miércoles, 29 de enero de 2025

Deshacerse de falsas medidas de protección


Lo he intentado, te juro que lo he intentado tanto que hasta mis miedos en algunos momentos han hecho que me pareciese tentadora la opción de pedirte que te vayas, que si no te vas tú ya me encargo yo de no dejarte pasar más, pero no lo he hecho; aún muerta de miedo me he lavado la cara, he acariciado mi rostro, me he echado mi rimel y me he pintado los labios de un rojo cereza que hace que me vea guapísima. 
Luego he sonreído y han sido mis miedos los que han temblado ante mí.
He respirado hondo y les he recordado que no podremos llegar a sentir, vivir y disfrutar cada instante del todo si no soltamos esta coraza de hierro pesada, que aunque sintamos que esta nos protege, nos está haciendo más daño y está generando más distancias que otra cosa. 
Leí en una de las infinitas cuentas de instagram que el amor también es mostrarse desnudo ante el otro, enseñarle tus zonas vulnerables y alguna que otra herida cicatrizando, darle el poder de herirte al conocer estas partes de ti y confiar en que no lo hará.
Bien, pues aquí estoy, no quiero seguir sosteniendo esta coraza, no quiero seguir con esta careta en la que hay una sonrisa siempre dibujada, aunque no siempre me represente, no quiero quedarme callada; como diría una de mis artistas preferidas: no quiero guardar en cajones lo que se merece incendios, no quiero formalidades ni normalidad, ni ausencia de ilusión e intensidad para esconder lo que ocurre por aquí dentro.
Quiero permitirme sentir y que tú (me) descubras (lo que siento), quiero bailes, quiero risas, quiero lágrimas, quiero sonrisas, quiero besos, caricias y "que ganas de volver a verte" al descubierto, quiero verdad, quiero que los miedos nunca me impidan nada, y que si estos me amenazan poder encontrar en tus abrazos la valentía que ves en mí y que a mí aún me cuesta creerme del todo. 
Quiero que estés a mi lado, ni delante ni detrás, no quiero engañarte ni mucho menos mostrarte una habitación ordenada, un rostro maquillado o un silencio formal; cuando minutos antes estaba esa habitación con historias desordenadas por el suelo, ese rostro lleno de lágrimas (a veces de emoción, otras de miedo) y ese silencio roto por esas canciones de siempre que me encanta bailar y sentir bien dentro de mí.
Me gustaría que te quedaras, o mejor dicho, me gustaría que te quisieras quedar mucho más tiempo descubriendo partes de mí, me sigue parecido una fantasía demasiado preciosa como para permitirme el jugar con ella. Pero si estás, quiero enseñarte mi mundo y mis partes sin maquillaje y ni artificios, quiero permitirme sentir(te) un refugio suficientemente seguro como para creer que no te asustarás. 

Quiero, o mejor dicho, me gustaría sentirme merecedora de esos cuidados, esa ternura y ese amor, de ti y de quienes quieran estar, pero esto ya es una movida que intento gestionar con la voz de mi psicóloga de fondo.

Ojalá soltar esta coraza, ojalá se me dieran algo mejor las personas (no se me dan del todo bien las nuevas personas, aunque me digáis lo contrario), ojalá verte pronto, ojalá te quedaras aquí siempre cinco minutos más. 

Ojalá te quieras quedar. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario