martes, 4 de mayo de 2021

Recordatorio para un futuro lejano


Si pudiera darte un beso te daría más de uno mientras nuestras sonrisas colisionan. 
Después nuestra mente nos diría algo tipo: "No te puto pilles".
Tarde, como siempre ocurre nos encontramos sonriendo delante de una pantalla como idiotas, nuestras madres nos dice que estamos enganchadas al móvil y sonreímos sin dar explicación alguna porque nadie está nunca enganchado a su móvil, sino a la persona que hay al otro lado de la pantalla.
Y de pronto te encuentras sonriendo sin saber exactamente por qué, haciendo de las tonterías cotidianas los detalles más especiales, escribiendo cartas a mano, convirtiendo canciones aleatorias en LAS canciones, querer hacer mil planes a su lado, que se te ocurran las ideas más creativas del mundo y que cada día sea la aventura más emocionante de todas, que ese "para 5minutos nada" se convierta en un "todavía nos quedan 5 minutos", que cada día sientas que llevas el trébol de cuatro hojas en el lado izquierdo de tu pecho, que te pases las horas imaginando historias fantásticas increíbles que, probablemente, no ocurran, y tampoco te importa demasiado.
Que las mariposas descubran que pueden salir de tu estómago y recorrer todo tu cuerpo, que te tiemblen las piernas, que te sientas idiota por cosas tan simples como mantener la mirada y no ser capaz, que observes el vaso medio lleno aún sin nada de agua en su interior, que te rías en mitad de un beso y que creas que ya está, que no se puede ser más feliz que ahí.
Que no falten ganas y que no haya batalla que os pueda derribar, porque aunque no sepas cómo va exactamente esto del amor te mueres de ganas de encontrar las formas de que sea esta la forma.
Y tal vez sea que sí o tal vez sea que no, en ambos casos las emociones y sentimientos serán intensos para bien o para mal, pero enamorarse hasta las francas de alguien, tanto que hasta se te haya olvidado tener un plan B, es una de las sensaciones más valientes, intensas e increíbles que existen, así que por favor, no puedo asegurarte de que vaya a salir bien, ojalá que sí, pero pase lo que pase permítete sentirlo todo con todo el corazón y las ganas del mundo, no sientas a medias, eso es para los cobardes y, aunque a veces te cueste creerlo, tú y yo ya somos más valientes de lo que creíamos por perder cabeza y corazón por quienes creamos que son merecedores de ello. 

sábado, 1 de mayo de 2021

Jaulas de papel

Entra, hay café recién hecho. 
No te esperaba, pero aquí estás, esperando como una niña pequeña ilusionada que quiera acostarme contigo aunque ambas sepamos que sólo es una mera distracción de todo lo que hace ruido ahí fuera.
¿Qué coño estamos haciendo?
Observo mi reflejo en unas pupilas llenas de amor, amor que no creo merecer y mucho menos corresponder, ya te dije que ando perdida gran parte del tiempo y que soy experta en huidas porque ya he besado el miedo, el jodido miedo a la incertidumbre y ha ganado él.
Te muerdes el labio inferior nerviosa y me dices que sabes perfectamente que esto sólo es un entretenimiento, el pasatiempo de dos niñas que juegan a sentirse queridas sin ser capaces de quererse entre ellas.
Desvío la mirada, busco palabras que prometimos que no necesitaríamos decir, busco por primera vez y desde hace tiempo unos brazos que abracen y que sean el refugio que asegurábamos no querer encontrar en nadie más que en nosotras mismas, y ya sé que te mueres por ser refugio, pero yo no quiero ser quien lo habite, no es esto lo que quiero por muy bonito que parezca desde fuera, créeme ya he visto esta película y no termina bien, pero eso no quita que me haya permitido fantasear con ello unos minutos, aún sabiendo que no quiero seguir aquí.
Me gusta la forma en que me miras, me recuerda mucho a la que yo tenía en otro momento y en otra historia, pero al mismo tiempo no me gusta que me veas así, no lo quiero aunque haya soñado como una idiota durante años cómo sería que alguien te observe como lo estás haciendo ahora tú encogida bajo las sábanas, no quiero nada de esto, no quiero ser la responsable de que a partir de hoy le digas a tus amigos cuando te pregunten sobre el amor que no se te da bien, que no es lo tuyo o que no entiendes mucho cómo va tan sólo por esconder un dolor del que, probablemente, no vayas a hablar con nadie.
Te contaré algo, no es un secreto ni mucho menos, pero nunca se lo he dicho nadie.
En mis ratos libres me encanta fantasear con todo esto que te acabo de negar, fantaseo con que alguien le cuenta a sus amigos que ha conocido a una persona increíble y se refiere a mí, fantaseo con que alguien guarde una foto mía en su cartera con cariño y con recelo, fantaseo con un "quédate 5 minutos más, no quiero empezar a echarte de menos ya", fantaseo con caminar por la calle agarrada de una mano que no me quiera soltar, fantaseo con encontrar la mirada más romántica del mundo y el suficiente nivel de pasión para que por la noche hasta las paredes se queden sin palabras, fantaseo con qué hace frío y alguien te deja su chaqueta como el regalo más especial de todos, fantaseo con conexiones más allá de condiciones, etiquetas o polvos de despedida, y sí, me emociona imaginar que ahora te beso y por arte de magia todo encaja, todo cuadra y nos convertimos sin querer en las protagonistas de esa película romántica que nunca llegamos a terminar, no sé si eso existe o no, si de verdad puede ser real o sólo son personas utilizándose como entretenimiento ante el inexorable paso del tiempo, no tengo ni idea, pero yo no quiero eso ahora, aunque ya sea algo tarde, yo no quiero seguir engañándote, seguir engañándome confundiendo de nuevo realidad con ficción.
Es muy fácil dejarse agarrar las carnes por otra persona, lo difícil es dejarse agarrar del corazón y créeme, sé con seguridad que si lo tuvieras entre tus manos le contarías un cuento de buenas noches y le mostrarías las impresionantes vistas que tiene si se queda, ojalá que le convencieras, ojalá que se quisiera quedar, pero no lo hará, aún deseándolo con todas sus fuerzas.
Te terminas el café mientras conecto con mi mirada todos los lunares y pequeñas marcas de tu cuerpo, me besas, te beso, se nos humedecen los ojos a la vez y todo concluye con "si tú no fueras tú y yo no fuera yo podría haber salido bien".
Me sujetas el rostro, volvemos a besarnos con los ojos cerrados y con un puñado de ganas como si estuviéramos a punto de despertar, como si estuvieran a punto de gritar "¡Corten!" y dar por buena y terminada la última escena de una película que jamás veremos, o no juntas. 
Las sábanas juegan una última vez a ser refugio mientras nosotras nos divertimos creyéndonos superiores al resto de personas que andan enamoradas; te beso, me besas y terminamos como idiotas creyendo que ninguna agarraría el corazón en vez de la carne. 
¿Qué se supone que pretendíamos con todo esto?
Ojalá que te quieran, ojalá que alguien lleve una foto tuya en su cartera, ojalá que alguien quiera quedarse a vivir en ti, pero yo no, yo quiero viajar mucho y muy lejos todavía. 


lunes, 26 de abril de 2021

Visita de un marciano a nuestro planeta para combatir la intolerancia


En este mundo las cosas no son fáciles de entender y mucho menos de llevar.
El ritmo es importante, pero no un ritmo musical.
Me refiero a un ritmo de vivir, de ser y de sentir que poco tiene que ver con bailar.
Existen normas, muchas normas, y el problema no es la cantidad.
Sino que muchas de ellas no están ni escritas, pero eso no te libra de que las tengas que reconocer y aceptar.
Hombre o mujer, pero eso de género neutro causa rechazo al no aceptar el otro que sus esquemas mentales previos debe actualizar.
Y ni se te ocurra hacer eso de usar la e que así sólo conseguirás que lo que quieras decir caiga en el olvido mientras esa pequeña e grita sin miedo: ¡qué sí existo joder!.
El amor, que te voy a contar yo a ti...
El heterosexual es aceptable aunque el machismo lo intoxica en ocasiones con tanta profesionalidad que ni cuenta te das.
Por eso alguna mujer
a la que ojalá puedas conocer
grita con clamor que no sólo duelen los golpes y que el machismo un día de estos vamos a vencer.
El lésbico sólo en el porno heteropatriarcal es aceptable de ver.
Y tal vez por eso no entiendan como es posible follar con alguien sin que por medio esté el verbo meter.
O que te suelten algo como: si un vestido llevas lesbiana no puedes ser.
El bisexual te intentarán decir que no existe, que es una etapa de confusión en la que te debes aclarar.
Y es que amigo marciano, quien poca inteligencia tiene ignora toda diversidad y observa sólo en unas asfixiantes opciones, ya sea en género u orientación sexual, su única realidad.
Ten cuidado, no te dejes contaminar.
Y hablando de contaminar, cada día la temperatura de nuestro planeta es mayor y en algunos lugares el aire ya no sé puede respirar.
Destrozamos nuestro planeta sin saber valorar lo que nos da y sólo queremos más y más.
No nos cuentes de donde vienes, pues no nos merecemos otro planeta en el que habitar si ni siquiera este hemos sabido cuidar.
Aunque no te desanimes que no todo es información negativa la que te debo dar.
Existen excepciones, excepciones sin igual.
Personas especiales, personas activistas que con su voz el mundo quieren cambiar.
Algunos nos miran raro, a otros les resultamos pesados.
Y muchos otros con seguridad afirman que al ser tan pocos de nada sirve lo que llevamos caminado.
Pero siempre será mejor esto que quedarse con los brazos cruzados.
Bienvenido a nuestro planeta, no es el mejor de todos, pero es el único que tenemos, así que ojalá que una temporada te quieras quedar.
Que nos hables de tu planeta, que aprendamos todo lo bueno que traigas contigo y que así nos podamos ayudar.
Bienvenido, te estábamos esperando, la aventura está a punto de empezar. 

sábado, 17 de abril de 2021

La paradoja de estar sin estar


Fue en una mirada, como siempre ocurre, cuando fui consciente de que hacía un tiempo que deseaba irme por no saber quedarme, observé ataduras y jaulas donde ayer observaba libertad, ¿en qué momento había ocurrido?, intentaba nerviosa retroceder, deshacer los últimos pasos del juego de atreverse a ser valiente al caer en la cuenta de que había dejado de ser un juego y no me atrevía a seguir jugando con una montaña de pensamientos, emociones y sensaciones que cada vez dolían más ante mis esfuerzos de mantenerlos en silencio.
Así que salí a media noche y sin hacer ruido, sabía que no estaba preparada para despedirme, pero también que no hacerlo supondría que los monstruos nocturnos me desvelaran los meses siguientes, mi intención era que dejara de doler, desaparecer de un mapa en el que la x ya fue despejada y poder hacer como que nada de esto había ocurrido, aceptar una ausencia indeseada por no ser capaz de soportar durante más tiempo ese silencio ruidoso que no cesaba casi nunca; me hubiera encantado que esto fuera una película de Domingo en que uno de los personajes intenta irse y el otro encuentra las formas de hacer que se quede, en verdad me hubiera encantado encontrar en mí otra forma de estar o de aclararme sin tener que abandonar la partida, pero no supe hacerlo y eché a correr en dirección de una libertad perdida mientras cortaba el maldito hilo rojo al sentirlo como una soga a la altura del cuello, fue entonces cuando mis pulmones se llenaron de oxígeno en mitad de un llanto liberador que me permitió que el silencio fuera durante unos minutos sólo eso, silencio.
El viento me arañaba la piel y no sabría identificar exactamente que pensaba mientras corría, me sentía como los segundos antes en que Alicia decidió meterse en la madriguera del conejo, como Wendy antes de salir volando por la ventana o como Blancanieves antes de morder la manzana; meses atrás jamás habría imaginado hacerlo, pero sentía, para bien o para mal, que era lo que necesitaba, salir de ahí, abandonar todo intento de hacer las cosas bien y agarrarme a la posibilidad de volver algún día. 
Las cosas son más fáciles cuando uno de los dos es un hijo de puta, porque en esos casos puedes echar toda la mierda fuera, protegerte bajo esa falsa creencia de culpar al otro sobre algo que controlan dos.
Pero, en parte, ser consciente de que tú también influyes en los resultados te hace gestionar las emociones y sensaciones que eso provoca y tener la temida charla contigo misma, esa que creías que podrías evitar si te alejabas lo suficiente tuvo lugar, no fue fácil y guardo algunas partes de ella en mi mesilla, pero me sirvió para ser sincera, para perdonarme y perdonarte, para liberarme y para entender que sin errores previos no se puede llegar a nada bien hecho después, así que yo que sé, obviamente me hubiera gustado que las cosas hubieran salido de una manera diferente, pero tal vez todo esto era y es necesario para saber en adelante que sí y que no volver a hacer. 
Te bajé del pedestal, me disculpé por haberte otorgado sin ni siquiera preguntarte una responsabilidad tan grande e innecesaria como esa y lo destrocé durante horas con mis manos al entender que me prefiero antes en cualquier charco saltando, alcanzando a ver en las manchas, en los rasguños y en toda imperfección el significado del amor. 
Nunca había vivido nada de esto, me siento últimamente ante toda emoción y sentimiento como una niña en su primer día de colegio, algunas sensaciones fueron complicadas de gestionar y dolieron con tanta intensidad que me asustó la idea de no poder salir de ahí, pero cuando ya creía ser merecedora de la etiqueta de "incompetente emocional" un ave fénix nació entre las cenizas con unas alas de infinidad de colores mágicos, juntos pegamos nuestro grito de guerra al comprobar que Blancanieves despertó, que Alicia descubrió un nuevo mundo, que Wendy sí sabía volar y que resulta que sí, que después del fin del mundo sí hay vida, y fuimos felices, aunque todavía no fuéramos conscientes de ello.
Nada absolutamente nada salió como esperaba y me temo que casi nunca lo hará, pero voy acostumbrándome poco a poco, me encantaría haber hecho todo de manera distinta, poder llamarte ahora porque sí y sin previo aviso y contarte emocionada todo lo que ocurrió, pero los miedos siguen haciendo de las suyas llevándome a la creencia de que eso supondría volver a donde no quiero volver si no es contándote absolutamente todo, ¿qué más da?, tal vez esta sea la única manera de crecer, sabiendo abandonar tu casa para que no te quede otra alternativa que buscar nuevos hogares en quienes sí se mueran de ganas de serlo, aún así gracias por quedarte, cada día dueles un poco menos y ya sólo me quedo con todo lo bueno que vivimos, que no es poco.
No sé, ni yo me entiendo en muchas de las ocasiones en las que lo intento, me cuesta entender por qué echamos de menos tantísimo lugares donde ya nada era igual, supongo que solemos echarnos de menos a nosotros mismos cuando todo parecía fácil, y tal vez por eso esperamos, porque nos agarramos a la idea de que podemos volver atrás cuando eso es imposible.
No sé, me tengo que ir. 

jueves, 8 de abril de 2021

Si tu forma de querer está entre las pruebas por las que crees en el amor no lo estás haciendo tan mal como crees


