viernes, 3 de enero de 2025

Viaje a nuevos reinos por descubrir

Me siento desde hace unos meses en plena metamorfosis, está siendo un proceso bonito, pero en ocasiones también aterrador y complicado, los miedos me pisan los talones para que me quede quieta, pero yo sigo deshaciéndome de capas y caretas fantaseando con como seré y cuáles serán los colores de mis alas.
Siempre he tenido miedo a las alturas, pero también tengo curiosidad en averiguar sobre mis propias carnes como se sentía el volar, el sentir sin armaduras, siento tantas cosas aquí dentro... cierta culpabilidad confusa me intenta hacer creer que hay algo malo en esto, que acabaré haciendo daño sin querer o que no puedo seguir por aquí, pero siento tanto que me quedo un ratito más a disfrutar esta sensación; placer, deseo, miedo, adrenalina, amor, ternura, rabia, confusión, culpa, alegría, vergüenza... ¿cómo soy capaz de sentir tanto?, ¿es correcta mi manera de sentir?, a mí me gusta, pero también me resulta a veces complicado de gestionar.
Mi abuela cuando era pequeña me miraba con ternura y me decía: 

Tú no sabes querer a medias, y eso te va a conllevar muchísimo amor en tu vida, pero también te podrá generar dolor, pero no me preocupa porque tú sabes transformarlo en amor, ¿verdad?

Le echo de menos, mi abuela a veces sin despeinarse decía cosas que eran flechas directas al corazón, me gusta pensar que ella y el abuelo siguen aquí cerquita y que, aunque no todo lo entiendan o les parezca bien, siempre están cerca por si acaso.
Me cuesta tolerar la incertidumbre y la pérdida de control, y últimamente no hago más que exponerme a situaciones que me enfrentan a ello, me gusta haber descubierto que soy mucho más valiente y fuerte de lo que creía, pero algunos días me encantaría hacer un montón de preguntas de cómo va esto, qué normas hay. 
¿Cómo se hacen las cosas?, no tengo ni idea y conocer personas nuevas nunca ha sido mi punto fuerte, pero es que me encanta sentir mi ritmo cardíaco acelerado cuando me mira, me gusta fantasear con besar distintas bocas y cuerpos y que cada uno sea un viaje distinto, me gusta la posibilidad de generar esferas de intimidad preciosas y que la niña de aquí dentro se emocione al ser vista, tocada, valorada, querida y cuidada, no dejo de abrazarle últimamente y le digo, emocionada yo también, que se merece todo esto.

Tengo miedo, la ansiedad descontrolada y muchas preguntas, pero también me siento feliz al descubrir nuevas partes de mí ante el espejo y ser lo suficiéntemente valiente como para no dejar de verlas y sentirlas. 
Los cambios, supongo, que cuando son grandes se sienten así, como una metamorfosis, como un tsunami o como un gran terremoto, pero me tengo, me agarro fuerte y confío en el proceso, la niña de aquí dentro no deja de columpiarse queriendo llegar a la luna, y yo entonces me emociono al ver lo valientes que somos juntas, mientras ella siga columpiándose todo irá bien.

No hay comentarios:

Publicar un comentario