Estamos a un montón de kilómetros de distancia, pero también a una sonrisa de volver a sentirnos a centímetros y en casa. Un clic es suficiente para sentirnos más cerca, y hablar ilusionadas de todos esos abrazos y aventuras que tanto hablamos en cada videollamada.
Aquí las cosas han cambiado demasiado, por dentro y por fuera, pero me resulta paradójico el sentir que tú ya lo sabes porque, de algún modo, una parte especial de ti sigue aquí durante todo el año, acompañándome y animándome a atreverme siempre a dar ese paso hacia delante cuando los miedos parecen más grandes y feroces de lo que son en realidad.
Ni te imaginas las ganas que tenemos de abrazarte, cuidarte y quererte de cerquita sin parar, desde que te fuiste los veranos pasaron a ser aún más especiales de lo que ya eran por saber que en cada uno de ellos tú vuelves a casa, con nosotras.
Me siento feliz cuando pienso en ti y en nuestra relación, porque sin saber exactamente cómo lo hemos hecho, logramos seguir estando cerca la una de la otra sin importar kilómetros ni tiempos. Poder seguir aquí, la una para la otra, y sentir que todo es tan real y natural me hace fantasear con la idea de que tal vez, a veces, sí se me da bien esto de las relaciones interpersonales.
Sentimos ya la cuenta atrás, es imposible no sonreír al imaginarte en la zona de llegadas del aeropuerto con tu cansancio acumulado, pero también con tus ganas de decir "sí" a todo mientras sea juntas.
Probablemente, como cada año, el verano pase demasiado rápido y el tiempo a tu lado se sienta demasiado escaso, pero no importa, porque también habrá instantes en los que parecerá que todo sigue exactamente igual, y en los que parecerá que todo se ha detenido para regalarnos esos cinco minutos más que siempre me faltan a la hora de despedirnos.
No has llegado y ya te sentimos aquí, a la izquierda de nuestro pecho, pero sé que esto no es porque estés a punto de llegar, sino porque en realidad nunca te fuiste del todo.
Es lo que pasa con las personas a las que quieres mucho y de verdad, que una vez que entran ya es imposible que se vayan del todo.
Jamás me acostumbraré del todo a todos estos kilómetros de distancia, que ganas de eliminarlos de nuevo.
Nos morimos de ganas de tenerte ya aquí.
No tardes, o no mucho.
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