domingo, 27 de octubre de 2024

Feroz y preciosa energía


Ocurre así, de manera natural y sin previo aviso. 
El viento se vuelve algo más salvaje, escucho el sonido de las hojas caídas de árboles rodando por el suelo, el sonido de las voces de otras personas disminuye y mi piel siente como una caricia maternal que me envuelve con dulzura mientas me permito sentir esto que siento. 
Dura solo unos segundos, pero es como si algo en mi interior dejase de estar dentro de mí y pasase a fusionarse con la naturaleza, me genera como una paz a la que pocas veces consigo llegar por mí misma, tal vez por eso siempre quiero que duren algo más estos instantes, algo desconcertantes, pero también reconfortantes.
Es como estar unos segundos en el interior de una esfera mágica, experimento diferentes emociones y sensaciones que me hacen viajar a un rincón algo desconocido, pero también es un lugar al que los miedos no llegan.
El viento eriza mi piel, cierta caricia me estremece y me hace sonreír y, durante unos segundos solo, me siento como si tuviera unas alas enormes y preciosas a mi espalda que me hacen sentir invencible.
¿Qué acaba de pasar(me)? 

sábado, 26 de octubre de 2024

Disculpas y culpabilidad indomable


Perdón por haberte presionado a ir a un ritmo que no era el tuyo, sobre todo, en cuanto a abrirse a las personas.

Perdón por insultarte.

Perdón por haberte prohibido llorar en momentos en los que lo necesitabas.

Perdón por haberte hecho sentir insuficiente/ poca cosa.

Perdón por decirte que no te merecías ese amor y cuidados.

Perdón por no creer en ti.

Perdón por hacerte ver, en algunos momentos, tu sensibilidad como algo malo.

Perdón por exigirte cuidar de otros cuando eras tú quien necesitabas esos cuidados.

Perdón por hacerte creer, con algunas personas, que no eras merecedora de esos cuidados si no había algo físico de por medio.

Perdón por haberte culpado de que algunas personas se fueran de tu vida.

Perdón por haberte exigido llegar a todo siempre.

Perdón por enfocarme más en la meta que en el proceso.

Perdón por dejar que otros o yo misma sobrepasáramos tus límites.

Perdón por no priorizar nunca tus deseos y necesidades.

Perdón por no haberte escuchado más.

Perdón por reprimir tu emoción del enfado y no haberte dejado mostrarla del todo ante otros.

Perdón por obligarte a seguir al resto cuando tú querías un camino diferente.

Perdón por no haberte querido bien.

Perdón por haberte dejado sola en momentos en los que me necesitabas. 

Perdón por hacerte creer los comentarios negativos de otros sin pararnos a analizar si eran ciertos o no.

Perdón por los momentos en los que te abandoné ante la ansiedad y el miedo.

Perdón por culparte por sentir emociones y sensaciones que son naturales.

Perdón por decirte que no podías conseguirlo e insistirte en dejarlo o huir, gracias por no hacerlo.

Perdón por hacerte sentir que había algo mal en ti que impedía a los demás conocerte/quererte.


Gracias por seguir aquí, conmigo, a mi lado. 

viernes, 18 de octubre de 2024

La danza de las margaritas silvestres

A veces no es nada fácil ser como soy, ni mucho menos tratar y existir con esta sensibilidad. A veces un gran poder, otras un martirio. Pero sigo respirando, intento no olvidarme nunca de eso.

He leído una frase que decía: 

<<Quédate donde puedas vivir, no sobrevivir>>.

El problema viene cuando ni yo misma me encuentro, cuando me exijo de más, cuando me escucho de menos, cuando me encierro de más, cuando me quiero de menos. 

La ternura y el amor siempre serán mis dos líneas de vida, son mis pruebas de que sentir de más no es ni malo ni peligroso, mis pruebas de que las caricias y mimos siguen existiendo, al igual que las personas que te besan antes la frente que los labios como una manera preciosa de pronunciar ese "te quiero". Ven y vuélveme a besar y a mirar, me gusta sentirme aún más deseada, querida, valiosa y real a través de esa mirada curiosa y dulce que me obliga a confesarle mis verdades.

Quiero margaritas en el pelo.

Quiero flores sobre mi cuerpo.

Quiero besos, caricias y mimos.

Quiero que te quedes a dormir.

Quiero un nuevo abrazo y que jamás sea el último.

Quiero emocionarme de alegría con la cara al descubierto.

Quiero perder el control.

Confiar en que alguien ahí fuera sabrá qué hacer.

Sacar a los miedos fuera y que les de el sol.

Leerles un cuento a los monstruos de debajo de mi cama.

Respirar, respirar, respirar. Darle un beso en la frente a la niña de aquí dentro, decirle que estoy aquí, que esto es parte del proceso. Quiero un abrazo fuerte que me rompa y reconstruya, quiero un "te quiero a mi lado", pero, sobre todo, quiero creerme que me lo merezca.

Ese abrazo y ese "te quiero".

Quiero no olvidarme de respirar, sentarme en la incomodidad de verme rota, verme desnuda, y tener ganas de quedarme esta noche conmigo. Quedarme a mi lado y confiar en que pronto todo irá mejor. Me gustaría no tener miedo, pero aceptando ya su existencia, me gustaría demostrarles del todo que hay vida después de este instante al que tanto temen, que por favor confíen algo más en mí. 

Quiero margaritas en mi pelo y campos eternos en los que correr y bailar, sentirlo todo bien adentro y jamás frenar ante un puñado de malas hierbas o zarzas, quiero aprender a confiar en el proceso, sentirme merecedora de ese abrazo, de ese "te quiero" y de ese "hoy quiero quedarme abrazada a ti", creerte, creerme y que juntas sigamos bailando y corriendo como si nuestra única preocupación fuese que llueva y no tener donde refugiarnos.

¿Qué más da?, que llueva, que llueva bien, y que limpie y me ayude a sanar todo aquello de lo que hace un tiempo que no hablo. 

Quiero vivir, no sobrevivir. 

Elijo vivir, no sobrevivir. 

Confía en el proceso. 



miércoles, 16 de octubre de 2024

Galaxias llenas de estrellas

A la suerte no siempre la tengo de mi parte, pero a ellas sí, ellas siempre están conmigo, y por eso siempre acaban yendo las cosas bien hasta en los días de mierda.
Me cuesta confiar en el proceso de las cosas, sobre todo en el de esas cosas que están ocurriendo aquí dentro, me suele ayudar pensar en ellas y sentirlas a mi lado, siempre están muy cerquita de mí, aunque a veces me siga sintiendo algo sola en una habitación demasiado grande, pero sé que están aquí.
Me imagino el sonido de sus risas entremezcladas y, durante unos minutos, todo parece realmente sencillo.
La vida siempre me resulta mucho más preciosa cuando les escucho reír o cuando nos pasamos días jugando, descubriendo nuevos lugares y queriéndonos de esa forma tan natural y bonita, cada una tiene en su interior una galaxia de colores preciosos, y yo me siento realmente afortunada cuando tengo la oportunidad de conocer un poquito más cada uno de sus reinos.
Una de ellas es también la persona que me tiene enamorada perdida desde hace años, tiene algo tan bonito en su interior... a veces sigue consiguiendo, con tan sólo una mirada, ponerme esa tonta sonrisa que nos sale cuando somos muy felices y que me encanta que me bese a cámara lenta, como si estuviéramos en la película más romántica de todas.
Todas ellas me han ayudado a construir nuevos castillos aquí dentro, me he emocionado al verlas a ellas con más ilusión que yo en sus ojos ante el resultado, me encanta la infinidad de cuidados y formas diferentes de decirnos "te quiero", hacemos un buen equipo cuando estamos juntas, y por eso escuchar sus risas hasta el último suspiro siempre será una de mis más bonitas fantasías, uno de mis mayores sueños.
Les quiero mucho; no sé muy bien cómo lo hacen, pero siempre me ayudan a acercarme a la mejor versión de mí misma. Cuando les echo de menos recuerdo que por muy lejos que estemos seguimos viendo la misma luna y eso, de alguna forma, me hace sentirlas un poco más cerca de mí. A veces en los días de bajón recuerdo sus mágicos abrazos antes de quedarme dormida y, entonces, sonrío sin querer porque sé que, aunque no todos los días vayan a ser buenos ni la suerte vaya a estar siempre de mi parte, ellas siempre van a estar muy cerquita de mí, a la izquierda de mi pecho y besando y queriendo sin parar a una niña ilusionada que no deja de saltar y a una mujer emocionada al sentir tanto amor y ternura en su interior.


