Te echo de menos.
Algunas de mis amigas me dicen que no pronuncie estas palabras, que las encierre en mí, que de puertas hacia fuera haga como que estoy bien, que ya eres alguien más que superado, que no te mereces que te eche de menos todo lo que lo estoy haciendo.
Pero, yo no quiero entrar en ese peligroso y dañino juego de ver quien finge mejor, quien tiene el ego más grande, yo quiero poder sacar fuera esto que siento, reconocer(te) que para mí eras especial, y que aún sigo fantaseando con que me pidas que no me vaya, sé que no sucederá.
Y me preocupa y asusta sentir esto sin ni siquiera haber empezado a compartir de nuevo espacios, me asusta imaginarme en los baños llorando cada vez que te vea, como ya ha sucedido, sentir(me) fácil de soltar y olvidar.
Sé que será complicado, te odio en momentos por no haber hecho las cosas mejor, por haberme obligado a salir de una habitación que no quería salir, y me odio por sentir esto que siento.
Pero, no quiero encerrarlo en mí, quiero sentirlo dentro, permitir(me) esta tristeza y dolor, y reconocer que para mí sigues siendo alguien especial a quien me hubiera gustado descubrir más.
Te echo de menos, me dueles muchas más veces y con mucha más intensidad que la que me imaginaba que lo haría; es una sensación extraña, por un lado sé que no debo volver a acercarme a quien, probablemente, nunca quiso esforzarse de más por cuidar(me); pero, por otro lado sigo fantaseando con un último abrazo en el que, probablemente, acabaría llorando pidiéndote que me pidieras que me quede, sé que no sucederá.
Te echo mucho de menos, pero en un tiempo dejaré de hacerlo y ya no dolerás más, espero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario