jueves, 24 de julio de 2025

Calentando motores


He leído una frase que me ha gustado mucho, me ha hecho sonreír y he sentido algo bonito por dentro:

"Si te pierdes, búscate en las cosas que amas".

Creo que es una buena propuesta, así que he empezado a hacerlo, pasito a pasito; he aceptado con resignación ya que esto no es trabajo de unos meses, que esto es algo mucho más grande e importante que requiere tiempo, mimos, cuidados y valentía, quiero intentar dármelos bien.

Me he buscado en los abrazos de mis pequeños tesoros y en sus besos de algodón.
Me he buscado en miradas que me muestran el rostro de una persona preciosa, ¿esa soy yo de verdad?.
Me he buscado en el recuerdo de mis abuelos como una de mis mayores pruebas de que el amor existe.
Me he buscado en las videollamadas con mis amigas y en su capacidad de hacerme ver el vaso medio lleno.
Me he buscado en la zona de llegadas del aeropuerto, emocionándome con cada reencuentro que veía. 
Me he buscado en las canciones que, tras escucharlas una vez, ya nunca más volvieron a ser solo canciones.
Me he buscado en los perros y felinos que me robaron el corazón con una sola mirada, esto sí que es un flechazo.
Me he buscado en todas aquellas personas que ya no están aquí, y a quien ojalá la vida les trate igual que ellas me trataron a mí o si puede ser algo mejor.
Me he buscado en cada micro abierto en el que comparto mi verdad.
Me he buscado en el banco en que me di mi primer beso y en la cama en que me dieron ese deseado beso en la frente.
Me he buscado en las calles de mi barrio que me vieron crecer y en la pradera en la que jugábamos a ser más mayores de lo que éramos. 
Me he buscado en Galicia, porque Galicia siempre tendrá mucho que ver con la palabra familia.
Me he buscado en la mirada de mi madre y en sus ganas de esforzarse para que ni ella se perdiera la aventura de tener una hija ni yo la de tener una madre como ella.
Me he buscado en las sonrisas de amigas, que son mi rincón favorito en el que quedarme a dormir, y en la ternura y amor que siento cuando me pierdo en sus preciosos ojos.
Me he buscado en la persona que veo en el espejo ahora, no es la misma que ayer, pero me muero de ganas de conocerle.
Me he buscado entre campos repletos de flores, les he prometido, de nuevo, que nunca dejaré de bailar entre ellos.
Me he buscado en folios en blanco que escribo sin parar.
Me he buscado en el calor de dormir en el pecho de alguien sintiendo que no existía lugar más especial que ese.
Me he buscado en las arrugas del rostro de mi abuela, las curvas más bonitas del mundo las tenía ella.
Me he buscado en nuevos escenarios y suelos que pisar descalza, fantaseando con volver a jugar conmigo misma sobre ellos, dejándoles a todos boquiabiertos.
Me he buscado en todos los dulces con chocolate y en las tartas que cocino cuando la tristeza aprieta.
Me he buscado en las cervezas que son excusa para justificar el brillo de las miradas.
Me he buscado en los lienzos en blanco que llenar de colores, y las hojas de cuadernos que llenaba de corazones cuando me aburría en clase.

Me he buscado, y me sigo buscando, en los sitios más especiales que me fueron enseñando todo lo que se del amor; sigo perdida, los miedos aprietan y la tristeza me exige una sesión de mimos y cuidados.

Estoy cuidándome (o intentándolo) despacito, a paso lento, con buena letra y sin prisas. Acepto esta incomodidad, esta ansiedad desmedida, este dolor, esta tristeza, estas pérdidas... porque sé, aunque sienta que ya no sé nada, que todo se irá transformando en ganancias, aventuras, alegría, ilusión y nuevos sueños y mundos por descubrir.

Hace tiempo les aseguraba a todos los de ahí fuera que yo no era valiente, me equivocaba. 

Sí lo soy, mucho más de lo que creía serlo, es por eso por lo que voy a volver a salir al centro de la pista a bailar como si no existiese el miedo ni el dolor.