martes, 15 de octubre de 2024

Cuando las voces vuelven...


Me tiemblan las piernas de vez en cuando, se me acelera el corazón, noto la presión del nudo de mi garganta, y mi parpadeo es continuo para contener ese puñado de lágrimas; como de costumbre, no estamos en el momento para ponernos así. 
Pronuncio un "bien" con un hilo de voz, pero con rotundidad para que no vengan más preguntas después, ni me lo creo yo misma, sé que en algún momento deberé mirar aquí dentro, pero no ahora.

En mi interior no dejan de suceder cosas, algunas ciudades se derriban, otras nuevas se crean, el ruido es ensordecedor en algunos momentos del día, y yo no dejo de subir el ruido de aquí fuera para evitar oír el de dentro.
"No es suficiente" me repito varias veces al día, en momentos yo misma me vuelvo mi peor enemiga haciéndome llorar; las noches, por lo general, son los peores momentos cuando aquí dentro no están las cosas estables o bien, intento centrar toda mi atención en mi respiración, en momentos como estos siempre me atemoriza la idea de volver a tener la ansiedad descontrolada, me reprocho que llevo ya algún tiempo sin mirar hacia dentro, tengo razón, debería hacerlo.
En ocasiones me consuela el pensar que todo lo que aquí dentro está pasando me llevará a una versión más libre y real de mí misma, el problema está en que a mí esto de valorar y respetar mi propio proceso y ritmos siempre me ha costado, con los de otros no tengo dificultad alguna en cuidar, respetar y acompañar los mismos, pero conmigo misma no soy tan buena compañía.
Me siento culpable varias veces al día por demasiadas cosas por las que soy consciente de que no debería sentirme culpable, pero sobre todo lo siento cuando percibo en esta habitación a una niña encogida llorando sobre su cama y diciéndome que no sabe cómo hacerlo mejor, me hace sentir mal el pensar que yo soy quien, a veces, le ha hecho sentir así; algunos días de tregua me acuesto detrás de ella, le abrazo fuerte y le susurro que lo estamos haciendo bien, no siempre nos lo creemos, pero siempre nos hace sentir algo mejor.

Me he tatuado hace unos días nuestras siluetas de la mano, el proceso de hacerlo fue realmente bonito, mi niña interna se emocionó varias veces y la adulta que soy le miraba con orgullo sonriendo. Te quiero, quiero tenerte el resto de nuestra vida conmigo.
Están siendo semanas algo complicadas, y como de costumbre yo me alejo de todo y de todos para evitar molestar o preocupar, los mismos pensamientos obsesivos con sus mismas distorsiones cognitivas, en el fondo conozco a varias personas que querrían también poder acompañarme en estos momentos, pero me sigue costando dejarles estar cuando pierdo el control.
Respiro, lo vuelvo a hacer de manera más profunda e intento respetar y confiar en mi propio proceso y en que de aquí saldré algo distinta, pero también saldré viva y algo mejor de lo que estaba antes de todo este tornado.

