Esto no es un blog, es mucho más. Es la última bombona de oxígeno que me queda en ocasiones. Es cada centímetro de mi piel sintiendo la lluvia. Es un vacío aquí dentro que a veces araña provocándome vomitar las últimas mariposas que habitan en mí. Es el conjunto de monstruos que habitan bajo mi cama confesándome sus miedos. Es un polvo sucio y rápido. Es un jodido y precioso caos difícil de entender, así que no te pido que lo entiendas, pero sí que no te olvides de donde esta la salida.
viernes, 18 de junio de 2021
El amor es como la electricidad
viernes, 11 de junio de 2021
2:14 y sigo sin pillar el sueño
A veces es raro, porque sé que necesito escribir urgentemente para no ahogarme pero no sé qué escribir, es parecido a ese tipo de tristeza que sientes en ocasiones y que no te hace llorar porque ni siquiera sabes identificarla con claridad ya que lo único que experimentas es un vacío que sigue doliendo alguna que otra noche; en muchas ocasiones siento que intento ir más rápido de lo que puedo y vuelvo a caerme, es cierto que también siento como voy mejorando, como voy adaptándome y evolucionando, pero ocurre todo tan despacio que me cuesta no intentar aumentar la velocidad, aunque sea sólo un poco.
Hace unos días escribí varias cartas volviendo a tocar aquellas zonas dolorosas de mi cuerpo, escribí sobre el puñado de pensamientos que nunca verbalizo y sobre la verdad en su máximo esplendor, pegué el sello y luego quemé las cartas, otras personas la tiran en una botella al mar, pero yo no quería que mi proceso terapéutico/intensito supusiera cierto nivel de contaminación, así que las quemé en la ventana ante la mirada de alucine de algún que otro vecino que confirmaba así que era una bruja, y no sé si fue por lo intensita que estaba ese día, por la playlist de música celta o por lo que en aquellas cartas quedó escrito, pero fue de algún modo liberador el hacerlo y el ver como las cenizas salían volando.
Una parte de mí está feliz por haber logrado muchísimas cosas que ni se imaginaba conseguir, pero la otra no tengo ni idea de cómo está, la siento agotada, pero desde hace un tiempo su cuidado y su atención está en mi lista de prioridades y es algo que me está viniendo muy bien.
No sé, intento cuidarme mucho y bien, hacer las cosas lo mejor que puedo, pero constantemente me encuentro en escenarios nuevos y ante emociones y sensaciones nuevas que nunca antes había experimentado, jamás habría imaginado que son tantas, y es como que estoy algo cansada de estar en alerta constante ante todo, estoy cansada de esforzarme tanto en cosas que parece que no le cuesta ningún trabajo al resto del mundo, estoy cansada de autosabotajes perfectamente planificados, de la lentitud de los procesos y de mí misma, pero es muy extraño todo porque, pese a estas sensaciones, tampoco diría que estoy mal, o no del todo, estoy en construcción, y el hecho de ser tan consciente de que el proceso de evolución en el que me encuentro no tiene retorno me asusta a veces porque ni yo misma sabría especificar en qué tipo de persona me estoy convirtiendo, conservo algunos aspectos importantes para mí, pero el resto está totalmente en demolición y no sé si son cambios a mejor o a peor, a veces intento observarlo todo desde la curiosidad y contemplar lo que va sucediendo, pero me cuesta demasiado, ojalá que este tipo de cosas fueran como los estudios y se pudieran mejorar en una biblioteca, pero creo que por eso mismo me cuesta, porque la única forma de mejora es la de salir de tu espacio seguro y atreverte, me encantaría algún día ser capaz de hacerlo siempre del todo, sería súper feliz.
En fin, no sé muy bien a dónde voy, estoy ya en un momento en el que estoy improvisando o inventándome formas nuevas de intentar llegar a algo, aunque no todo es malo, a veces entre las montañas, entre el furioso temporal y entre el conjunto de miedos aparece un área de servicio con vistas bonitas a un campo de flores y con personas con historias increíbles a sus espaldas, tal vez lo que necesito no sea más que eso, volver a encontrar otra área de servicio y ponerme a bailar entre las flores con la seguridad de que recordaré como se hacía.
Como de costumbre... yo que sé... sé que esta expresión no es nada poética, pero me define perfectamente en muchas más ocasiones de las que me gustaría.
jueves, 10 de junio de 2021
La nostalgia del presente serán las historias que nos emocionen en el futuro
Tal vez los tristes somos nosotros y no los Domingos, tal vez los Domingos no sean más que un recordatorio de que la semana ya ha terminado, y tal vez en ella hayamos vivido las últimas veces de momentos en los que siempre querremos quedarnos cinco minutos más.
Tal vez esta vez quieras tener ese último baile, y que sea conmigo, y que quieras abrazarme como solías hacer tiempo atrás, y tal vez yo quiera ese abrazo, que coño…me muero por recibirlo.
