martes, 23 de noviembre de 2021

Pies fríos y corazón caliente 🤍


Andábamos equivocados; el amor no son grandes parafernalias,ni palabras grandiosas, ni besos de película... todo eso puede ser parte del amor, pero no es lo que demuestra la existencia o no de amor real.
El amor son conversaciones incómodas, pero necesarias, el amor es reconocer heridas pasadas que todavía están curando y recibir una caricia y un beso de buenas noches, el amor es llorar sin ocultar la cara por primera vez y descubrir que eres más valiente de lo que crees, el amor es perdonar y perdonarse, el amor es besar el recorrido de una lágrima y que no te asuste su existencia, creo fírmemente en el amor y me declaro fan absoluta de todas sus diversas manifestaciones, pero los cuentos de hadas olvidaron mencionar algunas de las partes más reales del amor; no es fácil querer ni dejarse querer en una sociedad en la que gran parte de las personas antes de que les hagan daño prefieren hacer daño, pero tampoco les juzgaría con demasiada dureza pues los miedos siempre hacen acto de presencia y a veces pueden intoxicarlo todo, pero supongo que por eso mismo el amor es algo para valientes, porque consiste en abrirse el pecho de par en par, cerrar los ojos y confiar en que esta vez no dolerá, porque el amor no duele, duelen los intentos de querer sin correr riesgos o sin estar dispuesto a mostrar esa vulnerabilidad, esa vulnerabilidad existe, y reconocer su existencia, validarla y compartirla es la base para aprender a querer bien. 
El amor se podría definir de infinidad de maneras distintas, pero para hablar de él no se necesita tanto ruido, ni tantos colores ni tantos castillos enormes, esas cosas son simples adornos o productos del amor, pero el amor es algo mucho más sencillo que todo eso. 
El amor es llorar al descubierto y no sentir miedo, dormir en el pecho de alguien y sonreír sin querer, notar unos pies fríos entre los tuyos, querer quedarte a vivir ahí y que un beso en la frente sea la manera más preciosa del mundo de decir "te quiero" y espantar esa noche a todas las pesadillas. 
Porque el amor no es más que eso, dejar de ocultar miedos, reconocer su existencia y querer ganarles las batallas más feroces en nombre del amor. 

lunes, 8 de noviembre de 2021

A su lado siempre parece todo más fácil

Llego a casa, por fin, están siendo unas semanas algo complicadas, aquí dentro últimamente el ruido es constante y acabo agotada intentando encontrar algo de claridad, pero no lo consigo y aumenta el ruido y mis esfuerzos por controlarlo, por controlarme y no perder la capacidad de distinguir lo racional de lo irracional.

Me preparo mi Colacao caliente con sus grumitos y escondo mis pies fríos y desnudos bajo la manta, me encanta la sensación de que se vayan calentando despacio. Me pierdo un rato en varias aplicaciones de mi móvil que en el fondo ni me interesan, luego enciendo la televisión y disfruto mientras me imagino siendo la protagonista de esa película admirando la capacidad que tiene de no pensar tanto y pasar a la acción. 

Pasado un rato apago la televisión y mi móvil; silencio externo, ruido interno, me pido a mí misma una tregua, algo de calma, me cuesta, pero en ocasiones lo consigo. De pronto entra mi abuelo con esa mirada apaciguada y esa sonrisa que tanto amor me transmite; se sienta a mi lado, le cuento que a veces vuelvo a sentirme muy pequeña, muy torpe y muy vulnerable, sobre todo cuando se trata de las relaciones interpersonales, creo que nunca me resultarán del todo sencillas; él me besa la frente con cariño y me dice con seguridad que sentirse perdida no es sinónimo de haber retrocedido al punto de partida, que debo ser algo paciente, que estas cosas también son parte del crecimiento, aunque me cueste identificarlas como tal, mi respuesta es un "ya" poco convencida mientras él me rodea con sus brazos mientras enciende la televisión para ver cualquier película de Navidad de esas que me encantan, y más si es a su lado.

En mis ojos se cuela cierta nostalgia que intento ocultar apoyando mi rostro en su pecho, gracias abuelo, de verdad, necesitaba exactamente esto. No verbalizo ni una sola palabra, pero me responde que siempre que le necesite estará a mi lado. Me rasco la nariz con la manga de mi bata y me acuesto en el sillón, no sé cuántas películas llevo, me hace feliz pensar que en poco ya es Navidad. 

Me asomo por la ventana, las nubes tienen un color rosado precioso, seguro que mi abuelo desde ahí arriba ha movido varias cables para pintármelas  así de bonitas, me gusta mucho tenerle y poder hablar con él siempre que lo necesito, me hace sentir bien (gracias).

Termino mi Colacao, y aunque aquí dentro siga existiendo más ruido del deseado, me siento mucho mejor de lo que me sentía esta mañana. 

lunes, 18 de octubre de 2021

El reencuentro más temido de todos.

 

Y ahí estábamos, en un completo silencio esperando despertar en cualquier momento. 

Las paredes habían dejado de ser paredes y esa clase ya no era sólo una clase más, sino que la sentíamos como el lugar más especial del mundo. El aire estaba cargado de una nostalgia que dolía mucho aquí dentro y de una ilusión que hacía tiempo que no experimentábamos juntos. Tenía tanto miedo a este momento..., a experimentarlo, a exponerme a él, y sobre todo, a sentirlo, tenía mucho miedo, pero aquí dentro una niña se moría de ganas y de ilusión por volver a sentirlo bien dentro de ella, por dejarse envolver durante unos minutos y por emocionarse sin control porque joder, que felices me hicieron y que felices me hacen. 

Les observé ahí sentados, a todos, a los que estuvieron, a los que estaban y a los que estarán y fui la persona más feliz del mundo de nuevo aunque estuviera muerta de miedo. Lo necesitaba urgentemente, aunque no me hubiera atrevido ni a imaginar cómo sería este instante. Necesitaba exponerme a ello de nuevo, recordar todo lo vivido, volver a sentirlo de nuevo con toda la intensidad posible, emocionarme al ser consciente de quien era cuando entré por primera vez aquí y quien soy ahora, y también, con el corazón a tres mil por hora y la piel de gallina, decirles que les quiero, que les he querido con todo mi ser y que les voy a querer siempre, pase lo que pase, no puedo no quererles porque aquí dentro he sido la persona más feliz del mundo, aquí dentro he sentido más amor del que creí que era capaz de sentir, y aquí dentro también crecí y evolucioné poco a poco, paso a paso, a veces con dolor, otras con ilusión, pero me convertí y me sigo convirtiendo en una persona de la que me siento orgullosa y a la que cada vez admiro más. 

Estas personas que tengo a mi lado me han dado toda una vida en sólo unos años, no podría contaros todo lo que significaron y significan para mí porque algunas cosas no puedo ni explicarlas si no es abrazándoles bien fuerte, pero entre esa multitud de regalos que me hicieron, y que guardo bajo mi almohada para no tener pesadillas, está el amor que sentí y que siento al verles felices y al verles  quererme tan bien como lo hicieron y como lo hacen. 

Durante mucho tiempo pensé que todo esto desaparecería, que pasado un tiempo todo caería en el olvido, pero me equivocaba, pasará el tiempo y habrá despedidas seguro, ojalá que no, pero las habrá como procesos naturales que son de la vida, pero es que nos queda todo lo que sentimos y lo que yo siento ahora al ver la palabra reencuentro escrita en la pizarra, nos queda todo el amor que sentimos aquí dentro, y por eso soy feliz, aunque la nostalgia me haya impedido hablar sin ponerme a llorar, soy feliz porque, estén o no a mi lado, yo les tengo aquí dentro abrazándome ya para siempre y eso me hace muy feliz.


martes, 5 de octubre de 2021

Me duelen los ovarios y tenía ganas de escribir


En mi sofá hay un hueco libre que empieza a enfriarse ante tu ausencia prolongada, con mi manta construyo una madriguera y con mi linterna te busco bajo ella como si no supiera que te has ido.

Bailo sola mi lista de canciones románticas y mis ojos lanzan al mar un "te echo de menos", sonrío mientras las olas del mar me balancean con ternura y doy pequeños sorbos a mi colacao recién hecho. 