Confía, confía, confía...

lunes, 7 de octubre de 2024

Hazlo todo, siéntelo todo


Yo no sé si la vida es una noria o más una montaña rusa sin arnés, pero quiero más vueltas, más emoción, más verdad y vida estallando entre mis manos, solo así bajaré de aquí sintiendo que ha merecido la pena, que he vivido sin pensar en que esta, tal vez, fuera la última vuelta. 
Me aburre el "sí, pero no", el desinterés, las medidas de precaución, las distancias innecesarias y el esfuerzo por aparentar neutralidad cuando dentro de nosotros están ocurriendo cosas preciosas.
No cariño, a ti no te sobra intensidad o ganas de abrazar, querer o sentir, es al resto al que, en muchas ocasiones, le falta valentía, ganas, emoción y verdad; no podemos pretender pasar de puntillas o con la armadura siempre puesta, pues eso es sobrevivir, y nada tiene que ver con vivir de verdad. Si quieres llegar a otros debes permitir que otros también lleguen a ti, y claro que entiendo tus miedos a esto, no siempre serán caricias, besos o cuidados lo que recibas, pero te diré algo. 
Tras muchos llantos, miedos, introspección y reflexión he vuelvo a la misma conclusión que la que ya he llegado en varios momentos pasados; no quiero una piel intacta por cobarde, prefiero un cuerpo vivo, real y con algunas que otras cicatrices por valiente, nunca he destacado por mi valentía, desde pequeña siempre he sido una niña muy miedosa, sobre todo a las personas externas, pero aún con este puñado de miedos, difíciles de gestionar a veces, quiero seguir atreviéndome a saltar al vacío un millón de veces más. 
Quiero tanto amor que explote en mi interior, quiero besos, muchos besos, quiero no olvidar nunca cómo se salta en los charcos, quiero abrazos que me salven algunos días y que me lancen hasta las estrellas en otros, quiero un polvo salvaje, un mordisco deseado y una caricia que me haga sentir de todo por dentro, quiero querer y que me quieran, mucho y bien, quiero bailes con mis amigas, el sonido de sus risas de fondo el resto de mi vida, quiero jugar al escondite con mis propios miedos y aprovechar para salir corriendo por un campo lleno de flores, igual que Amaia en la serie de "La Mesías", quiero cuidar y cuidarme, y nunca olvidar que estoy viva, que sigo viva y que soy libre, mi libertad será la prueba de vida más real que tenga.
Hay algo precioso, y con cierto grado de adicción, en salir ahí fuera sin armadura ni arnés y pronunciar un "te quiero", llorar al descubierto o dejar que otros vean lo que llevas por dentro; tengo miedo, pero quiero seguir siendo así, como soy.

Aún queda mucho que trabajar aquí dentro, algunos días los miedos me ganan terreno y consiguen hacerme llorar muy fácilmente, últimamente la ansiedad me roba mucha energía y por las noches no puedo dormir sin imaginarme a alguien abrazándome o sin pensar en algún momento bonito, pero no pasa nada, porque sigo viva, sigo creyendo en él amor y deseando que me saque a bailar de mil formas distintas, voy bien.

Baila pequeña, si se pone a llover sal ahí fuera y baila mientras saltas en los charcos, solo así, si esta es la última vuelta, te llevarás una historia preciosa llena de amor, emociones y vida, este es uno de tus superpoderes, cuídalo.

jueves, 26 de septiembre de 2024

Dulce noltalgia


Creo que no hay mejor manera de gestionar el dolor, la tristeza y la nostalgia, procedentes de momentos felices, que dejándose, a veces, hacer y sentir; creo que tan malo es dejar que te devore como tratar de encerrarlo dentro de ti o negar su existencia. 
Aún así, y pese a todo, es una sensación que en ocasiones se me hace cuesta arriba, pero también me hace sonreír al pensar en la infinidad de momentos preciosos y felices que guardo aquí dentro, supongo que esta no es más que una manera algo distinta de volver a experimentar aquellos instantes en los que fuimos muy felices. 