Nos lo merecemos, todos, sin importar lo que vino antes o si estamos preparados para ello, no creo que nadie nunca lo esté, pero igualmente nos lo merecemos.
Nos merecemos que algún día en algún grupo de amigos alguien hable durante horas de la persona tan increíble que ha conocido y se esté refiriendo a nosotras, nos merecemos un ramo de flores o una caja llena de tu chocolate preferido, ese que mencionaste de pasada cuando creías que no te estaba escuchando, nos merecemos un candado en ese puente y que tiren la llave porque, pase lo que pase, alguien al vernos ha dicho con un puñado de ilusión y otro más grande de amor: "es ella".
Nos merecemos que alguien se muera de ganas de saber cómo nos ha ido el día, que nos llame a las tres de la mañana porque no podemos dormir o que quiera estar a nuestro lado, aunque sean sólo esos últimos cinco minutos, nos merecemos que nos besen tanto que hasta les sea difícil dejar de hacerlo, nos merecemos que nos echen de menos si no estamos y que tenga como resultado un: "buenas noches, tengo ganas de verte", nos merecemos que nos hagan sentir personas sencillas y fáciles de tratar, aunque nosotras ya sepamos que no lo somos, nos merecemos que se emocionen más que nosotras cuando le contemos que nos ha pasado algo muy bueno, nos merecemos que hasta en las discusiones tengan claro que no se quieren ir de aquí, nos merecemos que nos miren de la misma forma en que nosotros mirábamos de pequeños debajo del árbol al descubrir que había regalos, nos merecemos que nos cojan de la mano y que no quieran soltarla, nos merecemos ese beso de película porque sí, nos merecemos que se acuerden de nosotras al ver cualquier tontería por la calle que dejó de ser una tontería al conocer que para nosotras era importante, nos merecemos que nos hagan reír en mitad de un polvo y que se queden a dormir a nuestro lado, nos merecemos que el Domingo nos dejen elegir la película porque eso es lo de menos, nos merecemos que nos quieran bien y bonito, nos merecemos ser capaces de encontrar las formas hasta cuando creamos que no sabemos, nos merecemos que nos miren bailar y que sonrían sin parar porque sienten que esto es mejor que cualquier trébol de cuatro hojas, nos merecemos que se nos vaya la cabeza, para bien y para mal, y que aún así tengamos ganas de darle las buenas noches, nos merecemos que alguien piense en nosotros cuando escucha su canción preferida,  nos merecemos que alguien marque en un libro las frases que le recuerdan a nosotras y que acabe el libro lleno de marcas, nos merecemos que en un concierto nos miren más a nosotras que al cantante sólo por vernos disfrutar, nos merecemos que graben la parte más importante de nuestra película preferida porque nos hemos quedado dormidas, nos merecemos que ser valientes parezca fácil aún sin serlo, nos merecemos un "pásalo muy bien" cuando le contemos nuestros planes con los amigos y un "no creo que sea la mejor idea, pero si tu crees que sí hazlo, yo estoy aquí ", nos merecemos que nos saquen de nuestras casillas mil veces y que así vayamos creciendo sin apenas ser conscientes de ello, nos merecemos que nuestros lunares sean cofres del tesoro y nuestras marcas los cuentos de buenas noches que nunca pasen de moda, nos merecemos que algún día, cuando ya hayamos aprendido a hacer todo esto con nosotras mismas, haya alguien con las mismas ganas de escucharnos como si fuéramos la canción que acaba de salir y que nunca pasará de moda porque menudo temazo. 

jueves, 1 de abril de 2021

Conversaciones con una de esas amigas de hace años


-No es que esté mal, aunque siga con mis momentos de bajón y colapso a veces, pero tampoco estoy bien, estoy como fuera de mí y esperando a tener una nueva rutina, estabilidad o poder estar de nuevo a gusto del todo, no sé si me explico...

- ¿Has exprimido lo que sientes? 

- ¿A qué te refieres?

- Hace años escribías muchísimas cosas tristes porque decías que era lo que te salía y que tampoco te disgustaba que así fuera, hasta que un día me dijiste que ya no solías escribir todo bajo ese filtro de tristeza porque ya no te salía hacerlo, fue como una manera de exprimir al máximo todo lo que sentías en ese momento mientras ibas abandonándolo y cambiando sin darte cuenta hasta el final de que lo estabas haciendo, pues ya está, haz ahora lo mismo, escribe sobre lo que sea con tu lado cursi/poético y tal vez se va aclarando todo.

-Ya, pero no es igual, hace años está claro que no estaba bien, pero al menos sabía con claridad qué me ocurría o qué sentía, pero ahora es que ni siquiera sé eso, tengo una montaña enorme de pensamientos y sensaciones y algunas de ellas no sé ni identificarlas.

-Bueno, ¿y qué más da?, eso no tiene por que ser algo negativo, tú empieza a escribir de tus mundos o de este y de todo lo que sientas, y así seguro que se te organiza todo, y además tus mejores relatos siempre los has escrito en estos momentos, cuando no sabías muy bien qué escribir.

-No sé, puedo probar en ratos sueltos, aunque con la universidad no tengo apenas tiempo, pero bueno lo haré sólo cuando lo necesite aunque no sé yo que me saldrá.

-Tú sólo acepta esas sensaciones, deja que te llenen como tú misma sueles decir, y cuando sientas la necesidad de liberarlas escribe, seguro que así vas viendo todo con mayor claridad o vas a mejor seguro. 

La verdad que no sé si va a funcionar porque carezco últimamente de cualquier tipo de orden, lógica o claridad aquí dentro, pero voy a probar. 



sábado, 27 de marzo de 2021

Estamos hechos del mismo material que los sueños

Creces de sopetón, sin previo aviso y sin poder retroceder, y entonces te das cuenta de por qué Peter Pan no quería hacerlo, que ya lo dijo él mismo, es una trampa de la cual nadie puede librarse. 
Todo se queda congelado en una realidad de la cual ya no formamos parte; el sillón de la entrada ahora parece tan grande y espacioso que asusta observarlo, a simple vista está lleno de polvo, pero si te fijas con atención salen algunos destellos provocados por recuerdos que bailan una última canción; la puerta está cerrada y dentro sólo se escucha la voz de algún profesor o el sonido del tráfico llenando la sala de ruido y eliminando el sonido del silencio escandaloso de las risas, los llantos y las explosiones de emociones y sentimientos que ayer llenaban un lienzo de colores tan mágicos y brillantes que ni siquiera son fácilmente perceptibles por la mayoría de las personas de ahí fuera.
Hoy sobra espacio donde ayer faltaba, el poder colocar los bolsos y abrigos en distintos sitios lo invade todo de un sabor agridulce que te hace salir corriendo o quedarte inmóvil contemplando un escenario vacío que nada tiene de vacío y rezando a un dios en el que ni crees para que se vuelvan a encender las luces, aunque sólo sean cinco minutos más.
Los relojes controlan el tiempo y te obligan a despedirte de donde nunca quisiste irte, las calles son sólo calles que te observan caminar con prisas por una montaña de preocupaciones que no hace más que crecer, los paraguas te cubren de la lluvia y el semáforo en rojo te hace creer que hemos perdido todo lo que ayer parecía eterno.
Algunos lugares se han convertido en museos preciosos de los planes de futuro que, probablemente, no llegarán, o no de la manera en la que los habíamos imaginado, pero también contiene un pasado tan parecido a NuncaJamás que ni el tiempo ni el ruido de ahí fuera se atreve a aparecer. 
El presente se engaña a sí mismo y te hace creer que todo fue un sueño demasiado bonito para ser real, a veces la realidad es tan aplastante que puede durar varias meses esta sensación, te dicen que es cuestión de tiempo, que todo pasará y que la función no ha hecho más que empezar.
Mentiras, mentiras y más mentiras por parte de quien solo conoce este mundo al ritmo de un reloj que nunca para y controlado por una alarma que te recuerda cosas banales de una realidad superficial y aburrida.
Pero entonces ocurre, el mismo día que te rindes y que aceptas lo que venga por miedo a que no deje de doler nunca es cuando te das cuenta que lo lograsteis, aunque no fuera como lo habíais imaginado.
Escuchas tu nombre  pronunciado con alegría al salir de Lista, la última carcajada antes de girar la esquina, el olor a tabaco antes de entrar, la sonrisa de bienvenida, el abrazo de oso que te devuelve el amor y la confianza, los gritos de ilusión al fondo de todo, el sonido de las zancadas de alguien que sólo quiere estar a tu lado porque te echaba de menos, el sonido de la maquina de café entre conversaciones animadas de quienes no quieren volver todavía a la biblioteca, y un montón de hojas volando a nuestro alrededor y regalándonos los últimos cinco minutos antes de que la función empiece.
Todos estos lugares están vacíos y en completo silencio, ¿cómo es posible observarlos tan llenos de vida?.
A veces me da tanto miedo sentirlos con tanta intensidad que permanezco inmóvil pidiendo que no duela demasiado, que ya lo hizo ayer y que hoy no quiero volver a las mismas sensaciones.
Pero cada día lo hace un poco menos, te abraza con tanta fuerza y amor que parece que nada cambió, ojalá.
Permanezco abrazada a una realidad que ya se fue con los ojos cerrados y pidiéndole antes de soltar de nuevo que por favor no se vaya, que estoy muerta de miedo porque nunca me había sentido así y que no sé qué hacer ni que viene ahora, esta me abre el pecho de par en par mientras me seco las lágrimas con rapidez notando el nudo de mi garganta apretando.
-Todo sigue aquí pequeña, lo conseguiste, te permitiste sentirlo todo con tanta intensidad y valentía que ya no sé irán, los tienes aquí para siempre aunque no estén a tu lado, pero ahora debes irte de aquí, mírate, lo estás deseando, te prometo que vas volver a ser esa chica tan feliz que ni se creía que pudiera ser real lo que estaba viviendo.
No me sale la voz ni aún esforzándome y sólo permanezco abrazada cinco minutos más prometiendo que luego soltaré, beso con todo el amor del mundo el momento, observo todo desde lejos y me acurruco en ese sillón lleno de polvo.
Y después, con un nudo ahora en el pecho, agradezco el viaje, sin duda alguna una aventura inolvidable.
Tengo un puñado de ilusión que cada día es más grande y otro de miedos que me impide hablar en más ocasiones de las que me gustaría, salgo ahí fuera, respiro dos veces hondo y una niña con apariencia divertida me susurra desde dentro:
-Prepárate, que la función está a punto de empezar y  sé que nos va a salir bien, confía en mí.
No sé si me dice la verdad o no, pero no me queda otra opción que confiar en ella.

