A veces se me olvida hasta respirar cuando me mira, tiene en sus ojos un noseque que hace que el mundo, el de ahí fuera y el de dentro, se detengan unos segundos permitiéndome coger aire de nuevo. Es una sensación parecida a la de lanzarse al vacío, acojona muchísimo, pero también me genera ciertas ganas de volver a sentirlo.
A veces, le veo sonreír sutilmente y yo siento una explosión de sensaciones en mi interior que me hacen imposible no sonreír a la vez que mis mejillas enrojecen.
Me da rabia, eso es una de las cosas que siento ahora, una rabia que me quema por dentro y que no me hace más que llorar sin parar; los miedos juegan conmigo como si fuera su títere, me impiden disfrutar gran parte de momentos del todo o permanecer realmente en el presente, me pellizcan zonas sensibles de mí y luego me dejan desnuda frente a la realidad como si disfrutaran del caos que acaban de generar aquí dentro, me gritan con aires paternalistas que esto no es lo mío, que qué estoy haciendo, que antes o después acabaré metiendo la pata en algo...
Tal niña pequeña con su madre, les pido cinco minutos más de libertad, que les prometo que luego haré todo lo que me pidan, pero, pasan cinco minutos y yo quiero otros cinco más, lo que genera aún más rabia en mis miedos al desobedecerles y no escapar, ya no.
Pero esto tiene consecuencias como una infinidad de pensamientos destructivos y un ruido ensordecedor que apenas me permite escuchar nada más, y entonces me resulta imposible no romperme al llorar al ver tanta ternura a mi alrededor y no ser capaz de sentirla del todo por este puñado de miedos.
Tan sólo quiero cinco minutos más de libertad, o mejor, dejarme sola un día entero y prometo por la noche contaros historias preciosas en las que todo sale bien, aunque os cueste creerlo.
Estoy física y mentalmente agotada, hoy habéis golpeado fuerte y me habéis hecho algo de daño, mi psicóloga me sonríe con ternura y me ayuda a confiar en el proceso, hoy me ha sido complicado hasta respirar con normalidad.
A veces me siento una estafadora, mis amigas y mi psicóloga me repiten varias veces la palabra "valiente" hablando de mí, no estoy segura de si es valentía o temor a volver a sentirme encerrada en esa habitación que, aunque es refugio siempre que lo necesito, también me impide ver los preciosos reinos de ahí fuera.
Ojalá poder apagar mi mente durante un rato; un día, un día de libertad me bastaría para recabar pruebas suficientes para demostrarles a mis miedos que no hay tanto que temer.
Me mira de una forma especial, sonríe sutilmente, tiene una sonrisa preciosa, y aquí dentro se detiene todo durante unos segundos mientras salta todo por los aires, ojalá que estos últimos cinco minutos no terminasen jamás, me gusta verle sonreír y eso no hay miedo que me impida disfrutarlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario