Bienvenidos, siento el desorden,aunque, siendo sincera esto nunca ha estado demasiado ordenado.
Sí, escribo, empecé a hacerlo por necesidad y por buscar algo de orden dentro de mí y en mi vida, con el tiempo descubrí que me ayudaba hacerlo y decidí seguir, aunque fueron y siguen cambiando ciertos elementos como la frecuencia con la que lo hago y las razones que impulsan a ello. Me pasé años intentando encajar (siempre es algo que me ha costado más de lo debido), deshacer ese caótico desorden del que os hablo y sentirme una más del grupo de personas con el que estuviera rodeada; hasta que no pude más y desistí, y creyendo que se trataba de una retirada por mi parte descubrí que me equivocaba, que era yo la que había ganado esos conflictos internos y externos, así que empecé a amar mi desastre encontrando cierta belleza en él que, probablemente, siempre estuvo pese a que era la primera vez que la sentía, que la palpaba como una especie de energía y fuerza que me había ido acompañando siempre.
Así que aquí sigo, siendo la rara, la que camina descalza y la que se mira sonriendo al espejo por las mañanas pese a las "pintas" que pueda tener, si me desnudas los miedos e inseguridades verás aquí dentro a una niña viendo dibujos, tomando Colacao con galletas y riéndose de las cosas más absurdas de la vida.
Tengo una manera poética pero jodidamente complicada de verlo todo, ya lo iréis comprobando.
Sólo os pido antes de daros paso que seáis valientes y os dejéis llevar por lo que sintáis en cada instante, sinceramente, creo ,desde no hace mucho, que siempre será mejor quedarse con la culpa o con un desastroso final antes que con las ganas; empezar a desordenar ese baúl de recuerdos, personas y sentimientos por vuestra habitación y enamoraros de ese caos aparentemente sin sentido. Os pediría también que si no queréis estar aquí no lo hagáis, pero si estáis, si os quedáis a seguir los diminutos pasos de esa niña que ahora se prepara el desayuno y su Colacao, ir despacio, es más insegura de lo que debería y de lágrima demasiado fácil, no hace falta que la cuideis, eso es algo que(más o menos) sabe hacerlo perfectamente sola, simplemente acompañarla en su preciosa o caótica batalla donde no habrá ni vencedores ni vencidos, simplemente habrá sentimientos y cierta magia que ya no cabía en su interior.
Bien, pues después de todas estas normas y especies de condiciones para tratar con alguien como yo, empecemos:
Esto no es un blog, es mucho más. Es la última bombona de oxígeno que me queda en ocasiones. Es cada centímetro de mi piel sintiendo la lluvia. Es un vacío aquí dentro que a veces araña provocándome vomitar las últimas mariposas que habitan en mí. Es el conjunto de monstruos que habitan bajo mi cama confesándome sus miedos. Es un polvo sucio y rápido. Es un jodido y precioso caos difícil de entender, así que no te pido que lo entiendas, pero sí que no te olvides de donde esta la salida.
miércoles, 31 de marzo de 2060
domingo, 30 de agosto de 2026
Duelos en verano que duelen algo menos
Una buena vida debe ser algo parecido a olvidar que estás creciendo, porque estás siendo muy feliz en el aquí y en el ahora. Olvidar durante un rato la fugacidad de todo nuestro alrededor, y de nosotros mismos, y no poder evitar sonreír o echar reír ante lo que estamos viviendo ahora mismo, poder despegar un rato la mente del pasado y abandonarla con respecto al futuro, tan solo experimentar el ahora y con eso ser feliz.
Hace ya muchos años, mi abuela me dio un último abrazo antes de salir de su casa al terminar las vacaciones y ese, sin saberlo, fue el último. Me da mucho miedo estar abrazando o besando a alguien pot última vez y no saber que es el último hasta tiempo después, es una de las cosas que más miedo me da, por eso mucho ante de que mi abuela nos dejase siempre abrazo fuerte, beso con ganas y amo con todo el corazón; me sigue dando miedo hacerlo, pero, es una especie de promesa que hice con mis abuelos y con la vida para que los duelos no duelan tanto después.
Quedarme con la sensación, al menos, de que lo hice todo con amor y por amor infinito hasta el final.
Están siendo meses complicados desde que las cosas cambiaron, desde que decidimos despedirnos con las manos llenitas de amor... sería mentirte decirte que no te pienso más de lo que me gustaría, o que no echo de menos nuestro pequeño gran universo; el kebab de tu barrio, el viaje con amigas, las videollamadas de cumpleaños, la saga de Harry Potter con tu pasta recién hecha, los veranos en tu piscina, reír hasta llorar por cualquier cosa... guardaré siempre con infinito amor todo lo que juntas creamos, nos quedó una historia preciosa y ojalá algún día poder volver a vernos en algún capítulo, aunque ya no sea igual, aunque ya no sea lo mismo.
En algunos momentos estoy volviendo a ser feliz, y eso me da esperanza, me estoy volviendo a enamorar de una persona preciosa que disfruta como un niño pequeño con todo lo bonito y tierno de su alrededor, aunque intente disimularlo cuando otros ojos le observan.
Mi mente ne hace conectar las cosas buenas con futuros duelos, miedos feroces y visiones catastróficas del futuro; me da rabia no poder disfrutar de las cosas buenas, pero sigo aquí y me estoy intentando cuidar y tener tiempos para mí, supongo que eso es algo, ¿no?.
Te echo de menos, aún sabiendo que no querría volver a cómo estábamos, pero, echo de menos todo lo bueno que existía en ese "nosotras" y en nuestro mundo, intento confiar en el proceso, pero no se me da muy bien, espero que tú también te estés cuidando como me prometiste, yo lo estoy haciendo lo mejor que sé/puedo ahora mismo.
No sé, la vida se ha puesto algo complicada estos últimos meses, pero intento confiar, de verdad.
Hay algo bonito en todo esto, y es descubrir la cantidad de amor que fuimos capaces de sentir, eso no desaparece, se transforma en nuevas historias por vivir, ojalá poder vivirlas y sentirlas sin miedos.
Espero que estés bien, ojalá que estés bien.
martes, 11 de agosto de 2026
El privilegio de sentirse perdidos
Sigues aquí, de una forma distinta, pero sigues. A veces, fantaseo con el día en que ya no exista ni dolor ni tristeza alrededor de tu recuerdo, por ahora ese día lo siento aún lejano.
Aquí fuera y a mi alrededor siguen cambiando muchas cosas demasiado rápido, intento confiar en el proceso, mirar hacia dentro sin dejar de respirar y cuidar con mimo todo aquello que me hace sentir cuidada, bien y querida.
La vida parece algunos días que se ha puesto en nivel "complicado", y yo no sé ni por dónde me viene la siguiente ola; también, intento recordar que por mucho miedo, y cierta soledad, que sienta estoy aquí, en el mar, libre y con una infinidad de olas que me piden coger aire para intentar subirme a ellas. Mi libertad y mi momento actual de poder escoger a que ola me subo es un privilegio.
Hay personas ahí fuera encerradas en casas que les gustaría sentir como "hogar", fantaseando con salir a la playa, pero permaneciendo dentro por miedo a que llegue el invierno y no tengan un lugar al que poder regresar. No puedo regresar a casa porque ya no son mi hogar, ya no soy la persona que fue feliz en ellas, soy una persona distinta sin dejar de ser la misma, conozco partes de mí, descubro muchas más nuevas y suelto aquellas que ya me apretaban al respirar.
Algunos días son mejores y otros peores, pero me gusta, a veces, ver a más personas a mi alrededor subidas en sus tablas, con miedo, pero con la seguridad de estar donde deben estar.
Algunas de esas personas me abrazan y me cuidan en todo momento y, sin querer, en ocasiones fantaseo con volver juntes a una casa a la que llamar "hogar" algún día.
Me da miedo sentir esto... pero, a estas alturas de la película son tantos los miedos algunos días que intento relativizar y seguir saliendo al mar a coger más olas, dejarme llevar por ellas y confiar en que aprenderé a coger algunas pronto.
Intento confiar en el proceso, en mí y en la vida. No siempre es sencillo, pero lo estoy intentando, paso mucho más tiempo conmigo que antes y acepto algo mejor a toda esa infinidad de miedos que a veces rugen y cada emoción que aquí siento.
Esto es importante, aunque todavía tenga más miedos y preguntas que respuestas.
lunes, 3 de agosto de 2026
Pues así andamos, con la habitación desordenada.
La vida parece que se ha puesto algo rara y demasiado complicada, algunos días se siente solitario este momento actual en el que estoy y, aunque sé que no lo estoy (o no del todo), me cuesta respetar el ritmo y no sentir cierta ansiedad molesta.
Todo gira demasiado rápido, y yo solo quiero, a veces, silenciar todas las notificaciones de mi cabeza y sentir que todo vuelve a ser fácil, aunque sea solo durante un ratito. En ocasiones lo consigo en lugares nuevos, en miradas nuevas que me miman y me cuidan con amor y ternura, está siendo un verdadero refugio estar entre sus brazos, me hace sentir bien estar a su lado y no tenerle tanto miedo a la infinidad de cambios que siguen sucediendo aquí dentro y a mí alrededor.
A veces, vuelvo a pensar en ella, y cuando digo "a veces" diría "más de lo que me gustaría". Le echo de menos y pienso en cómo estará, en cómo lo llevará, en si se habrá atrevido a volver a esos lugares en los que tuvimos nuestras primeras citas, yo todavía no lo he hecho, me da miedo que su recuerdo vuelva a invadir y arrasar con mi presente y no me deje salir de casa, pienso en ella y siento una gran tristeza que me hace romper a llorar con facilidad, pienso en ella y deseo que esté bien, pienso en ella y descubro de nuevo que ya no hay un "ella" ni un "nosotras" y que, por doloroso que sea, ya no estamos en el mismo camino, ojalá algún día pensar en ella, sonreír y no sentir ni una pizca de dolor, pero hoy no es ese día.
Es curioso como ha sucedido todo; siento tristeza y, a la vez, ilusión y miedo mezclados por un futuro que ni llego a visualizar bien. Han pasado muchas cosas, una de ellas es que estoy enamorada hasta las trancas de una persona que me mira y me haces sentir de nuevo invencible; no sé qué tiene, y me da miedo sentir tanto por alguien de nuevo, pero es como que sonríe y los miedos desaparecen, me abraza y me hace sentir que acabo de llegar a una nueva casa a la que fantaseo llamar hogar y en la que me gustaría quedarme un rato más, me hace feliz verle feliz y me gusta unir sus lunares y formar ese corazón que antes tenía en mi pecho y que ahora dejo bajo su almohada cada noche para que no pase frío. Le he cogido algo de miedo a esto del amor, pero me hace ser más valiente de lo que soy en realidad, y eso me gusta.
No sé, me siento algo perdida y sola, tengo todo tan desordenado que ni sé por dónde empezar, pero me gusta sentir que fui lo suficientemente valiente para apostar por querer descubrir qué había más allá de esas montañas, qué había más allá de esa chica del espejo que siempre se esforzaba de más por encajar. He dejado de esforzarme tanto en muchos aspectos y ahora tengo más tiempo para mí, me gusta dedicármelo, aunque me cueste hacerlo.
No sé, tengo mucho miedo, pero lo estoy haciendo, es todo lo que por ahora puedo decir.
Sigo creyendo en el amor, eso siempre.
Ojalá todo vaya siendo más sencillo.
jueves, 16 de julio de 2026
Las formas de las nubes me recuerdan a ti
Al final del día, y siendo sinceros, todos queremos más o menos lo mismo.
Alguien, o algún rincón, al que llamar "hogar", que los niños pequeños nos sigan sonriendo porque nos ven un espacio seguro, encontrarnos con muchos gatitos y perritos en toda excursión que hagamos, que nos agarren el pelo para vomitar o que nos dejen su hombro para llorar, que nos sigan viendo bonitos y especiales cuando los focos y la música desaparezcan, que nos ayuden a mirar aquí dentro y que no se vayan, encontrar nuevos lugares en los que poder ser, que nuestra madre venga a nuestra habitación a darnos las buenas noches y ese beso en la frente, éramos ricos y no lo sabíamos.
Hecho de menos cuando el dolor más fuerte que sentía era el de mis rodillas al tirarme por el césped, pero no, tenía que aparecer el corazón en escena y todas estas emociones y sentimientos.
Me cuesta no dejarme deslumbrar por quienes tienen mucho capital social, olvidando que son los que más solos se sienten por la noche.
Me cuesta, a veces, que mis pensamientos no me coman y que los miedos no me bloqueen. He logrado parar, descansar y mirar hacia dentro, y esto es importante.
Pero, me siento algo perdida; se hace más complicada esta sensación cuando me siento triste.
He dejado de temer a esta tristeza, ya no me hace tanto daño, pero, me sigue haciendo llorar con facilidad. Lo estoy haciendo como puedo, e intento confiar que ahora mismo con esto basta.
Aún así, y pese a todo, me siento muy orgullosa de mí misma, de haber apostado por mí y haber elegido la opción de no intentar aceptar o encajar en un molde y una vida que no eran para mí. "Valiente", me gusta como suena al decirlo en voz alta, me gusta repetirlo, aún sintiendo este temblor en el pecho.
No sé muy bien dónde estoy o hacia dónde voy, pero, lo iré descubriendo; paso a paso, poquito a poquito.
La vida parecía mucho más sencilla cuando nuestro mayor problema era descubrir que la de inglés había mandado deberes y los teníamos sin hacer.
domingo, 14 de junio de 2026
Noches largas y ojeras marcadas
Hoy te he echado de menos más de lo que lo suelo hacer en ocasiones.
He pensado en ti, me he reído a solas recordando algunos momentos, he vuelto a escuchar tus audios, emocionándome con aquellos en los que me decías "te quiero", y me he puesto a dormir con nuestra canción de fondo, deseando que esto sea una pesadilla y que mañana sigas estando a mi lado.
A veces, ciertos miedos o culpa aparecen en escena, me dicen que podría haberlo hecho mejor, esforzarnos un poco más para encontrar las formas... me repito como si de un mantra se tratase: lo hicimos bien, lo hicimos bien.
Tan bien y con tanto amor que, joder, como duele y arde todo aquí dentro; este duelo es ese proceso a través del cual ir desenamorándome, aprender a vivir sin ti y, algún día, coincidir contigo, escuchar todo lo que ha ido ocurriendo en tu vida y sentir, probablemente, otro tipo de dolor igual de punzante e intenso al ver que yo ya no estuve ni estoy aquí, como ayer estuve.
Sigo teniendo mucho miedo muchos más días que los que me gustaría, en momentos pesan menos, pero siguen ahí; y junto a la tristeza resulta agotador seguir en pie "cumpliendo".
Sé que una parte de mí se quedó contigo, creo que es algo inevitable cuando queremos mucho a alguien. Por un lado, me preocupa ante la incertidumbre de cómo volver a construir esa nueva parte de mí aquí dentro; por otro lado siento una gran ternura al saber que dejé esa parte en unas manos llenas de amor, sé que estará bien a tu lado, abraza mucho a esa parte por favor, ni te imaginas como el resto de partes que conservo de mí tiemblan, a veces, deseando otro último abrazo.
Te echo mucho de menos, incluso cuando parezco feliz riéndome, siempre hay una pequeña maldita parte de mí sintiendo esa nostalgia punzante.
A veces, vuelvo a pasar delante de tu urbanización y fantaseo con que en 5 minutos bajarás, otras me siento en uno de esos bancos metálicos de los andenes del metro y, sin querer, me quedo observando como van y vienen, como si estuviera esperando a que vengas a buscarme y me asegures que estás a mi lado, sé que ya no estás, o no como me gustaría, esta mierda es realmente dolorosa.
Quiero confiar en que algún día la tristeza se irá y tu recuerdo no dolerá tanto, quiero confiar en que algún día me contarás todo lo vivido, me hablarás de esa persona especial que ahora te besa al despertar, y yo solo me alegraré porque, joder, te mereces ser muy feliz.
Pensar que yo durante un tiempo lo hice... te hice feliz, nos hicimos felices, es uno de los mayores privilegios y mejores regalos de la vida.
Siempre que los miedos intentan acorralar mi amor y mis ganas de sentir pienso en ti. La tristeza cotidiana hace acto de presencia, pero medio sonriendo digo: El amor siempre gana.
Ser capaces de aceptar que nuestros caminos se separaban es una de las muchas pruebas de ello.
Te quiero mucho.
Y sí, también, te echo mucho de menos.
martes, 2 de junio de 2026
Pequeñeces punzantes
Hoy aprobé el práctico de conducir.
Por un momento lo olvidé, busqué rápidamente tu contacto queriendo llamarte para contártelo, imaginando tus felicitaciones y tus palabras llenas de alegría, y cómo encontraríamos la excusa más tonta para vernos cuanto antes y celebrarlo.
Encontrar tu contacto, y seguir viéndolo bloqueado, fue una vuelta a la realidad de golpe algo dolorosa. Me quedé unos minutos mirando tu contacto concentrada, como si intentara que te llegara mentalmente todo esto.
La tristeza en esta ocasión no golpeó tan fuerte como en otras ocasiones, se sentía como si el último día de ese campamento de verano tan increíble hubiera llegado y te acabaras de dar cuenta.
Parecerá una tontería, pero hoy he aprobado el práctico de conducir, y ya no estábamos la una al lado de la otra para contarnos las cosas buenas que nos pasan.
Te echo de menos, ojalá tu ausencia se vaya notando menos cada día.
Te quiero
domingo, 31 de mayo de 2026
Respirar y parar
Se acabó, nos llegó la temida despedida y tuvimos que atrevernos a soltar lo que tiempo atrás prometimos que nunca soltaríamos, pero es que el amor también es esto; saber soltar, saber cerrarlo bien, saber recoger las cosas con infinito cuidado y agradecer todo lo recorrido hasta aquí.
Lo hicimos con tanto amor... para mí era importante que el final fuera tan bello y cuidado como fue el comienzo y cada uno de los momentos especiales vividos, lo hicimos amor, lo hicimos muy bien.
Es un momento raro este, la tristeza entró golpeando fuerte, pero ahora ya esa compañera de piso constante que me acompaña en el día a día, odio que esté presente hasta cuando me estoy riendo; estoy permitiéndome sentir cada emoción como viene, no prohibirme ninguna ni que ninguna me culpabilice por la existencia de otras, son demasiadas y, a veces, me abruma en exceso, intento respetar mi ritmo y tener paciencia, aunque reconozco que me cuesta.
Mi psicóloga me dijo hace unos días que las personas que hacen las cosas con amor y por amor siempre ganan, aunque a veces les toque soltar; la muy perra me hace llorar en cada sesión cuando me dice cosas de este tipo, pero también me ayuda a sentir más paz, tengo todo tan patas arriba, me siento como un cuaderno de hojas en blanco sin estrenar. Intento confiar en el proceso y lloro cada vez que veo algo que me recuerda a ti, pero, también siento paz cuando observo lo vivido, supongo que esta es buena señal; no sé exactamente dónde me encuentro ni qué hacer o hacia donde caminar, pero es que después de este mes tan heavy por fuera y por dentro estoy aceptando el parar, respirar, descansar y cuidarme.
A veces, tengo ganas de seguir caminando, de descubrir y aprender más, adentrarme en nuevas aventuras e historias, pero no quiero correr, ahora necesito parar y sentir, con eso basta, lo estoy haciendo.
A veces observo el mundo y no me parece tan bonito como era contigo, me faltan muchas cosas que tú tenías en ti, me falta esa mirada llenita de amor prometiéndome que estabas a mi lado, sé que nos seguimos teniendo, aunque de una forma distinta. Cuando me pasan cosas buenas sigo cogiendo el teléfono sin pensar deseando llamarte y contarte todo, me quedo luego unos minutos viendo la pantalla negra del teléfono intentando confiar que todo está bien, que todo irá bien.
Siguen tus fotos pegadas en el armario y la caja de los recuerdos contigo en mi estantería, tal vez en algún momento esconda esta caja durante un tiempo, pero por ahora no me atrevo a volver a abrirla, me hizo mucho daño el intento que hice hace poco.
Ojalá te esté yendo todo muy bien, ojalá te estés dejando cuidar y la tristeza vaya pesando un poquito menos cada día, ojalá que tu recuerdo vaya siendo menos protagonista poco a poco, me sigue haciendo mucho daño pensar en ti, fantaseo con el día en que hacerlo ya no duela, pero, sé que aún me queda un camino largo, intento no tener prisa, está todo bien como está. Te pienso mucho y te echo de menos, echo de menos como se veía el mundo desde tu mano, pero confío en que aún quedan muchos mundos que descubrir, aunque ya no sea como hasta ahora, aunque ya no sea contigo de mi mano.
Paso a paso, supongo que no queda otra.
Te quiero mucho.
lunes, 11 de mayo de 2026
Frentes abiertos y ausencia de oxígeno
Estoy agotada, realmente agotada.
Siento que intento llegar, cuidar, gestionar y seguir respirando... pero, a veces, rompo a llorar sin querer, generando dolor en la mirada de enfrente, mientras tiemblo ante ella.
Nace en mí la duda de si todo lo que toco lo rompo, de si hay algo malo en mí, de si debería alejarme de todos y no hacer daño a las personas a las que amo. Intento repetirme que no es así, que todo esto también pasará, que yo también merezco amor y cuidados, que en un tiempo todo será más sencillo, menos oscuro, ojalá.
Necesito soltar varias cosas, me asusta el dolor de hacerlo, pero, también necesito respirar y no herir a manos que se esfuerzan por sostenerme, no quiero hacer que se vayan, quiero hacerlo bien.
Me vuelvo a sentir culpable por esforzarme por personas que no tuvieron problema en soltarme ante la primera dificultad, y más culpable me siento cuando veo tristeza y dolor en la mirada de enfrente, lo siento.
Lo estoy haciendo lo mejor que puedo, y probablemente eso no sea bien ni mucho menos, pero, no puedo más, de verdad que no.
Solo quiero llorar durante horas, que me abracen fuerte, que me digan "te quiero" y que me prometan estarán a mi lado cuando el impacto llegue.
Tengo mucho frío, mucho miedo y me duele todo aquí destro; una niña llora tumbada en el suelo frío del baño pidiendo lo siento por todo, le intento decir que lo estamos haciendo lo mejor que podemos y que todo irá bien, me reconoce temblando que tiene mucho miedo, tiemblo ante ella y le reconozco lo mismo.
Necesito respirar, necesito un abrazo fuerte, necesito que se queden a mi lado, necesito quedarme a mi lado creyendo en que todo, pase lo que pase, irá bien.
Está siendo un mes brutalmente doloroso y horrible; infinidad de cambios, puñados de emociones desbordantes y muchos miedos ganando terreno.
Yo que sé, yo solo quiero que todo acabe ya y me abracen un poco más.
viernes, 24 de abril de 2026
El amor
No sé qué va a pasar ni en qué momento exacto nos perdimos; sé que ambas hemos intentado varias veces volver a encontrarnos, conectar y encontrar las formas de seguir caminando juntas, no nos falta amor y no fue algo concreto lo que nos llevó aquí, supongo que fue el cúmulo de muchas cosas, muchos cambios y muchas emociones nuevas explotándonos en las manos y en nuestros respectivos mundos.
Intento que ningún pensamiento negativo ensucie nada de esta historia, me repito que lo hemos hecho bien, o lo mejor que supimos y que el amor y las ganas de querernos hasta el final nunca nos faltó, que esto no va de que de pronto eso desapareciera o que alguna ya no estuviera, estuvimos y estamos, nos vemos, pero hace tiempo que no logramos mirarnos.
Tenemos un mes, un mes para sentarnos de verdad, apagar el ruido e intentar volver a mirarnos como tiempo atrás hacíamos; es curioso, hemos estado alejadas tiempo, pero sigo enamorada de ti hasta las trancas, sé que nos hemos echado mucho de menos, no sé que exactamente qué nos pasó, pero sigo con las mismas ganas de besarte, abrazarte, que me saques a bailar en nuestro restaurante de siempre y que me hagas reír cuando estábamos a punto de llorar, es una de tus preciosas formas que tienes de enamorarme un poquito más.
No sé qué va a pasar, pero pase lo que pase tú y yo ya hemos ganado. Me dices que yo te ayudé a volver a creer en el amor, tú me ayudaste a creer en mí a través del amor, y este es uno de los infinitos regalos que siempre voy a llevar conmigo, siempre voy a llevarte conmigo, ya te lo dije y así lo haré, aquí dentro siempre tendrás una habitación especial llena de todos esos instantes especiales que hemos vividos juntas. Obviamente, me encantaría este mes encontrar las formas de seguir caminando juntas, de seguir queriéndonos y cuidándonos a centímetros de distancia, pero, si no es así lo aceptaré con el mismo amor con el que te recibí en mi vida, el amor también es saber soltar, respirar hondo, agradecer lo vivido sin negarle el acceso también a la tristeza y seguir creyendo en el amor tanto como ya hacíamos antes de coincidir, mira hasta donde nos llevó hacerlo.
Hay mucha vida, mucha belleza y mucho amor dentro de nosotras y a nuestro alrededor, es nuestro deber seguir permitiéndonos sentirla bien dentro y dejarnos llevar por ella, no conozco otra forma de existir en el mundo. Tengo mucho miedo a que esto sea una despedida, a abrazarte y temblar ante la posibilidad de que sea el último abrazo, ojalá que si ahora nos toca despedirnos podamos encontrarnos en unos años, aunque ya no sea igual, aunque ya no sea la misma historia de amor que llevamos escrita hasta ahora.
Eres tan preciosa, tan especial... tan mágica... que afortunada soy de haber compartido estos años contigo, que suerte la mía de haberte podido querer y haber recibido tu amor también.
No sabes lo tanto que me gustaría, tras este mes, encontrar las formas de seguir mirándonos y acompañándonos, pero es que influyen e influirán tantas cosas en ello que intentaré solo disfrutar de esos ojos chocolate que me miran ilusionados cuando son felices y saborear bien cada instante y cada "te quiero".
Ya está amor, tenemos el ahora, tenemos una historia de amor preciosa a nuestras espaldas, nos tenemos a nosotras, pase lo que pase.
Pase lo que pase, te quiero mucho, siempre lo haré, de una forma u otra.
miércoles, 15 de abril de 2026
Miedos y recaídas salvajes
No hay nada más peligroso y violento que mi propia cabeza cuando tengo mucho miedo.
Es tan bonito, es tan preciosa, que me muero de miedo al sentir todo lo que siento aquí dentro.
Mi cabeza y mis miedos, esta semana, han ganado partida tras partida y yo me rompo a llorar con facilidad escuchando en mi mente palabras de despedida de algo que no quiero soltar, de alguien en donde me gustaría quedarme a vivir.
Vuelven experiencias del pasado a golpear con una fuerza y vida que creía que ya no tenían, me tiembla el cuerpo, me duele todo por dentro, y llorando una niña en el pasillo les grita a los monstruos que dejen de mentirle, que no está pasando nada malo, que aquí esta segura... pero ni ella misma es capaz ahora de confiar en ello.
Me da mucho miedo cuando todo lo bueno parece haber dejado de existir ante mis ojos y son un puñado de feroces lobos los que hacen temblar y mostrar la opción de huir como la única opción de supervivencia.
Me repito que no quiero huir, que quiero quedarme hasta el final, que esta no es la misma historia que tiempo atrás nos hirió y que vinimos aquí a sentirlo todo en nombre del amor... pero todavía ando con mucho miedo, tanto que me asusta mi propia cabeza cuando parecía estar todo mejor. Quiero confiar, de verdad que quiero hacerlo, pero es tan grande y vertiginoso todo lo que me ocurre por dentro.
A veces no es tanto el miedo a salir herida lo que me da miedo, sino el verme en el espejo y verme transformada en ese monstruo capaz de destrozar o derribar las cosas bonitas y especiales por no creer que las merezca, que son demasiado bonitas para ser reales.
Intento respirar, no darme por vencida, confiar hasta el final y que los miedos no me hagan ver la realidad distorsionada, pero claramente voy perdiendo en el intento.
Cuando dejo de llorar en mi mente empiezo a escuchar frases de mis malditos miedos cínicos como "gracias por todo", "hay sido bonito", "ojalá hubiese salido bien".
No quiero irme, quiero quedarme, confiar, encontrar las formas de mostrarme vulnerable, confiando en todo lo bueno que ya ha sucedido. No quiero un abrazo de despedida, lo quiero de bienvenida porque quiero quedarme a vivir aquí, aunque no sepa ni por dónde empezar a construir.
No sé... le quiero, te quiero, mucho más que un poquito. Esto no estaba entre mis planes
jueves, 19 de marzo de 2026
Flores de caminos preciosos
Sonríe de una forma tan bonita que hace que el mundo parezca un lugar más amable, más humano... me quedo embobada viéndole, me columpio en su sonrisa como si fuera ese columpio en el que subíamos de pequeños y en el que todo era posible, los miedos desde aquí parecen más pequeños, más inofensivos.
No sé exactamente cómo he llegado hasta aquí, siento que todo ocurrió de forma tan natural que ni siquiera antes me paré a pasar en qué hacíamos o sentíamos; me ayuda a (re)conectar con las cosas importantes: la ternura, las emociones a flor de piel, conmigo misma, con el amor en el que creo. A veces me descubro rompiendo a reír o sintiendo algo menos de dolor con todo lo que ayer me hacía llorar, está ayudándome a sanar algo que elle nunca rompió, y que también le rompió a sí mismo, ¿cómo no creer en el amor y en la ternura después de haberle conocido?.
Tengo muchos miedos, los tengo todo el rato, a veces hacen más ruido y otros menos, pero a su lado parecen tan diminutos... me gusta ir a la izquierda de su pecho, rozándole el corazón y cuidando de ambos con mimo y cariño, no aguanto demasiado sin querer perderme en esos ojos preciosos. Besarle o cada uno de nuestros abrazos es como un gol en el minuto 90, como el final de esa película intensa en la que todo encaja y sonríes, entonces, al creer un poquito más en los finales felices o como encontrar bajo tu cama esa pulsera importante que creías haber perdido; se siente como rendirse en todas las luchas contra los miedos y monstruos y salir vencedora, el mundo es un lugar más bonito y especial desde su hombro o agarrada de su meñique cuidando bien esa pinky-promise que hicimos todavía temblando de miedo.
Me gusta, me gusta mucho lo que siento aquí dentro; también me asusta, la culpa se une a los miedos intentando hacerme sentir mal, muchas veces lo consiguen, pero, nunca damos ni un paso atrás. No lo damos porque somos, después de todo, más valientes de lo que creíamos y porque juntas somos capaces de viajar a un lugar especial en el que somos realmente felices. No lo sé, me merezco todo esto, nos merecemos todo esto y nos merecemos no dar ni un paso atrás porque tal vez todo esto no es más que el resultado de cuando haces las cosas con tanto amor.
Me pierdo en su mirada, beso su sonrisa temblorosa en la que fantaseo cada noche con quedarme a dormir allí y acaricio el rostro de alguien tremendamente vulnerable, precioso y especial. Somos tan bonitos juntos que ojalá siempre nos quede un beso más, un abrazo más.
Abrázame por favor, ojalá nunca lo dejes de hacer, las vistas son preciosas desde ahí.
P.D: Sigue haciéndolo todo por amor y con amor, las cosas nos están yendo bien por ese camino.
lunes, 9 de marzo de 2026
La paz de soltar y respirar
El problema apareció en el momento en que intenté agarrar(me) de un corazón que ni siquiera sentía merecerlo, de unas manos que solo querían agarrar tanto como pudieran y escapar ante el más mínimo riesgo de derrumbe.
Me miro en el espejo, los días negros vuelvo a cuestionar si merece la pena jugársela por alguien como yo, me castigo y me juzgo con dureza cada vez que me recuerdo intentando ser escuchada en mitad de esa infinidad de abrazos de despedida... sal de ahí pequeña por favor. Ese dolor de la tripa continuo y esas dificultades para respirar bien o estar tranquila no son exceso de ilusión o magia, sino de incertidumbre violenta y miedos rugiendo... ojalá poder rescatarte a ti esta vez, ojalá poder abrazarte y ayudarte a salir.
Cierta tristeza sigue, a veces, acompañándome en el día a día, sobre todo, cuando me pasa algo bueno... fantaseo un ratito imaginando cómo sería que quisieras que te lo contase, luego me recuerdo en ese lugar sola abarrotado de gente y a ti desapareciendo entre todos ellos como si nunca hubieras estado aquí, intento gritar tan alto como puedo, pero no soy capaz de hacerlo, no quiero hacerlo.
Me despierto asustada y respiro aliviada de ya no estar allí, observo a mi alrededor, este nuevo lugar es mucho más amable, más real, más tierno.
Todo cambia muy rápido; emociones y pensamientos contradictorios chocan estrepitosamente unos contra otros impidiéndome disfrutar del todo los momentos bonitos, me da rabia que en los momentos más bonitos aparezca, a veces, tu recuerdo castigándome por esto, como si estuviera haciendo algo malo.
He descubierto y estoy descubriendo mucho de mí misme y, también, de mi alrededor... a veces es agotador, pero estoy descubriendo nuevos brazos que sostienen con mimo, miradas en las que me quedaría a dormir, y quien sabe si a vivir... nuevos brillos especiales en los lugares de siempre y sonrisas en las que me columpio, aunque todavía no haya soltado a los miedos. He vuelto a comer y a reír con más facilidad, me gusta mucho hacerlo, soy muy feliz cuando lo hago. Y, pese a esa tristeza algo molesta, ya no me duele la tripa ni la garganta como si tuviera algo ahí atascado que nunca sale del todo; sinceramente, tengo gran parte de mi mundo patas arriba, pero siento que pasito a pasito voy bien, estoy volviendo a mí sin dejar de intentar cuidarme también por quienes se ilusionan más que yo con cada pasito que damos.
Gracias por estar.
jueves, 26 de febrero de 2026
Soltar y respirar
Pasito a pasito, con buena letra e intentando confiar algo más sin mirar a bajo para que no me entre el miedo de golpe, aunque los sienta muy cerquita de mí.
Sonrío con pequeñas cosas o sin querer, me ilusiono sintiendo que muchas cosas van yendo a mejor, aunque, todavía no hayan aparecido apenas brotes verdes visibles.
La tristeza compartida he descubierto que pesa algo menos, estoy recuperando la capacidad de mostrarme vulnerable ante unos nuevos ojos, me sigue dando mucho vértigo y lloro con facilidad cada vez que lo hago, pero también me gusta la sensación de recibir un "¿has cenado?" o una sonrisa en la que columpiarse cuando esperaba lo contrario.
En mi interior no dejan de suceder cosas, y las emociones a veces me abruman con facilidad; son demasiadas, ruidosas, y me impiden disfrutar de verdad del momento presente. Ojalá poder ir más rápido de lo que voy, pero no pasa nada, intento confiar en que voy bien, intento hacer las cosas lo mejor que puedo.
Le pregunto a mi psicóloga por las cosas buenas que me suceden o que me ilusionan, me cuesta algunos días creer en que sean reales. Mi psicóloga sonríe y me dice que recoja sin culpas ni miedos todo lo bueno que ayer daba a otros, lo hago e intento sentir bien adentro cada sensación agradable y cada cosa positiva que me sucede o que siento.
Tengo mucho miedo y muchas partes aquí dentro me siguen doliendo a menudo, pero hace tiempo que no retrocedo, ya no. Todavía me gustaría poder disfrutar más de todo esto, apreciar las vistas desde aquí, deben ser espectaculares y yo me las estoy perdiendo.
Aún así sonrío y cojo aire, porque cada vez me siento más valiente y con más ganas de salir de nuevo ahí fuera; todo está patas arriba, pero intento confiar en que todo irá bien, por favor.
domingo, 8 de febrero de 2026
Respirar, celebrar(me), celebrar(nos)
¿De verdad ha sucedido o ha sido todo un sueño demasiado bonito como para ser real?
Tengo tantísimas cosas aquí dentro arañando, acariciando, mordiendo y explotando a la vez... estoy agotada, física y emocionalmente.
Lo he hecho, lo hemos hecho... si tuviera que responder quién y cómo soy, sin duda eligiría algunos instantes de estos días realmente mágicos.
Elegiría el "estoy muy orgullosa de ti" de esa amiga que siempre creyó en mí, elegiría el amor de miradas nuevas en las que veo la persona que quiero ser, elijo la admiración infinita que siento cuando les veo brillar, y el asombro de una niña preguntándome si de verdad estamos aquí de pie, elijo los acordes de una guitarra derritiéndome la coraza y los malditos abrazo de despedida que tanto me hará llorar después, hay lugares a los que jamás podré volver, pero, por primera vez, también he descubierto otros a los que ojalá poder regresar, quiero quedarme un ratito más aquí por favor.
Me llevo tantísimas cosas aquí dentro guardaditas, mi psicóloga me escribe que una recaída no es volver a la casilla de inicio y que, pese a la tristeza, me sienta orgullosa, porque es mi propia valentía y verdad la que me ha traído hasta aquí. Me siento como si llevara meses en una isla desierta y acabara de descubrir más niñes como yo, que sienten lo que siento, que viven una realidad que siento también mía y que alzan la voz día tras día cuidando de los suyos, siento tanta admiración y amor aquí dentro.
Nunca he estado aquí antes, pero, me siento como en casa, como si aquí si pudiera descalzarme y jugar a tantos juegos como quisiera; han sido pocos días, pero hay tanto aquí dentro que asentar. El autobús va alejándose de la ciudad, los campos verdes son preciosos e infinitos, fuera no deja de llover y por dentro tampoco, me da mucho miedo volver a sentirme sola después de todo esto, pero ahora sé que el campo y las ciudades están llenos de carolsitos que a veces se encuentran y crean cosas realmente preciosas; no estoy yendo tarde, voy a mi ritmo, con eso es suficiente.
Siento que vuelve alguien nuevo a Madrid, tiene mucho que ver con la anterior, pero también hay ciertas cosas que no podrían haber nacido del todo sin este viaje; a veces, tiemblo de miedo, otras de emoción. Prometo seguir por este camino, seguir jugando a ser valiente frente al resto, y cada día intentar serlo un poco más.
No estoy sola, hay muchas más personas que sienten y son como yo, no me falta ni me sobra nada para ser merecedora de amor, cuidados y ternura.
Sí, tengo miedo, al igual que lo tenía antes, pero este no me va a parar ni encerrar, ya no.
Llevo tiempo caminando, ahora que descubro nuevos mundos en nuevas ventanas abriéndose ya no pienso dar un paso atrás.
Ya no.
viernes, 30 de enero de 2026
Pasito a pasito y con buena letra
No sé... me gusta sentirme escuchada, comprendida y acompañada por ti, es como darle un espacio calentito a la tristeza y al miedo y dejarles expresarse sin cohibirles; la culpa también hace de las suyas cuando vuelvo a estar sola, pero aún así intento sentir que no hay nada malo en esto.
No sé... tengo tanto miedo a tantas cosas diferentes, dudo a menudo de mí misma, me siento pequeñita de nuevo en un mundo de gigantes, y lloro con facilidad cuando creo que nadie me ve, pero luego, sin saber exactamente cómo lo estoy haciendo... respiro hondo y vuelvo a salir ahí fuera, con algún que otro rasguño, pero con las mismas ganas de seguir creyendo en el amor y en la ternura.
Yo creo, sí creo.
Parece contradictorio que uno de los momentos de mayor caos, cambios y miedos de mi vida hasta ahora sea, también, el que me está mostrando al completo toda la valentía y garra que llevaba por aquí dentro; no sé cómo lo hago, pero lo estoy haciendo pasito a pasito y permitiéndome ser real, creo que nunca lo he sido tanto como ahora.
Lo que quiero decir es que gracias por escucharme, por ayudarme a validar mi propio sentir, y por dejarme también sostener el tuyo en momentos, ojalá te pasen todas esas cosas buenas que deseas que le pasen al resto, ojalá te vaya bien, y quien sabe si poder seguir escuchándote un ratito más.
Me gustan las personas que me ayudan a creer que no todo está perdido, que el amor y la ternura siguen moviéndolo todo y que, a veces, no necesitamos nada más que sentir al otro cerca de nosotras. Gracias por sentarte un ratito en este banco a descansar, me da mucho miedo todo esto, pero, también me hace sentir más liberada y algo más alegre y optimista, supongo que eso es buena señal.
No sé, hemos dicho que por el camino hay que ponerse varias metas distintas que se puedan ver desde aquí, ¿no?; pues yo estoy confiando y abriéndome, un poquito más de lo habitual, sin soltar al miedo de la mano.
