jueves, 30 de enero de 2025

Un beso redondo


Si me vas a dar un beso debes asegurarte de que no sea el último que me des. 

Si me das un beso lo quiero pasional.
Tierno.
Fugaz.
Dulce.
Real.

Si me das un beso lo quiero de película.
Bajo las sábanas.
Bajo la lluvia.
En tu portal.
En un banco cualquiera y que ya no sea cualquier banco. 
En el rincón de siempre.
En uno aún por descubrir.

Si me das un beso lo quiero sentir entero.
Deseo.
Amor. 
Ternura.
Vergüenza.
Miedo.
Ilusión.

Si me das un beso lo quiero escuchar.
Una balada lenta.
Un Rock&roll.
Una de pop.
Una sin letra.
Unas carcajadas espantado a los miedos.

Si me das un beso lo quiero leer.
Los momentos vividos.
Los que aún nos quedan.
Las cartas por escribir.
Los cuentos e historias por inventar.

Si me das un beso lo quiero oler.
Rastros de esa colonia para momentos especiales.
Velas de incienso.
Comida recién hecha.
Calor de un refugio que se convierte en hogar.

Si me das un beso lo quiero tocar. 
Frío. 
Calor.
Arrugas de un rostro feliz.
Lunares que al unirlos forman una constelación.

Si me das beso no lo quiero de despedida.
Lo quiero cuando llegues.
Cuando me quieras de más.
Cuando sobren distancias.
Cuando tengamos ganas de jugar al escondite.

Corro a darte un beso.
Vuelo a ti fantaseando con que me lo quieras dar.
Nos tocamos y ya estamos en casa.
Por mí y por todas mis versiones anteriores.    
Aquellas que nunca se imaginaban recibirlo.
 Jaque mate. 


Si me vas a dar un beso debes asegurarte que no sea el último.
Si me vas a dar un beso quiero que haya muchos más después. Besarnos tanto que hasta se nos olviden los miedos, reírnos en mitad del beso y escuchar al instante el "corten" porque este sí que ha sido un beso real y de película a la vez.

No me beses si te vas a ir; si te vas, mejor abrázame, que así tardarás un poquito más en irte del todo.

Y ahora ven y bésame, hace tiempo que lo estoy deseando, y ya no me quedan motivos suficientes por los que no dártelo, por los que no dárnoslo.




miércoles, 29 de enero de 2025

Deshacerse de falsas medidas de protección


Lo he intentado, te juro que lo he intentado tanto que hasta mis miedos en algunos momentos han hecho que me pareciese tentadora la opción de pedirte que te vayas, que si no te vas tú ya me encargo yo de no dejarte pasar más, pero no lo he hecho; aún muerta de miedo me he lavado la cara, he acariciado mi rostro, me he echado mi rimel y me he pintado los labios de un rojo cereza que hace que me vea guapísima. 
Luego he sonreído y han sido mis miedos los que han temblado ante mí.
He respirado hondo y les he recordado que no podremos llegar a sentir, vivir y disfrutar cada instante del todo si no soltamos esta coraza de hierro pesada, que aunque sintamos que esta nos protege, nos está haciendo más daño y está generando más distancias que otra cosa. 
Leí en una de las infinitas cuentas de instagram que el amor también es mostrarse desnudo ante el otro, enseñarle tus zonas vulnerables y alguna que otra herida cicatrizando, darle el poder de herirte al conocer estas partes de ti y confiar en que no lo hará.
Bien, pues aquí estoy, no quiero seguir sosteniendo esta coraza, no quiero seguir con esta careta en la que hay una sonrisa siempre dibujada, aunque no siempre me represente, no quiero quedarme callada; como diría una de mis artistas preferidas: no quiero guardar en cajones lo que se merece incendios, no quiero formalidades ni normalidad, ni ausencia de ilusión e intensidad para esconder lo que ocurre por aquí dentro.
Quiero permitirme sentir y que tú (me) descubras (lo que siento), quiero bailes, quiero risas, quiero lágrimas, quiero sonrisas, quiero besos, caricias y "que ganas de volver a verte" al descubierto, quiero verdad, quiero que los miedos nunca me impidan nada, y que si estos me amenazan poder encontrar en tus abrazos la valentía que ves en mí y que a mí aún me cuesta creerme del todo. 
Quiero que estés a mi lado, ni delante ni detrás, no quiero engañarte ni mucho menos mostrarte una habitación ordenada, un rostro maquillado o un silencio formal; cuando minutos antes estaba esa habitación con historias desordenadas por el suelo, ese rostro lleno de lágrimas (a veces de emoción, otras de miedo) y ese silencio roto por esas canciones de siempre que me encanta bailar y sentir bien dentro de mí.
Me gustaría que te quedaras, o mejor dicho, me gustaría que te quisieras quedar mucho más tiempo descubriendo partes de mí, me sigue parecido una fantasía demasiado preciosa como para permitirme el jugar con ella. Pero si estás, quiero enseñarte mi mundo y mis partes sin maquillaje y ni artificios, quiero permitirme sentir(te) un refugio suficientemente seguro como para creer que no te asustarás. 

Quiero, o mejor dicho, me gustaría sentirme merecedora de esos cuidados, esa ternura y ese amor, de ti y de quienes quieran estar, pero esto ya es una movida que intento gestionar con la voz de mi psicóloga de fondo.

Ojalá soltar esta coraza, ojalá se me dieran algo mejor las personas (no se me dan del todo bien las nuevas personas, aunque me digáis lo contrario), ojalá verte pronto, ojalá te quedaras aquí siempre cinco minutos más. 

Ojalá te quieras quedar. 


sábado, 25 de enero de 2025

Todo va bien

 

A veces fantaseo con las mismas cosas que me dan miedo, parece contradictorio, pero lo siento de una manera natural. 

Fantaseo con un beso en la frente, un abrazo de los largos y fuertes, un "me gustas mucho" o un "me gustaría quedarme un rato más contigo", un baile lento, un "avísame cuando llegues a casa", un beso de película, una visita de alguien de fuera aquí dentro; cada vez que ocurre algo de esto siento a mi niña interna emocionándose, a algún que otro miedo mordiéndome asustado, y a una infinidad de luciérnagas llevándome hasta las estrellas, amo muchísimo a mis amigas, no sé muy bien cómo lo hicieron y lo hacen, pero consiguen siempre hacerme sentir más valiente de lo que probablemente sea en realidad, verlas me hace recordar que sí hay muchas cosas que hago bien y que ya no soy esa niña asustada y diminuta encerrada en su habitación por miedo a sentir, que desde hace unos años elegí salir de ahí y permitirme sentirlo todo tanto como pueda, que al final este será mi único legado, lo que sienta y lo que haya hecho sentir a otros. 

Recuerdo que cuando era una niña solía jugar sola en alguno de mis reinos perdidos a ser una princesa, una aventurera, una reina de las ardillas o cualquier cosa con la que ese día hubiera soñado; mi madre, a veces, me pedía que intentase juntarme con otros niños y niñas, pero claro comparaba mis juegos llenos de magia y fantasía con los de ellos y claramente estos últimos salían perdiendo, aún así logré hacerme con tres o cuatro compañeras de aventuras que aún a día de hoy me siguen acompañando, gracias. Otra sensación que arrastré durante años fue la de sentirme siempre algo rara o distinta al resto, nunca conseguía identificar con claridad qué es lo que me hacía sentir así, pero sentía que mi manera de sentir estaba llena de detalles y colores de lo que nunca fueron conscientes el resto. 

Cuando años después empecé terapia inicié también un largo y arduo proceso de reconciliarme y (re)conectar con mi sensibilidad y este siempre será uno de los mayores y mejores regalos que me he hecho, permitirme sentir tanto es uno de mis mayores actos de valentía que intento mantener, pero también es precioso descubrirme siendo vista por una mirada externa y emocionarme al recordar que estoy viva, que soy visible, que existo, que soy real... y no sólo eso, sino que también soy merecedora de amor y cuidados, la niña de aquí dentro suele romperse a llorar cada vez que llega a esta conclusión porque hubo un tiempo que dudaba de todo esto y que deseaba que los monstruos de mi armario me devorasen para dejar de sufrir, estoy tan orgullosa de que se agarrase a la vida y confiase en la misma sin haber demasiadas garantías de éxito, gracias. 