Nos vemos pronto ☆

martes, 22 de julio de 2025

Transición


Yo sí te seguiré queriendo cuando todo esto pase, cuando descubras que ya no eres la misma, pero que eso no significa haber perdido las cosas que te gustan de ti; todavía siento que hay un mundo por conocer, y tengo tanto miedo como ganas de descubrirlo... algunos días me encuentro a una niña llorando preguntándome si alguien nos seguirá cuidando y queriendo después de todo esto, respiro hondo intentando, malamente, confiar en el proceso.

- "Yo sí". Sé que esta respuesta no le es suficiente, pero a ambas nos ayuda a dejar de sentirnos solas durante un ratito. 

Se me acumulan los duelos, aunque el más duro y complicado es el que estoy realizando conmigo misma, la persona que fui, la vida que creí que tendría... abrazo con eterno amor a ambas, me emociono con facilidad y relajo mis manos y mi cuerpo soltando todo lo que con miedo y ansiedad agarraba, que se quede con amor y por amor todo lo que deba o desee quedarse. 

Me dijeron de pequeña que si era buena me querrían, que debía ser una niña buena, que sonriendo estaba más guapa, que debía ser cariñosa, dulce, educada, sentarme como una señorita, hablar bien, ni poco ni demasiado para no cansar al resto, expresar el enfado sin gritar y sin dejar de sonreír en ningún momento... ¿cómo cojones se hace eso?, perdonar a todos los que me hiriesen porque eso mostraría el gran corazón que tengo, cuidar de todos siempre, pensar en el otro antes que en mí, y pedir perdón cuando me centrase demasiado en mí, cuando hiciese demasiado ruido o cuando incumpliese cualquiera de las normas de la infinidad que existían en torno al concepto de mujer.

Darme la oportunidad de cuestionarme absolutamente todo mi ser está siendo uno de los viajes más vertiginosos, pero a la vez más emocionantes, de los que llevo. Tengo mucho miedo y también cajas llenas de tristeza y nostalgia, algunos días me esfuerzo por intentar volver a tener todo como antes, siempre acabo llorando al descubrir que eso es imposible. Otros, veo el vaso medio lleno, y abro corazón y entrañas a nuevas personas que parecen, por alguna extraña razón, querer quedarse aquí más tiempo del que creí que lo harían, también acabo llorando casi siempre, pero durante unos minutos siento como haber encontrado un refugio con agua en mitad del desierto y eso me hace también sonreír.

Respiro hondo, me corto el pelo en casa con las tijeras de la cocina para tener una excusa para ir a mi peluquero pidiéndole algo que me haga sentir más yo, me lavo la cara, me pongo mi rimel y me hago el eyeliner de colores.

No soy una persona vengativa, nunca lo he sido ni lo seré, pero no haber dejado de escribir y seguir queriendo avanzar y descubrir(me) será mi mejor y mayor venganza.

Ahora me toca a mí; destrozar tantas normas como pueda, jugar con el miedo, salir a bailar, y fantasear con seguir siendo querida y cuidada por más personas que la niña de aquí dentro cuando todo vaya cogiendo forma de nuevo.





domingo, 20 de julio de 2025

Noche de triunfos


Me gusta esto que siento, me gusta sentir tanto en los ratitos en que los miedos no están mirando, me gusta sentir como la vida explota en mi interior y como, cuando más pequeñita me siento, cuando creo haber perdido ya la partida, aparece en mí cierta valentía escondida que me hace volver a lanzarme sin miedo a las alturas. 
Te pediría un millón de veces más que bailaras a mi lado, que esta noche estás tan guapa que es imposible no perderse en tu mirada un ratito, y que sé que esto no es buena idea, pero me encanta sentirlo todo tan dentro de mí que hasta sigas estando de cierta manera mágica siempre aquí.
La magia siempre reside en los instantes más fugaces, en los más recónditos escondrijos de la cotidianidad... la encuentras en las miradas que son "casa", en las arrugas preciosas de rostros ilusionados o felices, en las manos que sostienen, acarician y cuidan sin necesidad de agarrar, en los bailes a solas, y también en los que son frente a alguien especial.
Hacía tiempo que no bailaba así, que no me sentía así; me siento cuidada, sostenida, sexy, deseada, amada y llena de colores mientras bailo; cierro los ojos para ver bien lo importante, cruzo los dedos y le suplico a cualquier dios que esto no sea un sueño.
Sé que ahí fuera aún queda mucho por curar, trabajar y sanar... pero aquí dentro siento que soy una persona nueva a la que me muero de ganas por conocer, a veces sigo echando de menos a quien fui tiempo atrás, pero cada vez soy más capaz de ver a esa versión pasada desde el amor y el agradecimiento por haberme cuidado tanto, no siempre escogió las mejores formas, pero todos sus pasos y decisiones siempre estuvieron encaminados a amarse o amar a otros y esto me hace sentir bien, creer tanto en el amor y haber sido suficientemente valientes como para ser hoy capaces de ir mirándo(nos) y descubriéndo(nos) de nuevo delante del espejo.
Los miedos siguen muy cerquita de nosotras, pero esta noche y durante estos bailes sólo me pierdo en miradas brillantes y preciosas mientras me abrazan o me observan con admiración y amor bailar sola como si nunca nadie ni nada nos hubiese herido.
Toda esta noche es importante, todos estos pasos son valiosos.

Confía, confía, confía...

Ojalá sea verdad eso de que hay sillas esperándote en mesas que aún ni conocemos.

Tengo amigas tan especiales que me emociona perderme en sus miradas y sentir que nunca fui una persona tan complicada como creía. 



jueves, 17 de julio de 2025

Ruido ensordecedor


Como una granada ensordecedora explotando en mitad de un completo silencio; ahí estaba, tu mirada nítida, formada por esos dos ojos color chocolate en los que tiempo atrás me gustaba perderme a distancia viendo como brillaban, son tan bonitos que siempre me era imposible no sonreír, mientras intentaba no dejar de mirar al suelo para que nadie me descubriera al hacerlo.
Pero esta vez era distinta, permanecí unos segundos solamente en ellos sabiendo que no era una buena idea, pero queriendo encontrar una última vez ese abrazo de despedida.
Algo aquí dentro se rompió un poquito más, es como si llevara por dentro unos puntos recién cosidos y acabara de respirar, la piel se tensa, siento un dolor punzante, y unas incontrolables ganas de llorar invaden mi mirada que ya acaba de soltarte, de nuevo.
"Ni se te ocurra llorar", "fría", "fría", "fría"... me repito continuamente mientras una lágrima acaba de deslizarse por mi mejilla. ¿Cómo cojones se supone que debo hacerlo si yo lo que quiero es ir a abrazarte una última vez?. Y es que me revienta la situación y el momento, porque mientras me alejo de ti, alguien aquí dentro no deja de gritar que no quiere irse, que quiere solo un ratito más... eres de ese tipo de personas que da igual el tiempo que pase, siempre querré quedarme cinco minutos más.

Me dicen mis amigas que este momento es el más doloroso, que luego ya va mejor, que es cuestión de acostumbrarse a la ausencia, yo sigo con la mirada fija en el suelo porque sé que si vuelvo a mirarte me pondré a llorar y me duele, joder que si duele, respiro como si estuviera bajo el agua y me quedara poco oxígeno.

Sácame de aquí, esto está a punto de saltar por las aires. 

Salgo caminando a ninguna parte por esa calle abarrotada de gente, el ruido de la misma regresa, pero sigo escuchando mi ritmo cardíaco acelerado, es como si el tiempo se hubiese detenido y ahora estuviera yendo más rápido de lo que recordaba. Mi amiga me coge de la mano y me la acaricia con ternura recordándome que ella sigue a mi lado. 

Juego con la tentación de darme la vuelta fantaseando con volver a coincidir con tu mirada, aún sabiendo que es una pésima idea, pero no sabes lo que me gustaría poder hacerlo una última vez como el día que te conocí, menudo brillo más bonito tenías. 

"No te des la vuelta", "no te des la vuelta", "no te des la vuelta"; consigo no hacerlo, pero algo aquí dentro vuelve a romperse un poquito más. Haz que deje de doler, me pide una niña asustada, no sé qué responderle, pero mis amigas me abrazan en silencio y eso me hace sentir algo mejor.

¿Qué acaba de pasar?

Te echo de menos, pero supongo que esto también pasará. 


miércoles, 2 de julio de 2025

Declaración de intenciones


Ahora mismo no estoy bien.
Ahora mismo no puedo con todo.
Ahora mismo me siento muy sola y triste.
Ahora mismo me siento perdida.
Ahora mismo me siento algo apagada
Y muy muy agotada.

Ahora mismo tengo miedo.
Ahora mismo mis miedos me controlan.
Ahora mismo mis inseguridades se hacen grandes.
Ahora mismo veo todo con un filtro blanco y negro.
Ahora mismo lloro más tiempo de lo que río.
Y me duele, me duelo en mitad de un duelo eterno.

Ahora mismo me cuesta tener energía.
Ahora mismo no duermo bien.
Ahora mismo no como bien.
Ahora mismo estoy en plena transición.
Ahora mismo me emociona cada muestra de amor.
Mis amigas me dicen "te quiero" y yo lloro porque me cuesta sentir que lo merezca.

Pero que ahora mismo esté así no significa que siempre vaya a estar así, esto también pasará y, aunque los miedos me dificulten tener una visión positiva acerca de muchos aspectos del futuro, me agarro a cierta esperanza o fuerza interna como mi faro en mitad de la oscuridad.
Lo único bueno de toda esta movida es que mi niña interna la he vuelto a sentir cerca de mí, me cuesta encontrar palabras de consuelo; intento decirle de manera convincente que todo irá bien, que ahí fuera encontraremos nuevos espacios y personas que nos querrán y cuidarán como nunca, pero que por favor no se olvide de quien lo está haciendo ya, que esta soledad molesta grita y miente mucho.



Ahora mismo mis miedos rugen.
Pero les demostraré que podré, como ya hice antes.

Ahora mismo mis inseguridades crecen.
Pero volveré a sentirme dragón, diva y reina.

Ahora mismo me siento sola.
Pero volveré del todo conmigo.

Ahora mismo siento que fuera no hay nadie.
Pero descubriré nuevos refugios y hogares.

Ahora mismo me odio por soltar.
Pero me agradeceré el haberlo hecho mañana.

Ahora mismo me siento rara.
Mañana volveré a sentirme especial.

Ahora mismo vuelvo a mi habitual segundo plano.
Pero volveré al centro, a ser la protagonista.

Ahora mismo cohibo mi rabia. 
Pero la usaré para volver al arte, o que él vuelva a mí.

Ahora mismo no puedo.
Pero te aseguro que podré.
Pero, esta vez, no me obligaré a poder sola.

Escucho ruido blanco al otro lado del teléfono...

¿Hay alguien ahí?



sábado, 28 de junio de 2025

Manchas, rayas y la ternura por todas partes

Ojos preciosos, bigotes elegantes, una nariz rosita y siempre humeda, y cuatro patitas estirándose lentamente cuando cogen confianza, la ternura vive aquí, en el interior de cada una de ellas, y se muestra hacia fuera de infinidad de formas distintas... como me gusta pasarme horas a su lado, me hacen olvidar un rato todo lo de ahí fuera y, la verdad, últimamente lo necesito bastante.
No hace falta hacer nada especial, ellas con su presencia lo llenan todo de luz y amor... dormir la siesta abrazadas, las noches junto a ellas, son de dormir poco, pero no me importa, porque bailar a oscuras con ellas en mis brazos, piel con piel, corazón con corazón, compensa cualquier cansancio del día siguiente. Algunos de nuestros bailes ya me los llevo aquí dentro guardados.
Si el mundo fuera un lugar justo, ellas se merecerían todos los mimos del mundo, sus golosinas preferidas y que cada una de sus siete vidas sea especial y llena de ternura y amor; el mundo no es siempre un lugar justo, pero al menos tengo el consuelo de que sus compañeros de piso sabrán cuidarles como merecen, ya lo hacen día a día...
Que suerte, y menudo regalazo, pasar estos días a vuestro lado y dejarme empapar por esta ternura y calor. Es curioso, porque aún estando sola no me he sentido sola, hace tiempo que la soledad me acompaña siempre, pero estos días se ha quedado fuera. 
En nada vuelta a la rutina, al caos, al ruido... ahí fuera hay mucho que ir gestionando y trabajando, pero aquí dentro me siento algo más ligera, como en el interior de una esfera en la que no puede entrar nada malo ni feo. 
Os quiero mucho, y me encanta observaros de cerquita, que suerte coincidir con vosotras, ojalá no tener nunca que despedirnos ni veros por última vez, pero me quedo tranquila al conocer las manos que os cuidan, quieren y miman cada día, estáis con los mejores. 
Os quiero mucho preciosas. 

