lunes, 9 de junio de 2025

Viaje a las estrellas de ida y vuelta

No me arrepiento de nada; es más, me atrevería a decir(te) que siento cierta alegría y liberación propia de haber salido de esta habitación, en la que te esperaba para hablarte de mí, y enseñarte todos mis hobbies y mis cajas de colores, me hubiera encantado hacerlo, pero las cosas no siempre nos salen como hubiéramos querido, y yo soy la primera que vi el muro y decidí acelerar, fantaseando con atravesarlo como por arte de magia. 

Una niña pequeña que te observaba con cariño me pregunta llorando que qué ha hecho mal o que si lograremos hacer nuevas amistades en este nuevo mundo, le beso la frente intentando esconder bajo la cama dolor y tristeza, le digo que lo hemos hecho muy bien, y que hacerlo bien no siempre es sinónimo de que salga bien, pero que no piense en que es complicada, que no lo es tanto como parece si se tiene el tiempo y la energía suficientes para descubrirla. 

Me tumbo en la cama, me rompo a llorar y de mis entrañas sale un "no quiero irme todavía, quiero esperar un ratito más", pero el dragón de mi castillo me contrasta diciéndome que eso ya lo ha escuchado antes; entonces respiro, descubro que lo hago un poco mejor, un poco más que estas últimas semanas, sonrío sin dejar de sentir este dolor, porque algo me dice que lo he hecho bien o, al menos, lo mejor que podía. 

Sigo teniendo mucho miedo a todo lo que descubro dentro de mí y a mi alrededor, pero también he vuelto a encontrarme con una niña preciosa, me ha hecho pintarme de nuevo la cara de colores, estamos juntas de nuevo, y esto me da mucha confianza y esperanza al mirar al futuro. Aunque, también me gustaría conocer a alguna persona más allá de grandes fiestas de superficialidades y artificios grandilocuentes e innecesarios. 

Me gustaría en este nuevo mundo conocer a personas que me ayuden a buscar mi móvil si se me pierde en la fiesta, que me pregunten por los resultados del médico, que me propongan unas cervezas a la salida del trabajo y que me tapen con una manta si me quedo dormida en el sofá, últimamente me paso más tiempo fantaseando con un abrazo o un beso en la frente que con un polvo, ando más sensible de lo normal.

Se acerca el verano y, con ello, varias amigas importantes volverán a llenarme de mimos y cuidados, no se hacen ni la menor idea de lo que les echo de menos; he decidido que en verano seguiré volviendo a sacar a esa niña preciosa a bailar, hacía tiempo que no lo hacíamos, pero lo estamos volviendo a hacer y estoy feliz de verla sonreír al hacerlo. Baila, abraza, besa, habla y ama como si nunca nadie le hubiese hecho daño, es una de las cosas que más admiro de ella, ojalá nunca pierda esa capacidad de transformar dolor y tristeza en colores y emociones preciosas.

Lo siento, siento muchísimas cosas aquí dentro, no todas agradables, pero las siento haciéndome sentir viva, demostrándome que lo estoy, que sigo respirando hondo antes de salir de nuevo a bailar sin parar. 

He salido de esa habitación en la que te esperaba; fuera hace algo de frío y un montón de monstruos me gritan cosas horribles, pero fuera también empiezo a visualizar campos enteros de flores preciosas y, aunque me gustaría sentir a más personas bailando conmigo en el día a día, he vuelto a mis bailes, y eso es buena señal.

Sigo respirando, me rompo y me (re)construyo de nuevo mientras sonrío frente a la chica del espejo. 

Le pronuncio un "te quiero", se emociona al escucharlo y pronuncia un "te echaba de menos".

Quiero pensar y confiar que algo aquí dentro y fuera va mejor de lo que parece. 

No me arrepiento de nada porque he podido columpiarme desde tu sonrisa y ver unas vistas preciosas, volvería a hacerlo sin dudarlo, aún sabiendo que todo termina así, solo por soñar un rato más con que puedo llegar hasta las estrellas. 

No quiero dejar nunca de creer que puedo lograrlo. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario