martes, 13 de junio de 2023

La melancolía de un puñado de recuerdos


Te echo de menos, y me prometí no volver a decírtelo porque sé que ni te importa saber si te echo o no de menos, pero lo hago en muchas más ocasiones de las que me gustaría. Te echo de menos.

Me sigue doliendo tu ausencia, y más tu ausencia de ruidos y explicaciones a la hora de irte, dicen que cuando alguien se va sin hacer ruido y sin avisar es porque estaba deseando irse o porque no le importaba mucho estar o no estar, me duele pensar en esta opción pero cada día dueles un poquito menos.

Y lo voy haciendo, asumo que ya no estás a mi lado para que te cuente mis noticias buenas y malas, mis novedades y mis ideas, ni para que tú me cuentes las tuyas, la verdad que me gustaba la capacidad que siempre tenías de hacerme sonreír con tus bromas, las echo de menos, te echo de menos, ojalá no te hubieras ido. Hoy me acordé de ti escuchando esos acordes de guitarra y me dieron ganas de llamarte, de hablarte ilusionada como si nada malo hubiera pasado y darnos la despedida que nos merecíamos, que me merecía; sigo sin saber si tu silenciosa despedida fue más indiferencia respecto a nuestra amistad, miedo o desconocimiento de cómo hacerlo, pero poco a poco intento quitarle importancia y seguir con quienes quieren seguir estando a mi lado.

Pese a todo gracias por acompañarme durante el tiempo que lo hiciste y por haber sido la gran amiga y compañera que fuiste, fuiste de las importantes y supongo que por eso mismo cuesta soltarte del todo.

Ojalá que puedas aprender a despedirte mejor con las personas que te importan de lo que lo hiciste conmigo, creo que no me merecía esto independientemente de las razones que te motivasen para irte, pero ni siquiera fui capaz de entrar del todo en ti, siempre has sido una persona complicada a la que llegar, pero no por ello me arrepiento de haberme llevado tantas cosas buenas de ti, gracias. 

Ojalá que te vaya todo tan bien como sea posible y que nunca dejes de lado esos acordes de guitarra que te hacen ser tan tú, lo haces de miedo, aunque ya no estés aquí para que te lo pueda decir. 


domingo, 11 de junio de 2023

La incertidumbre sobre el papel

 

No sé muy bien qué me ocurre, pero algo aquí dentro araña, duele y entristece, lo peor siguen siendo mis dificultades para abrirme el pecho y mostrar esto ante la maldita pregunta de "¿qué tal?", acabo llorando sin querer cuando intento pronunciar el "bien" y me doy cuenta de lo evitativa que he sido estos meses y de todos mis esfuerzos por esconder bajo la cama a miedos que solo querían y necesitaban ser observados. 

Desde hace unos meses me siento un poco sola en gran parte de momentos, no sé muy bien por qué, pero así me siento, como a kilómetros de distancia de infinidad de personas y de mí misma, en ocasiones cuando estoy cansada de sostener tantas fronteras y mecanismos de defensa me relajo y me dejo abrazar y ser por quienes me miran con tanto amor y/o ganas de conocerme, me da miedo enseñarles todo esto, me agobian las expectativas y la incertidumbre, y esto último acaba de llegar y sé que, en mayor o menor medida, se quedará aquí. 

Necesito volver a mí, seguir curando heridas propias por haber considerado "hogar" la boca del lobo, y volver a confiar en los de ahí fuera, que pánico la verdad; dejarme cuidar, abrazar, querer y llorar a mares en quienes de verdad quieran estar aquí cerquita para demostrarme de nuevo que, aunque cayera en unas manos ausentes de amor, eso no significa que el resto vayan a ser igual.

Necesito volver a creer en mí, ser como soy y volver a ser consciente de mi valor, me siento diminuta últimamente y, en ocasiones, transparente, pero cuando alguien me ve, cuando alguien me mira a los ojos soy yo la que evita cualquier acercamiento por miedo a nuevas heridas o a que no encuentre nada interesante aquí dentro. 

Vacío. He vuelto a perder el control de muchos procesos internos y ahora esa palabra me acojona escribirla, leerla y escucharla; supongo que es por la intensidad y frecuencia con la que la siento o por haber llegado el momento en que tener que exponerme a la ausencia de un camino claro al ser yo la única que puede decidir por dónde ir. Miedo de nuevo, pero sigo respirando, eso es importante. 

¿Y ahora qué?