Busco en la televisión cualquier cosa que baje el volumen de mis pensamientos un rato y me doy cuenta de lo cansada que estoy, debería dormir más algún día de estos. Me desahogo delante de la chica del espejo y me intenta convencer de que mañana irá mejor, lo dudo, pero no me queda otra que tragarme la mentira sin agua.

Es agotador estar rodeada de personas y sentirse sola, lo había olvidado hasta hace poco, no me gusta la sensación, pero sabía que volvería a experimentarla. Me refugio en mi mundo en pequeños instantes tarareando la nueva canción de Amaia o escribiendo en el metro, lo que daría últimamente por quedarme un ratito más en esos instante.

Ando por las calles de Madrid, ya es de noche, pero me da igual, observo en un banco a una muñeca de trapo abandonada y me doy cuenta de la cantidad de personas que se sentirán como esa muñeca, ojalá abrazarla, ojalá abrazarme, no lo hago tan bien como tú, pero hoy lo necesito. 

Apoyo mi cabeza en ese sitio vacío del sofá con mi cuerpo bajo la manta, cierro los ojos y fantaseo imaginando tu mano despeinándome con dulzura, me voy quedando dormida y sonrío a la vez que te echo de menos, por mi cabeza pasa un momento la imagen de esa muñeca de trapo apoyada en un lado del banco, ojalá pudiera estar ahora aquí, conmigo, ojalá una niña se la encontrase y quisiera llevársela a su casa, no sé cuánto tiempo llevará en ese banco, pero seguro que empieza a tener frío, ojalá me creyera cuando le digo que esta vez le van a querer bien.

Mañana me gustaría saltarme las clases, irme bien lejos, donde sólo me sintiera sola cuando esté sola y donde sonría de verdad y no por educación. Me duelen los ovarios, seguro que está a punto de venirme la regla, ya decía yo que estaba mucho más intensa de lo que suelo ser yo de normal, en fin, hoy ha sido un día de mierda, en verdad eso es lo único que quería decir. 

domingo, 3 de octubre de 2021

A mi niña interior:


Hola pequeña; han pasado demasiadas cosas desde la última vez que hablamos, aún recuerdo ese día en el que creías que no habría nada al girar esa esquina o que no existían más libros que el que acababas de terminar completamente asustada al encontrar una hoja en blanco al final, recuerdo la velocidad de tus manos pasando las páginas velozmente con la esperanza de poder cambiar alguna parte para no llegar tan rápido al final y tus ojos humedeciéndose al ser consciente de lo pequeña y perdida que te estabas sintiendo por todo el tiempo dedicado a los de fuera y el poco tiempo que te dedicaste a ti por miedo a que los monstruos te capturasen de nuevo.
Siempre te había dicho con seguridad que todo iría bien, que era un mal día o una mala etapa, pero no una mala vida; esa noche te quedaste entre mis brazos agotada con unos ojos hinchados y con una tristeza en tu pecho al ser la primera vez que eras tan consciente de que se había acabado, de que tocaba soltar, en ese momento no fui capaz de prometerte que todo iría bien, perdóname, sé que la adulta soy yo y que debería haberte dicho que no era un drama lo que estábamos viviendo, que era algo natural e inevitable y que era condición necesaria para poder abrir nuevas puertas y ventanas, perdóname pequeña pero yo también tenía mucho miedo.
Ha pasado el tiempo desde entonces y han ocurrido muchas cosas aquí dentro y a nuestro alrededor, algunas de las personas que te vieron crecer durante años se encadenaron en el lado izquierdo de tu pecho y no se fueron ni hasta cuando intentaste con todas tus fuerzas que lo hicieran, no deberías haberles pedido algo así, pero no te hicieron caso así que cuídales bien, te quieren mucho, también hay otras personas a las que creo que quisiste tanto tanto que ya no quedaba espacio para ellas, se que a veces sigues echándoles de menos, pero debes reconocer que no estabas preparada para ciertos contextos y conversaciones, me parece de tía muy valiente haber sido capaz de soltar y de haber conseguido llegar al punto de sentirte feliz al ver a esas personas cumplir sus sueños, no te preocupes, todo lo vivido ya lo tienes contigo para siempre, también lograste terminar la carrera y entrar en el máster que querías, sé que eso de empezar ahora en una universidad nueva no te hace mucha gracia, pero bueno, llevábamos tiempo diciendo que queríamos empezar un poco de cero, pues aquí lo tienes, no eres más que nadie, pero tampoco eres menos, no lo olvides. 
También vas a conocer a alguien más dulce que el algodón de azúcar, tiene una sonrisa preciosa y te coge de la mano cuando estas nerviosa, ya, ya lo sé, nada de relaciones ni amoríos, pero escúchame, ¿te acuerdas de todas esas películas romántica en las que los protagonistas se miraban de esa forma tan especial y nosotras nos decíamos que era imposible que alguien nos mirase así, pues no sé cómo lo hace, pero ella nos mira así cuando vamos fijándonos en los escaparates de las tiendas, por favor, no te voy a decir que le cuides y le quieras bien porque eso ya lo haces hasta sin querer, pero déjate querer un poco, quítate esos miedos y siéntelo todo tanto como puedas, te lo mereces, nos lo merecemos, te prometo que no se va a asustar, ya lo he intentado yo mostrándole varios miedos de los grandes y nada, ahí está, haciéndose la dormida para que te duermas pronto, no sé, dale una oportunidad, aunque no lo vayas a admitir nunca echábamos de menos sentirnos muy queridas y lo sabes. 
Con tus padres hay momentos y momentos, pero nunca más han vuelto esas tormentas que viviste hace tiempo, a mamá le sigue costando en ocasiones eso de entenderte o de escucharte sin juicios de por medio, pero se esfuerza mucho en ocasiones, ábrete más ante ella, se lo merece, pese a lo que haya ocurrido en el pasado, papá ya sabes que es más complicado, no sé, ojalá algún día las cosas sean más fáciles con él y tengáis ganas de hablar.
En fin, mi pequeña gran guerrera, que bonita y valiente que eres, aunque no siempre te des cuenta, sigue haciendo las cosas de corazón, ponle arte y sentimiento a todo lo que hagas, estoy muy orgullosa de ti y, sobre todo, de la mujer en la que te estás convirtiendo poco a poco, no tengas prisa, vete a tu ritmo, disfrutando del paisaje que ves a través de la ventana del autobús.
P.D: Estás haciendo las cosas muy bien, de verdad, estoy muy orgullosa de ti, por todo lo que has hecho y todo lo que aún te queda, que no es poco. 

Te quiero ♡

lunes, 27 de septiembre de 2021

Los segundos anteriores a un beso


A veces me mira de la misma forma en que mirábamos los fuegos artificiales por primera vez, con asombro y maravillados ante el espectáculo de luces y colores que estaba sucediendo ante nuestros ojos en ese mismo instante; me doy la vuelta o miro a mi alrededor buscando a la persona que provoca en ella esa forma de mirar tan suya, pero no encuentro a nadie, delante de ella sólo estoy yo, y aunque todavía me resulte complicado creerme del todo que sea a mí a quien está observando con tanto amor me resulta imposible no sonreír mientras intento evitar que mis mejillas empiecen a arder ante la torpeza de no saber qué decir o qué hacer ahora. Ella echa a reír y sonríe, es una sonrisa pequeñita, pero es un lugar idóneo para quedarse a dormir y a vivir si así me dejara. Empiezo a notar como mis mejillas se queman sin necesidad de que el sol las acaricie, unas avispas asesinas me pellizcan a la altura del cuello dificultándome la tarea de decir algo lógico o simplemente algo, en mi estómago una niña pequeña dibuja corazones por las paredes y me dice que no tenga miedo, ¿no debería ser yo quien le dijera eso?, familias enteras de luciérnagas se acomodan en el fondo de mis ojos como si esto fuera un cine o algo parecido, pero esta vez mis pupilas no se esfuerzan por buscar un escondite en el que refugiarse al ser conscientes de que están brillando demasiado, esta vez permanecen enganchadas a unos ojos en los que aparece el reflejo de una chica preciosa, te miro con asombro y con cierta incredulidad de la cual todavía no he logrado deshacerme, te miro la boca, llevo horas queriendo besarla pero no se me dan bien estas cosas y no quiero asustarte ni asustarme.
Beso cada centímetro al descubierto de un rostro algo asutado y feliz a la vez manteniendo siempre la distancia de seguridad con esa curva tan bonita que no deja de aumentar sus kilómetros tentándome a que sea algo más valiente de lo normal, me acerco torpemente y me empiezo a arrepentir por lo mal que se me dan estas cosas, observo con curiosidad tus ojos y veo que me sigues observando como observábamos de pequeños los fuegos artificiales. 
Respiro, despacio, no vayas a ser consciente de la pedazo montaña rusa que llevo aquí dentro,  entonces sonrío y me deslizo tímidamente por la curva de tu nariz mientras la tuya me llena de besos de esquimal de manera torpe por los excesos de amor o felicidad. 
Termino en tu boca, terminas en mi boca y cierro los ojos, es entonces cuando escucho un montón de fuegos artificiales jugando a cazar estrellas y a besarlas a la vez, mientras disfruto aquí abajo como cuando éramos pequeños y no existiera miedo que nos pudiera frenar, durante unos minutos ha sido alucinante sentir que podíamos tocar las estrellas con nuestras manos.

martes, 14 de septiembre de 2021

Para cuando no puedas dormir:

He dejado de contar estrellas y he empezado a contar los lunares de una espalda algo asustada en cuanto fue consciente de que estaba siendo acariciada y no arañada con violencia como veces atrás; he recorrido con mis dedos rutas ocultas de un cuerpo tembloroso y he contemplado que no todas las heridas tienen cicatriz, en ellas habitaron hace tiempo las ganas de averiguar rápido y mal qué es eso del amor y ahora sólo quedan los resquicios de un cariño barato y mis ganas de demostrarle que no quiero nada más que besarla despacio, acostarme en la curvatura de la lesión y hablarle de que yo tampoco sé exactamente cómo va eso del amor, pero nada tiene que ver con batallas o daños profundos y generadores de miedo a volver a las andadas.
Fue entonces cuando me perdí en unos ojos preciosos que me miraban como mirábamos de pequeños los fuegos artificiales, no pude hacer otra cosa que sonreír como una idiota sin creerme del todo que me estuvieran mirando a mí, me retorcía nerviosa suplicando a los miedos cinco minutos más de libertad y con mi mano protegía la caja torácica del lado izquierdo de mi pecho, te acercaste con cuidado de no asustarme y contemplaste a todos esos miedos desconcertados al no ser alimentados de nuevo, soplaste fuerte como si de un campo de flores se tratase mientras yo en tus ojos descubría que conocías a esos miedos, con tus manos resguardaste al corazón de posibles invasiones por parte de estos y asombrada te observaba decicida a quedarte aquí cerca, a mí lado.
Pasados unos minutos encontré en mi pecho el rostro de alguien durmiendo plácidamente mientras todos esos miedos feroces de hace un tiempo se escondían bajo la cama, perdí la cuenta de los lunares que llevaba contados sobre ese campo de batalla que fue ayer y el precioso campo de flores que era hoy y observé como una estrella fugaz desde arriba se emocionaba al ver como nos mirábamos entre nosotras siendo felices.
Coloqué mis manos en tu espalda y sentí con mis dedos las marcas de arañazos y heridas, cerraste los ojos como cuando de pequeños teníamos mucho miedo, abracé con fuerza tu cuerpo y tú acariciaste con tu nariz el lado izquierdo de mi pecho haciendo que ahí dentro una niña durante unos minutos se sintiera invencible sin espada ni armadura, seguro que el amor tiene mucho que ver con esto, tal vez por eso fue tan fácil sentirlo mientras nos mirábamos como si acabáramos de ganar un pulso a los miedos sin soltarse de la mano.
Es tarde, duérmete, yo vigilo para que los miedos se queden bajo la cama, tú sólo piensa en cosas bonitas que así es más fácil quedarse dormida.

