domingo, 19 de enero de 2025

Ronda perdida


A veces se me olvida hasta respirar cuando me mira, tiene en sus ojos un noseque que hace que el mundo, el de ahí fuera y el de dentro, se detengan unos segundos permitiéndome coger aire de nuevo. Es una sensación parecida a la de lanzarse al vacío, acojona muchísimo, pero también me genera ciertas ganas de volver a sentirlo. 
A veces, le veo sonreír sutilmente y yo siento una explosión de sensaciones en mi interior que me hacen imposible no sonreír a la vez que mis mejillas enrojecen.
Me da rabia, eso es una de las cosas que siento ahora, una rabia que me quema por dentro y que no me hace más que llorar sin parar; los miedos juegan conmigo como si fuera su títere, me impiden disfrutar gran parte de momentos del todo o permanecer realmente en el presente, me pellizcan zonas sensibles de mí y luego me dejan desnuda frente a la realidad como si disfrutaran del caos que acaban de generar aquí dentro, me gritan con aires paternalistas que esto no es lo mío, que qué estoy haciendo, que antes o después acabaré metiendo la pata en algo...
Tal niña pequeña con su madre, les pido cinco minutos más de libertad, que les prometo que luego haré todo lo que me pidan, pero, pasan cinco minutos y yo quiero otros cinco más, lo que genera aún más rabia en mis miedos al desobedecerles y no escapar, ya no. 
Pero esto tiene consecuencias como una infinidad de pensamientos destructivos y un ruido ensordecedor que apenas me permite escuchar nada más, y entonces me resulta imposible no romperme al llorar al ver tanta ternura a mi alrededor y no ser capaz de sentirla del todo por este puñado de miedos. 
Tan sólo quiero cinco minutos más de libertad, o mejor, dejarme sola un día entero y prometo por la noche contaros historias preciosas en las que todo sale bien, aunque os cueste creerlo.
Estoy física y mentalmente agotada, hoy habéis golpeado fuerte y me habéis hecho algo de daño, mi psicóloga me sonríe con ternura y me ayuda a confiar en el proceso, hoy me ha sido complicado hasta respirar con normalidad. 
A veces me siento una estafadora, mis amigas y mi psicóloga me repiten varias veces la palabra "valiente" hablando de mí, no estoy segura de si es valentía o temor a volver a sentirme encerrada en esa habitación que, aunque es refugio siempre que lo necesito, también me impide ver los preciosos reinos de ahí fuera. 
Ojalá poder apagar mi mente durante un rato; un día, un día de libertad me bastaría para recabar pruebas suficientes para demostrarles a mis miedos que no hay tanto que temer.
Me mira de una forma especial, sonríe sutilmente, tiene una sonrisa preciosa, y aquí dentro se detiene todo durante unos segundos mientras salta todo por los aires, ojalá que estos últimos cinco minutos no terminasen jamás, me gusta verle sonreír y eso no hay miedo que me impida disfrutarlo.




viernes, 3 de enero de 2025

Viaje a nuevos reinos por descubrir

Me siento desde hace unos meses en plena metamorfosis, está siendo un proceso bonito, pero en ocasiones también aterrador y complicado, los miedos me pisan los talones para que me quede quieta, pero yo sigo deshaciéndome de capas y caretas fantaseando con como seré y cuáles serán los colores de mis alas.
Siempre he tenido miedo a las alturas, pero también tengo curiosidad en averiguar sobre mis propias carnes como se sentía el volar, el sentir sin armaduras, siento tantas cosas aquí dentro... cierta culpabilidad confusa me intenta hacer creer que hay algo malo en esto, que acabaré haciendo daño sin querer o que no puedo seguir por aquí, pero siento tanto que me quedo un ratito más a disfrutar esta sensación; placer, deseo, miedo, adrenalina, amor, ternura, rabia, confusión, culpa, alegría, vergüenza... ¿cómo soy capaz de sentir tanto?, ¿es correcta mi manera de sentir?, a mí me gusta, pero también me resulta a veces complicado de gestionar.
Mi abuela cuando era pequeña me miraba con ternura y me decía: 

Tú no sabes querer a medias, y eso te va a conllevar muchísimo amor en tu vida, pero también te podrá generar dolor, pero no me preocupa porque tú sabes transformarlo en amor, ¿verdad?

Le echo de menos, mi abuela a veces sin despeinarse decía cosas que eran flechas directas al corazón, me gusta pensar que ella y el abuelo siguen aquí cerquita y que, aunque no todo lo entiendan o les parezca bien, siempre están cerca por si acaso.
Me cuesta tolerar la incertidumbre y la pérdida de control, y últimamente no hago más que exponerme a situaciones que me enfrentan a ello, me gusta haber descubierto que soy mucho más valiente y fuerte de lo que creía, pero algunos días me encantaría hacer un montón de preguntas de cómo va esto, qué normas hay. 
¿Cómo se hacen las cosas?, no tengo ni idea y conocer personas nuevas nunca ha sido mi punto fuerte, pero es que me encanta sentir mi ritmo cardíaco acelerado cuando me mira, me gusta fantasear con besar distintas bocas y cuerpos y que cada uno sea un viaje distinto, me gusta la posibilidad de generar esferas de intimidad preciosas y que la niña de aquí dentro se emocione al ser vista, tocada, valorada, querida y cuidada, no dejo de abrazarle últimamente y le digo, emocionada yo también, que se merece todo esto.

Tengo miedo, la ansiedad descontrolada y muchas preguntas, pero también me siento feliz al descubrir nuevas partes de mí ante el espejo y ser lo suficiéntemente valiente como para no dejar de verlas y sentirlas. 
Los cambios, supongo, que cuando son grandes se sienten así, como una metamorfosis, como un tsunami o como un gran terremoto, pero me tengo, me agarro fuerte y confío en el proceso, la niña de aquí dentro no deja de columpiarse queriendo llegar a la luna, y yo entonces me emociono al ver lo valientes que somos juntas, mientras ella siga columpiándose todo irá bien.

jueves, 19 de diciembre de 2024

Vulnerabilidad al descubierto

Tengo miedo, a veces me siento muy pequeñita frente a mi ansiedad, tengo algunas inseguridades y complejos, y en ocasiones dudo de mí misma y de mis capacidades y, aunque me duela reconocerlo, a veces me vuelvo a preguntar por qué soy merecedora del amor y de los buenos tratos de otros, suelo encontrar poco después las respuestas a esta cuestión y me ayuda a sentirme mejor, pero lo que quiero decir, aunque me asuste decirlo en voz alta, es que tengo necesidades, necesito al otro en muchos momentos porque no puedo yo sola con todo. 
Volver a reconocer(me) esto está siendo un proceso complicado y algo doloroso, pero también está siendo realmente sanador y valiente; este, con diferencia, es el acto de valentía más grande que estoy haciendo por y para mí, esto me hace sentir mejor al pensar que no estoy terminando el año tan mal como creía en un comienzo.
He vuelto a sentirme presa de una coraza que desconozco el momento exacto en que me la volví a poner, es una mucho más complicada de visualizar que las de hierro, es del mismo color que mi piel y, aunque parezca que no está, existe, está aquí, muy cerquita de mí dificultando mi respiración.
Voy quitándome piezas de ella con cuidado y con mucho esfuerzo, suelo romperme a llorar siempre que lo hago, pero no tanto por dolor, sino por el miedo que siento. 
En esas zonas al descubierto recibo caricias, besos y miradas emocionadas y agradecidas ante mi acto de valentía, me gusta la adrenalina, el amor y la ternura que siento. Cuando estos momentos suceden también se mueven y se transforman muchas cosas aquí dentro, la tristeza y el miedo durante un ratito abandonan su agresividad y su tamaño intimidatorio y se sienten como los mordiscos chiquititos de un gato en tus manos, puede seguir doliendo la sensación, pero las cosas recuperan de nuevo su tamaño real.
Salirse de la norma, en el sentido que sea, y atreverse a ser fiel a tu identidad, tus ideas y tus valores suele ser un proceso complicado en el que se experimenta mucha soledad, culpa y miedo; los de ahí fuera siguen, consciente o inconscientemente y de maneras muy sutiles, intentando capturarte, volver a lo que la mayoría hace y hacerte creer que solo hay un camino posible, y que si te sales de ahí y luego lloras, pues que ya no sabrán que decirte porque ellos ya te lo habían advertido, una de las armas más eficaces y sutiles con las que actúan es la de hacerte creer que estás sola, que no hay nadie como tú, y que si no te vas con ellos por el camino que te indican no esperes encontrar consuelo, amor y cuidados por caminos nuevos. 
Juntar esto con las dificultades para abrirse ante la mirada del otro hace que esa coraza se sienta como una muralla altísima que te encierra en ti misma; llevaba tiempo escuchando voces al otro lado, pero no me había atrevido a salir por miedo a que fuesen enemigos o personas que quisieran invadir mi castillo y mi reino. 

