lunes, 17 de abril de 2023

El ritmo equivocado


El mundo va a velocidad rápida y yo he vuelto a encerrarme en mi castillo por miedo a que alguien me toque, queriendo o sin querer, justo ahí donde todavía duele. 

A veces intento seguir un ritmo que no es el mío y acabo agotada intentando encajar ahí, termino al final aceptando que yo soy distinta, que mi ritmo es otro y que, aunque sea más complicado de seguir o requiera de mayor compromiso, es mi ritmo y así está bien. Pero el problema o la solución está en que acabo de leer aquello que sabía que estaba escrito y que no quería leer, debes parar.

A veces dedico tanto tiempo a otros para justificarme diciendo que no tengo tiempo para observar mi propio castillo por dentro, al final esto en ciertos días no es más que una forma de evitarme, de evitar sentir lo que siento.

Aún tienes varias heridas abiertas, varios duelos no superados del todo y un puñado de dolor o necesidad a la que sólo tú puedes dar respuesta. Es hora de cuidar(se), es hora de mirar aquí dentro, mirar a los ojos a esa niña, aún sin saber cuál de las dos está más asustada y dedicar tiempo y amor a esas heridas para que en un futuro puedan ser basadas y acariciadas. Ya conoces este momento, ya has recorrido en historias pasadas estos caminos, esto no es un "volver a empezar", esto es un "reconstruir tu castillo" para que el amor lo pueda volver a iluminar y vuelvas a ser consciente de tu poder, de tu valor y de que aquí dentro hay un tesoro mucho más valioso que cualquier obra de arte.

No tengas prisa, nuevas personas volverán a querer entrar, volverán a abrazar y besar justo ahí donde duele, y querrán quedarse a dormir para escucharte hablar de ti más que por un par de polvos sucios y rápidos. Pero antes toca el temido silencio externo para escuchar el necesario ruido interno, antes toca volver a tener una cita contigo misma, recuperar tu reino, cuidarlo y mimarlo, ser consciente de que personas que nunca han tenido uno no sabrán valorar el de otros y permitirte sentir esto que sientes, sé que no siempre es agradable, pero es necesario para seguir avanzando.

No corras, no te fuerces ir a un ritmo que no es el tuyo, no pretendas mostrarte rápido por miedo a que si tardas más ya no haya nadie que quiera averiguar que hay dentro de esa chica de piel blanquecina y mirada nerviosa si la observas más de unos segundos seguidos. 

El otro día conocí a alguien a quien no sé si volveré a ver, pero que me hizo sonreír de verdad. Hablaba con ella sin soltar armadura, hasta que de pronto me reí en mitad de la conversación, nos sonreímos unos segundos y la coraza rodó por el suelo, sentí tanto vértigo que fui veloz a por ella, pero fui feliz durante esos segundos y ojalá poder volver a vivir más en esos instantes.

Tú eres tú, tu ritmo es tu ritmo, tu dolor es tu dolor y hasta que no les abraces como abrazas a otros no podrás salir de tu castillo sin miedo a que te vuelvan a herir, quítate esa armadura de "soy algo tímida" o "no se me dan bien las personas" y en el momento en que decidas volver a salir sal de la única forma en que tú sabes hacerlo, con el corazón dispuesto a sentirlo todo como si nada ni nadie nos pudiera hacer daño. 

Al final esa siempre será tu mayor virtud y tu peor defecto. 


jueves, 13 de abril de 2023

Efecto postraumático sin huidas


Aquí dentro en muchos más momentos de los que me gustaría hay tanto ruido que el propio sonido me reabre algunas heridas que creía curadas, generándome un dolor entremezclado con tristeza que me hace a veces llorar y otras hundirme por dentro durante varios minutos por sentirme que todo esto caló mucho más a dentro de lo que creía, aquí dentro hay tanto que ordenar y limpiar que a veces solo me limito a caminar entre escombros.

Todo ha pasado, la guerra ha terminado pero tengo cierto dolor, cierto miedo y cierta tristeza tatuada en mi piel con tinta invisible. 

De pronto me abrazan y lo primero que siento es miedo, me siento en silencio estando rodeada de personas y me pregunto si, aún en silencio, sigo siendo visible, me aterrorizan de nuevo las primeras citas o quedadas con alguien por miedo a no tener nada que aportar, mi ritmo cardíaco acelerado, el nudo de mi garganta, la ansiedad, el sudor, el temblor de mis labios cuando hablo de todo esto y esa pequeña tristeza continuada en mi día a día. Me echo de menos estando bien, siendo yo y creyendo en el amor ilusionada. Una niña pequeña me pregunta aquí dentro qué por qué sentimos tanto dolor, que por qué estamos así si yo misma le dije que no habíamos hecho las cosas mal, que las hicimos lo mejor que pudimos con las herramientas que fuimos teniendo.

Permanezco callada, no sé muy bien qué decir, nos abrazamos y lloramos a la vez y le prometo que todo irá bien, que volveremos a conquistar este y tantos mundos como podamos crear. Necesito que me quieran, que me quieran bien, que me llenen el cuerpo de besos y de amor con el que curar esas heridas y empezar todo esto haciéndolo yo misma. 

Respira hondo pequeña y quédate aquí, nos vamos a necesitar juntas, nos vamos a necesitar fuertes para volver a ser como éramos, o incluso mejores. 

miércoles, 29 de marzo de 2023

Ojalá me hubieras escrito

 

Hoy ha sido el día de mi cumpleaños y me he sentido feliz recibiendo al amor de personas a las que quiero por distintas vías y de distintas formas. 