Buenas noches ⭐


viernes, 27 de agosto de 2021

Primavera

Yo quiero un futuro lleno de flores y de amor, con eso es suficiente, del resto me encargo yo.
Quiero que me regalen flores sin ser 14 de Febrero con unas manos temblorosas, con el corazón  en un puño y con mis labios ralentizando su ritmo cardíaco asegurándole que aquí está a salvo, quiero que me regalen flores antes de salir de casa al despertar, encontrarme el pétalo de una amapola entre las páginas de uno de mis libros y recibir un beso después, quiero llenarme el cabello de flores y que el viento las haga volar bien alto, quiero dibujos de flores en la nevera, flores por el pasillo con olor a café recién hecho, y flores dibujadas entre mis lunares, bailando al ritmo de una balada lenta mezclada con algún que otro gemido, quiero vestir mi cuerpo con flores, disculparme con él y que la primavera haga el resto, quiero una corona de flores y sentirme en cualquier bosque perdida la ninfa más preciosa del reino, quiero flores volando a mi alrededor mientras me río porque hacía tiempo que no era tan feliz, quiero margaritas con las que jugar a eso del amor y que un beso me confirme que te quedas aquí cerquita, a mi lado, con eso es suficiente.
Quiero bailar, cantar, correr y, sobre todo, sentirlo todo bien dentro de mí, quiero que el amor haga conmigo lo que la primavera hace con las flores, que me lance por los aires sin avisar y que las mariposas jueguen con mi piel de gallina mientras me descubro ganando el pulso a los miedos y logrando disfrutar del vuelo. 
Quiero flores en mi vida, quiero jugar con ellas, vestirme con ellas y lanzarlas por los aires mientras soy feliz aquí y ahora por fin, quiero que nunca terminen las canciones y mis ganas de cantarlas, quiero seguir creyendo en la magia y en el amor como siempre he hecho, quiero seguir emocionándome con tanta facilidad, quiero decirle a mi yo de hace unos años que elegía flores bonitas para regalar y que escribía cartas a mano que lo está haciendo muy bien, que al verla vuelvo a creer en el amor.
Quiero una vida llena de flores hasta cuando me toque bailar bajo las tormentas más violentas, ahí también las quiero para recordar que esos momentos también son necesarios, que no hay tormenta que pueda frenar la primavera y que no hay que olvidarse de que sin ellas no podrían, no podríamos crecer.
Quiero flores, quiero muchas flores y quiero que algún día en vez de arrancarlas me saquen a bailar en mitad de un campo abarrotado de flores mientras me susurran un "Te quiero", enseñándome así de la manera más bonita posible qué es eso del amor.
Quiero sentir tanto amor y tener tantas flores tanto fuera como dentro de mí que cuando abandone este mundo nadie tenga la necesidad de llevarme flores a menudo porque ya me las regalaron todas ellas en vida.
No me lleves flores a mi tumba o a donde esté mi envoltorio, que eso lo hace cualquiera, muéstramelas ahora creciendo en una tierra fértil mientras las margaritas se emocionan al ver que ya hemos dejado de arrancar sus pétalos para averiguar si nos quieren bien.
Ven, corre conmigo, este campo lleno de flores nos está pidiendo un último baile antes de que sea tarde. 

sábado, 14 de agosto de 2021

Si la vierais sonreír lo entenderíais


Y de pronto te encuentras sonriendo como una idiota con el sonido de la respiración de una de esas personas especiales a través de tu teléfono, eliminando, mágicamente, todos los kilómetros que os separan y abrazándote con tanto amor que hasta alguna lágrima confiesa que no te creías que esto pudiera ocurrir.

