Tengo mucho miedo al siguiente paso; afirmo querer darlo, pero, me pierdo en un puñado de recuerdos dolorosos y en la imagen de quien creía conocer para evitar hacerlo.
Me prohíbo todo atisbo de rabia, me cierro ante quienes me muestran verdades dolorosas, refugiándome en una infinidad de excusas que intentan proteger tu imagen, y lloro a escondidas cada vez que la niña de aquí dentro me pregunta qué ha hecho mal; intento hablarle con cariño, encontrar un punto intermedio entre ambos extremos dolorosos, pero acabo en silencio.
Cada vez me cuesta más protegerle porque sé que no lo estoy haciendo, que sólo intento evitarle un mayor golpe inevitable. Tengo mucho miedo, sé que no es el fin del mundo, pero me siento demasiado endeble para afrontar la verdad, no tiene que ser ahora, pero soy consciente de que deberé hacerlo.
Lo has hecho mal, me has hecho daño y, por mucho que intente ser yo la única que se obliga a cargar con toda culpa y responsabilidad, no puedo ya seguir negando las tuyas, pero ostia que si me duele... todo me duele demasiado cuando me recuerdo despidiéndome de quien ya se había ido meses antes sin avisar.
No quiero seguir cuidando ni aferrándome a la imagen de alguien que no sé si alguna vez existió, pero tampoco quiero caer en el odio o en extremos demasiado dolorosos. No sé cómo hacer esto, me está viniendo muy grande y yo sigo sintiéndome diminuta.
Me dice todo el mundo ahí fuera que me cuide, que es cuestión de tiempo... y yo algunos días, aunque suene infantil, solo quiero que me abracen y que me digan que todo irá bien, me cuesta creérmelo a veces.
Yo que sé... ¿hay alguien ahí?
Mierda de tristeza y rabia contenida, son tan agotadoras...
No hay comentarios:
Publicar un comentario