He salido a tomar el sol, he bailado y cantado temazo tras temazo en bragas por el pasillo de mi casa sintiéndome una diosa y después me he puesto a hacer una tarta como buena señora fetén. He intentado estar entretenida y lo he conseguido, pero ahora por la noche es cuando apareces en forma de un pequeño puñado de tristeza que me estruja el corazón. 

Hay algunas personas con las que actualmente ya no tengo relación que me han felicitado y han conseguido ablandarme el corazón, en momentos a lo largo del día de hoy me he imaginado como sería recibir una felicitación tuya, en instantes he creído estar mejor sin recibirla y en otros he fantaseado con recibir en un día como hoy un mensaje de ti felicitádome y/o disculpándote, he deseado en algunos momentos recibirlo, de verdad, pero no lo he recibido, por lo que volví al presente y a las personas que formar parte de él y que tanto y tan bien me quieren. 

Me siento algo ridícula por seguir esperando una explicación de alguien que probablemente ni se haya parado hoy a pensar en mí, me siento ridícula por creer que yo para ti era igual de importante de lo que tú eras para mí, pero bueno, debo decirte que prefiero ser la ridícula antes que la que se larga como tú lo has hecho. 

El hecho de que hoy no me hayas felicitado solo es una muestra más de que te has ido, de que no estás, aquí dentro hay un puñado de recuerdos que aún escuecen si los abrazo demasiado al ser consciente de que no son más que eso, recuerdos. 

¿Sabes? Una vez leí que a veces no queremos dejar de sentir una emoción desagradable en torno a una persona porque tal vez esa emoción sea lo único que nos queda de la relación, tal vez por eso no quiera soltar aún esta tristeza pequeñita durmiendo en mi pecho o esta rabia a la que no le dejo crecer, porque tal vez no quede más de nosotras juntas que esto y una infinidad de recuerdos, pero sé que debo soltar sin pretender encontrar una explicación que tal vez ni tú conozcas con claridad, así que tranquila que lo haré, pasito a pasito, de la misma forma en que tú te fuiste yendo, pero no sé, quería que supieras que hoy ha sido mi cumpleaños, que he pensado en ti, que en momentos he deseado recibir un mensaje tuyo, y que si lo hubieras hecho me habría permitido un pequeño espacio de tiempo para olvidar todo lo de ahí fuera y poder despedirme bien de ti. 

Te quiero y te echo de menos amiga mía, ojalá te esté yendo y te siga yendo todo muy bien. 

Hoy cumplo 24 años y abrazo esta tristeza sin dejar de ser feliz al ser consciente de que esto también es crecer. 

martes, 21 de marzo de 2023

La ausencia de una despedida que necesitaba tener

 

Siento tantas cosas y tan diferentes últimamente que la mayoría de veces ni siquiera puedo hablarlas porque me sobrepasan en momentos impidiéndome cierta liberación; y es extraño ¿sabes?, porque a la vez que siento todo esto siento un vacío en el que, al gritar, escucho mi propio eco, me resultar extraño sentir ambas sensaciones, aparentemente contradictorias.  

Me siento algo sola, y lo peor es que sé que no lo estoy, pero me siento como si estuviera en el interior de una cápsula en la que por mucho que grite o golpee las paredes no me escuchan aún haciéndolo, tal vez sea porque el problema está justo ahí, en que sí me escuchan todas las personas salvo la que más necesito que me escuche, yo misma. 

Miedo, ni puta idea de hacia qué, pero miedo. Necesito que todo esto acabe ya y que acabe de verdad, que acabe el miedo, el dolor, la desconfianza y la soledad, si tú quieres largarte de mi vida, adelante, hazlo, pero no te lleves partes de mí, no te lo mereces. Dicen que la manera de irse de una persona dice mucho de ella, explícame entonces por qué tú decidiste irte así, ¿es ausencia de empatía o exceso de orgullo lo que te hizo desaparecer sin dar explicaciones?, se supone que una amiga es un lugar seguro, alguien que conoce tus heridas y puntos débiles y con quien puedes tener la seguridad de que jamás te golpearía o te haría daño intencionadamente, ¿entonces?, dime, ¿por qué?, es que te prometo que no lo entiendo y que he revisado al detalle cada comportamiento o momento que he vivido contigo por intentar encontrar un posible fallo mío, pero no, no he sido yo quien ha fallado en esta ocasión, has sido tú, y te juro que me duele más a mí que a ti decirte esto porque yo por mis amigas pondría la mano en el fuego, y porque tú eras de las importantes, de las que no me puede faltar para echarnos unas risas, darnos un abrazo o hacernos sonreír la una a la otra. Te busqué y te encontré muy alejada de la persona que decía ser mi amiga, te volví a buscar varias veces más e intenté encontrar alguna entrada a esa cápsula en la que vives, pero no encontré entrada posible, por lo que hice como que me iba a ir para protegerme de ti mientras te gritaba sin parar que no me dejaras ir, que no quería irme, y que sólo quería volver a encontrarme con mi amiga, la de verdad, con la que pasaba tardes de biblioteca entre risas y la que me sacaba una sonrisa cada vez que me veía, ¿dónde estás?, ¿estás ahí?, hace mucho tiempo que no te veo y te echo de menos, mucho.

No estoy bien, no voy a ir de orgullosa, no estoy bien porque una parte de mi dolor procede de ti y de tu ausencia en mi vida sin explicación alguna, creo que después de estos años me merecería, al menos, un por qué, pero da igual, cada día voy perdiendo interés en encontrar una explicación y tan sólo intento no guardarte ningún tipo de rencor por esa amiga que encontré en ti y a quien sigo queriendo con todo el corazón, ojalá te vaya bien, de verdad, ojalá seas muy feliz y que nadie te haga sentir como tú haces sentir a las personas cuando te vas de sus vidas. 

Te echo de menos, perder a una amiga de esas que tienes en la cajita de "importantes" es bastante doloroso y, todavía ahora, sigo sonriendo con un puñado de tristeza cuando recuerdo alguno de los momentos que pasamos juntas, veo la casa de papel y lloro en la parte en que Tokio y Nairobi se abrazan, ojalá que estuvieras aquí, ojalá que me dejaras pasar a tu madriguera y me pudieras contar qué ocurre. 

No estoy bien, pero volveré a estar bien, eso te lo aseguro, queda mucho que vivir y que crecer aún como para creer que no podré con esto, me gustaría que siguieras aquí, pero contigo o sin ti seguiré y volveré a ser yo algún día de estos; escribiré un libro, viajaré sola, celebraré mi cumpleaños y volveré a ser la chica feliz que cree en las personas y que quiere y se deja querer por ellas, eso sí, ni se te ocurra volver cuando me veas en cualquiera de esos instantes, no quiero que nadie que no haya estado conmigo en las malas me haga creer que me acompaña en los momentos buenos, eso no es acompañamiento, es interés, así que ni se te ocurra volver. 

Tus amigas tienen razón, eres toda una terrorista emocional en cuanto a despedidas, como amiga eres genial, a mí me has hecho muy feliz en cada uno de los momentos que hemos vivido juntas, así que por ahí gracias, aunque ya podrías haberlo hecho un poco peor si tu manera de irte iba a ser esta. 

De corazón, te deseo lo mejor, ojalá algún día salgas de tu caparazón un poquito más y seas capaz de despedirte sin destrozarlo todo, sé que es complicado, pero más complicado es vivir escapando de todo lo que nos haga sentir o perder el control, como amiga, salvo el momento "despedida", lo has hecho tan bien que tal vez por eso ahora cueste tanto soltarte, pero tranquila, contigo o sin ti estaré bien. 

Te quiero.

domingo, 19 de marzo de 2023

Carta a un corazón imparable

 

Querido corazón de Casi: 

Llevo unos minutos embobada viendo a tu dueña dormir y debo decir que está preciosa, pero yo ahora quiero hablar contigo, tal vez esto es algo ridículo el hablarle al corazón de una persona, pero lo vi en una película romántica y me pareció precioso, así que yo quiero hacer lo mismo como buena persona intensita y romántica (ñoña) que soy. 

Seamos sinceros, ambos sabemos que tu dueña no lleva unos meses especialmente fáciles que digamos, que bueno, ya sé que yo tampoco estoy para tirar cohetes, pero ahora estamos hablando de ella y de algo muy importante que debo pedirte, a mí me encanta estar a su lado por una infinidad de razones y si me deja estoy dispuesta a quedarme cerquita de ella cuidándola y queriéndola el resto de mi vida, pero quiero pedirte que tú hagas lo mismo, debajo de esas corazas que a veces intenta volver a cargar se encuentra alguien que te necesita fuerte y a su lado para seguir creyendo en el amor, nunca he visto a nadie con tanto amor en su interior y eso es algo muy valioso y demasiado bonito como para correr el riesgo de que lo pierda, así que quiérela, enséñale de verdad a la chica tan preciosa que yo veo en ella, háblale del amor en su máximo esplendor y totalidad y recuérdale todo lo que ha hecho por ser hoy la persona tan preciosa que es, muéstrale la imagen de esa niña perdida encerrada en un castillo de barrotes de hierro y ayúdale a que vuelva a ser consciente, cuando crea haberlo olvidado, que fue ella solita quien salió de ahí, fuera yo tuve el enorme privilegio de coincidir con ella, pero fue gracias a que salió de su mazmorra la razón por la que pudimos vivir cogidas de la mano la mayor aventura de todas, las de vivir nuestro día a día sin soltarnos nunca. 

No ha sido una temporada fácil que digamos, sé que ambas hemos sentido en varios momentos como se tambaleaba hasta el suelo que había bajo nuestros pies y que en ocasiones llegamos a dudar de si seríamos capaces de seguir caminando juntas, me da miedo cantar victoria porque sé que el hecho de que la guerra aparentemente haya concluido ahí fuera no implica que aquí dentro no haya mucho que limpiar, curar y reconstruir, pero mírate amigo, estoy segura de que eres uno de los corazones más fuertes y con más ganas de sentir amor de los últimos tiempos, es bonito que tu dueña haya aprendido a guiarse por ti y que tú hayas sabido apostarlo todo por amor, es por esto por lo que no te pido nada de otro mundo, tan solo que sigas haciendo lo que ya has hecho a lo largo de estos años, que le quieras y le sigas cuidando tan bien como sabes hacer, como sabemos hacer, ambos sabemos que debajo de esa coraza está alguien que necesita de vez en cuando un "Te quiero", un abrazo, un "todo va a ir bien" y que alguien esté pendiente de si ha llegado ya a casa, así que demuéstrale la persona tan bonita que es y oye, si puedes influir un poquito para que siga queriendo compartir su vida conmigo pues te lo agradecería un montón, por pedir...