Tal vez ahora no haya nada más que esto, abandonar mi modo automático de supervivencia, dejar de evitar lo inevitable y volver poco a poco a tener esas citas preciosas que antes tenía con la niña y mujer del espejo, ¿seguirá ahí?. Tengo muchísimas ganas de seguir siendo capaz de abrirme el pecho ante nuevas personas, aunque no lo parezca, me encanta conectar con nuevas personas, pero he descubierto que esto va a llevar tiempo, y es que últimamente tengo más ganas de que me cuiden, me escuchen y me quieran bien que de un polvo rápido sin apenas miradas de verdad.

Hay un lugar que sigue intacto, que sigue conservando toda su magia sin importar que esté ocurriendo fuera, los teatros. Es de los pocos lugares donde puedo volver a ser yo, donde vuelvo a ser inmensamente feliz y donde acabo emocionándome al sentirme parte de él. Se apagan las luces, se abre el telón y vuelvo a ser invencible, cada día estoy un poco más enamorada del teatro. 

En fin, sigo sin saber qué me pasa, pero espero volver a mí pronto y que todo vaya bien.


martes, 6 de junio de 2023

Abrazos de algodón


Hay personas que con estar a su lado unos minutos ya te hacen desear haberlas conocido antes,  te muestran así que sí es posible echar de menos a alguien que todavía no conocías, yo ya le echaba de menos, yo ya tenía ganas de conocer a alguien que te abraza o te mima unos segundos y te hace sentir a salvo de cualquier guerra, de cualquier tormenta. 

Y es que ella abraza mucho antes de rodearte con sus brazos o de apoyar su cabeza en tu hombro, sonríe bonito y mira con los ojos de esa niña curiosa en su primer día de colegio que se muere de ganas de hacer nuevas amigas; miré unos segundos en el fondo de esos ojos oscuros, y antes de apartar la mirada por miedo a ponerme nerviosa o a que mis mejillas cogieran un color rosado, vi en su mirada un sofá en el que poder descalzarse, ponerse cómoda y juguetear con los cojines, este era un espacio seguro, o eso parecía, era un rincón precioso en el que poder refugiarse del mundo dejándose querer o queriendo estar a su lado un ratito más. 

Se acercó con el máximo cuidado y  ternura, traía cofres enteros de ambos que probablemente ella misma los guardaba en su interior, al poco rato su sonrisa se convirtió en el columpio de un parque donde el miedo no existía y donde la ternura iba y venía jugueteando sin parar mientras hablábamos.

Es como la noche en que esperábamos al ratoncito Pérez de pequeños, te hace feliz y es inevitable no empezar a quererle sin querer queriendo quedarte un ratito más a su lado, pero casi nunca se queda demasiado, va de aquí para allá sin parar y su agenda está más llena de personas y eventos que la de cualquier famoso random, supongo que es porque tiene muchas personas a las que demostrar que la ternura, al igual que el amor, mueve el mundo. 

Una vez me agradeció que me abriera un poco el pecho para mostrarle partes pequeñitas de mi mundo, me dijo que a ella lo emocional le costaba y que por eso valoraba cuando alguien le mostraba sus emociones, me morí de ganas de decirle que sin apenas conocerle sentía que en su interior llevaba una infinidad de emociones preciosas y que tal vez estaba viendo en otros lo que ella tenía dentro de sí misma. 

Sigo teniendo algo de miedo a  las nuevas personas  y a que me puedan hacer daño, pero cada vez que tenemos la suerte de coincidir con ella nos introduce en su burbuja con esa sonrisa en la que columpiarse hablando de cualquier cosa, luego nos abraza con esa ternura tan característica de ella, te aprieta un poquito a su pecho y te sale una sonrisa sin querer deseando que dure un poquito más este instante o que no pase mucho tiempo hasta volver a estar a su lado, y no sé cómo la hace, pero entre esos brazos el miedo y el ruido de ahí fuera desaparece y sólo se escucha la canción de dos corazones explotando de ternura y amor.


lunes, 22 de mayo de 2023

Cuando me ves, pero no me miras

 

Cuando todo se desmorone, cuando llore, cuando me rompa, cuando olvide mi valor o cuando pierdo durante horas mi mirada en una pantalla sin saber que estoy viéndola tan sólo por escapar de la realidad, cuando los miedos se hacen grandes y la valentía destaque por su ausencia. 

Respira, no dejes de respirar, y ten contigo el mismo amor y comprensión que muestras hacia otros, todo está o estará bien, crecer también es aprender a perder el control sin dejar de respirar, crecer también es aprender a que habrá momentos en los que necesitaremos de nuevo esos ruedines para avanzar, no te exijas tanto, abandona toda comparación y quiérete aquí y ahora, justo en estos momentos es cuando más nos necesitamos y menos estamos para nosotros, no pretendas cuidar de nadie bien si olvidas cómo hacerlo contigo. 

Aprende a abrazarte aquí, en la soledad, en la incertidumbre, en el miedo, en la envidia peligrosa y en la comparación odiosa, sorpresa: eres humana. Todo esto está bien, todo esto es necesario para crecer, nadie que realmente merezca la pena se alejará de ti tan solo por verte siendo una persona real, coge a esos miedos de la mano y dales un abrazo, enséñales la belleza de lo real y la belleza de atreverse a ser aún con esa montaña de miedos haciendo ruido. 

A veces tengo miedo, a veces me hago tan pequeña que ni me encuentro en el espejo, a veces vuelvo a engañarme diciéndome que solo estoy algo cansada ignorando el resto de ruidos incómodos, paso entonces a juzgarme con dureza, a castigarme por no cumplir los "deberías", a intentar amoldarme a unas normas o a un molde que no es el mío. 

Para, respira, es justo en estos momentos cuando más amor necesitamos darnos.

Nadie lo hará tanto ni tan bien como lo harás tú cuando te vuelvas a encontrar en ese espejo de nuestra pequeña habitación escondida. 

Respira, ante todo pronóstico, eso nos mantendrá a salvo. 

viernes, 19 de mayo de 2023

A las amigas con las que compartí llantos, risas y recreos

 

A veces echo de menos mis raíces, los lugares donde crecí y las personas que me rodeaban en esos momentos. Algunas de esas personas siguen hoy a mi lado y otras dejaron de estar o dejé de estar yo ahí. Hay lugares e instantes tan bonitos y tan mágicos en el pasado que a veces tengo ganas de volver a ellos, de hacer como si el tiempo no hubiera pasado y disfrutar un ratito más de ellos, pero no puedo, ya no; y de veras que lo siento, pero en todo grupo hay una rarita, una que sale de la norma, una que necesita conocer tantas realidades distintas como pueda y empaparse bien de cada una de ella para sentirse viva, me tocó a mí ser esa, y menos mal que así fue. 

En un pasado esos lugares y esas personas eran mi refugio, mi sitio, mi zona segura y mi espacio, pero siempre supe que no podría quedarme allí, sabía que en cuanto pudiera necesitaría salir ahí fuera y descubrir por mí misma nuevas historias y nuevos personajes que ahora son quienes me escuchan y me acompañan en el día a día. Y esto no significa que haya dejado de cuidar a las primeras personas que merecieron la etiqueta de "amigos" o incluso "mejores amigos", sigo queriéndoles como el primer día, pero hay algo que ya no, hay algo que me hace sentir triste y feliz a la vez que me hace pasar por esos rincones de visita y no con expectativas de quedarme, aunque me encantaría querer quedarme, pero es que me ahogo, me siento pequeñita al imaginar mi vida en un mismo punto intentando ignorar todo lo que hay ahí fuera, sé que es complicado de entender(me) y no pretendo que lo hagáis. 

Me muero de ganas de descubrir en esta vida y en las que me queden tantos mundos, historias y realidades como pueda, pero me encantaría no perder nunca las ganas de visitar aquellos lugares y personas que me vieron crecer. El día que se abrieron de par en par esas ventanas de mi habitación yo no dudé en llamar a mi dragón y viajar muy lejos, pero la valentía para llevar a cabo un acto tan disparatado como importante como ese me la dieron las mismas personas que me vieron tiempo atrás caerme una y otra vez y que siempre encontraron las formas de hacer que me volviera a levantar o que se tumbaron a mi lado haciéndome sentir realmente querida. 

Siempre estaré eternamente agradecida a las personas que me vieron sintiéndome tan pequeña y que me hablaban contínuamente de qué veían en mi con la esperanza de que yo algún día me lo creyera, todavía estoy en ello, pero ni os imaginas lo feliz que he sido estos años descubriendo distintos reinos y distintas personas que quisieron conocer qué había aquí dentro, he tenido y sigo teniendo el enorme privilegio y suerte de conocer de vez en cuando a personas tan fáciles de querer que me hacen desear haberlas conocido antes.

Pero todo esto, las historias y personas que ahora me abrazan fuerte entre sus brazos haciéndome sentir tan querida, valiosa e importante han llegado a mi vida gracias a vosotros, a quienes me conocieron encerrada en mí misma asustada y con miedo a salir de mi habitación y a quienes permanecieron al otro lado de la puerta para enseñarme, poco a poco, que fuera había mucho que descubrir; a vuestro lado aprendí a salir de mi caparazón, aprendí a mostrarme tal cual era, aprendí a dejarme querer y aprendí a saltar al vacío sin estar segura de si llevaba o no paracaídas en mi mochila, habéis sido y sois una importante parte de mí que me ayudó a descubrir el gran mundo que tenía dentro de mí, y eso jamás voy a olvidarlo.