Besa con sus labios cada herida pasada, toca una canción lenta en el piano de tus costillas haciendo que tú añadas la letra y recorre con su lengua cada centímetro de tu cuerpo desactivando todos tus mecanismos de defensa, derritiendo tus corazas y tentándonte a jugar a ser el funambulista que recorre un vacío en el que una mirada dulce y a la vez hambrienta se convierte en tu línea de vida, y en razón más que suficiente para echar un pulso a los miedos y que un gemido entrecortado haga que estos tiemblen de pánico al ver como el placer y la felicidad agarran corazón y entrañas y se besan con tanto amor que parece que nunca hubiesen sufrido daños en combate.
Tu cuerpo se convierte en el lienzo de obras maestras que aún no han sido creadas y mis dedos dibujan sobre tu espalda una carta de amor que quemaré después con mi lengua, mientras tus gemidos me confirman que ya la han leído y que menuda pasada sentir esto que sentimos cada vez que nuestras miradas se encuentran encubiertas en un "sin querer" que contiene más deseo del que creímos que podríamos controlar.
Jugamos a ser niñas perdidas de NuncaJamás que no quieren ser encontradas y nos planteamos quedarnos allí a vivir, que desde aquí todo es más sencillo, menos complicado; acordamos un punto común al que regresar si nos perdemos y varias estrellas se emocionan al vernos bailar con libertad sin que ello implique dificultad alguna, no sé exactamente cómo lo hacemos, pero lo hacemos bastante bien para la poca experiencia que tenemos.
Me pierdo en ti mientras tú besas unas mejillas enrojecidas y siento que exploto por los aires mientras descubro que sí que es posible llegar las nubes impulsándome lo suficiente desde ese columpio de tus labios que, aunque no sea muy grande, es el tuyo, y por eso mismo yo no quiero bajarme aún de aquí.
Sigo escuchando tu respiración, en ocasiones más acelerada, otras más pausada, me pasaría horas escuchándola y fantaseando sobre cómo sería contarte todo esto, contarte que no sé qué estamos haciendo, pero que te quedes cinco minutos más, después otros cinco y otros cinco más, y con un poco de suerte que siempre tengas más ganas de quedarte que de irte

viernes, 6 de agosto de 2021

Los miedos aprietan, pero no ahogan


Los miedos son unos hijos consentidos de mierda que te montan una rabieta o que lo destrozan todo a su alrededor en cuanto sienten el más mínimo sentimiento de abandono; les intentas explicar que ya no, que en su momento fueron el centro de tu universo, pero que ahora deben respetar tus límites y entender que en tu vida hay asuntos que merecen más la atención que ese conjunto de sensaciones desagradables que te interrumpen el sueño, estos se enfadan y hacen ruido, tanto como les hayas permitido hacer a lo largo de su crecimiento y te exigen que los abraces, que los beses y que los mimes aunque lo que desees sea su ausencia.
No lo haces, resistes y acudes a otros reinos en busca de soldados valientes para la batalla que no teman perder su vida, la gente de las aldeas cercanas a palacio te ofrecen asilo y comida para que recuperes fuerzas, las necesitarás, los más pequeños te vuelven a hacer creer en las hadas y una ardilla de los bosques te enseña en un espejo el reflejo de una chica preciosa que sonríe asombrada ante trucos de magia que no tienen trucos, sino pequeñas dosis de eso que llaman amor, el mismo que has empezado a sentir sin querer mientras bailabas una canción, olvidando que no sabes bailar. 
Todo iba bien hasta que un cuervo te observó de lejos y te escuchó de cerca, descubrió tu fuerza, descubrió que habías conocido a la chica del espejo, algo muy peligroso para los miedos a los que te ibas a enfrentar, este dio voz de alarma; agarraste tu caballo y viajaste veloz noche y día intentando llegar antes, intentando estar preparada para hacer frente a una batalla ante la que todavía no estabas preparada. El miedo entró por la puerta y el amor salió por la ventana, ¿qué narices?, no salió por la ventana, se quedó y su estancia fue tu desgracia instantánea y tu gran suerte en unos días.
Lo destrozaron, lo rompieron todo y amenazaron a la gente que te había ofrecido ayuda diciendo que ellos serían sus primeras víctimas si se quedaban, la mayoría se fueron, pero se quedaron algunos y entonces fuiste tú quien exijiste su desalojo ante el pánico de ver llenas de sangre las casas que sentiste como hogares, hay ignorantes que dicen que los miedos se apoderaron de ti haciéndote iguales que ellos, pero no fue así, no del todo, se apoderaron de ti, pero fue un acto de amor a corto plazo tu huida, un amor que sería tu verdadera coraza los próximos meses. 
Vas a pasar frío, pero no vas a morir de frío, vas a pasar hambre, pero no vas a morir de hambre, vas a sentirte tentada a levantar ese pañuelo blanco en algunos momentos de la feroz batalla, pero no lo harás, tú no, pero sobre todo va a ser una profunda soledad con la que jueguen los miedos para hacerte sentir pequeña, esa que tantas otras veces has evitado a todo pulso.
Mírate, un campo enorme en completo silencio, los primeros rayos de sol salen y se escucha el trote de los caballos llevando consigo a un ejército de miedos dispuestos a devorarte, te tiemblan las piernas y el nudo de tu estómago te regaña por dentro por haber alejado a esos reinos que querían estar hoy a tu lado, recuerda que la soledad va a ser la arma estrella con la que te ataquen sin piedad, pero no caigas, no te engañes, a tus espaldas y escondido en ese bosque frondoso hay alguna ardilla y varias aldeas escondidas viéndote con seguridad en ese campo de batalla, lo vas a conseguir, esta es tu batalla, por eso no estamos ahí, pero estamos a tu lado, aunque no quieras.
Faltan segundos para que empiece todo, los miedos se ríen seguros de su victoria y tú tiemblas al creerles, pero algo en tu interior pega un grito de guerra y te hace salir galopando hacia delante, los miedos en ocasiones tienen la capacidad de hacernos retroceder, de hacernos creer que volverán a controlar(nos) para siempre, pero cariño, en esta partida el jaque mate lo vas a decir tú, confía en ti, eres la única que queda por hacerlo. 