domingo, 21 de marzo de 2021

Mujer enredadera


Mujer enredadera.
Que baila tímidamente y que lo ve todo desde su espacio seguro.
Mujer enredadera que se ríe de la vida y que llora a escondidas cuando esta duele.
Mujer enredadera que agarra del corazón; a veces el de otros, a veces el suyo, con miedo a soltar por el frío que ya conoció.
Mujer enredadera que se ilusiona con facilidad y sueña con los ojos abiertos.
Mujer enredadera que tanto quiere a otros y que tan poco se quería a ella.
Mujer enredadera que escapó de la tormentas y al final no le quedó otra opción que aprender a respirar y bailar bajo ella.
Mujer enredadera que todavía fantasea con un pasado que ya se fue al no creer que el futuro lo pueda superar.
Mujer enredadera que decía conocerse, que aseguraba haber encontrado las respuestas, y fue entonces cuando cambiaron todas las preguntas.
Mujer enredadera que por no escucharse tuvo que aprender por las malas, y entonces observó un cuerpo físicamente agotado.
Mujer enredadera que tantas veces se sintió defectuosa o pequeña por sentir que le faltaba el manual de instrucciones, cuando en realidad sólo hace falta tiempo, para todo y para nada a la vez, o eso dicen.
Mujer enredadera que tiembla ante la ambivalencia de placer y dolor corriéndose juntos mientras un llanto incontrolable interrumpe el gemido deseado.
Mujer enredadera que baila y que se emociona paseando por esa calle perdida al verla abarrotada de personas, aún estando vacía.
Mujer enredadera que siente que todo lo está haciendo mal, olvidándose de que ayer era Domingo y no se quedó en la cama.
Mujer enredadera que escribe porque no conoce otra forma de respirar, de vivir, de ser.
Mujer enredadera que de fácil no tienes nada, pero brilla a distancia por el conjunto de rarezas y peculiaridades en las que no siempre supo apreciar la belleza.
Mujer enredadera que se coloca su escudo y sus "estoy bien" mientras que la chica del espejo no sabe decir casi ningún día cómo está.
Mujer enredadera que se deja morder, pero no atrapar.
Mujer enredadera que viaja a otros mundos cuando este no lo entiende.
Mujer enredadera que afirma que lo suyo es escuchar por miedo a hablar.
Mujer enredadera que se maquilla de colores unos ojos que sólo piden quedarse cinco minutos más en donde fue tan feliz.
Mujer enredadera que anda algo perdida la mayor parte del tiempo, pero descubriendo nuevos rincones de este lugar, tal vez sea el mismo de siempre o tal vez no tenga nada que ver.
Mujer enredadera que llena folios en blanco de pensamientos aleatorios sin encontrarles todavía sentido ni orden.
Mujer enredadera que se abre el pecho de par en par con curiosidad por saber que hay dentro y descubriendo que no está vacío ni mucho menos.
Mujer enredadera que descubrió en una madre la mirada miedosa de quien no quiere conocer, pero por primera vez también apareció cierto puñado de ganas de quien no quiere perderse a una hija.
Mujer enredadera que dice ser caótica cuando, en realidad, su orden y ritmo no es igual al resto, pero no por eso carece de ello.
Mujer enredadera que salta en cada charco que ve, que se emociona con facilidad y que se ilusiona cuando algún desconocido  le saluda por la calle cuando le pillan bailando.
Mujer enredadera que tiene tantas ganas de crear como de quemarlo todo.
Mujer enredadera que agarra con miedo esa hoja en blanco por miedo a la ausencia de inspiración.
Espera, sólo cinco minutos más, la función está a punto de empezar o de acabar, según por donde se quiera ver o se pueda ver.