No sé que me pasa, estoy creciendo mucho y muy rápido y estoy descubriendo en mí una valentía que desconocía tener, mis amigas me abrazan fuerte y me prometen que seguirán siempre aquí, yo les lleno la cara de besos y les muestro un poquito más de mí, estoy descubriendo nuevos reinos de mí, nuevos colores, nuevas energías y nuevos instantes llenos de vida y amor. El viento me saca a bailar esa balada que siempre bailaba a solas, el olor de la flores me lleva a un mundo precioso, la lluvia me libera de miedos durante unos minutos y mi interior se transforma en un gran castillo lleno de historias por contar, vivir y sentir. 

Mi psicóloga me repite que está orgullosa de mí, que hace tiempo no era capaz de hacer ni permitirme esto, me rompo varias veces al día con distintas amigas y sus miradas se llenan de amor, ternura, admiración y cariño... no me preocupa hacerlo, aunque me sigue haciendo sentir muy incómoda estos momentos, no me preocupa porque voy bien, porque sé que esto es parte del proceso y porque estoy recogiendo parte de los frutos de esas fantasías que solía tener de pequeña y que jamás creí merecer, me lo merezco, así que abro brazos y corazón, aún con miedo, y respiro hondo para recibirlo. 

Últimamente, en mi modo sensiblona y DramaQueen pienso algunos días en mis abuelos maternos, a veces les echo de menos, pero sé que siguen muy cerquita de mí, mi abuelo fue de mis primeros maestros en temas del corazón, nunca nos llegamos a decir demasiado grandes palabras de afecto, pero su sonrisa era suficiente para sentirlo.

Quiero seguir siendo valiente, o intentarlo, quiero seguir sintiendo tanto como siento, pese la energía y gestión emocional que esto me supone, quiero seguir avanzando pasito a pasito y que cuando todo se desmorone o los miedos me hagan daño sean unos brazos los que me sostengan y me confiesen que voy bien, tal vez no sigo el mismo ritmo que el resto, tal vez sí seamos una niña algo rara, pero por favor, quédate a mi lado un ratito más, me muero de ganas de seguir sintiéndome merecedora de toda esta vida que sostengo entre mis manos.

Respira hondo, prometo que todo irá bien y sino, te prometo que sabremos seguir respirando.

P.D: Te quiero 

martes, 21 de enero de 2025

Abrazar(me), abrazar(te)


Me gusta que me abraces, mucho y fuerte, me gusta que tus abrazos sean un lugar en el que refugiarse del mundo, externo o interno, cuando este se pone feo o duro, me gusta conocer a las personas a través de su forma de abrazar, es de las pocas formas en las que siento que no soy torpe ni miedosa, es de las formas en las que siento los corazones más cerca. Y, tal vez por ello y por lo que me hacen sentir, me encanten los abrazos. 
Abrazar y dejarme abrazar, siempre será uno de mis lugares favoritos, siento tanto aquí dentro que hasta parece que el tiempo ahí fuera se ha detenido.
Estamos a un abrazo de distancia, y yo solo fantaseo sin parar con romper distancias y dejarme abrazar, acercarme a ti, jugar a eso de ser valientes durante un ratito solamente y columpiarme desde tu sonrisa a tu mirada sintiendo que acabo de llegar a las estrellas al ver, en tus ojos, ganas de tenernos un poquito más cerca, como me gustaría poder abrazarte ahora.
Si las cosas se ponen feas, si las cosas se ponen complicadas, si consigues algo que te hace una ilusión especial, si estás llegando o te estás yendo, si todo se desmorona; nunca nunca te olvides del abrazo, ojalá que nunca se trate del último, ojalá que siempre nos quede un abrazo pendiente.
Me gusta refugiarme en los abrazos de quienes no quieren soltarme, me hace sentir querida, especial, cuidada y a salvo de cualquier mal.
Me gusta que me abraces y me gustaría que lo hicieras más, me gusta este lenguaje del amor y me gusta escuchar a tu corazón cerquita del mío, me gusta lo que siento cada vez que te abrazo y por eso me encantaría que siempre nos pudiera quedar un abrazo pendiente. 

domingo, 19 de enero de 2025

Ronda perdida


A veces se me olvida hasta respirar cuando me mira, tiene en sus ojos un noseque que hace que el mundo, el de ahí fuera y el de dentro, se detengan unos segundos permitiéndome coger aire de nuevo. Es una sensación parecida a la de lanzarse al vacío, acojona muchísimo, pero también me genera ciertas ganas de volver a sentirlo. 
A veces, le veo sonreír sutilmente y yo siento una explosión de sensaciones en mi interior que me hacen imposible no sonreír a la vez que mis mejillas enrojecen.
Me da rabia, eso es una de las cosas que siento ahora, una rabia que me quema por dentro y que no me hace más que llorar sin parar; los miedos juegan conmigo como si fuera su títere, me impiden disfrutar gran parte de momentos del todo o permanecer realmente en el presente, me pellizcan zonas sensibles de mí y luego me dejan desnuda frente a la realidad como si disfrutaran del caos que acaban de generar aquí dentro, me gritan con aires paternalistas que esto no es lo mío, que qué estoy haciendo, que antes o después acabaré metiendo la pata en algo...
Tal niña pequeña con su madre, les pido cinco minutos más de libertad, que les prometo que luego haré todo lo que me pidan, pero, pasan cinco minutos y yo quiero otros cinco más, lo que genera aún más rabia en mis miedos al desobedecerles y no escapar, ya no. 
Pero esto tiene consecuencias como una infinidad de pensamientos destructivos y un ruido ensordecedor que apenas me permite escuchar nada más, y entonces me resulta imposible no romperme al llorar al ver tanta ternura a mi alrededor y no ser capaz de sentirla del todo por este puñado de miedos. 
Tan sólo quiero cinco minutos más de libertad, o mejor, dejarme sola un día entero y prometo por la noche contaros historias preciosas en las que todo sale bien, aunque os cueste creerlo.
Estoy física y mentalmente agotada, hoy habéis golpeado fuerte y me habéis hecho algo de daño, mi psicóloga me sonríe con ternura y me ayuda a confiar en el proceso, hoy me ha sido complicado hasta respirar con normalidad. 
A veces me siento una estafadora, mis amigas y mi psicóloga me repiten varias veces la palabra "valiente" hablando de mí, no estoy segura de si es valentía o temor a volver a sentirme encerrada en esa habitación que, aunque es refugio siempre que lo necesito, también me impide ver los preciosos reinos de ahí fuera. 
Ojalá poder apagar mi mente durante un rato; un día, un día de libertad me bastaría para recabar pruebas suficientes para demostrarles a mis miedos que no hay tanto que temer.
Me mira de una forma especial, sonríe sutilmente, tiene una sonrisa preciosa, y aquí dentro se detiene todo durante unos segundos mientras salta todo por los aires, ojalá que estos últimos cinco minutos no terminasen jamás, me gusta verle sonreír y eso no hay miedo que me impida disfrutarlo.




viernes, 3 de enero de 2025

Viaje a nuevos reinos por descubrir

Me siento desde hace unos meses en plena metamorfosis, está siendo un proceso bonito, pero en ocasiones también aterrador y complicado, los miedos me pisan los talones para que me quede quieta, pero yo sigo deshaciéndome de capas y caretas fantaseando con como seré y cuáles serán los colores de mis alas.
Siempre he tenido miedo a las alturas, pero también tengo curiosidad en averiguar sobre mis propias carnes como se sentía el volar, el sentir sin armaduras, siento tantas cosas aquí dentro... cierta culpabilidad confusa me intenta hacer creer que hay algo malo en esto, que acabaré haciendo daño sin querer o que no puedo seguir por aquí, pero siento tanto que me quedo un ratito más a disfrutar esta sensación; placer, deseo, miedo, adrenalina, amor, ternura, rabia, confusión, culpa, alegría, vergüenza... ¿cómo soy capaz de sentir tanto?, ¿es correcta mi manera de sentir?, a mí me gusta, pero también me resulta a veces complicado de gestionar.
Mi abuela cuando era pequeña me miraba con ternura y me decía: 

Tú no sabes querer a medias, y eso te va a conllevar muchísimo amor en tu vida, pero también te podrá generar dolor, pero no me preocupa porque tú sabes transformarlo en amor, ¿verdad?