He salido, estoy saliendo y descubriendo a personas preciosas, algunas llevan años aquí, otras nuevas tienen en su interior sacos repletos de amor y ternura; resulta no era la única que se sentía así, resulta que en este camino hay muchas personas que decidieron ser valientes, resulta, en definitiva, que nunca estuve sola y esto último me hace sentir imparable y feliz.

Sigo teniendo mucho miedo y la tristeza sigue quériéndose quedar a dormir aquí, aunque ahora, pasito a pasito, me voy deshaciendo de esta coraza y dejo que miedo y tristezas sean vistas por el otro, ni yo misma creía ser tan valiente como para hacer esto, pero, al parecer, lo soy. 




martes, 17 de diciembre de 2024

Luna lunera, cascabelera...


Ayer la luna estaba casi llena y yo le pedí varios deseos mientras fantaseaba con la hipotética idea de que, de alguna forma, te llegasen.
Últimamente echo de menos a varias personas que me gustaría tener a centímetros de distancia, ojalá pronto, ojalá poder escapar del mundo un ratito en el interior de sus abrazos. 
Estoy aprendiendo a tolerar cierta incertidumbre y tristeza que nunca dejan de acompañarme, a veces me resultan agotadoras, pero intento cuidarme y mantener las cosas más básicas como intentar dormir bien, hacer cosas que me gusten, intentar no escapar a través de las pantallas... es cierto que el tema de dejarme cuidar sigue siendo de los que me resultan más complicados, de verdad que me gustaría hacerlo más y mejor, pero a la vez siento miedo de mostrarme tan desnuda frente a la mirada del otro, lo siento.
Algunos días la luna me ha hacía sonreír al sentir a algunas personas a mi lado, aún estando a kilómetros de distancia, pero estas últimas semanas me suele hacer llorar con facilidad, me gusta ir en el bus observándola con la música alta, escapar de mí misma y jugar a columpiarme tan alto desde ella que hasta pueda, al saltar, llegar a cualquier lugar, a cualquier persona. 
Me gustaría que estuvieras a mi lado, y da igual cuándo leas esto, me gustaría que me abrazaras, que me besaras, que tuvieras ganas de hacerlo y que ni te importase perder el metro si es por vernos sonreír de cerquita, me fliparía tenerte a centímetros de distancia.
Siento muchas cosas en mi interior, algunas chocan con otras, se entremezclan y generan distintas emociones en mi interior que me cuesta gestionar y descifrar, siento que aquí dentro no cesa nunca el ruido y acabo realmente agotada algunas noches, echo de menos que me abracen para dormir por las noches, parecerá una tontería, pero me parece una de las cosas más preciosas que podemos hacer con las personas a las que amamos.
Hoy la luna sigue estando casi llena y yo me divierto en el bus mirándola con cierta nostalgia, amor y tristeza, a veces me gustaría viajar un ratito a ella y saltar de estrella en estrella como si nunca antes me hubiera tropezado.
Soy una persona muchísimo más valiente de lo que creía ser hace unos años, lo he descubierto este año. Hasta hace poco, creía que lo era por atreverme en distintos contextos, pero no es tanto por eso, lo soy porque tengo aquí dentro una infinidad de miedos rugiendo, y yo sigo aquí secándome las lágrimas, echándome mi rimel, pintándome los labios cuando tengo ganas y confianza en que todo vaya bien y salgo ahí fuera con puñados enormes de amor, ilusión y cariño, dispuesta a cuidar, querer y acompañar a quien lo necesite.
Ya sé que debería permitirme esto también conmigo misma por parte de otras personas, aunque me sigue costando, pero os prometo que lo estoy intentando hacer lo mejor que puedo. 
De pequeña siempre que me columpiaba mi madre solía animarme a hacerlo más alto diciéndome que iba a llegar a la luna, ojalá ese siguiera siendo mi único o mi mayor deseo.
Ojalá a la luna le haya llegado algo de todo esto. 

sábado, 14 de diciembre de 2024

Puertas de Cristal


He abierto una puerta nueva y he descubierto dentro un nuevo mundo del que creía conocerlo casi todo, tras esta puerta también  han salido una infinidad de miedos que me han robado la voz y que me han paralizado el cuerpo, algo aquí dentro se está rompiendo, pero también está naciendo, no sé exactamente qué es, pero me asusta y me genera curiosidad.

¿Qué está ocurriendo aquí dentro?, la niña de aquí dentro no quiere acercarse a la puerta, a veces llora y me suplica que la cierre, que puede ser peligroso, tal vez debería hacerle caso, pero también soy muy cabezota y siento que ya no puedo cerrar esta puerta, que algo aquí dentro se está rompiendo, pero también como si algo naciera de la misma forma en la que nacen flores entre las grietas del cemento de la acera. 

Salirse de la norma, de los "debería" y de unos modelos previamente establecidos conlleva demasiados miedos, cierta soledad y sensación de "oveja negra" y sentirse algo perdida entre personas que parecen tenerlo aparentemente todo claro, el mundo a veces parece tan hostil y peligroso que me tienta la idea de quedarme un ratito más en mi habitación.

Tengo una puerta abierta, no sé si he sido yo quien la ha abierto o si ya no podía permanecer cerrada, pero está abierta y por ella entran miedos y frío, ahora mismo es lo único que siento, ¿todo esto tiene sentido?; respetar el proceso y tolerar cierta incertidumbre no son mis puntos fuertes y ambas no dejan de exigirme atención y esfuerzos, intento seguir respirando siempre y no hacerme más daño, a veces soy mi peor enemiga, a veces siento que cuanto más dolor crea que vaya a sentir ahí fuera más intento generarme a mí misma para estar preparada, autoboicotearse lo llaman, soy una experta. 

Tengo una puerta abierta que no puedo cerrar, es una puerta grande, y a través de ella entran y salen tantas sensaciones, emociones, miedos y colores nuevos que el ruido es ensordecedor, estoy agotada la verdad, hace días que me cuesta conciliar el sueño. Pero también siento que tras esa puerta hay mucho de mí que desconozco todavía, siento tantas cosas aquí dentro... y lo que más miedo y/o adrenalina me genera es que todo tiene tanto que ver con el amor, ¿tiene sentido algo de lo que estoy diciendo?.

A veces desearía poder cerrar esa puerta, otras me acerco con un puñado de curiosidad y otro de miedo, nunca entro, no todavía, pero me asomo y escucho el eco de mi voz; a veces mi niña interna me mira algo confusa y con mirada triste, le prometo que seguiré a su lado, le intento asegurar que todo va bien y justo cuando creo tener las respuestas me cambian todas las preguntas.

Vuelvo a acercarme a esa puerta y, en el momento en el que creo que soy capaz de saltar, me quedo dormida del todo. 


viernes, 13 de diciembre de 2024

Dragones asilvestrados


He salido por mi ventana, me he escapado; desde esta habitación los fuegos artificiales se veían, pero no del todo bien, a lo lejos había muchas luces, mundos, emociones y seres a los que no podía llegar a visualizar y sentir desde aquí.
Me he escapado de mi habitación, he cogido mi puñado de sueños, mi caja de ilusiones, mis ganas de explotar de amor y me he cubierto con la capa de valentía que no sabía que poseía.
Salí a medianoche con los miedos mordiéndome los tobillos y corrí por calles y campos durante horas, hacía tanto tiempo que no me atrevía a salir tanto de aquí que no pude parar antes de correr, ahora que he parado observo mi alrededor y los miedos me suplican llorando que volvamos a casa, que esto no es buena idea, me hacen llorar casi siempre, pero también me abro el pecho ante ellos y les muestro que seguimos en casa, aunque estemos a kilómetros de ella. 
Veo a mi alrededor tanto que explorar, descubrir y sentir que me emociono al descubrir tanta valentía en mi interior, hay um puñado de tristeza que me hace temblar de frío algunos días, la niña de aquí dentro me confiesa que se siente algo sola y perdida, le abrazo fuerte intentando que no me vea llorar, le agarro de las manos y le aseguro que todo irá bien, pase lo que pase; me gustaría decirle que me siento igual que ella, pero no quiero que crea que no puede contar conmigo.
Hace días que los miedos y el frío me aíslan; intento cuidarme, estar fuerte, seguir atreviéndome a saltar al vacío, a veces bailo nuevas canciones y me pierdo en nuevas miradas, cierta tristeza se entremezcla con un puñado de adrenalina y ambas me hacen seguir queriendo bailar aunque lleve horas sin saber dónde estoy. 
He salido por mi ventana; he sido niña, dragón, hada y guerrera sin dejar de tener miedo al frío, me he sacado a bailar y me he emocionado varias veces ante la mirada curiosa y llena de admiración de otros, he dejado de arrancar pétalos a las margaritas y ahora bailo y camino entre ellas, he saltado de estrella en estrella y vuelvo a saltar en los charcos cuando llueve sin miedo a resbalones o machas. 
La mayor parte del tiempo sigo cargando con una infinidad de miedos que me dificultan respirar y que me hacen sentir pequeñita por las noches, intento abrazarme fuerte y confiar en que todo irá bien, no siempre me lo creo, pero siempre me lo susurro varias veces para quedarme dormida. 
He salido por mi ventana y ahora no sabría deciros con exactitud dónde estoy, me encuentro muy lejos de mi habitación, y eso me genera tanto miedo como ganas de descubrirlo todo.
He bailado sin parar canción tras canción, me rompo varias veces al día cuando nadie me ve y me vuelvo a echar rimel como diciéndome a mí misma: "todo irá bien", la verdad, no lo sé. 
A veces cierta nostalgia o deseos de sentirme cuidada y querida se apoderan de mí y fantaseo con que ahí fuera existan personas pendientes de la hora a la que llego a casa o de si he llegado ya.
¿hay alguien ahí?, estoy algo asustada y a veces los miedos parecen demasiado grandes, demasiado feroces. 
Mi madre me observa con unas ojeras marcadas, me repite que me nota algo tristona, pero ayer también me dijo que me notaba sin saber muy bien por qué más valiente de lo que ella creía que era, me sirve. 


martes, 10 de diciembre de 2024

Tristeza consumida


No quiero que te vayas, quiero encontrar las formas de hacer que esto siga funcionando, pero por encima de esto, nos quiero libres y felices, y por eso no te pediré que te quedes si algún día decides irte, te abrazaré fuerte, te daré ese beso con sabor a "ha sido precioso" y seguiré creyendo en el amor como siempre he hecho.
Estoy asustada, este año ha sido un constante (auto)descubrimiento de mí misma, de mi mundo y del de ahí fuera, nunca creí que pudiera ser tan valiente ni capaz teniendo tantos miedos pidiéndome atención, el tema de abrirme a nuevas personas, dejarme cuidar o, en definitiva, perder el control, me sigue costando mucho más de lo que me gustaría, pero sigo saliendo ahí fuera.
Intento abrazar y cuidar mucho a la niña de aquí dentro, seguir enamorándome de ella viendo como se toma su colacao con grumitos, algo de maquillaje para ocultar los restos de una noche algo dura y una sonrisa con la que poder dar la bienvenida a quienes quieran descubrir qué hay aquí dentro.
La incertidumbre y el miedo a veces me hacen daño y no puedo evitar llorar ante ellas sintiéndome algo perdida y bastante sola, respiro hondo, me repito que pase lo que pase me tengo a mí, intento confiar en el proceso, dejarme sentir y no tener miedo a sentir, recordar que estas son mis mayores pruebas de vida; respira, respira, respira.
Estoy descubriendo nuevas partes de mí, nuevos reinos, nuevas aventuras por vivir, nuevas historias por escribir; a veces tengo tanto miedo que no quiero salir de mi cama, otras pienso en ti sin querer y fantaseo con encontrar las formas de seguir caminando de la mano sin dejar de ser libres... esto no debería ser tan complicado, aunque algo me dice que esto también tiene mucho que ver con mi propio crecimiento personal.
Me hace sentir orgullosa pensar en todo lo que he crecido y aprendido del amor durante este tiempo; recuerdo que de pequeña me pasaba horas arrancándole los pétalos a las margaritas fantaseando con sentirme la protagonista de una película romántica en la que todo, antes o después, salía bien, se olvidaron de contarnos que eso no siempre implicaba que todo siguiera igual.
Hace años que dejé de arrancar flores y empecé a bailar entre ellas, los días en que estoy más sensible me gusta tomármelo como una cita conmigo misma, me pongo alguno de mis vestidos favoritos, me lleno de colores y bailo durante horas entre ellas, desde hace pocos meses he aprendido a sentir su presencia de una manera más intensa y especial, me gusta la persona que soy cuando me permito ser al creer que nadie me está mirando.
Me tengo, sí, me tengo de mi lado y en mi barco, la incertidumbre y los miedos son ensordecedores algunos días, últimamente no hago más que llorar ante ellos, pero confío en que antes o después las flores me volverán a pedir verme bailar y aquí dentro una niña sabrá que esto no es más que la vida y el amor explotándonos, no existe prueba de vida más fiable que esta.