domingo, 1 de agosto de 2021

Barcos de papel


Sonríe y el mundo se pone a dar vueltas mientras todo se detiene aquí dentro en el segundo exacto en el que cualquiera nos haría una foto al besarnos, es una boca con sabor a mermelada de fresa y tal vez por eso sea imposible no volver a ella mientras sus ojos juguetean con los míos con una aparente seguridad que perderemos ambas en cuanto a alguna le de por acercarse unos centímetros. 

Tu nariz sigue las pistas perdidas de un tesoro oculto en mi columna vertebral y termina en mi clavícula derecha columpiándose unos segundos para alcanzar mi cuello, un cuello que se retuerce despacio al ritmo de esa canción que escriben tus besos continuados, los cuales se esfuerzan por bloquear todos mis pensamientos y así dejarte llevar el control o hacerte creer que lo llevas.

El reloj nos recuerda que tenemos mucho que hacer y que ya vamos tarde, el sonido del microondas lo envuelve todo en una esfera de familiaridad y con un calor que es imposible no disfrutar unos minutos, es como estar inmerso en una rutina de la que decías que no querías formar parte hasta que has visto en la nevera una nota que pone: "¿Vamos a comer al restaurante nuevo de la esquina?, te espero allí a las tres, te quiero. ♡" 

Vuelves a sonreír con tus aparentes aires de seguridad sentada en esa mesa del Ikea y vuelvo a perderme en esa curva tan bonita de tu rostro mientras tus piernas rodean mi cintura con firmeza para evitar que me vaya, acaricio tu cuello mientras te coloco bien el cuello de la camisa, iba bien hasta que mis manos descubren un botón desabrochado, observo el resto mientras una pequeña parte racional dentro de mí me recuerda una lista interminable de cosas que hacer, acaban todos los botones desabrochados y tu piel se eriza velozmente mientras firmo en tu pecho un tratado de paz para que nadie salga ileso, ¿o era herido?, tarde, tu boca juguetea con la mía y me pide asustada que no me vaya ahora, pero me tengo que ir, se me hace tarde, se nos hace tarde. 

Saco mi colacao del microondas, disfruto los grumitos mientras me observas intentando averiguar cómo va eso de la paciencia, tardo apenas unos minutos en terminármelo y te beso rápidamente antes de irme mientras te ríes de algo que no me quieres contar.

Pasan sólo unos segundos y entro apresuradamente de nuevo, me observas sorprendida mientras cojo esa nota de la nevera, freno un momento en seco y te digo con vergüenza: 

- A las tres en el restaurante nuevo de la esquina, yo también te quiero.

No quiero rutinas, no quiero la cotidianidad del día a día, pero durante unos minutos la idea de que nuestra máxima aventura sea ir al cine los fines de semana y nuestro máximo drama elegir muebles nuevos no me ha parecido un mal plan de futuro, repito, no quiero rutinas, sólo que hoy estoy sensible, déjame joder.