridades que creía olvidados, entro en mi interior pocas veces, grito y escucho el eco de mi voz, ¿hay alguien aquí? pregunto mientras lloro, desde que la guerra terminó he intentado invertir parte de mis esfuerzos en reparar daños y volver a construir los cimientos de ese mundo tan bonito y especial que guardo dentro, pero reconozco que no suelo invertir mucho tiempo, me da miedo perderme en laberintos de los que creía haber salido. A veces me agoto y no tengo energía, en días como estos me limito a llevar a mi niña interna de la mano a palacio y observarlo todo sin hacer nada, solemos recordar con nostalgia partes de nosotras que ahora ya no están, pero que espero volver a encontrar, aunque ya no sean exactamente iguales a como eran antes. 

Me suelo sentir sola en muchos más momentos de los que me gustaría, no sé la razón por la que me siento así, desde fuera una niña preciosa no deja de decirme que me quiere y que no se va a marchar, muchas otras me miman al reconocer en mi mirada que ese "bien" que acabo de responder a la pregunta de cómo estaba no es del todo cierto. Me siento libre, pero a la vez me siento atrapada por el miedo, hace tan bien su trabajo que ni siquiera sé exactamente verbalizarlo sin ponerme a llorar, lo único que me repito en momentos de crisis es que no quiero volver a sentirme tan vulnerable y desprotegida ante alguien que no quiera más que llevarse un trozo de carne a la boca, pero a la vez me muero de ganas de reconocer que me equivoco y que el hecho de haber coincidido con alguien como tú no me asegura que todas las personas vayan a comportarse igual. 

Intento sincerarme con amigas y personas cercanas, pero me cuesta horrores, puta ansiedad y sensibilidad, acabo evitando cualquier atención dirigida hacia mí o limitándome a decir que tengo ganas de conocer y conectar con nuevas personas, sin hacer mención a la montaña de miedos que eso me sigue conllevando, sonrío mucho, me río mucho, e intento en ocasiones evitarme a mí misma prestando atención a otros, pero en el bus de vuelta a casa nace la verdad, nace mi mayor fantasía asociada a mi mayor miedo.

Me encantaría conocer a personas que se tomaran un café conmigo, de esos en los que el camarero te hace un dibujo bonito en la superficie porque es muy majo, y que me escuchasen hablar toda la tarde porque se mueran de ganas de conocerme, me cuesta mucho últimamente creer en que haya personas así, pero, siendo sincera, es mi mayor fantasía desde que te fuiste, demostrarme que me equivoqué contigo, pero que no todas las personas son como tú. Confío fielmente en que también existen personas que se siguen arriesgando a dejarse cuidar y desnudarse ante quienes creen que merecen la pena, en vez de golpear primero solo por haber tenido una vida en la que la que coincidieron con personas equivocadas. 

Y no te confundas, no te guardo rencor, no quiero que ninguna emoción ni nada parecido me una a ti, pero reconozco, aunque me mate la rabia, que sí me sigues doliendo, te lo reconozco porque en la carrera de psicología nos dicen que lo primero para curar es aceptar y reconocer la realidad, así que aquí está, aquí estás, presente en forma de un dolor punzante y de una tristeza en forma de nudo a la altura de mi cuello. 

He vuelto a ser muy miedosa con las personas nuevas por miedo a volver a equivocarme, me encantaría ser capaz de volver a desnudarme y mostrarme, pero el miedo me paraliza y lo escondo todo bajo una sábana en forma de "no se me dan demasiado bien las personas", no creo que sea verdad, o no del todo, pero me ayuda a evitar al miedo y al dolor, aunque sepa de sobra que esta no es la solución.

Ojalá hubieras tenido algo más de cuidado, ojalá no haber olvidado que desnudarse no tiene nada que ver con quitarse la ropa y haberte pedido después que te desnudases, que yo no iba a golpear, que en momentos preferí irme yo y que vieras que las cosas sí te pueden salir bien antes de que fueras tú quien disparases el arma haciéndose más fuerte tu idea de que debías hacerlo para defenderte. 