lunes, 25 de noviembre de 2024

Tonos grises

Hoy el tiempo está triste, los miedos feroces y la tristeza cariñosa conmigo, por si esto fuera poco he decidido que ponerme Samuraï de fondo era buena idea, en este modo melancólico llevo toda la mañana de hoy, día en el que me prometí que adelantaría cosas del trabajo. 

Me relaja el sonido de la lluvia, pero el color grisáceo de las nubes me hace llorar con facilidad, sonrío sin querer cuando me imagino siendo, en mi cama, abrazada por alguna de esas personas que me hacen sentir de todo sin ponerme un dedo encima.

Los días tristes también son importantes y, de alguna forma, necesarios y bonitos para después volver a salir ahí fuera y disfrutar los días felices. Pienso en las mismas dos o tres personas que están a kilómetros de distancia cuando deberían estar a centímetros, me escucho de nuevo sus audios y veo las fotografías que tenemos juntas como buena DramaQueen, puede sentirse algo doloroso a veces, pero soy una experta en sacar la tristeza fuera de mí, prometo que en unas horas vuelvo a ser persona. 

Fantaseo también con que en algún momento se me den mejor las personas, que me de menos miedo eso de quitarme la coraza frente a unos ojos nuevos y disfrutar de la sensación de recibir una caricia o un beso en zonas en las que otros golpearon, me parece complicado hacerlo y los miedos son los perfectos guionistas de tramas de terror en los que nada sale bien; sé que la cosa es exponerse, mis amigas me miman y me quieren muchísimo y me prometen que estarán a mi lado por si acaso, a su lado todo es más fácil. 

Hay días tristes que contienen cierta belleza en su interior, no sabría muy bien cómo describirla, pero la siento, siento tanto en mi interior que a veces me abruma y necesito frenar y respirar. La música es una buena forma de sacar esto que siento fuera, me evita tener que pronunciar palabra alguna y me permite centrarme únicamente en sentir, al menos hoy la ansiedad todavía no ha hecho acto de presencia.

Respiro hondo, siento el aire entrando y saliendo de mis pulmones, está dejando de llover, pero aún se escuchan las gotas de agua aterrizando en el suelo, me gusta el sonido, me relaja y me ayuda a bajar el volumen de esta maldita culpabilidad que siento por no estar haciendo cosas del trabajo.

Siempre me da cierto miedo sentir los días tristes en mí, pero a la vez me siento una persona realmente valiente cuando freno y me escucho, a veces es algo que suelo evitar hacer demasiado, pero ahora lo estoy haciendo y, aunque los miedos me sigan mordiendo, me siento mejor. 