domingo, 7 de marzo de 2021

Como de costumbre, Domingo


Tal vez los tristes seamos nosotros y no los Domingos, tal vez los Domingos no sean más que un recordatorio de que esa semana ya ha terminado, y tal vez en ella hayamos vivido las últimas veces de momentos en los que pedíamos siempre cinco minutos más, aún sabiendo que no serían suficientes.
Me asombra y envidio a la vez el ver como al resto de personas les cuesta, aparentemente, tan poco esfuerzo esto; vuestros últimos abrazos, vuestras últimas conversaciones sin formalismos de por medio, vuestro último concierto, vuestra última fiesta, vuestra última borrachera, vuestro último baile, vuestro último viaje en metro sin saber ni qué hora era, y vuestro último "quédate cinco minutos más".
Y luego todo eso desapareció como si nunca hubiera sucedido, como si hubiera sido un sueño demasiado bonito para ser verdad, y después de unos cuantos días aceptáis todo tal cual es y os emociona y tenéis ganas de los planes futuros aunque todavía ni los conozcáis...
¿Cómo coño lo hacéis?.
Es una gran mierda engañar a todos creyendo que estás mejor de lo que estás porque esto hace que ya no puedas hablar con nadie de todo esto por el miedo a volver a sentirte cómo te sentiste, así que aceptas todo tal cual venga con la ínfima esperanza de que así vuelvas a entender las normas del resto de personas, pero es que ni las entiendo ni las quiero entender, me falta un punto de información en el que me aseguren que no fue un sueño, que el ayer está bien guardado y que no desaparecerá aunque así lo sienta en ocasiones, me falta un manual de instrucciones al que acudir cuando nada me funcione.
¿Nunca os ha pasado que teníais tanto miedo a que terminase algo que cuando terminó, aunque os duela muchísimo, habéis sentido cierto alivio por sentir que así ya no podíais cagarla de lleno?
Es algo así como una bomba llena de dementores que escondes bajo tu pecho al creer que no tienes derecho a hablar de ello y creyendo que podrás mantenerla mucho tiempo ahí escondida; pero la bomba explota y tienes dos opciones, o muestras lo que hay en su interior al resto de personas mientras buscas alguna excusa para justificar el no haberlo hecho antes o huyes tan lejos como puedas creyendo que así no te alcanzarán, esta es la opción fácil, pero es la que más duele.
¿A quién coño queremos engañar?.
Somos una panda de cobardes que escribe en sus redes sociales una lista de sueños e ilusiones, pero cuando las están viviendo no se creen merecedores de ello y hacen todo lo que esté en su mano para confirmar sus creencias de que no saldrá bien, y joder no, ahora no me abraces que ya me conozco; te abraza esa amiga que siempre sabe cómo estás aunque no se lo hayas dicho y sientes un montón de alfileres en el pecho y en el cuello destrozándolo todo con rabia por no haberlos liberado cuando te pidieron por primera vez algo de oxígeno.
"Te prometo que en un tiempo pensarás en todo, lo verás desde fuera y entenderás que todo esto era necesario para poder avanzar".
Menuda mierda de frase me acaban de soltar, aunque yo tampoco sabría que decirme para que duela menos, voy a ser sincera, estoy muerta de miedo por muchas razones, me siento tan perdida o tan desubicada que por no saber, no sé ni que viene ahora, permanezco intentando llegar a todo y a veces siento que sí, que avanzo, pero no sé exactamente hacia dónde.
Me paso casi media hora delante del espejo intentando que las emociones, sentimientos, sensaciones o el caos de cosas sinsentido de aquí dentro no me abrumen a la hora de hablar, como si fuera el último ensayo antes de empezar una obra que ni me he leído.
En el espejo me sale de puta madre, pero ahí fuera todo se desmorona como un castillo de naipes gobernado por el miedo a ser capaz de lograrlo, de conseguirlo y de tener entonces que cambiar mis esquemas previos de qué todo esto es el nudo de la historia, en vez de los primeros capítulos de esta.
Ayer me dijeron que observo y pienso demasiado, pero que hablo muy poco y que molaría saber que hay aquí dentro, me dieron ganas de soltar un "no quieras saberlo", pero fui capaz de disfrutar de la sensación de creer que querían saberlo de verdad y que, esta vez, yo sabría hablarles de todo, eso sí que sería una fantasía, pero las fantasías son eso, simples fantasías que todavía no me imagino capaz de llevar a cabo.
Y sí, hoy es Domingo y no sé si el triste es él o yo. 

viernes, 5 de marzo de 2021

Los abrazos siempre serán el mejor lenguaje


Hoy era el día de las fotos de la orla, me hacía ilusión ya que es la primera vez en mi vida que me hago este tipo de fotos, aunque a la vez, el no creerme del todo que pueda lograrlo me impedía disfrutar las sensaciones del todo, aún así tenía ganas de hacerlo.

Me abrió una chica con un rostro lleno de pecas, me colocó la toga oscura y me sonrío de manera simpática; no pasaron más de dos minutos hasta que por la puerta se escuchó la voz grave y cansada de quien se había pegado un viaje de varias horas sólo por estar hoy aquí, poco después una esfera de dulzura e ilusión apareció por la puerta abarrotándonos de abrazos y, por último, los gritos de emoción de esa amiga que se ilusiona más que tú ante las cosas buenas que te pasan hizo de ese pequeño gran reencuentro algo realmente bonito.

Nadie decía con claridad nada a lo largo de la sesión de fotos, no sé por que nos tiene que costar siempre tanto decir que nos echábamos mucho de menos, pero ninguno parábamos de sonreír como idiotas y hablar de las cosas más absurdas, a la vez y como ya era de esperar cierta nostalgia saltaba de pecho en pecho y de mirada en mirada al darnos cuanta en algunos momentos que esto se estaba acabando, daba un poco de vértigo ser conscientes de ello, y sobre todo el pensar en qué momento había pasado ya todo lo que habíamos vivido de largo para dar paso a un futuro que todavía observo como un folio en blanco al desconocer qué hay al girar la esquina.

Después acabamos perdidos en el bar más cute de Madrid, por supuesto gluten free, y con el sabor de varias tartas y galletas como el mejor aperitivo para un reencuentro.

Uno de nosotros recordó uno de los muchísimos momentos increíbles de estos últimos años, después de ese vinieron muchos más, y a través de ellos las miradas empezaron a crear estrellas fugaces en el centro de las pupilas que se movían con rapidez, me declaro fan absoluta de los rostros de las personas cuando hablan de instantes en los cuales fueron muy felices, me parecen tan preciosos...

Y por eso mismo, y para que nadie pensara que estoy loca (más de lo que ya lo puedan pensar), escondí una de mis manos bajo la mesa, cruce el dedo índice con el del medio y repetí tres veces en mi cabeza:

"Por favor que no pase muy rápido este momento"

"Por favor que no pase muy rápido este momento"

"Por favor que no pase muy rápido este momento"

Obviamente ya todo había cambiado lo suficiente para dejar de seguir creyendo que seguía igual y que este tiempo sólo era una pausa intermedia, pero todos llevábamos mucho echándonos de menos, cada uno lo manifestaba de diferentes formas y, aunque sabíamos que no eran suficientes unas cuantas horas, nos sirvieron para recuperar parte de la energía y alegría cuya ausencia era notable otros días.

Las despedidas como siempre volvieron a sacarnos de esa esfera mágica y ser un desagradable recordatorio de que cada uno se tenía que ir ya o antes de tiempo como producto de cómo estaba todo aquí y ahora, pero pese a todo fue una mañana sencilla y especial en la que durante unas horas retrocedimos en el tiempo y fantaseamos con la realidad dándole la forma y colores que nosotros quisiéramos.

Y no sé, es cierto que a veces todo puede doler en exceso, pero otras veces abraza con fuerza y ganas haciéndote sentir de nuevo en familia unos minutos; y por supuesto que nunca serán suficientes si lo que quieres es una eternidad imposible de alcanzar en un momento concreto del pasado o del presente, pero aún así fueron bonitos esos minutos. 

martes, 2 de marzo de 2021

No vengo a hablar de nada en concreto


Hoy el pasado apareció de golpe y sin previo aviso, mordió con tanta fuerza y agresividad que el dolor sólo me permitió el llanto como la única forma de coger aire, odio cuando me pasan estas cosas y pierdo todo el control que creía estar adquiriendo, aunque, al menos, ya no caigo mientras duran estos momentos en la falsa idea de creer que no he avanzado nada, entiendo que las recaídas a veces son inevitables, pero me produce mucho miedo estas situaciones por no saber si desaparecerán estas sensaciones en algún momento o simplemente me acostumbraré o aprenderé a gestionarlas, muchos ahí fuera me han dicho que sólo es tiempo, pero eso no es suficiente para que deje de asustarme.
Empieza como una tormenta, al comienzo es una lluvia leve, pero justo en el centro del pecho sientes como va aumentando su intensidad y rabia, va creciendo y empiezas a temblar por las experiencias pasadas de este tipo de momentos, intentas tranquilizarte con alguna de esas frases típicas que nadie se cree cuando se dice a sí mismo y ante su ineficacia cierras los ojos y pides a un dios en el que ni crees que pase rápido o, al menos, que no duela mucho. 
Me cuesta todavía entender el por qué nos puede hacer daño recordar momentos en los que éramos muy felices, ¿no deberíamos sentirnos bien al pensar en ellos por el hecho de haberlos vivido?.
Sería una verdadera fantasía que así fuera, pero para eso creo que es necesario un nivel de introspección y trabajo interno que todavía no soy capaz de realizar, o no en la medida en que me gustaría.
Molaría mucho algún día alcanzar el suficiente nivel de confianza para verbalizar con alguien cómo nos sentimos en este tipo de momentos, y cuando digo alguien me refiero a alguien más que a tu psicóloga.
Pero no, no lo hacemos porque ni sabemos cómo hacerlo ni nos sentimos capaces de ello, así que decidimos como buenamente se pueda respirar profundo y dejar que pase o fantasear con que es la última vez que te sentirás así.
Y al día siguiente...¡magia!, no sé explicar cómo lo hacemos porque a veces lo he hecho sin saber cómo lo había logrado, pero conseguimos sentirnos de nuevo mejor y ser conscientes de que lo de ayer fue una recaída y no una pérdida de todo lo que llevamos logrado.
Y entonces, sintiéndonos mejor con nosotros mismos y viendo de nuevo el futuro sin tantos miedos hablamos de nuestros planes futuros, de nuestros avances personales, de aquellos aspectos bonitos del pasado, y de lo que te gustaría encontrarte en un futuro cercano, pero no mencionamos nunca que los mismos recuerdos del pasado que tan felices nos hicieron tienen también la capacidad de ponerse a saltar justo donde llevas algún que otro rasguño curando todavía.
Eso nos lo guardamos para nosotros porque cuando ni nosotros mismos somos capaces de gestionar el dolor y/o el miedo en esos momentos nos asusta reconocerlo abiertamente por lo vulnerables que nos hace sentir. 
No sé, yo lo escribo como siempre hago para que de alguna forma no quede dentro de mí y no pese tanto, y así, aunque siga doliendo, no me olvido de respirar.