Es por esto por lo que no quiero que esto parezca una despedida, porque no lo es, esto es un recordatorio, pata vosotros y para mí misma, de que siempre volveré a los rincones que me vieron crecer y, aunque siga viajando sin parar de aquí para allá el resto de mi vida, siempre llevaré dentro de mí algo muy especial de cada uno de vosotros.

Gracias por ayudarme a ser la persona que hoy soy.

Os quiero 



sábado, 13 de mayo de 2023

Escudos de papel

 

Hay algo de ti que sigue aquí dentro, y te juro que no te quiero cerca, y menos dentro de mí, pero aquí sigues, en forma de cierto dolor mezclado con miedo y con unas gotas de rabia que me hacen escapar de todas aquellas miradas y abrazos que no me resulten familiares.

Me da pánico volver a cometer el error de quitarme la armadura ante alguien que tenga mucha más experiencia en golpear que en curar, el miedo a sentirme como me sentí contigo cuando todo explotó por los aires me paraliza; desconocía que existen personas capaces de abrazarte desnuda hoy y mañana mostrarte que tú nunca fuiste importante en esta historia, que sólo fuiste un entretenimiento, el cuaderno de pintar usado por un niño al tener cargando su móvil y su PlayStation y no poder usar estos, 

Tal vez peco desde el privilegio de quien, como me dicen algunos, no ha sido suficientemente golpeada como para tener una visión más realista de las personas, o tal vez peco de inocente e ilusionada al esperar cuidados y amor siempre que tú los ofrezcas antes. Lo que sí tengo claro es que has herido, me has dolido mucho más adentro de lo que yo creí que te había dejado llegar, no sé... tal vez sigo siendo demasiado romántica o detallista, pero si hay que cuidar a todas las personas, a las que se desnudan ante ti. ya sea metafóricamente o literalmente, también hay que cuidarlas, sino los daños a posterior pueden ser lentos y dolorosos. 

Todo esto me desnuda de nuevo miedos e inseguridades que creía olvidados, entro en mi interior pocas veces, grito y escucho el eco de mi voz, ¿hay alguien aquí? pregunto mientras lloro, desde que la guerra terminó he intentado invertir parte de mis esfuerzos en reparar daños y volver a construir los cimientos de ese mundo tan bonito y especial que guardo dentro, pero reconozco que no suelo invertir mucho tiempo, me da miedo perderme en laberintos de los que creía haber salido. A veces me agoto y no tengo energía, en días como estos me limito a llevar a mi niña interna de la mano a palacio y observarlo todo sin hacer nada, solemos recordar con nostalgia partes de nosotras que ahora ya no están, pero que espero volver a encontrar, aunque ya no sean exactamente iguales a como eran antes. 

Me suelo sentir sola en muchos más momentos de los que me gustaría, no sé la razón por la que me siento así, desde fuera una niña preciosa no deja de decirme que me quiere y que no se va a marchar, muchas otras me miman al reconocer en mi mirada que ese "bien" que acabo de responder a la pregunta de cómo estaba no es del todo cierto. Me siento libre, pero a la vez me siento atrapada por el miedo, hace tan bien su trabajo que ni siquiera sé exactamente verbalizarlo sin ponerme a llorar, lo único que me repito en momentos de crisis es que no quiero volver a sentirme tan vulnerable y desprotegida ante alguien que no quiera más que llevarse un trozo de carne a la boca, pero a la vez me muero de ganas de reconocer que me equivoco y que el hecho de haber coincidido con alguien como tú no me asegura que todas las personas vayan a comportarse igual. 

Intento sincerarme con amigas y personas cercanas, pero me cuesta horrores, puta ansiedad y sensibilidad, acabo evitando cualquier atención dirigida hacia mí o limitándome a decir que tengo ganas de conocer y conectar con nuevas personas, sin hacer mención a la montaña de miedos que eso me sigue conllevando, sonrío mucho, me río mucho, e intento en ocasiones evitarme a mí misma prestando atención a otros, pero en el bus de vuelta a casa nace la verdad, nace mi mayor fantasía asociada a mi mayor miedo.

Me encantaría conocer a personas que se tomaran un café conmigo, de esos en los que el camarero te hace un dibujo bonito en la superficie porque es muy majo, y que me escuchasen hablar toda la tarde porque se mueran de ganas de conocerme, me cuesta mucho últimamente creer en que haya personas así, pero, siendo sincera, es mi mayor fantasía desde que te fuiste, demostrarme que me equivoqué contigo, pero que no todas las personas son como tú. Confío fielmente en que también existen personas que se siguen arriesgando a dejarse cuidar y desnudarse ante quienes creen que merecen la pena, en vez de golpear primero solo por haber tenido una vida en la que la que coincidieron con personas equivocadas. 

Y no te confundas, no te guardo rencor, no quiero que ninguna emoción ni nada parecido me una a ti, pero reconozco, aunque me mate la rabia, que sí me sigues doliendo, te lo reconozco porque en la carrera de psicología nos dicen que lo primero para curar es aceptar y reconocer la realidad, así que aquí está, aquí estás, presente en forma de un dolor punzante y de una tristeza en forma de nudo a la altura de mi cuello. 

He vuelto a ser muy miedosa con las personas nuevas por miedo a volver a equivocarme, me encantaría ser capaz de volver a desnudarme y mostrarme, pero el miedo me paraliza y lo escondo todo bajo una sábana en forma de "no se me dan demasiado bien las personas", no creo que sea verdad, o no del todo, pero me ayuda a evitar al miedo y al dolor, aunque sepa de sobra que esta no es la solución.

Ojalá hubieras tenido algo más de cuidado, ojalá no haber olvidado que desnudarse no tiene nada que ver con quitarse la ropa y haberte pedido después que te desnudases, que yo no iba a golpear, que en momentos preferí irme yo y que vieras que las cosas sí te pueden salir bien antes de que fueras tú quien disparases el arma haciéndose más fuerte tu idea de que debías hacerlo para defenderte. 

Somos personas muy distintas, yo prefiero la herida y tú evitar que te la puedan provocar a toda costa, por eso no quiero volver a coincidir con alguien como tú, porque al final con el tiempo sí he aprendido a protegerme de algún modo. Alejarme de ti fue mi vía de protección. Por ahora sigues aquí, una pequeña y dolorosa parte de ti la sigo teniendo en mi interior cada vez que quiero salir de mi zona segura, pero volveré algún día de estos, no a ser la misma ya que eso es imposible, pero volveré.

Volveré a conquistar este reino de aquí dentro, volveré a abrazarme y encontrarme, volveré a hacerlo, volveré a creer en el amor y abriré la puerta a todas aquellas personas que se mueran de ganas de descubrir qué hay aquí dentro, merece la pena, merezco la pena. He estado a punto de volver a perderme del todo, olvidarme y sentirme realmente pequeña, llegué a pensar que tal vez no se pueda sacar de mí más que eso, un par de polvos sucios, en ocasiones caigo de nuevo en esa creencia, pero sé que no es verdad, y que tal vez lo que de verdad ocurrió es que te asustó que alguien de verdad estuviera dispuesta a quererte y cuidarte esas heridas que traías de batallas pasadas. Espero que alguien te demuestre que eres tan merecedora de amor como el resto de personas, y que descubras a ese alguien mirándote en un espejo, pero conmigo no cuentes, soy o intento ser buena persona, pero no soy tonta, tal vez debí decírtelo al comienzo, la gente suele confundir ambos términos con frecuencia. 

Que te vaya tan bien como tú desees que le vaya al resto de personas. 


miércoles, 3 de mayo de 2023

Miedo a volver a las andadas

 

Este Viernes no sólo actúo en la obra de teatro que hemos estado preparando, sino que lo vivo también como un reencuentro muy especial con mi niña interna, serán unas horas de juego, libertad, magia, vulnerabilidad e ilusión junto a ella y junto a un montón de niños y niñas especiales a los que me he encariñado mucho a lo largo de este año. Una de las cosas más especiales que el teatro tiene es que en él no existe el miedo, en él puedo ser la mejor versión de mí misma e identificarme con esa versión, estoy enamoradísima del teatro desde la primera vez que me hizo sentir todo aquello que sentí y siento. 

Quiero abrazar a mi yo de hace unos meses y decirle segura que no se merecía todo eso, que no se merecía sentirse tan invisible y tan pequeña. Cometimos el error de buscar cuidados, mimos y conexión en quien sólo quería un par de polvos, pero no por ello ya eres inaccesible a recibir esos cuidados, mimos y conexión; sé que el tema de abrirse a nuevas personas, y más después de todo esto, siempre ha sido de nuestras asignaturas más complicadas, sé que sientes que tu ritmo está mal y que hay algo mal en ti, pero no es así, no vuelvas a tu castillo de barrotes de hierro, cree y confía en el amor, ese que te hizo descubrir reinos fantásticos y también meterte en la boca del lobo. 

Ya sabíamos ambas que no iba a ser fácil, y sé que aún queda mucho por recorrer para volver a ser la misma que antes, aunque ya no podamos volver a ser exactamente la misma que antes, pero confía y respeta tu propio ritmo, prometo no volver a olvidarme de ti nunca más. 

Este Viernes no tengo nada que decirte, pues tú mandas sobre los escenarios y eres la que brillas realmente, déjales a todos boquiabiertos, y sobre todo, mírate a ti misma y vuelve a ser consciente de tu valor, vales mucho, no permitas que unos ojos que nunca llegaron a verte y unas manos que nunca llegaron a saber cuidar vuelvan a hacerte creer que eres invisible sólo por no hacer ruido.

Tú haces mucho más que ruido, tú haces magia con tu propia vulnerabilidad en el escenario y fuera de él, eso es todo un regalo y tesoro de los que apenas ya nadie puede presumir. 

lunes, 17 de abril de 2023

El ritmo equivocado


El mundo va a velocidad rápida y yo he vuelto a encerrarme en mi castillo por miedo a que alguien me toque, queriendo o sin querer, justo ahí donde todavía duele. 

A veces intento seguir un ritmo que no es el mío y acabo agotada intentando encajar ahí, termino al final aceptando que yo soy distinta, que mi ritmo es otro y que, aunque sea más complicado de seguir o requiera de mayor compromiso, es mi ritmo y así está bien. Pero el problema o la solución está en que acabo de leer aquello que sabía que estaba escrito y que no quería leer, debes parar.

A veces dedico tanto tiempo a otros para justificarme diciendo que no tengo tiempo para observar mi propio castillo por dentro, al final esto en ciertos días no es más que una forma de evitarme, de evitar sentir lo que siento.

Aún tienes varias heridas abiertas, varios duelos no superados del todo y un puñado de dolor o necesidad a la que sólo tú puedes dar respuesta. Es hora de cuidar(se), es hora de mirar aquí dentro, mirar a los ojos a esa niña, aún sin saber cuál de las dos está más asustada y dedicar tiempo y amor a esas heridas para que en un futuro puedan ser basadas y acariciadas. Ya conoces este momento, ya has recorrido en historias pasadas estos caminos, esto no es un "volver a empezar", esto es un "reconstruir tu castillo" para que el amor lo pueda volver a iluminar y vuelvas a ser consciente de tu poder, de tu valor y de que aquí dentro hay un tesoro mucho más valioso que cualquier obra de arte.

No tengas prisa, nuevas personas volverán a querer entrar, volverán a abrazar y besar justo ahí donde duele, y querrán quedarse a dormir para escucharte hablar de ti más que por un par de polvos sucios y rápidos. Pero antes toca el temido silencio externo para escuchar el necesario ruido interno, antes toca volver a tener una cita contigo misma, recuperar tu reino, cuidarlo y mimarlo, ser consciente de que personas que nunca han tenido uno no sabrán valorar el de otros y permitirte sentir esto que sientes, sé que no siempre es agradable, pero es necesario para seguir avanzando.

No corras, no te fuerces ir a un ritmo que no es el tuyo, no pretendas mostrarte rápido por miedo a que si tardas más ya no haya nadie que quiera averiguar que hay dentro de esa chica de piel blanquecina y mirada nerviosa si la observas más de unos segundos seguidos. 

El otro día conocí a alguien a quien no sé si volveré a ver, pero que me hizo sonreír de verdad. Hablaba con ella sin soltar armadura, hasta que de pronto me reí en mitad de la conversación, nos sonreímos unos segundos y la coraza rodó por el suelo, sentí tanto vértigo que fui veloz a por ella, pero fui feliz durante esos segundos y ojalá poder volver a vivir más en esos instantes.

Tú eres tú, tu ritmo es tu ritmo, tu dolor es tu dolor y hasta que no les abraces como abrazas a otros no podrás salir de tu castillo sin miedo a que te vuelvan a herir, quítate esa armadura de "soy algo tímida" o "no se me dan bien las personas" y en el momento en que decidas volver a salir sal de la única forma en que tú sabes hacerlo, con el corazón dispuesto a sentirlo todo como si nada ni nadie nos pudiera hacer daño. 

Al final esa siempre será tu mayor virtud y tu peor defecto. 


jueves, 13 de abril de 2023

Efecto postraumático sin huidas


Aquí dentro en muchos más momentos de los que me gustaría hay tanto ruido que el propio sonido me reabre algunas heridas que creía curadas, generándome un dolor entremezclado con tristeza que me hace a veces llorar y otras hundirme por dentro durante varios minutos por sentirme que todo esto caló mucho más a dentro de lo que creía, aquí dentro hay tanto que ordenar y limpiar que a veces solo me limito a caminar entre escombros.

Todo ha pasado, la guerra ha terminado pero tengo cierto dolor, cierto miedo y cierta tristeza tatuada en mi piel con tinta invisible. 

De pronto me abrazan y lo primero que siento es miedo, me siento en silencio estando rodeada de personas y me pregunto si, aún en silencio, sigo siendo visible, me aterrorizan de nuevo las primeras citas o quedadas con alguien por miedo a no tener nada que aportar, mi ritmo cardíaco acelerado, el nudo de mi garganta, la ansiedad, el sudor, el temblor de mis labios cuando hablo de todo esto y esa pequeña tristeza continuada en mi día a día. Me echo de menos estando bien, siendo yo y creyendo en el amor ilusionada. Una niña pequeña me pregunta aquí dentro qué por qué sentimos tanto dolor, que por qué estamos así si yo misma le dije que no habíamos hecho las cosas mal, que las hicimos lo mejor que pudimos con las herramientas que fuimos teniendo.

Permanezco callada, no sé muy bien qué decir, nos abrazamos y lloramos a la vez y le prometo que todo irá bien, que volveremos a conquistar este y tantos mundos como podamos crear. Necesito que me quieran, que me quieran bien, que me llenen el cuerpo de besos y de amor con el que curar esas heridas y empezar todo esto haciéndolo yo misma. 

Respira hondo pequeña y quédate aquí, nos vamos a necesitar juntas, nos vamos a necesitar fuertes para volver a ser como éramos, o incluso mejores. 

miércoles, 29 de marzo de 2023

Ojalá me hubieras escrito

 

Hoy ha sido el día de mi cumpleaños y me he sentido feliz recibiendo al amor de personas a las que quiero por distintas vías y de distintas formas. 

He salido a tomar el sol, he bailado y cantado temazo tras temazo en bragas por el pasillo de mi casa sintiéndome una diosa y después me he puesto a hacer una tarta como buena señora fetén. He intentado estar entretenida y lo he conseguido, pero ahora por la noche es cuando apareces en forma de un pequeño puñado de tristeza que me estruja el corazón. 

Hay algunas personas con las que actualmente ya no tengo relación que me han felicitado y han conseguido ablandarme el corazón, en momentos a lo largo del día de hoy me he imaginado como sería recibir una felicitación tuya, en instantes he creído estar mejor sin recibirla y en otros he fantaseado con recibir en un día como hoy un mensaje de ti felicitádome y/o disculpándote, he deseado en algunos momentos recibirlo, de verdad, pero no lo he recibido, por lo que volví al presente y a las personas que formar parte de él y que tanto y tan bien me quieren. 

Me siento algo ridícula por seguir esperando una explicación de alguien que probablemente ni se haya parado hoy a pensar en mí, me siento ridícula por creer que yo para ti era igual de importante de lo que tú eras para mí, pero bueno, debo decirte que prefiero ser la ridícula antes que la que se larga como tú lo has hecho. 

El hecho de que hoy no me hayas felicitado solo es una muestra más de que te has ido, de que no estás, aquí dentro hay un puñado de recuerdos que aún escuecen si los abrazo demasiado al ser consciente de que no son más que eso, recuerdos. 

¿Sabes? Una vez leí que a veces no queremos dejar de sentir una emoción desagradable en torno a una persona porque tal vez esa emoción sea lo único que nos queda de la relación, tal vez por eso no quiera soltar aún esta tristeza pequeñita durmiendo en mi pecho o esta rabia a la que no le dejo crecer, porque tal vez no quede más de nosotras juntas que esto y una infinidad de recuerdos, pero sé que debo soltar sin pretender encontrar una explicación que tal vez ni tú conozcas con claridad, así que tranquila que lo haré, pasito a pasito, de la misma forma en que tú te fuiste yendo, pero no sé, quería que supieras que hoy ha sido mi cumpleaños, que he pensado en ti, que en momentos he deseado recibir un mensaje tuyo, y que si lo hubieras hecho me habría permitido un pequeño espacio de tiempo para olvidar todo lo de ahí fuera y poder despedirme bien de ti. 

Te quiero y te echo de menos amiga mía, ojalá te esté yendo y te siga yendo todo muy bien. 

Hoy cumplo 24 años y abrazo esta tristeza sin dejar de ser feliz al ser consciente de que esto también es crecer. 

martes, 21 de marzo de 2023

La ausencia de una despedida que necesitaba tener

 

Siento tantas cosas y tan diferentes últimamente que la mayoría de veces ni siquiera puedo hablarlas porque me sobrepasan en momentos impidiéndome cierta liberación; y es extraño ¿sabes?, porque a la vez que siento todo esto siento un vacío en el que, al gritar, escucho mi propio eco, me resultar extraño sentir ambas sensaciones, aparentemente contradictorias.  