Tal vez la vida algún día nos permita encontrar las formas de quedarse, las formas de estar, los 5 minutos más antes de partir, las formas de poder realizar esa llamada y ser lo suficientemente valiente como para reconocer que, aunque no tenga ni la menor idea de cómo se sale de este punto, quiero salir de aquí junto a ti, que me da igual que esto no sea un "final feliz", pero molaría encontrar otras formas para no perder por el camino aquello que nos hizo felices.
Tal vez ocurra; en otro momento, en otro espacio y en otra historia, tomaremos café con leche y unas pastas de chocolate como las señoras fetén que siempre fuimos y hablaremos de cómo la gente tenía razón, que la vida no se acababa en esa despedida, sino que empezaba ahí, y joder ojalá que tu ausencia no hubiera sido parte de ese comienzo, pero es que tal vez todo esto era necesario para poder ahora contarte la infinidad de aventuras y viajes que viví, tal vez todo esto era necesario para valorarte y valorarme y para ser consciente de que a veces esa foto de tu cartera puede conservar más magia que el trébol de cuatro hojas que todos aspiran encontrar sin darse cuenta que lo llevamos aquí dentro.
Tal vez la vida son etapas y tal vez se pueda volver a algunas de ellas sin que eso implique retroceder, tal vez el mundo es un lugar fácil y los complicados somos nosotros, tal vez sí hay vida después del fin del mundo, tal vez la otra cara de la luna no sea tan distinta a la que vemos, tal vez los abrazos de despedida no son abrazos de despedida, sino el primer abrazo de una nueva historia, tal vez la otra cara de la moneda es la que necesitabas contemplar, y tal vez desde ahí no te quieras ir, tal vez quieras quedarte, y tal vez, sólo tal vez, yo quiero que te quedes.
viernes, 4 de junio de 2021
Cajas de música
domingo, 30 de mayo de 2021
El equilibrio perfecto es que el caos te enseñe a bailar.
sábado, 29 de mayo de 2021
Pequeñas cosas e instantes que me hacen feliz ✨
lunes, 24 de mayo de 2021
Estimado Mario Benedetti:
domingo, 23 de mayo de 2021
Insomnio rutinario
Yo a estas alturas ya no sigo una dirección concreta aquí dentro ni un camino bien marcado, a veces me gustaría tenerlo, pero al final acabas cayendo en la cuenta de que tú eres quien marcas gran parte del recorrido.
Estoy improvisando sin saber exactamente cómo lo hago, estoy intentando cuidarme algo más de lo que lo hacía, pensar menos o que hacerlo no me suponga tanto desgaste e intentar, demasiado despacio para mi gusto, abandonar todo lo que está en un nivel demasiado superior al mío o lo que me haga sentir defectuosa, me niego a creer que lo sea, soy rara y complicada, pero defectuosa ya me suena muy mal y no quiero echar por tierra los logros que llevo ante la opción de esa alternativa.
Ojala que aquí dentro se pudiera lograr el mismo silencio que el de fuera, ojalá que mágicamente las cosas fueran más fáciles o que me dieran sino un manual de primeros auxilios, se supone que debería estar feliz y emocionada por terminar una etapa, sé que estoy camino de volver a serlo, pero todavía no lo he conseguido, me encantaría ver, como si esto fuera una ruta por el campo, una marca blanca en alguna de las piedras como señal de que voy bien, en verdad no sabría decir si voy bien o mal, como ya he dicho estoy improvisando, estoy haciendo las cosas lo mejor que puedo en cada momento, desde fuera no es suficiente, pero a mí me sirve para mantenerme por ahora.
Todo el mundo me habla del tiempo, dan por supuesto cómo estoy en cada momento cuando ni yo misma lo sé y si no sonrío lo suficiente me dicen que estoy rara mientras inician un discurso existencialista que seguro que ni entienden ellos mismos.
A veces me gustaría que alguien quisiera saber qué he comido hoy tan sólo por acabar hablando de cómo ha sido el día, sin normas ni juicios precipitados, no sé...
Tengo ganas de ir a la playa y escuchar durante horas las olas del mar, en algunas ocasiones he conseguido sólo escucharlas a ellas y eso es exactamente lo que necesito ahora para poder dormir algo.
domingo, 16 de mayo de 2021
No arregle la ventana, me gusta así
sábado, 8 de mayo de 2021
Pétalos de Margaritas
miércoles, 5 de mayo de 2021
Vals con la muerte al anochecer
He decidido hacer de una parada de bus cualquiera el hostal para pasar esta noche, demasiado lejos de casa para poder volver ahora y demasiado cerca de la frontera que separa esta historia, estos lugares, de otros rincones nuevos por descubrir.
Llevo a mis espaldas una mochila llena de hojas escritas, de bolígrafos medio gastados, una caja de bombones sin abrir para celebrar logros que ni sé identificar con claridad, dos cervezas para que los momentos amargos sean algo menos amargos y una botella con una carta en su interior que habla de todo y de nada a la vez y que mantiene un olor a nostalgia, al de la mezcla de colonias de todas las personas de una fiesta, al de la cocina cuando tú madre te preparaba tu comida favorita y al del campo después de llover durante horas mientras tú te dedicabas a ser feliz.
He visto muchas partes de historias incompletas desde aquí, y a ratos me he sentido parte de cada una de ellas; he visto besos de despedida entre quien tuvo que quedarse y entre quien decidió coger ese bus por un puñado de sueños que implicaban alejarse de todo lo conocido para que algún día volver significara que había ido a muerte a por el plan A sin más que unos ahorros y algún que otro trébol de cuatro hojas en su bolsillo, he visto llorar a un padre porque su hija ya dejó de ser su niña para ser la mujer con ganas de jugar con fuego sin miedo a quemarse, he visto a personas regalarse flores más allá del 14 de Febrero, reconozco que he llorado al verlos emocionarse, he visto a una mujer dejar en una de las esquinas de esta parada de bus un ramo de flores con la fotografía de una joven con infinitas ganas de vivir.
- "Debería haberle dicho más veces que le quería".
Y así me definió el amor de la manera más sencilla y más compleja posible, sin muchas grandilocuencias y con toda la sinceridad del mundo; también he visto a través de las ventanas de los autobuses que aquí se detuvieron los rostros cansados de quienes llevan muchas horas a sus espaldas viajando, rostros sumergidos en pantallas de quienes la nostalgia se apoderó haciéndoles agarrarse a un pasado difuso, y junto a estos los de muchas otras personas que observan el exterior con la mirada de un niño en su primera excursión sintiéndose, por fin, algo más libre.
He visto a muchos abuelos bajarse en esta parada mientras su nieta quedaba dentro algo desconcertada y mientras él, con los ojos humedecidos, le sonreía haciendo un pequeño gesto que sólo ellos dos conocían, he visto a gente perder el bus por quedarse cinco minutos más abrazados a alguien y he descubierto, tras ver cómo el bus se iba, que eso sí que es morir de amor, pero no de frío.
Estos últimos meses he visto tantas pequeñas partes de tantísimas historias diferentes que hasta a me cuesta distinguir si lo que veo es ajeno a mí o parte de mi historia, he visto tantas manifestaciones de amor diferentes, tantas emociones explotando a la vez y tanto sentimientos envolviendo a esta parada de brillantes destellos que no se me ocurre mejor manera que hablaros de ella para hablaros así de la vida.
Hace unos días un silencio pesado se apoderó del lugar y apareció entonces ella, a quienes todos temen olvidando que sin su existencia no tendría sentido la vida; apareció bailando un vals lento al ritmo de una canción que no lograba escuchar, iba besando con fragilidad y con cariño los rostros de algunas personas que allí estaban, los rodeaba con sus brazos, de la misma manera en que una madre lo hace con su hijo, y la persona entonces desaparecía creando un pequeño torbellino del que salían volando algunas flores ya mustias por el paso del tiempo.
Cuando ya se iba a marchar me observó entonces con curiosidad, me retiró el mechón de pelo que cubría parte de mi rostro y me dijo con un tono calmado:
- "tú no deberías estar aquí"
- "Sólo quería imaginar cómo se ve desde este punto todo, nunca lo había hecho."
- "¿y qué observas?"
- "Observo que lo que de verdad nos asusta a todos no es tu presencia, sino llegar a esta parada sin haber recorrido antes el camino que queríamos cada uno."
- "El camino, el soñado camino... nunca nadie llega a recorrer del todo el que había imaginado, y menos mal que no es así, si no ¿qué emoción tendría la aventura del vivir?, ante mi presencia sólo y únicamente hay algo que no puedo consumir ni modificar y es lo que cada uno haya logrado guardar y conservar en el lado izquierdo de su pecho."
Entonces, me abrió el pecho de par en par y observó con admiración todo mientras seguía levemente con su cabeza el ritmo cardíaco acelerado que tenía en esos momentos.
- "wow... ¿ves?, sólo esto es lo que da sentido a todo, lo que me da sentido a mí; hacía tiempo que no observaba uno tan resplandeciente, tan lleno de vida y tan bello como el tuyo; vive chiquilla, vive y sigue llenando este tesoro de joyas tan bellas como las que ya tienes, pues cuando vuelvas aquí, dentro de muchos años espero, será sólo esto lo que quede de ti".
Esa noche me permitió quedarme con ella, observar todo desde su vieja parada de bus y bailar un vals lento a oscuras mientras el bus venía a por mí; una vez que llegó me beso la mano y me pidió que le escribiese desde el otro lado del puente, que sentía curiosidad por saber como se le veía desde allí y por qué a tantas personas les asustaba su presencia olvidando que sin ella la vida no tendría sentido.