Ahora suena "Los días raros" de Vetusta Morla, parece que alguien me estuviera espiando. Y ahora sí, ahora lloro, ahora respiro de nuevo encogida en mi cama fantaseando con esos abrazos de quienes no pueden dármelos ahora. 

Hoy es un día triste y no me esforzaré por hacer que deje de serlo, estos días también son necesarios y, de alguna forma, bonitos también. 

Cuando termina la canción me llama una de mis amigas preferidas y me hace sonreír el hablar con ella, menos mal que me ha llamado, gracias. 

sábado, 23 de noviembre de 2024

Resaca emocional

Hice un pequeño gran clic en el momento en que dije en voz alta: "No voy a pedirte que te quedes, es más, ni se te ocurra volver si te vas". Esto también tiene mucho que ver con los límites y el amor propio.
No quiero pedirte que te quedes, no quiero darte ninguna razón para ello, ni mucho menos pedirte nada que tú no quieras darme.
No quiero que sientas ataduras, cadenas o compromisos forzados, quiero que la puerta siempre la tengas abierta y que si quieres salgas por ella.
No soy un opción más, yo soy una tremenda oportunidad, un viaje precioso sin retorno, y un "ojalá volver a coincidir, aunque ya no sea igual, aunque ya no sea lo mismo", al menos para mí misma lo soy.
Entonces, si yo soy capaz de verme así, independientemente de mis miedos feroces, mis inseguridad invasiva, mis pensamientos rumiativos y mi ansiedad desbordante, no espero menos de los de ahí fuera.
Durante mucho tiempo solía agradecer a las personas comportarse como personas conmigo, les agradecía hasta que me besaran después de ese polvo salvaje y me sentía afortunada por tener ese beso y ese "avísame cuando llegues", esto me hizo normalizar su ausencia y demasiadas sutiles violencias que hacían sentirme diminuta en un mundo de gigantes. 
Quiero que me trates, me cuides y me quieras de manera extraordinaria, porque soy extraordinaria, y porque si no va a ser así prefiero que ni lo intentes. 
Nadie ofrece nada que no tenga en su interior, y por esto mismo sigo creyendo en mí y en el amor, porque sé como soy, porque sé como soy capaz de querer.
En un mundo individualista y agresivo yo sigo procurando sonreír a todos los perritos que me encuentro, jugar a pisar a veces solo las líneas blancas de los pasos de cebra como si fuera un videojuego y no olvidarme nunca de dar las gracias a los camareros y conductores de autobuses, y tal vez para ti esto no tiene sentido, pero a mí me valen como pruebas de que merezco no tener que darte razones para que te quedes si tú no las encuentras.
Me considero adicta a todo lo que me haga recordar que estoy viva, que soy real, y que mi vulnerabilidad y sensibilidad se sientan en el rincón más seguro e inspirador del mundo.
La ternura es revolucionaria, me encanta sentir esa frase en mi propia piel. 
 