lunes, 23 de junio de 2025

Entre bambalinas


Una de las cosas que más me gusta del teatro es todo lo que ocurre fuera de la mirada del público, ahí reside la verdadera magia y espíritu del teatro. 
Me encantaba hacer sobre el escenario lo que me diera la gana, jugar sin parar, soñar con los ojos abiertos y sentirlo todo bien adentro, es una sensación alucinante de la que jamás me cansaré.
Pero, el secreto de todo lo que soy capaz de hacer sobre el escenario reside en los laterales de este, entre bambalinas. 
En ellas, siempre estaban atentos el resto de actores y actrices; sus sonrisas, miradas de amor y confianza son las que me sostenían para que yo en escena me permitiera sentir y jugar tanto como pudiera. 
En la vida, me pasa algo parecido, necesito ver entre bambalinas a quienes me sigan acompañando y queriendo sin importar si las cosas fuera me salen bien o mal.
Me gusta sentirlo todo bien adentro y jugar ahí fuera a ser cada día alguien distinto, pero siento que solo soy capaz si en los laterales hay personas y miradas que me acompañen, me cuiden y me quieran hasta cuando todo ahí fuera salgan lS cosas mal.
Me gusta jugar en el escenario y fuera de él, pero solo sé hacerlo si hay personas entre bambalinas que den sentido y valor  a todo lo que ocurra en escena, y que sigan ahí cuando los focos ya se hayan apagado.

Esa es la verdadera magia y regalo de todo esto.

domingo, 15 de junio de 2025

Distancias que se esfuman, sonrisas que (re)conectan


Estamos a un montón de kilómetros de distancia, pero también a una sonrisa de volver a sentirnos a centímetros y en casa. Un clic es suficiente para sentirnos más cerca, y hablar ilusionadas de todos esos abrazos y aventuras que tanto hablamos en cada videollamada.
Aquí las cosas han cambiado demasiado, por dentro y por fuera, pero me resulta paradójico el sentir que tú ya lo sabes porque, de algún modo, una parte especial de ti sigue aquí durante todo el año, acompañándome y animándome a atreverme siempre a dar ese paso hacia delante cuando los miedos parecen más grandes y feroces de lo que son en realidad.
Ni te imaginas las ganas que tenemos de abrazarte, cuidarte y quererte de cerquita sin parar, desde que te fuiste los veranos pasaron a ser aún más especiales de lo que ya eran por saber que en cada uno de ellos tú vuelves a casa, con nosotras.
Me siento feliz cuando pienso en ti y en nuestra relación, porque sin saber exactamente cómo lo hemos hecho, logramos seguir estando cerca la una de la otra sin importar kilómetros ni tiempos. Poder seguir aquí, la una para la otra, y sentir que todo es tan real y natural me hace fantasear con la idea de que tal vez, a veces, sí se me da bien esto de las relaciones interpersonales.
Sentimos ya la cuenta atrás, es imposible no sonreír al imaginarte en la zona de llegadas del aeropuerto con tu cansancio acumulado, pero también con tus ganas de decir "sí" a todo mientras sea juntas. 
Probablemente, como cada año, el verano pase demasiado rápido y el tiempo a tu lado se sienta demasiado escaso, pero no importa, porque también habrá instantes en los que parecerá que todo sigue exactamente igual, y en los que parecerá que todo se ha detenido para regalarnos esos cinco minutos más que siempre me faltan a la hora de despedirnos.
No has llegado y ya te sentimos aquí, a la izquierda de nuestro pecho, pero sé que esto no es porque estés a punto de llegar, sino porque en realidad nunca te fuiste del todo. 
Es lo que pasa con las personas a las que quieres mucho y de verdad, que una vez que entran ya es imposible que se vayan del todo.
Jamás me acostumbraré del todo a todos estos kilómetros de distancia, que ganas de eliminarlos de nuevo.
Nos morimos de ganas de tenerte ya aquí.
No tardes, o no mucho. 

viernes, 13 de junio de 2025

La casa de la abuela, la casa Campoamor y las casas más ricas de la ciudad

Hace años, demasiados, mis padres y yo íbamos cada verano y cada Navidad a Galicia para juntarnos alrededor de esa gran mesa llena de marisco y celebrar juntos las fiestas. 
Salvo mis padres y yo, el resto de mi familia es toda de Galicia.
Esto hacía que el día en que salíamos de Madrid a Galicia en coche toda mi familia estaba pendiente de por dónde íbamos y cuánto tiempo nos quedaba por llegar. Mis primas, impacientes porque llegase, me hacían videollamadas o me pasaban fotos de la comida que la abuela estaba preparando, mi abuela nunca dejaba a nadie sentarse en la mesa ni empezar a comer hasta que no llegásemos.
Echo de menos algo parecido con esto; que alguien esté pendiente de si me queda mucho para llegar a casa, que me pregunten si he comido y que me digan que no han empezado a ver la película porque quieren que llegue yo antes, echo de menos sentir que pertenezco a alguna casa, me gustaría ir formando mi propia familia, una en la que haya personas que me amen y que me tapen si me quedo dormida en el sofá, echo de menos sentirme cuidada, aunque nunca lo consiga poner demasiado sencillo.
No quiero promesas en el aire ni que me deseen que todo me vaya muy bien, afirmando que me lo merezco más que nadie, quiero que alguien tenga ganas de quedarse aquí de manera indefinida y construir esa casa en la que no haga falta estar ni bien ni calzado. 
A veces vuelvo a pensar en la posibilidad de que yo no sirva o no valga para esto, para esos cuidados, ese amor y esa familia... me asusta pensarlo, intento creer que no es así, pero me gustaría sentirme más acompañada, y que alguien me pidiera que le acompañase al médico a por unos resultados importantes, que le acompañara a hacer la compra o que fuera haciendo la cena porque estoy llegando.
Mierda de tristeza.

lunes, 9 de junio de 2025

Viaje a las estrellas de ida y vuelta

No me arrepiento de nada; es más, me atrevería a decir(te) que siento cierta alegría y liberación propia de haber salido de esta habitación, en la que te esperaba para hablarte de mí, y enseñarte todos mis hobbies y mis cajas de colores, me hubiera encantado hacerlo, pero las cosas no siempre nos salen como hubiéramos querido, y yo soy la primera que vi el muro y decidí acelerar, fantaseando con atravesarlo como por arte de magia. 

Una niña pequeña que te observaba con cariño me pregunta llorando que qué ha hecho mal o que si lograremos hacer nuevas amistades en este nuevo mundo, le beso la frente intentando esconder bajo la cama dolor y tristeza, le digo que lo hemos hecho muy bien, y que hacerlo bien no siempre es sinónimo de que salga bien, pero que no piense en que es complicada, que no lo es tanto como parece si se tiene el tiempo y la energía suficientes para descubrirla. 

Me tumbo en la cama, me rompo a llorar y de mis entrañas sale un "no quiero irme todavía, quiero esperar un ratito más", pero el dragón de mi castillo me contrasta diciéndome que eso ya lo ha escuchado antes; entonces respiro, descubro que lo hago un poco mejor, un poco más que estas últimas semanas, sonrío sin dejar de sentir este dolor, porque algo me dice que lo he hecho bien o, al menos, lo mejor que podía. 

Sigo teniendo mucho miedo a todo lo que descubro dentro de mí y a mi alrededor, pero también he vuelto a encontrarme con una niña preciosa, me ha hecho pintarme de nuevo la cara de colores, estamos juntas de nuevo, y esto me da mucha confianza y esperanza al mirar al futuro. Aunque, también me gustaría conocer a alguna persona más allá de grandes fiestas de superficialidades y artificios grandilocuentes e innecesarios. 

Me gustaría en este nuevo mundo conocer a personas que me ayuden a buscar mi móvil si se me pierde en la fiesta, que me pregunten por los resultados del médico, que me propongan unas cervezas a la salida del trabajo y que me tapen con una manta si me quedo dormida en el sofá, últimamente me paso más tiempo fantaseando con un abrazo o un beso en la frente que con un polvo, ando más sensible de lo normal.

Se acerca el verano y, con ello, varias amigas importantes volverán a llenarme de mimos y cuidados, no se hacen ni la menor idea de lo que les echo de menos; he decidido que en verano seguiré volviendo a sacar a esa niña preciosa a bailar, hacía tiempo que no lo hacíamos, pero lo estamos volviendo a hacer y estoy feliz de verla sonreír al hacerlo. Baila, abraza, besa, habla y ama como si nunca nadie le hubiese hecho daño, es una de las cosas que más admiro de ella, ojalá nunca pierda esa capacidad de transformar dolor y tristeza en colores y emociones preciosas.

Lo siento, siento muchísimas cosas aquí dentro, no todas agradables, pero las siento haciéndome sentir viva, demostrándome que lo estoy, que sigo respirando hondo antes de salir de nuevo a bailar sin parar. 

He salido de esa habitación en la que te esperaba; fuera hace algo de frío y un montón de monstruos me gritan cosas horribles, pero fuera también empiezo a visualizar campos enteros de flores preciosas y, aunque me gustaría sentir a más personas bailando conmigo en el día a día, he vuelto a mis bailes, y eso es buena señal.

Sigo respirando, me rompo y me (re)construyo de nuevo mientras sonrío frente a la chica del espejo. 

Le pronuncio un "te quiero", se emociona al escucharlo y pronuncia un "te echaba de menos".

Quiero pensar y confiar que algo aquí dentro y fuera va mejor de lo que parece. 

No me arrepiento de nada porque he podido columpiarme desde tu sonrisa y ver unas vistas preciosas, volvería a hacerlo sin dudarlo, aún sabiendo que todo termina así, solo por soñar un rato más con que puedo llegar hasta las estrellas. 

No quiero dejar nunca de creer que puedo lograrlo. 


jueves, 5 de junio de 2025

Mi gato quiere matarme

 Mi gato quiere matarme; voy por la séptima vida y yo sigo entregando corazón y entrañas a manos expertas en agarrar, pero no en acariciar.

Mi gato quiere matarme cada vez que por la noche decido hablarle a la luna de ti, en vez de dormir y abandonar este barco en el primer bote.

Mi gato quiere matarme cada vez que lleno mi cabeza de fantasías y planes de futuro, en vez de su cuenco con pienso.

Mi gato quiere matarme cada vez que vuelvo a escribir(te) cartas de amor que nunca leerás, en vez de aceptar que jamás te interesó demasiado lo que escribiera o dejara de escribir.

Mi gato quiere matarme cada vez que bailo en el comedor nuestras canciones mientras lloro, siempre intenta con sus maullidos consolarme.

Mi gato quiere matarme porque esta es mi última vida, mi última oportunidad de salir sin demasiados daños. Y yo sigo aquí, esperando esa despedida o ese regreso por tu parte, sé que no lo habrá.

Mi gato quiere matarme porque piensa que soy una insensata, y porque prefiere ser él quien con sus arañazos me mate, en vez de que sea la incertidumbre la que poco a poco me vaya rompiendo.

Yo desapareceré, no te negaré que no haya fantaseado con que aparezcas cuando esté a punto de irme, sé que no lo harás. Pero, cuando lo haga, aquí dentro quedará un corazón que amó, que se rompió y que, cuando vio el final de la carretera, aceleró creyendo que el amor le salvaría, marcarme un "Telma y Louise" en toda regla, si me voy que sea a lo grande.

Para la mayoría seré recordada como esa irracional solitaria asesinada por su gato, para ti se que seré esa oportunidad de saborear la vida que nunca te atreviste a probar.

P.D: No le des más comida al gato, ya comió de sobra. Ah!, riega las plantas, intenta que ellas no se te mueran también.