Prometo celebrarlo antes de seguir avanzando, prométeme tú lo mismo.
domingo, 18 de enero de 2026
No sé ni qué estoy sintiendo
¿Todo esto es real?, llevo meses explorando sin cesar, conociendo a una nueva persona y un nuevo mundo realmente especial, ni por asomo me habría imaginado nunca nada de todo esto.
Estoy en una montaña rusa llena de emociones y colores, parecen los mismos de siempre, pero hay algo nuevo en ellos.
Llevo meses fantaseando con todo esto, y ahora está aquí, está ocurriendo, me cuesta tanto creer que todo esto sea real.
A veces tiemblo de miedo y otras de ilusión; no puedo regresar a un lugar que ya no existe, pero cada vez me importa menos; freno varias veces al día y celebro la valentía que me hizo salir de casa y llegar hasta aquí; mira, lo estoy haciendo, lo estamos haciendo juntos.
No sé qué va a pasar, pero es que yo ya he ganado algo mucho más valioso e importante que una buena actuación, siento tantas cosas aquí dentro...
No sé cuánto tiempo llevas aquí, pero descubrirte ha sido uno de los mayores y mejores viajes de mi vida. Y ya sé que nos acabamos de conocer, que aún nos queda toda una vida juntos, pero gracias por todo esto.
Tú me rescataste a mí, yo te rescaté a ti... nos rescatamos cuando ya teníamos el agua al cuello y descubrimos nuestra propia libertad, nuestro propio poder.
Vamos a nuestro ritmo, pasito a pasito, todo saldrá bien, y si no estaré igualmente a tu lado, te prometo quedarme hasta el final.
Y a mis amigas... ¿qué os voy a decir?, gracias por seguir aquí cerquita y abrazarme, cuidarme y quererme tanto y tan bien... fuisteis faro y me ayudasteis a ser luz cuando sentía toda esa oscuridad y miedo sobre mí, gracias.
No estamos solos, no estuve sola nunca, ojalá haberlo descubierto antes.
Allá vamos.
jueves, 8 de enero de 2026
Cuando todo se tambalea
Tengo mucho miedo al siguiente paso; afirmo querer darlo, pero, me pierdo en un puñado de recuerdos dolorosos y en la imagen de quien creía conocer para evitar hacerlo.
Me prohíbo todo atisbo de rabia, me cierro ante quienes me muestran verdades dolorosas, refugiándome en una infinidad de excusas que intentan proteger tu imagen, y lloro a escondidas cada vez que la niña de aquí dentro me pregunta qué ha hecho mal; intento hablarle con cariño, encontrar un punto intermedio entre ambos extremos dolorosos, pero acabo en silencio.
Cada vez me cuesta más protegerle porque sé que no lo estoy haciendo, que sólo intento evitarle un mayor golpe inevitable. Tengo mucho miedo, sé que no es el fin del mundo, pero me siento demasiado endeble para afrontar la verdad, no tiene que ser ahora, pero soy consciente de que deberé hacerlo.
Lo has hecho mal, me has hecho daño y, por mucho que intente ser yo la única que se obliga a cargar con toda culpa y responsabilidad, no puedo ya seguir negando las tuyas, pero ostia que si me duele... todo me duele demasiado cuando me recuerdo despidiéndome de quien ya se había ido meses antes sin avisar.
No quiero seguir cuidando ni aferrándome a la imagen de alguien que no sé si alguna vez existió, pero tampoco quiero caer en el odio o en extremos demasiado dolorosos. No sé cómo hacer esto, me está viniendo muy grande y yo sigo sintiéndome diminuta.
Me dice todo el mundo ahí fuera que me cuide, que es cuestión de tiempo... y yo algunos días, aunque suene infantil, solo quiero que me abracen y que me digan que todo irá bien, me cuesta creérmelo a veces.
Yo que sé... ¿hay alguien ahí?
Mierda de tristeza y rabia contenida, son tan agotadoras...
martes, 30 de diciembre de 2025
La magia de después
El año está a punto de terminar, vuelvo a intentar reconectar con las cosas más especiales y bellas que sigo contemplando a mi alrededor y en mí y, como por arte de magia, vuelvo a creer en el amor que habita en cada rincón confiando en que todo irá bien. Abrazo cada vez mejor a mis miedos, les miro todavía con ojos llorosos, temblando ante ellos, y les digo: "ya os he visto, gracias por las advertencias, pero, voy a seguir saliendo ahí fuera, y si las cosas salen mal volveré y me dedicaré el tiempo y los cuidados necesarios para curar y sanar, sin caer en el odio o reproche fácil, ni hacia mí ni hacia otros, ni tampoco dejar de creer en el amor, eso nunca".
No creo en el amor de película, ni en el comercial, ni en el que crees sentir cuando los fuegos artificiales explotan y brillan sin parar, no creo en un amor simple ni mucho menos un amor sin cuidados ni ternura como bases esenciales.
Creo en el amor que encuentro en mi madre cada vez que se esfuerza por escucharme sin juicio, el que vive en el interior de los ojos que se emocionan cuando algo muy bueno te sucede, en el que se envía junto a ese mensaje de "avísame cuando llegues a casa", el que se siente cuando lloramos con la cara al descubierto frente a alguien recibiendo un abrazo, en vez de un disparo. El que encuentro en todos los animales que, con ansias, esperan un mimo y una mirada por nuestra parte para ser aún más felices, el que siento cuando mis amigas me abrazan fuerte, prometiéndome quedarse a mi lado, el que te ayuda a volver a hablar las cosas mil veces más si no han quedado claras para que nada ponga en riesgo todo lo construido, el que acompaña ese "vamos a ver qué podemos hacer porque no te quiero perder". El que hace que los coches frenen cuando no hay semáforo para dejar pasar al peatón, el que junta a personas desconocidas frente a un portal para evitar que arrebatan la casa de quien lleva toda una vida en ella, el amor de quien te ayuda a romper normas y moldes, asegurándote que hay mucha más gente que ya lo hizo y que también creían que nadie más lo haría. El que contienen las manos de mis pequeños tesoros cada vez que acarician mi rostro pronunciando ese "te quiero" que jamás me cansaré de escuchar, las videollamadas infinitas con quien está demasiado lejos, y que si no podemos salvar el mundo, al menos, salvémonos entre nosotras.
Creo en el amor de quien comparte parte de su verdad en cada micro abierto o ante miradas que buscan en otras la conexión real, sin protegerse entre pantallas o artificios, el que contenía mi abuela en cada centímetro de su cuerpo y compartía con cada abrazo fuerte y cada beso especial, el de todas las personas que se la juegan aún sin soltar a los miedos, el que te hace preferir tener algún rasguño antes que lanzar al otro al vacío. El que permanece cuando los fuegos artificiales se han acabado y empieza a hacer frío, el que te hace, aún así, quedarte un ratito más al lado de esa persona solo por escucharle hablar. El que contenían los ojos de mi abuelo, el de quienes te tratan con amabilidad siempre o quien llena el plato de quien lo tiene vacío, aún sin haber comido todavía. El de encontrar un táper con tu nombre en la nevera sin importar las horas a las que llegues a casa, el de llamar a una puerta y que se abra, el que se siente cada vez que alguien te pregunta mirándote a los ojos cómo estás, pidiéndote la verdad después de ese "bien, aquí".
Mi sensibilidad es uno de los regalos más poderosos que esta vida me dio, me hace ver el amor y la belleza en tantas partes que me emociono con facilidad, es una forma mágica, y algo mística, de recibir un mensaje tipo: "lo estás haciendo bien, seguimos aquí contigo".
El ruido ahí fuera es ensordecedor, y las fechas en las que nos encontramos no ayuda, pero, si te apartas un poco de todo eso se puede llegar a sentir algo realmente especial por dentro, si se tiene la valentía y el mimo suficiente.
Se habla mucho de qué le pedimos al nuevo año y a la vida; yo, por si acaso, le sigo pidiendo algunas cosas... que no sea por no intentarlo. Pero, nunca se habla de qué estamos nosotros dispuestos a darle a ella, yo le voy a seguir dando tanto amor y emoción como pueda, que haga lo que quiera con ello, pero yo de aquí me voy a ir con un corazón repleto de toda esa magia en la que nos intentan que dejemos de creer al crecer, eso lo tengo claro.
Cuidaros bien y, por favor, no dejéis nunca de creer en ello.
Todo irá bien, y si no, es que no es el final.
jueves, 25 de diciembre de 2025
La maldita tristeza de siempre
Te diría que esta es la última vez que voy a escribirte, pero sé que no es verdad, así que te diré que intentaré que esta sea la última vez que te escribo este año.
Siento tantas cosas y tan contradictorias dentro de mí que suelo necesitar parar y descansar en muchos momentos; intento cuidar con cariño y esmero la imagen que tenía de ti, agradecer a menudo todo lo bueno y lo importante que, consciente o inconscientemente, me has dado y has significado para mí.
Me esfuerzo, paso a paso, en aprender a soltar todo lo que siento, sin caer en el odio o en el reproche fácil; no quiero odiarte, ni mucho menos colocarte como el villano, cuando ni siquiera estoy segura de si alguna vez me has visto de verdad, es complicado cuidar del otro sin antes haber levantado la cabeza, y eso es algo que ni yo ni nadie puede hacer por ti.
Me gusta pensar que no supiste hacer las cosas mejor, que suficiente ruido, dolor y batallas arrastras contigo mismo como para poder acompañar el de otra persona, es una manera de seguir cuidando y protegiendo parte de la belleza que observé en ti, pero me duele, ostia que si me duele... me duele porque todo en lo que creía, en referencia a ti, se tambalea y me hace culpabilizarme por esperar de ti que estuvieras cuando, en realidad, llevabas meses pidiéndome irte, lo siento por no haberte escuchado, yo también lo hice mal esperando de ti los cuidados que necesitabas más tú que yo, pero no te negaré que esperaba una carta de despedida, un "lo siento, no he sabido hacerlo mejor", ojalá te hubieras despedido en el primer momento en que sentiste que ya no querías estar aquí.
Sigo llorando a menudo, la maldita tristeza sigue acompañándome todo el día, aparece también en esos momentos que deberían ser felices, y esto me duele de una manera que me asusta volver a sentir, las navidades y todos sus artificios no ayudan en este proceso, intento tomármelo con calma, mi psicóloga me asegura que todo irá bien y que está orgullosa de mí.
Me cuesta gestionar la rabia, así como muchas otras emociones, pero pensar en cómo fui yo me calma; sentí un gran cariño por ti desde un lugar limpio, acogedor y con las manos abiertas, siempre dispuestas al abrazo fuerte o a las caricias especiales para espantar a la soledad durante un ratito, me siento tan feliz de haberte regalado esos ratitos de paz o los colores que tanto te cuesta observar fuera; conocía los riesgos desde el primer día, pero esa mirada preciosa y triste pedía un refugio en el que descansar, y yo no dudé en tirar escudo y espada por dártelo, o intentarlo. Me faltó una despedida por tu parte, me faltó la valentía de preguntarte si querías seguir estando, yo no la tuve para preguntártelo y tú no la tuviste para soltar lo que ya no podías o querías sostener.
Cuida mejor a las personas, por favor. Hay personas a tu alrededor que estoy segura de que moverían tierra y mar por ti, pero, esas personas también necesitan que hoy seas tú quien les abraces, quien les preguntes por su día, quien des el primer paso o quien les des la mano cuando tengan miedo, en vez de soltársela, no tienes que hacer nada grandioso, basta con estar. Y si no, por favor, despídete con el mismo cariño y amor que tú antes has recibido, sé que cuando la tristeza y el dolor aprietan puede ser muy complicado estar para el otro, pero por favor no les dejes solos, estoy segura que si lo haces nunca te lo echarán en cara, pero ellos también necesitan ser escuchados y abrazados, y no solo ser quienes escuchan y abrazan.
Me voy con un corazón repleto de cariño, con manos llenas de caricias y mimos dados y recibidos, con los brillos preciosos de la mirada de quien, a veces, intentó creer de nuevo en la magia, con la seguridad de quien sabe que lo hizo con el corazón temblando, pero deseando un ratito más de paz junto a ti antes de la tormenta, con la ternura que encontró en esa mirada triste, con los maullidos de fondo de quienes me robaron el corazón, y con el calor de ese refugio en el que nuevas partes de mí se atrevieron a salir, no me debes nada, lo hice todo con amor y por amor.
Obviamente, la parte de ir soltando ahora no es que me haga mucha gracia, yo quería quedarme todavía un ratito más, pero cada día me vuelvo a mirar con más paciencia, con más amor, me libero de la culpa, abrazo mi intensidad, mi vulnerabilidad y mi manera de sentir, le lanzo un beso a la persona del espejo y le llamo valiente, estoy tan orgullosa de ella, te prometo que todo irá bien.
Le doy un último beso a tu recuerdo, deseando que sirva como una especie de escudo protector cuando la tristeza o el dolor no te hagan ver más allá de esa habitación oscura, después recojo con extremo cuidado y ternura la persona que fui contigo, prometiéndole todo el amor y todos los colores que tú siempre creíste no tener y no poder dar, ojalá algún día te des una oportunidad de que salga bien.
A veces hay que jugársela, podrías empezar por ti, a ver qué pasa...
Ojalá te vaya todo muy muy bien, ojalá te des una oportunidad y ojalá te pasen todas esas cosas buenas que ni te crees que puedes vivir.
Te deseo todo el amor y todos los cuidados del mundo, ojalá los sepas recibir, ojalá sientas que es un abrazo y no un disparo lo que, a veces, el otro te quiere dar; conlleva sus riesgos, por supuesto, pero es una sensación alucinante la de ponerte frente al otro y recibir un abrazo cuando esperaban un disparo.
Ojalá no hubieras disparado, Ojalá me hubieras abrazado
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