jueves, 21 de noviembre de 2024

Ausencia de gritos ante lo que merece incendios


De pronto noto su mano sobre mi cuerpo; es una mano grande que me sujeta con firmeza y con cierta prepotencia y autoritarismo, me quedo paralizada, mi ritmo cardíaco se acelera de golpe y todo mi cuerpo intenta alejarse de esa mano, pero permanece inmóvil dejándose tocar y mover por quien tengo frente a mí. Mi mirada recorre veloz el espacio en el que estamos y, sobre todo, el rostro del resto de personas para comprobar si alguien nos está observando, me atemoriza la idea de que alguien se haya dando cuenta de lo que está pasando, ¿por qué soy yo quien siente vergüenza a qué alguien me esté viendo?...
Intento pensar, buscar alguna herramienta o algo que me pueda ayudar aquí y ahora, empoderarme y actuar frente a él colocándole los límites que, probablemente, nunca le hayan puesto. 
No hago nada, permanezco callada y hasta sonrío a veces como si me sintiera culpable por sentir lo que siento o como si no existieran razones para sentirse así; en mi mente empiezo a contar del uno al diez, al comienzo despacio, luego más rápido, abandono mi cuerpo mientras bailamos.
"Haz algo estúpida", "normal que te pasen estas cosas siendo así", "no está ocurriendo nada grave, no seas así"...
Me duele el decirme estos comentarios, me duelo cuando siento la culpa y vergüenza que debería sentir él... me está tocando una parte de mi cuerpo alguien que no conozco y a quien no le he dado ningún tipo de señal ni de comodidad ni, mucho menos, de consentimiento.
Tengo derecho a sentirme así, tengo derecho a no saber cómo actuar frente a una agresión y que mi cuerpo intente protegerme emocionalmente contando hasta diez, tengo derecho a tener miedo y a no querer exponerme a más violencia.
Termina el baile; me siento rara, desnuda y vulnerable, tengo un nudo en mi garganta que me hace no poder dejar de mirar el suelo y las paredes evitando cualquier tipo de contacto visual, me duele mucho algo dentro de mí y tengo ganas de llorar, la persona que tengo frente a mí me sonríe con aires de superioridad y me guiña un ojo como si supiera todo lo que está ocurriendo aquí dentro y no sólo no sintiera ni una pizca de culpabilidad sino que disfrutase con ello, me siento sucia, algo rota y como una tierra conquistada a la fuerza por la persona que tengo frente a mí.
Otra vez la culpabilidad llamando a la puerta, "eres una exagerada, vale que te hayas sentido incómoda, pero no es para ponerse ni sentirse así", puta mierda de sistema y de sociedad, me siento así y es válido, ¿en qué momento hemos normalizado tanto cierta violencias que hasta seamos nosotras quienes nos sentimos culpables por sentirnos atacadas frente a ellas?, ¿por qué soy yo quien siente vergüenza?, ¿por qué soy yo quien no volverá aquí y no él?.
Estoy muy enfadada conmigo y con todas las personas que me rodean, tengo tanta rabia que me imagino varias veces gritando, rompiéndolo todo y pegando a esa persona que me ha hecho sentir así, no hago nada, permanezco inmóvil y con una sonrisa artificial que pretende esconder todo lo que siento. 
Vuelvo con ojos llorosos a casa y pienso: "jo, que rabia, con lo que a mí me gustaba bailar"; me niego a que esto me quite mis ganas de bailar, ya soy yo quien se va a ir de aquí, quien siente una culpa y vergüenza que no le pertenecen, no quiero que nada ni nadie me arrebate mis ganas de seguir bailando. 

Me meto en las redes sociales para silenciar mi mente durante un rato, varias publicaciones ya hablan de las distintas manifestaciones por el 25N, día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, muchos comentarios son corazones morados, otros manifiestan que no saben de qué nos quejamos, que ahora ellos son quienes tienen que tener cuidado con nosotras y no es justo, que esto solo divide más a la sociedad...

Pienso que si algún día tuviera un hijo me gustaría que fuera una niña, pero a la vez me daría tanto miedo que fuera niña...

¿En serio creéis que ya no hay nada por lo que alzar la voz?

Menudo día de mierda.

domingo, 17 de noviembre de 2024

Entre las nubes


Desde aquí arriba todo se ve muy pequeño; cuidades, campos, miedos y preocupaciones, el ruido continuo y agotador que existe allí abajo no se escucha desde aquí arriba, y esto permite disfrutar del silencio y de sonidos más bonitos como el de una canción familiar, las voces animadas y entremezcladas de distintas personas, y la risa de esa amiga que ojalá tenerla más cerquita de ti durante el año.
Escucho los motores del avión, es un sonido grave e intenso que va en aumento según vamos cogiendo velocidad, en pocos segundos las ruedas dejan de estar en contacto con el suelo, y entonces nos quedamos en completo silencio volando entre las nubes, se siente como estar en el interior de una bola de nieve, una cápsula del tiempo en la que poder frenar y disfrutar tan sólo de las vistas que se aprecian desde tu ventana. 
Allí abajo las cosas suceden demasiado rápidas y algunos días el ruido es ensordecedor, pero desde aquí arriba se aprecia el tamaño real de las cosas y cuesta menos soltar preocupaciones, miedos y pensamientos. 
En ocasiones creo que no es más que esto lo que necesitamos, despegar pies del suelo y mente del ruido, (re)descubrir el tamaño real de las cosas y poner, de nuevo, mente y corazón en lo que de verdad importa.