Como una granada ensordecedora explotando en mitad de un completo silencio; ahí estaba, tu mirada nítida, formada por esos dos ojos color chocolate en los que tiempo atrás me gustaba perderme a distancia viendo como brillaban, son tan bonitos que siempre me era imposible no sonreír, mientras intentaba no dejar de mirar al suelo para que nadie me descubriera al hacerlo.
Pero esta vez era distinta, permanecí unos segundos solamente en ellos sabiendo que no era una buena idea, pero queriendo encontrar una última vez ese abrazo de despedida.
Algo aquí dentro se rompió un poquito más, es como si llevara por dentro unos puntos recién cosidos y acabara de respirar, la piel se tensa, siento un dolor punzante, y unas incontrolables ganas de llorar invaden mi mirada que ya acaba de soltarte, de nuevo.
"Ni se te ocurra llorar", "fría", "fría", "fría"... me repito continuamente mientras una lágrima acaba de deslizarse por mi mejilla. ¿Cómo cojones se supone que debo hacerlo si yo lo que quiero es ir a abrazarte una última vez?. Y es que me revienta la situación y el momento, porque mientras me alejo de ti, alguien aquí dentro no deja de gritar que no quiere irse, que quiere solo un ratito más... eres de ese tipo de personas que da igual el tiempo que pase, siempre querré quedarme cinco minutos más.
Me dicen mis amigas que este momento es el más doloroso, que luego ya va mejor, que es cuestión de acostumbrarse a la ausencia, yo sigo con la mirada fija en el suelo porque sé que si vuelvo a mirarte me pondré a llorar y me duele, joder que si duele, respiro como si estuviera bajo el agua y me quedara poco oxígeno.
Sácame de aquí, esto está a punto de saltar por las aires.
Salgo caminando a ninguna parte por esa calle abarrotada de gente, el ruido de la misma regresa, pero sigo escuchando mi ritmo cardíaco acelerado, es como si el tiempo se hubiese detenido y ahora estuviera yendo más rápido de lo que recordaba. Mi amiga me coge de la mano y me la acaricia con ternura recordándome que ella sigue a mi lado.
Juego con la tentación de darme la vuelta fantaseando con volver a coincidir con tu mirada, aún sabiendo que es una pésima idea, pero no sabes lo que me gustaría poder hacerlo una última vez como el día que te conocí, menudo brillo más bonito tenías.
"No te des la vuelta", "no te des la vuelta", "no te des la vuelta"; consigo no hacerlo, pero algo aquí dentro vuelve a romperse un poquito más. Haz que deje de doler, me pide una niña asustada, no sé qué responderle, pero mis amigas me abrazan en silencio y eso me hace sentir algo mejor.
¿Qué acaba de pasar?
Te echo de menos, pero supongo que esto también pasará.
No hay comentarios:
Publicar un comentario