Os echo de menos; a ti, al verano, y a quien soy cuando estoy a vuestro lado, sois más mágicas que la Navidad, os echo de menos bastante algunos días; echo de menos vuestras ideas disparatadas, vuestras miradas llenas de amor y cariño, vuestros abrazos hogar, vuestra manera de sacarme a bailar, vuestras sonrisas en las que columpiarse hasta las nubes, el sonido de vuestras risas... ¿cómo se puede echar tanto de menos un sonido?, os juro que pagaría por escucharos reír el resto de mi vida, sois las mejores compañeras de vida que podría tener.

Me resulta imposible no sonreír sin querer cuando pienso en cada una de vosotras y en este verano, tengo aquí dentro a una niña ilusionada saltando de estrella en estrella mientras una adulta se emociona observándola con ternura, me encanta el equipo que formamos, me encanta la persona que soy cuando estoy a vuestro lado, cada día me cuesta un poquito menos creerme del todo que sigo siendo esa persona siempre.

Y lo sé, sé que seguís aquí cerquita, a mi lado, ¿quién sino acaba de hacerme sentir tan arropada y querida en mitad de toda esta gente que corre veloz por el metro?, seguís aquí en tantos momentos que acabo volviendo al presente siendo una persona realmente valiente que siente que puede con todo, tenéis algo tan mágico en vuestro interior que ni la distancia ni el tiempo logran cambiar, gracias. 

No es tanto dolor lo que siento, él solo aparece en el momento del impacto, en el momento de volver a la realidad; ahora lo que siento es más una tristeza y una nostalgia, tan mezcladas entre sí y con un sabor tan dulce, que cuesta identificarlas como tal, pero sé que voy bien. Me dejo en momentos hacer y sentir, agradezco todo lo vivido con un corazón tembloroso y una niña bailando esa canción que le emociona, y juntas volvemos a casa a prepararnos un Colacao hablando de todo lo que queremos hacer y lograr esta semana. 

Buenos días. 



martes, 24 de septiembre de 2024

Me lo merezco


Hoy he terminado de leer un libro que se ha convertido en uno de mis favoritos, me he quedado unos minutos abrazada a él como si quisiera retener un poco más todo lo que me ha hecho sentir aquí dentro, como si todavía no lo hubiera terminado del todo. Es un libro que empecé a leer a comienzos de verano, y el terminarlo se ha sentido, también, como ser aún más consciente de que ya terminó el verano del todo. 
Ha sido una mezcla de sensaciones agridulces y bonitas a la vez, por un lado la tristeza de terminar un libro que ha sido mucho más que un libro, he reído con él, he llorado, he sanado, he parado y he vuelto a él para seguir (re)descubriéndo(me) a través de mi propia historia, mis propias vivencias; por otro lado la alegría y la paz de haberlo vivido y sentido todo bien adentro, no sé hacerlo de otra manera que no sea así, he conocido la historia de la autora de este libro y, a la vez y de algún modo, ella también ha conocido la mía, hemos caminado juntas, nos hemos emocionado, nos hemos roto y nos hemos vuelto a levantar más fuertes que antes, este libro ha sido todo un viaje interno.
El libro que tengo entre mis manos hablaba de los cuidados y del amor en su máxima plenitud, hablaba de la violencia que sentimos y que no siempre identificamos bajo este nombre, hablaba de la complejidad de las relaciones humanas y,  a su vez, de la magia de no sólo coincidir, sino también conectar con el otro y con esa niña que habita en nuestro interior, hablaba de la salud mental y de que sin ella es imposible que el resto esté bien del todo, hablaba de normas impuestas y de poder escribir unas nuevas, hablaba de planes de futuro, de sueños, del perdón, del significado de "hogar" y del valor de nuestras propias vidas. 
Me he sentido identificada en muchas partes con ella y, a veces, he tenido que parar, respirar, cuidarme y permitirme mi propio ritmo, ha sido en ocasiones un libro doloroso y complicado, en otras ha sido un abrazo fuerte, una caricia tierna, un beso en la frente y un "te mereces todo este amor, toda esta ternura, todos estos cuidados y toda esta belleza y vida explotando en ti", ha sido un viaje precioso leer este libro. 
Voy mirando por la ventana del autobús, sigo abrazada al libro que acabo de terminar y noto mis ojos humedeciéndose mientras sonrío, a mi alrededor no hay más que ruido, pero aquí dentro hay toda una orquesta de emociones y sentimientos, algunos procedentes de este libro, otros del propio verano que ya ha concluido, ha sido tan precioso y mágico todo...
Observo a las personas, algunas pérdidas en pantallas, otras suspirando o refunfuñando por el tráfico que hay, y otras con miradas cansadas y rostros tristes, por un momento siento mi sensibilidad como un superpoder que me permite escapar de todo esto, o no tanto escapar, pero sí ver más allá todos los colores, niños y niñas internos y emociones que nos acompañan en este autobús, a veces es complicado ser como soy, pero me gusta tanto ser así...
Guardo mi libro con cariño en mi bolso, sonrío para mis adentros saboreando un poco más cada sensación y llamo a una de mis compañeras de trabajo para preguntarle qué tal va su martes y si necesita que vaya a por un café, es hora de volver al presente. 
Ah, y por si tenéis curiosidad, el libro es: "Me lo merezco. Historias se ternura, sanación y buenos tratos" de Anita Doinel, es todo un viaje y un abrazo salvavidas, al menos así lo he sentido yo.

Hasta pronto.


domingo, 22 de septiembre de 2024

Resurgimiento


En días como hoy, en los que descubro que sigo sabiendo volar, me acuerdo de esa niña encerrada en su habitación, llorando sobre la cama y creyendo que ahí empezaba y acababa todo, en su habitación. 
Solía creer que nunca saldría de ahí, no tanto por no poder, sino por estar atada de pies y manos por una infinidad de miedos, algunos propios y otros ajenos; recuerdo ahora algunos años pasados y me entristece observar a esa niña esforzándose por sobrevivir día a día y creyendo que eso era vivir, algunos días se esforzaba tanto que hubiera hecho cualquier cosa por descansar un poco de todo, hasta de sí misma. 
Han pasado muchos años, muchos aprendizajes, muchas etapas y muchas vidas desde aquel momento, la mujer que hoy soy se emociona al observar colores y flores en las zonas en las que tiempo atrás hubo profundas y dolorosas heridas, queda la cicatriz, algunas más grandes, otras más pequeñas, pero he aprendido también a verla desde el amor y desde el "conseguí salir adelante".
Porque sí, contra todo pronóstico, la niña creció y creció, y lo hizo tanto tanto que esa habitación y esa casa acabó quedándole pequeña; voló tan lejos como pudo solo por desafiar a sus propios miedos y demostrarles que sí era capaz, que sí soy capaz. 
Llevo una semana algo sensible y emocional, suelo llorar varias veces al día, pero me hace sonreír el comprobar que todas las razones por las que lo hago tienen que ver con momentos felices y con el amor en su máxima plenitud.
Me gusta tener a esa niña que lloraba en su habitación cerca de mí en el día a día, es una de mis grandes referentes y guías, siempre sabe qué hacer o cómo volver a estar bien cuando yo me siento perdida.
Hoy me ha hecho atreverme a dar ese paso hacia una locura que me daba algo de vértigo, no lo he pensado, solo lo he hecho agarradita de su mano, a veces aprendo mucho más yo de ella que lo que ella pueda hacerlo de mí, te quiero mucho. 

Quiero seguir creciendo, seguir evolucionando, seguir atreviéndome a saltar al vacío, seguir haciendo todo aquello que me de miedo y seguir sintiéndome realmente viva, quiero tanta vida a mi alrededor y en mi interior que me explote en mis manos.
No quiero volver a olvidar nunca que debemos luchar por vivir, y no sólo por sobrevivir.

Vuela alto pequeña, estoy contigo, a tu lado  siempre. ♡ 

lunes, 16 de septiembre de 2024

Cuenta atrás


Como estar a segundos de distancia del suelo y creer que vas sin paracaídas, como estar buceando y sentir que se te acaba el oxígeno y que tu propio cuerpo vuela hacia la superficie; es una sensación que da pánico, pero el pensar que esto es el resultado de sacos repletos de amor, ternura y vulnerabilidad hace que, momentáneamente, también sea una sensación de felicidad, ¿cómo se pueden sentir cosas tan intensas y contrarias a la vez?
Cierro los ojos, lleno mis pulmones de oxígeno y sonrío a segundos del suelo mientras pierde importancia el después, si lo que ocurrirá es un golpe de los fuertes o un nuevo vuelo hasta las nubes, no sé cómo lo hago, pero siempre salgo volando y me estampo a la vez, de nuevo cosas contrarias, tal vez no tiene mucho sentido, pero es lo que ocurre...
Los minutos y segundos de antes siempre son los peores, la cabeza no dejar de gritar las cosas que crees que te faltaron o los aparentes fallos, el cuerpo a tres mil por hora intentando mantenerse estable en mitad de un tornado de emociones, y el corazón emocionándose con la cinta de los momentos más preciosos, esa que sabes que nunca te cansarás de ver por muchas veces que la hayas reproducido. 
Se acaba el oxígeno, tu cuerpo intenta ir hacia la superficie para poder respirar de nuevo, pero sabes que eso conllevará romperse, por ello intentas mantener las formas, aguantar un poquito más bajo el agua y fantasear con que aquí debajo no hay dolor, pero en algún momento tocará subir de nuevo. 
Cojo aire, veo el suelo frente a mí, pero de pronto unos brazos me rodean, sonstienen la infinidad de trozos en los que mi cuerpo se ha fracturado y, sin saber exactamente cómo, salgo volando hasta las nubes.

Es una sensación tan extraña e intensa que no sé ni cómo describirla, pero si la magia existe seguro que tiene que ver mucho con esto.

Un verano inolvidable.

jueves, 12 de septiembre de 2024

Ciudades de colores


A mí nunca me faltó maldad, era al resto al que le faltaba bondad, pero claro, era más fácil golpear y luego preguntar que correr el riesgo de ser tocado por el otro.
Me gusta pensar que soy el resultado de una infinidad de instantes felices y el aprendizaje del conjunto de muchos otros que no fueron tan bonitos. 
Soy la mirada de cariño de mi madre en la que a veces me quedaba a dormir, soy la dulzura de la mano de mi mejor amiga cuando agarró por primera vez la mía en el recreo, soy un "tú puedes hacerlo" de quienes fueron creyendo en mí sin tener demasiadas garantías, soy un abrazo salvavidas de esa amiga que movería tierra y mar por mí, soy la sonrisa en la que yo me columpiaba de pequeña, soy el beso en la frente, el perdón de un padre, la caricia de una abuela y el "te quiero" imborrable. 
Soy el conjunto de muchos instantes, y quizá por ello me cueste a veces entenderme, porque llevo aquí dentro muchas historias y personas.
Por eso no quiero pensar que me falte maldad, porque me parece que hacerlo sería una derrota, un "teníais razón" que me niego a pronunciar.
Quiero seguir creyendo en el amor y en la generosidad como herramientas de cambio interno y externo, quiero dejar la puerta arrimada y dejar entrar por ella a quienes crea que merecen saber lo que hay aquí dentro, quiero que mi legado sea el de demostrar que hay espacios, personas e historias en las que puedes deshacerte de tu escudo y salir sin rasguños. 
Y no, no hablo desde la ausencia de rasguños, golpes, dolor o violencia, aquí dentro a veces las cosas se han tambaleado llegándose a derrumbar, pero no por ello quiero dejar de recordar lo bonito que es volver a levantarse, construir y curar.
No me falta nada, es a muchos de vosotros a quienes tal vez sí le falte amor y les sobre maldad o miedos.