Esto no es un blog, es mucho más. Es la última bombona de oxígeno que me queda en ocasiones. Es cada centímetro de mi piel sintiendo la lluvia. Es un vacío aquí dentro que a veces araña provocándome vomitar las últimas mariposas que habitan en mí. Es el conjunto de monstruos que habitan bajo mi cama confesándome sus miedos. Es un polvo sucio y rápido. Es un jodido y precioso caos difícil de entender, así que no te pido que lo entiendas, pero sí que no te olvides de donde esta la salida.
domingo, 19 de enero de 2025
Ronda perdida
viernes, 3 de enero de 2025
Viaje a nuevos reinos por descubrir
jueves, 19 de diciembre de 2024
Vulnerabilidad al descubierto
martes, 17 de diciembre de 2024
Luna lunera, cascabelera...
sábado, 14 de diciembre de 2024
Puertas de Cristal
He abierto una puerta nueva y he descubierto dentro un nuevo mundo del que creía conocerlo casi todo, tras esta puerta también han salido una infinidad de miedos que me han robado la voz y que me han paralizado el cuerpo, algo aquí dentro se está rompiendo, pero también está naciendo, no sé exactamente qué es, pero me asusta y me genera curiosidad.
¿Qué está ocurriendo aquí dentro?, la niña de aquí dentro no quiere acercarse a la puerta, a veces llora y me suplica que la cierre, que puede ser peligroso, tal vez debería hacerle caso, pero también soy muy cabezota y siento que ya no puedo cerrar esta puerta, que algo aquí dentro se está rompiendo, pero también como si algo naciera de la misma forma en la que nacen flores entre las grietas del cemento de la acera.
Salirse de la norma, de los "debería" y de unos modelos previamente establecidos conlleva demasiados miedos, cierta soledad y sensación de "oveja negra" y sentirse algo perdida entre personas que parecen tenerlo aparentemente todo claro, el mundo a veces parece tan hostil y peligroso que me tienta la idea de quedarme un ratito más en mi habitación.
Tengo una puerta abierta, no sé si he sido yo quien la ha abierto o si ya no podía permanecer cerrada, pero está abierta y por ella entran miedos y frío, ahora mismo es lo único que siento, ¿todo esto tiene sentido?; respetar el proceso y tolerar cierta incertidumbre no son mis puntos fuertes y ambas no dejan de exigirme atención y esfuerzos, intento seguir respirando siempre y no hacerme más daño, a veces soy mi peor enemiga, a veces siento que cuanto más dolor crea que vaya a sentir ahí fuera más intento generarme a mí misma para estar preparada, autoboicotearse lo llaman, soy una experta.
Tengo una puerta abierta que no puedo cerrar, es una puerta grande, y a través de ella entran y salen tantas sensaciones, emociones, miedos y colores nuevos que el ruido es ensordecedor, estoy agotada la verdad, hace días que me cuesta conciliar el sueño. Pero también siento que tras esa puerta hay mucho de mí que desconozco todavía, siento tantas cosas aquí dentro... y lo que más miedo y/o adrenalina me genera es que todo tiene tanto que ver con el amor, ¿tiene sentido algo de lo que estoy diciendo?.
A veces desearía poder cerrar esa puerta, otras me acerco con un puñado de curiosidad y otro de miedo, nunca entro, no todavía, pero me asomo y escucho el eco de mi voz; a veces mi niña interna me mira algo confusa y con mirada triste, le prometo que seguiré a su lado, le intento asegurar que todo va bien y justo cuando creo tener las respuestas me cambian todas las preguntas.
Vuelvo a acercarme a esa puerta y, en el momento en el que creo que soy capaz de saltar, me quedo dormida del todo.
viernes, 13 de diciembre de 2024
Dragones asilvestrados
martes, 10 de diciembre de 2024
Tristeza consumida
lunes, 25 de noviembre de 2024
Tonos grises
Hoy el tiempo está triste, los miedos feroces y la tristeza cariñosa conmigo, por si esto fuera poco he decidido que ponerme Samuraï de fondo era buena idea, en este modo melancólico llevo toda la mañana de hoy, día en el que me prometí que adelantaría cosas del trabajo.
Me relaja el sonido de la lluvia, pero el color grisáceo de las nubes me hace llorar con facilidad, sonrío sin querer cuando me imagino siendo, en mi cama, abrazada por alguna de esas personas que me hacen sentir de todo sin ponerme un dedo encima.
Los días tristes también son importantes y, de alguna forma, necesarios y bonitos para después volver a salir ahí fuera y disfrutar los días felices. Pienso en las mismas dos o tres personas que están a kilómetros de distancia cuando deberían estar a centímetros, me escucho de nuevo sus audios y veo las fotografías que tenemos juntas como buena DramaQueen, puede sentirse algo doloroso a veces, pero soy una experta en sacar la tristeza fuera de mí, prometo que en unas horas vuelvo a ser persona.
Fantaseo también con que en algún momento se me den mejor las personas, que me de menos miedo eso de quitarme la coraza frente a unos ojos nuevos y disfrutar de la sensación de recibir una caricia o un beso en zonas en las que otros golpearon, me parece complicado hacerlo y los miedos son los perfectos guionistas de tramas de terror en los que nada sale bien; sé que la cosa es exponerse, mis amigas me miman y me quieren muchísimo y me prometen que estarán a mi lado por si acaso, a su lado todo es más fácil.
Hay días tristes que contienen cierta belleza en su interior, no sabría muy bien cómo describirla, pero la siento, siento tanto en mi interior que a veces me abruma y necesito frenar y respirar. La música es una buena forma de sacar esto que siento fuera, me evita tener que pronunciar palabra alguna y me permite centrarme únicamente en sentir, al menos hoy la ansiedad todavía no ha hecho acto de presencia.
Respiro hondo, siento el aire entrando y saliendo de mis pulmones, está dejando de llover, pero aún se escuchan las gotas de agua aterrizando en el suelo, me gusta el sonido, me relaja y me ayuda a bajar el volumen de esta maldita culpabilidad que siento por no estar haciendo cosas del trabajo.
Siempre me da cierto miedo sentir los días tristes en mí, pero a la vez me siento una persona realmente valiente cuando freno y me escucho, a veces es algo que suelo evitar hacer demasiado, pero ahora lo estoy haciendo y, aunque los miedos me sigan mordiendo, me siento mejor.
Ahora suena "Los días raros" de Vetusta Morla, parece que alguien me estuviera espiando. Y ahora sí, ahora lloro, ahora respiro de nuevo encogida en mi cama fantaseando con esos abrazos de quienes no pueden dármelos ahora.
Hoy es un día triste y no me esforzaré por hacer que deje de serlo, estos días también son necesarios y, de alguna forma, bonitos también.
Cuando termina la canción me llama una de mis amigas preferidas y me hace sonreír el hablar con ella, menos mal que me ha llamado, gracias.