Me siento algo sola, y lo peor es que sé que no lo estoy, pero me siento como si estuviera en el interior de una cápsula en la que por mucho que grite o golpee las paredes no me escuchan aún haciéndolo, tal vez sea porque el problema está justo ahí, en que sí me escuchan todas las personas salvo la que más necesito que me escuche, yo misma. 

Miedo, ni puta idea de hacia qué, pero miedo. Necesito que todo esto acabe ya y que acabe de verdad, que acabe el miedo, el dolor, la desconfianza y la soledad, si tú quieres largarte de mi vida, adelante, hazlo, pero no te lleves partes de mí, no te lo mereces. Dicen que la manera de irse de una persona dice mucho de ella, explícame entonces por qué tú decidiste irte así, ¿es ausencia de empatía o exceso de orgullo lo que te hizo desaparecer sin dar explicaciones?, se supone que una amiga es un lugar seguro, alguien que conoce tus heridas y puntos débiles y con quien puedes tener la seguridad de que jamás te golpearía o te haría daño intencionadamente, ¿entonces?, dime, ¿por qué?, es que te prometo que no lo entiendo y que he revisado al detalle cada comportamiento o momento que he vivido contigo por intentar encontrar un posible fallo mío, pero no, no he sido yo quien ha fallado en esta ocasión, has sido tú, y te juro que me duele más a mí que a ti decirte esto porque yo por mis amigas pondría la mano en el fuego, y porque tú eras de las importantes, de las que no me puede faltar para echarnos unas risas, darnos un abrazo o hacernos sonreír la una a la otra. Te busqué y te encontré muy alejada de la persona que decía ser mi amiga, te volví a buscar varias veces más e intenté encontrar alguna entrada a esa cápsula en la que vives, pero no encontré entrada posible, por lo que hice como que me iba a ir para protegerme de ti mientras te gritaba sin parar que no me dejaras ir, que no quería irme, y que sólo quería volver a encontrarme con mi amiga, la de verdad, con la que pasaba tardes de biblioteca entre risas y la que me sacaba una sonrisa cada vez que me veía, ¿dónde estás?, ¿estás ahí?, hace mucho tiempo que no te veo y te echo de menos, mucho.

No estoy bien, no voy a ir de orgullosa, no estoy bien porque una parte de mi dolor procede de ti y de tu ausencia en mi vida sin explicación alguna, creo que después de estos años me merecería, al menos, un por qué, pero da igual, cada día voy perdiendo interés en encontrar una explicación y tan sólo intento no guardarte ningún tipo de rencor por esa amiga que encontré en ti y a quien sigo queriendo con todo el corazón, ojalá te vaya bien, de verdad, ojalá seas muy feliz y que nadie te haga sentir como tú haces sentir a las personas cuando te vas de sus vidas. 

Te echo de menos, perder a una amiga de esas que tienes en la cajita de "importantes" es bastante doloroso y, todavía ahora, sigo sonriendo con un puñado de tristeza cuando recuerdo alguno de los momentos que pasamos juntas, veo la casa de papel y lloro en la parte en que Tokio y Nairobi se abrazan, ojalá que estuvieras aquí, ojalá que me dejaras pasar a tu madriguera y me pudieras contar qué ocurre. 

No estoy bien, pero volveré a estar bien, eso te lo aseguro, queda mucho que vivir y que crecer aún como para creer que no podré con esto, me gustaría que siguieras aquí, pero contigo o sin ti seguiré y volveré a ser yo algún día de estos; escribiré un libro, viajaré sola, celebraré mi cumpleaños y volveré a ser la chica feliz que cree en las personas y que quiere y se deja querer por ellas, eso sí, ni se te ocurra volver cuando me veas en cualquiera de esos instantes, no quiero que nadie que no haya estado conmigo en las malas me haga creer que me acompaña en los momentos buenos, eso no es acompañamiento, es interés, así que ni se te ocurra volver. 

Tus amigas tienen razón, eres toda una terrorista emocional en cuanto a despedidas, como amiga eres genial, a mí me has hecho muy feliz en cada uno de los momentos que hemos vivido juntas, así que por ahí gracias, aunque ya podrías haberlo hecho un poco peor si tu manera de irte iba a ser esta. 

De corazón, te deseo lo mejor, ojalá algún día salgas de tu caparazón un poquito más y seas capaz de despedirte sin destrozarlo todo, sé que es complicado, pero más complicado es vivir escapando de todo lo que nos haga sentir o perder el control, como amiga, salvo el momento "despedida", lo has hecho tan bien que tal vez por eso ahora cueste tanto soltarte, pero tranquila, contigo o sin ti estaré bien. 

Te quiero.