Somos personas muy distintas, yo prefiero la herida y tú evitar que te la puedan provocar a toda costa, por eso no quiero volver a coincidir con alguien como tú, porque al final con el tiempo sí he aprendido a protegerme de algún modo. Alejarme de ti fue mi vía de protección. Por ahora sigues aquí, una pequeña y dolorosa parte de ti la sigo teniendo en mi interior cada vez que quiero salir de mi zona segura, pero volveré algún día de estos, no a ser la misma ya que eso es imposible, pero volveré.

Volveré a conquistar este reino de aquí dentro, volveré a abrazarme y encontrarme, volveré a hacerlo, volveré a creer en el amor y abriré la puerta a todas aquellas personas que se mueran de ganas de descubrir qué hay aquí dentro, merece la pena, merezco la pena. He estado a punto de volver a perderme del todo, olvidarme y sentirme realmente pequeña, llegué a pensar que tal vez no se pueda sacar de mí más que eso, un par de polvos sucios, en ocasiones caigo de nuevo en esa creencia, pero sé que no es verdad, y que tal vez lo que de verdad ocurrió es que te asustó que alguien de verdad estuviera dispuesta a quererte y cuidarte esas heridas que traías de batallas pasadas. Espero que alguien te demuestre que eres tan merecedora de amor como el resto de personas, y que descubras a ese alguien mirándote en un espejo, pero conmigo no cuentes, soy o intento ser buena persona, pero no soy tonta, tal vez debí decírtelo al comienzo, la gente suele confundir ambos términos con frecuencia. 

Que te vaya tan bien como tú desees que le vaya al resto de personas. 


miércoles, 3 de mayo de 2023

Miedo a volver a las andadas

 

Este Viernes no sólo actúo en la obra de teatro que hemos estado preparando, sino que lo vivo también como un reencuentro muy especial con mi niña interna, serán unas horas de juego, libertad, magia, vulnerabilidad e ilusión junto a ella y junto a un montón de niños y niñas especiales a los que me he encariñado mucho a lo largo de este año. Una de las cosas más especiales que el teatro tiene es que en él no existe el miedo, en él puedo ser la mejor versión de mí misma e identificarme con esa versión, estoy enamoradísima del teatro desde la primera vez que me hizo sentir todo aquello que sentí y siento. 

Quiero abrazar a mi yo de hace unos meses y decirle segura que no se merecía todo eso, que no se merecía sentirse tan invisible y tan pequeña. Cometimos el error de buscar cuidados, mimos y conexión en quien sólo quería un par de polvos, pero no por ello ya eres inaccesible a recibir esos cuidados, mimos y conexión; sé que el tema de abrirse a nuevas personas, y más después de todo esto, siempre ha sido de nuestras asignaturas más complicadas, sé que sientes que tu ritmo está mal y que hay algo mal en ti, pero no es así, no vuelvas a tu castillo de barrotes de hierro, cree y confía en el amor, ese que te hizo descubrir reinos fantásticos y también meterte en la boca del lobo. 

Ya sabíamos ambas que no iba a ser fácil, y sé que aún queda mucho por recorrer para volver a ser la misma que antes, aunque ya no podamos volver a ser exactamente la misma que antes, pero confía y respeta tu propio ritmo, prometo no volver a olvidarme de ti nunca más. 

Este Viernes no tengo nada que decirte, pues tú mandas sobre los escenarios y eres la que brillas realmente, déjales a todos boquiabiertos, y sobre todo, mírate a ti misma y vuelve a ser consciente de tu valor, vales mucho, no permitas que unos ojos que nunca llegaron a verte y unas manos que nunca llegaron a saber cuidar vuelvan a hacerte creer que eres invisible sólo por no hacer ruido.

Tú haces mucho más que ruido, tú haces magia con tu propia vulnerabilidad en el escenario y fuera de él, eso es todo un regalo y tesoro de los que apenas ya nadie puede presumir.