Tienes una dueña querido corazón de la que estoy perdidamente enamorada, me encanta verla dormir y me encanta compartir mi vida con ella, también tengo aquí dentro mi saquito de miedos, inseguridades y desconfianza que últimamente hace más ruido del que me gustaría, pero el corazón que llevo aquí dentro me dice siempre sin dudarlo que es por aquí y que jolín, la veo sonreír y siento que he llegado a mi hogar, mi rincón especial, en el que hacerme unas palomitas y ver juntas una película después de cenar, échame una mano y ayúdame a que ella vea en el espejo a la chica que veo yo todos los días, sé que te va a necesitar tanto como tú a ella, así que cuídala, por favor, y quiérela bien y bonito, de esa forma en que me enseñaste a hacerlo a mí. 

Bueno, pues ahora sí que sí, buenas noches querido corazón de Casi, gracias por ser como eres y por todo lo que haces por ella en nombre del amor, y buenas noches amor mío, que tengas dulces sueños, yo prometo seguir estando aquí cuando te despiertes. 

Os quiero mucho. 

La tinta invisible de mi piel

 

Tengo miedo, ha vuelto y, aunque sé que no es para quedarse (o no en estos niveles), me dificulta cualquier mínimo intento de avance, tengo miedo a muchas cosas, tantas que ni sabría identificar todas ellas con claridad; volver a exponerse, a arriesgarse, a conocerse, no es un proceso fácil, y menos si partes de un terreno en el cual ya sufriste daños, la desconfianza se vuelve a activar hasta ante el sonido de una pisada como mecanismo de alerta y de defensa, intento aceptarla para que no haga más ruido, la intento mimar aunque no sea cariño lo que siento hacia ella y le explico que la guerra ya terminó, que estamos en nuevos lugares, nuevos contextos y ante nuevas personas, y que si hemos elegido la opción de lanzarnos por los aires debemos, inevitablemente, pasar por aquí y confiar, pero hostia el miedo que da; el ritmo cardíaco acelerado, el nudo en la garganta, el inicio de ese dolor de pecho y cabeza y el silencio lleno de ruido, ¡basta!, es distinto, no tengas miedo, confía.

Abrazo cada sensación desagradable siendo consciente de su inevitable existencia y con ganas de que pronto piense que soy lo suficientemente empalagosa como para que quiera largarse, ojalá poder pedirle una fórmula mágica para no sentir nada de esto, ojalá que a veces no fuera yo la responsable de lo que siento, ojalá poder escapar durante unas horas, pero esto es lo que hay y es parte del betadine y del agua oxigenada que debo echar sobre la herida, duele más de lo que creí que lo haría, y el miedo muerde en esas zonas que todavía no están del todo cicatrizadas intentando hacerme sentir pequeña y encerrarme de nuevo sobre mí misma, no lo conseguiréis, no quiero volver a sentirme así, pese a las dificultades que sigue conllevando ciertos días confiar de nuevo en mí o en otros.

Respira, tranquila, todo esto es completamente distinto a lo que viviste, nada es igual, no tengas miedo o intenta no tener demasiado, dejará de doler y volverás a conquistar esa paz y tranquilidad completa sin renunciar a tus ganas de conocer nuevas historias en nuevas miradas, pero ahora es tiempo de cuidarse, de mimarse y de respetar tu propio ritmo personal, olvídate de otros, olvídate de sus ritmos y sus historias, ahora es tiempo de volver a confiar, de volver a tirarse de este helicóptero aún sin saber si llevamos paracaídas en la mochila, sé  que da muchísimo miedo, y más después de habernos estampado ya anteriormente, pero no nos queda otra que confiar.

Te quiero. 


jueves, 16 de marzo de 2023

Granadas en forma de besos

 Siendo sincera reconozco que has golpeado mucho más fuerte de lo que creí que lo habías hecho en un comienzo, y mira que he intentado entenderte y sencillamente alejarme de ti sin juzgar tus actos, pero me has hecho daño y no creo merecerlo, no creo que me mereciera coincidir con una persona como tú que ha dejado tantas granadas escondidas bajo mis tierras que ni siquiera me atrevo a dar más de dos o tres pasos sin que el miedo me vuelva a paralizar. 

¿Sabes? Yo no valgo tan poco como para haberme sentido tan reemplazable, tan olvidada y tan diminuta; besé unos labios venenosos creyendo que eran a mí a quien querían besar y me quedé a dormir entre los brazos de quien creía que sabría sostener y cuidar, pero me equivoqué, me quité la armadura y bajé el escudo ante quien menos debí haberlo hecho y aprovechaste una de esas noches mientras dormía para atacar bajo un disfraz de autodefensa o aparente amor propio cuando desde el comienzo te dije que yo no quería golpearte, desterrarte, que no quería guerras porque el amor lo último que debe de ser es una guerra, ¿me veías cuando me abrazabas?, ¿qué sentías?, ¿cómo haces eso de abrazar y soltar cuando el suelo desaparece bajo nuestros pies?, ¿es así como has sobrevivido todo este tiempo?.

¿Sabe qué es lo peor?, que mientras me estabas haciendo daño yo estaba súper convencida de que no eras consciente de ello y que toda la culpa era mía porque claro, no te pedía que parases, y si en algún momento te hubieras dado cuenta te juro que me hubiera puesto mi careta de payaso y te habría prometido que me iría solo por no cargar con la culpa de hacerte daño yo a ti, que yo no quería eso, que yo quería demostrarte que esa niña que puntualmente vi dentro de ti ilusionada hablándome de sus hobbies y sueños era tan merecedora de amor como cualquier otra persona y estaba dispuesta a irme por creer en que podía conseguir que tú hicieras este gran descubrimiento de ti, la única razón por la que no me fui fue porque cuando estaba esperando ese tren de ida sin billete de vuelta apareció la persona de la que estoy enamorada pidiéndome con manos temblorosas y ojos acuosos que no me fuera, te prometo que estuve a punto de irme, pero no pude, no quise irme, nunca nadie antes me había pedido que no cogiera el tren y supongo que por eso no lo hice cuando ella me miró de esa forma en que creí que ya no lo volvería a hacer. 

Ojalá el orgullo te dejara libre unas horas tan solo y me vieras, me conformaría con eso, con ser vista por ti de manera real y observes el dolor que siento, no te lo deseo, no quiero que vengas a recogerlo y te lo lleves contigo, pero sí me gustaría que reconociera su existencia para que así observaras las heridas que este me ha provocado en distintas partes de mi cuerpo.

Estoy todavía intentando perdonarte, no está siendo un proceso nada fácil, pero no quiero quedarme con nada que me pueda intoxicar, te estoy intentando perdonar por mí y no por ti, porque no creo que nadie que no reconozca sus agresiones merezca un perdón, eso sí, no quiero que vuelvas, no quiero volver a pasar por ti ni que tú pases por mí, no quiero volver a cometer el error de intentar  salvar a alguien abrazándole mientras esté alguien me golpea por la espalda, no te deseo nada malo, pero ojalá que algún día alguien te escriba una carta de despedida diciéndote lo tanto que te quería aún después de tus intentos de generar en las personas el sentimiento contrario. 

Me has hecho daño de una manera tan sutil y tan agresiva a la vez que ahora todas las personas ante mis ojos son posibles agresores y miro siempre sus manos por si las tuvieran manchadas de sangre y tuviera que salir corriendo, es agotador vivir así, no sé cómo lo haces; hace unos días observé la magnitud de las heridas, una persona a la que quiero mucho me abrazó, nunca antes lo había hecho, y yo al instante abrí bien los ojos, mi ritmo cardíaco se aceleró preparándose para un posible enfrentamiento y con mis manos en vez de abrazar las dejé preparadas para golpear, esta persona no me golpeó, dejó de abrazarme y me sonrío con ternura y yo entonces observándome a mí misma me comprobé confusa al no saber cómo actuar en estas circunstancias, durante unas segundos sentí una parte horrible de ti en mí, me dio miedo sentirlo y más miedo me dio sentir durante unos minutos que me había transformado en una persona como tú.

P.D: Ojalá algún día te dejes querer y sepas querer bien y de verdad. 

martes, 31 de enero de 2023

Mírate bien y después dime


Pequeña Shunshine, haz el favor de mirarte bien en ese espejo de tu habitación, a veces te he hablado con rabia y ahora te hablo dolida por lo vivido; te hablo de que quiero a alguien que me vea por las nubes y me anime a alcanzar las estrellas, alguien que se emocione sólo por verme sonreír, alguien que le hable a otros de mí con las estrellas más bonitas en sus ojos brillando sin parar, alguien que esté tan perdídamente enamorada que hasta me mire a mí cuando estemos viendo nuestra película preferida... y tú pequeña Shunshine crees ante mis palabras que te hablo de un ideal imposible o de alguien que no eres tú.
Hablo de ti, hablo de la persona que eres bajo tu chupa de cuero en referencia a mí, hablo de la persona de la que, aunque a veces me siga produciendo tanto miedo como dolor, estuve y estoy enamorada; te fuiste, me fui y nos acabamos perdiendo en laberintos en los cuales no logramos encontrarnos, pero eso no significa que no podamos escucharnos y sentirnos. 
Si vamos a pisar el acelerador sin saber si hay o no una pared en mitad de la carretera a la vuelta de la esquina quiero que me asegures que es esto lo que quieres hacer, quiero ser tu elección dentro de tu más absoluta libertad para poder confiar un poco más en ti.
Pequeña shunshine cuando yo te hablo del amor hablo de ti, de mí y de un "nosotras" que nunca había sonado tan bonito como sonó la primera vez que lo dijimos sin querer, no quiero un ideal, no quiero bombones ni flores un 14 de Febrero, te quiero a ti invitándome a unas cervezas y mostrándome que me quieres a través de la infinidad de formas que tienes de hacerlo, sigo aquí pequeñas Shunshine, no te pierdas a ti, haz el favor de mirarte bien al espejo y contarme después si llegas a ver lo que yo vi hace tiempo en ti. 

sábado, 28 de enero de 2023

Esto es tuyo, así que léelo como quieras.

Escojo la canción de "No sé si es una canción de amor" de Maio, la descubrí hace poco y me transmite ternura y consuelo en estos momentos de  bajón.

La verdad, exactamente ya no sabría decirte qué es lo que me dolió o en qué cosas creo que lo hiciste mal, pero sí sigo teniendo varias sensaciones aquí dentro que me duelen y arañan haciéndome sentir pequeña o culpable de un final que todas sabíamos que llegaría en modo de explosión por no haber sabido hacer las cosas mejor. 
Me gustaría tanto poder colarme en tu mente y verlo todo desde ahí para poder entenderlo, para poder entenderte... pero no puedo, y la verdad, cada día te suelto un poquito más, a ti y al dolor, pero sé que es un proceso largo del que saldré siendo una persona distinta a la que antes era.
 
Ya me ha quedado claro que tengo que tener más cuidado con quien decido quedarme a dormir por las noches, no lo sabía, pero para mí ese instante contiene mucha más intimidad y desnudez que cualquiera de componente sexual; ¿qué sentías en esos momentos?, ¿querías de verdad estar ahí o yo era tan solo la sustitución física de quien de verdad querías tener a tu lado?, hay cosas que no llego a comprender del todo y el no hacerlo me hace daño, pero intento pensar en mí y en lo que yo sentía, y lo que yo sentía era algo de miedo envuelto en unos brazos que, real o de manera ficticia, me hacían sentir querida y a salvo en esos momentos, así que gracias por hacerme sentir así, y siento el haberme despedido de ti, pero prefería una despedida anticipada con la que protegerme antes de que el silencio me siguiera haciendo sentir como esa muñeca que, después de haber jugado dos o tres veces con ella, olvidabas debajo de tu cama. 

No sé qué decirte, hay cosas en las que somos diferentes y aspectos de ti que, aunque respete, no comparto, creo que al dolor o a la rabia no se le hace frente con más dolor o rabia ya que al final eso no hace más que alimentar nuestro propio monstruo; me hubiera flipado sentirme más cuidada y querida por ti fuera de una cama o de una habitación, pero como de costumbre yo apenas llegué a confesarte como me sentía del todo, y ese fue fallo mío, discúlpame. 
Una vez me dijiste que todo lo dulce que yo te veía a ti lo veías tú en mí pero en cuanto a fortaleza, me gustó que me vieras así, no lo suele hacer a menudo casi nadie y me hizo sentir alguien valiente.

Tal vez te lo creas o tal vez no, pero te deseo de corazón todo lo mejor, en momentos pequeñitos pero especiales conseguí ver en ti a una niña sonriente que dejaba de golpear las paredes durante unos segundos y se ponía a hablarte de su pasión y amor por el arte, la pintura o sus cajas de recuerdos, intentaba disfrutar mucho de esos momentos por lo fugaces que sabía que eran, y de verdad que disfrutaba de verte feliz contigo misma, es por esto por lo que espero que algún día te ocurra algo tan bueno y tan cargado de amor que cuando vayas a pensar en cosas malas que puedan pasar para estar preparada no se te ocurra ninguna y no te quede otra opción que la temida y placentera alternativa de dejarte llevar del todo. 

Independientemente de lo que haya pasado, independientemente de las meteduras de pata que tengamos a nuestras espaldas o que vayamos a tener a lo largo de nuestra vida, pienso que eres una tía muy fuerte y alucinante, pero por favor cuida a esa niña que creí haber visto en momentos dentro de ti, no todas las personas le harán daño, habrá muchas que le quieran, y para ello hace falta salir ahí fuera sin corazas, ojalá que no la pierdas nunca de vista, tiene pinta de ser alguien muy guay.

No quiero quedarme con nada que me pueda intoxicar por dentro porque no creo ni que me merezca eso ni que deba hacerlo, así que se acabó, no sé si volveremos a coincidir algún día o no, pero esto es un adiós. 

De corazón te deseo lo mejor y ojalá nunca dejes de hablar de todo aquello que te ilusione o te haga sonreír.



jueves, 19 de enero de 2023

Tormentas por dentro, calma por fuera.

 

¿Son estos unos minutos más bajo el agua antes de recibir el golpe o es la ínfima posibilidad de que haya alguna forma de seguir caminando de tu mano?, algunas de mis amigas me han dicho que me merezco algo mejor y yo les he contestado que yo a quien quiero es a ella, aunque ello suponga escuchar una voz interna que me grita que tenga cuidado; mi niña interna me ha preguntado varias veces que hizo mal o si en realidad somos nosotras las que no nos merecemos algo tan bueno y bonito como ella, me da rabia, yo le he abrazado intentando impedir recaídas pasadas y le he dicho que nosotras nos merecemos ser el premio gordo de alguien y no una opción, que es importante que no olvidemos eso.

La falta de información en muchas ocasiones me dificulta la existencia haciendo un elevado ruido aquí dentro que me dificulta escuchar algo con claridad, me encierro en mí misma mientras otras amigas y mi madre me repiten de manera constante que estoy apagada y que no saben qué me está pasando, yo argumento que es una combinación de estrés, tristeza y cansancio, pero evito mencionar tu nombre, pues las veces en que lo he hecho han sido mis ojos quienes les han chivado toda la verdad, ¿quiero demasiado o mal?, no lo sé.

Si esto es la preparación de una despedida necesito que metas la pata en algo hasta el fondo y de manera intencional, no sé, necesito una razón para odiarte si nos despedimos, sino todo esto me será mucho más complicado de lo que ya es, dime que no me quieres, que tus meteduras de pata fueron a posta o que hay alguien que te hace más feliz, dame alguna razón para irme si eso es lo que ocurrirá, sino el problema es que no quiero irme.

Y, la verdad, mis amigas tienen razón cuando me dicen que me merezco a alguien mejor que la persona de estas últimas semanas, pero es que yo sigo enamorada de ti, de la persona que me agarra de la mano y sin querer o queriendo también lo hace del corazón, de quien en mitad de un espectáculo se queda viéndome a mí en vez de a donde hay que mirar, de quien salta de ilusión solo si coincidimos en algún lugar, de quien me ve en los sitios vacíos de cualquier sitio, de quien me quería y cuidaba, y de quien me contaba su día cada noche para espantar a los miedos cuando nos sentíamos pequeñas, ¿dónde estás?, ¿estás ahí?.

Quiero que me quieras, que nos queramos como solíamos hacer, y que parezca que el mundo es un lugar un poco más bonito, pero antes de esto te quiero libre, y si esa libertad choca con nuestra felicidad entonces deja que me vaya mi amor, por favor, déjanos ir si crees que te pierdes parte de la vida conmigo, sólo te quiero a mi lado siendo libre, sino es así soltémonos, creo que estoy preparada, o todo lo preparada que se puede estar para soltar a alguien a quien quieres, te prometo que pase lo que pase estaré bien y que de una forma u otra seguiré estando, seguiremos estando.

Quiero a alguien que se sienta afortunada de tener en su vida a alguien como yo, quiero a alguien que esté tan enamorada de mí que hasta pronuncie mi nombre cuando no toca, quiero a alguien que se ponga nerviosa los minutos antes de vernos y quiero a alguien que se emocione de imaginar un futuro a mi lado, me lo merezco, me merezco un amor sano y bonito, independientemente del trabajo que ello conlleve; y sí, yo pienso en ti y me lleno de vida y de ganas de vivirla a tu lado, tengo varias heridas curando y la desconfianza y el pensar demasiado me hacen creer en momentos que me estoy convirtiendo en alguien que no me gusta, pero me agarro unos minutos más al reflejo de esa chica que no dejaba de hablar ilusionada y caminar rápido y que llegaba a casa sin poder disimular su alegría, ¿dónde estás?, te echo de menos.

Soy una persona fuerte, mucho más fuerte de lo que la mayoría de personas creen, si esto es la preparación de una despedida podré con ello, con el mayor dolor y amor del mundo, pero sé que podré curarme después, y si existe alguna forma de poder seguir caminando juntas te prometo que creeré en ello hasta el final, me dan igual los daños, te dije que me quedaba hasta el final y así será. 

La tristeza de manera continuada es agotadora y aún así yo no puedo dormirme pronto casi ningún día; apoyo el móvil en mi mesilla con nuestra canción de fondo, me emociono al escucharla día sí y día también, cierro los ojos y me imagino como me cuentas tu día, le pido a cualquier dios que pueda escucharme que te cuide y que si puede me envíe una señal de cómo estás, abrazo mi almohada y les pido a mis abuelos que se queden cerca, que tengo miedo a la oscuridad de estas noches, me aseguran que se quedarán ahí cerquita y así se me hace por fin un poco más fácil quedarme dormida.

Buenas noches mi amor, te quiero mucho.

martes, 17 de enero de 2023

3,2,1...

 ¡Boom!

Tenía tanto miedo a esto que ahora que ha ocurrido me disocio porque cada vez que vuelvo a mí duele y duelo; me siento como cuando en verano nos bañamos en alguna piscina o en el mar y no queremos salir de ahí porque el tiempo atmosférico se ha puesto malo y sabes que en cuanto salgas a la superficie sentirás el frío, y más si corre el aire, pues así me siento, aguantando un poco más la respiración bajo el agua como si estuviera bañándome en el polo norte y supiera que cuando salga voy a sentir un frío gélido que me impida hasta llorar; aquí debajo, bajo el agua todo está en silencio, como si no hubiera pasado nada, como si todo permaneciese igual, pero hace unos minutos que he empezado a llorar hasta sin salir a la superficie sabiendo que tendré que salir y que tú ya no estarás esperándome a arroparme con la toalla.

No sabía que te podía doler hasta el respirar cuando el dolor es lo suficientemente intenso, a veces lo es tanto que mi cuerpo como mecanismo de defensa se bloquea y dejo de sentir cualquier tipo de sensación durante unos minutos hasta que vuelve a doler; comienza ahora un proceso muy largo y duro, soy consciente y estoy muerta de miedo, no quiero esto, no quiero iniciar un proceso en el que el objetivo es desenamorarme de ti, ¿dónde nos hemos perdido?, ¿estás ahí?, tengo mucho miedo. 

¿Sabéis?, hay instantes en la vida que deberían ser felices, pero que son todo lo contrario por dentro porque son despedidas ocultas, yo ese día te abracé, cerré los ojos y deseé con todas las fuerzas del mundo poder encontrar las formas de que esa no fuera la última vez que te abrazaba con este amor que ahora me arde por dentro, te prometo mi amor que sin ser yo creyente ni nada de eso le recé a cualquier dios que pudiera escucharme pidiéndole un ratito más, pidiéndole que no me hiciera esto, pero a la vez una voz por dentro ya me lo advertía: "abrázala fuerte, que nos tenemos que ir."

Pasan los minutos y horas y el dolor sigue aumentando, una niña aquí dentro permanece inmóvil y me mira esperando que yo le diga que es sólo una pesadilla, que en poco nos despertaremos y todo irá bien, pero yo permanezco en silencio también intentando no llorar delante de ella, y entonces es ella quien empieza a llorar mientras corre a abrazarme a la vez que golpea mi pecho con rabia, ¿qué se supone que debo decirle para consolarle?, no sé quien de las dos está hoy peor, no encuentro las palabras y lo único que hago es abrazar(me) fuerte y decirle que yo sigo aquí, con ella. 

No me siento preparada para esto, no ahora, no me siento preparada para iniciar este proceso del que todos dicen que es uno de los más duros que podemos experimentar, no me siento preparada para salir ahí fuera y recorrer esas calles que ayer recorría de tu mano, sólo de pensarlo se me hace horrible, no quiero recorrer esas calles sola, ni pasar por delante de aquel museo y ponerme a llorar, ni pedir mesa en ese restaurante para uno o sonreír con tristeza cuando pase por delante de él, y mucho menos quiero aceptar que ya no estás, que ya no estoy, que ya no estamos, necesito que me avises cuando llegues a casa y necesito poder llamarte cuando vaya en el bus, mi amor... ¿qué nos ha pasado?. 

Aún así te lo prometo, prometo cuidarme ahora más que nunca, quererme, y pasito a pasito volver a ir estando bien, estoy muy asustada, me asaltan dudas de si lo conseguiré, pero voy a intentarlo, respecto a ti la suerte o gran putada es que no tengo nada malo que decirte más que nuestros pequeños fallos y descontrol, pero jolín, ¿tú te das cuenta de lo que hemos vivido?, me enamoré hasta el fondo de una persona preciosa, ella se enamoró de mí y juntas cogidas de la mano salimos de nuestras respectivas cuevas a conocer el universo que había en el interior de cada una de nosotras y a crear nuestro propio universo, mi amor me has abierto la puerta a un mundo en el que puedo conseguir lo que me proponga, me has enseñado todo desde tu mano y he tenido la grandísima suerte de enamorarme de ti y de todo lo que a tu lado descubrí, y yo en ti encontré a una niña preciosa e ilusionada en el cuerpo de una mujer que creía que no valía para esto del amor, le pedí algo nerviosa a ambas un baile, una cita y unas cuantas vueltas en la noria y ahora, una vez finalizada esta súper historia dejo al resto de personas a alguien que cree en ella y en el amor y que es capaz de querer con todo el corazón, eso es un regalo mutuo que me voy a llevar conmigo el resto de mi vida, gracias por todo, que suerte he tenido de conocerte y de que me dejaras acompañarte durante un ratito. 

Mi amor, ahora viene la peor parte de cuando has querido con todo el corazón a alguien, ahora debemos alejarnos, curarnos bien para que algún día dentro de mucho tiempo te vea por la calle y sólo sienta alegría por la suerte que tuve de tenerte en mi vida, tú y yo somos más fuertes de lo que creemos y lo vamos a hacer muy bien, de verdad, sé que duele, ni te imaginas lo tanto que lo sé, y sé que esto es el comienzo de un proceso muy duro, pero sé que paso a paso podremos ir soltándo(nos), ya sabes que mi abuela decía que una dama sabe cuando retirarse, pues eso, es hora de irse, de recoger las cosas y no hacernos más daño, he intentado hacerlo todo lo mejor posible, te he querido y me he dejado querer, no quiero pensar en qué podría haber hecho mejor o en si podría haberlo intentado con más ganas, no es justo ni para mí ni para ti, nos merecemos un final, aunque no sea feliz, limpio y cargado de ese amor que nos tenemos y que aprenderemos a ir dejando ir.

Estoy muy orgullosa de ti, de mí y de nosotras, nos ha quedado una historia preciosa para contar dentro de muchos años a nuestras amigas, les hemos demostrado que el amor siempre gana, sí, lo hemos hecho mi vida, el amor siempre gana y el que ahora nos tengamos que soltar de la mano no contradice esto, el amor a veces es aprender a soltar, agradecer y dejar que otras personas nos descubran y nos quieran, no tengas miedo pequeña, a mí ya me has llevado hasta las estrellas mientras yo no podía hacer otra cosa que quedarme embobada viéndote a ti, el amor que me has hecho sentir me ha transformado y me ha acercado a ser la persona que quiero ser, así que no temas, déjate de corazas y mierdas del pasado y dentro de un tiempo si tienes la suerte enamórate y deja que se enamoren de ti sin control, hazle sentir a más personas así, como si hubieran ganado la lotería y todos los sorteos de Instagram a la vez, que suerte he tenido de conocerte, que suerte hemos tenido de conocernos. 

Siento que me empieza a faltar la respiración, pronto tendré que salir a la superficie, estoy muy asustada, sé que esto me va a doler muchísimo y tengo mucho miedo, no me siento preparada para hacer frente a lo que se viene, socorro, me duele hasta respirar y sé que mañana seguirá siendo así, no quiero iniciar un proceso en el que el objetivo es dejar de quererte de este modo, sé que debo, pero no quiero; no me arrepiento de cómo lo he hecho, cada uno da a otros lo que lleva en su interior y yo intenté tratar a otros como me gustaría que me trataran a mí, lo he hecho bastante bien para la poca experiencia que tenía. 

Cuídate mi amor, por favor hazlo como si fuera yo la que aún lo hiciera, te vas a necesitar fuerte para las semanas y meses que nos esperan, así que cuídate, cúrate hasta las heridas más pequeñas y no temas al amor que puedes dar o sentir, el amor siempre gana y tú y yo nos lo merecemos, nos merecemos volver a ganas en temas del amor, aunque ya no sea estando juntas, nos ha quedado una historia de amor preciosa, algún día se la contaré emocionada a mis amigas, y quien sabe si a mis hijos, y pensaré en ti con la mayor felicidad y amor posible, porque si algo me has enseñado es exactamente eso, que el amor siempre gana y que si ahora duele tanto es porque lo conseguimos, conseguimos querernos con todo el corazón. 

Gracias por todo, sin duda alguna, una historia inolvidable.

Me queda ahora aquí dentro un montón de amor y un corazón roto, ¿qué mejor fuente de inspiración?