Le echo de menos, mi abuela a veces sin despeinarse decía cosas que eran flechas directas al corazón, me gusta pensar que ella y el abuelo siguen aquí cerquita y que, aunque no todo lo entiendan o les parezca bien, siempre están cerca por si acaso.
Me cuesta tolerar la incertidumbre y la pérdida de control, y últimamente no hago más que exponerme a situaciones que me enfrentan a ello, me gusta haber descubierto que soy mucho más valiente y fuerte de lo que creía, pero algunos días me encantaría hacer un montón de preguntas de cómo va esto, qué normas hay. 
¿Cómo se hacen las cosas?, no tengo ni idea y conocer personas nuevas nunca ha sido mi punto fuerte, pero es que me encanta sentir mi ritmo cardíaco acelerado cuando me mira, me gusta fantasear con besar distintas bocas y cuerpos y que cada uno sea un viaje distinto, me gusta la posibilidad de generar esferas de intimidad preciosas y que la niña de aquí dentro se emocione al ser vista, tocada, valorada, querida y cuidada, no dejo de abrazarle últimamente y le digo, emocionada yo también, que se merece todo esto.

Tengo miedo, la ansiedad descontrolada y muchas preguntas, pero también me siento feliz al descubrir nuevas partes de mí ante el espejo y ser lo suficiéntemente valiente como para no dejar de verlas y sentirlas. 
Los cambios, supongo, que cuando son grandes se sienten así, como una metamorfosis, como un tsunami o como un gran terremoto, pero me tengo, me agarro fuerte y confío en el proceso, la niña de aquí dentro no deja de columpiarse queriendo llegar a la luna, y yo entonces me emociono al ver lo valientes que somos juntas, mientras ella siga columpiándose todo irá bien.

jueves, 19 de diciembre de 2024

Vulnerabilidad al descubierto

Tengo miedo, a veces me siento muy pequeñita frente a mi ansiedad, tengo algunas inseguridades y complejos, y en ocasiones dudo de mí misma y de mis capacidades y, aunque me duela reconocerlo, a veces me vuelvo a preguntar por qué soy merecedora del amor y de los buenos tratos de otros, suelo encontrar poco después las respuestas a esta cuestión y me ayuda a sentirme mejor, pero lo que quiero decir, aunque me asuste decirlo en voz alta, es que tengo necesidades, necesito al otro en muchos momentos porque no puedo yo sola con todo. 
Volver a reconocer(me) esto está siendo un proceso complicado y algo doloroso, pero también está siendo realmente sanador y valiente; este, con diferencia, es el acto de valentía más grande que estoy haciendo por y para mí, esto me hace sentir mejor al pensar que no estoy terminando el año tan mal como creía en un comienzo.
He vuelto a sentirme presa de una coraza que desconozco el momento exacto en que me la volví a poner, es una mucho más complicada de visualizar que las de hierro, es del mismo color que mi piel y, aunque parezca que no está, existe, está aquí, muy cerquita de mí dificultando mi respiración.
Voy quitándome piezas de ella con cuidado y con mucho esfuerzo, suelo romperme a llorar siempre que lo hago, pero no tanto por dolor, sino por el miedo que siento. 
En esas zonas al descubierto recibo caricias, besos y miradas emocionadas y agradecidas ante mi acto de valentía, me gusta la adrenalina, el amor y la ternura que siento. Cuando estos momentos suceden también se mueven y se transforman muchas cosas aquí dentro, la tristeza y el miedo durante un ratito abandonan su agresividad y su tamaño intimidatorio y se sienten como los mordiscos chiquititos de un gato en tus manos, puede seguir doliendo la sensación, pero las cosas recuperan de nuevo su tamaño real.
Salirse de la norma, en el sentido que sea, y atreverse a ser fiel a tu identidad, tus ideas y tus valores suele ser un proceso complicado en el que se experimenta mucha soledad, culpa y miedo; los de ahí fuera siguen, consciente o inconscientemente y de maneras muy sutiles, intentando capturarte, volver a lo que la mayoría hace y hacerte creer que solo hay un camino posible, y que si te sales de ahí y luego lloras, pues que ya no sabrán que decirte porque ellos ya te lo habían advertido, una de las armas más eficaces y sutiles con las que actúan es la de hacerte creer que estás sola, que no hay nadie como tú, y que si no te vas con ellos por el camino que te indican no esperes encontrar consuelo, amor y cuidados por caminos nuevos. 
Juntar esto con las dificultades para abrirse ante la mirada del otro hace que esa coraza se sienta como una muralla altísima que te encierra en ti misma; llevaba tiempo escuchando voces al otro lado, pero no me había atrevido a salir por miedo a que fuesen enemigos o personas que quisieran invadir mi castillo y mi reino. 

He salido, estoy saliendo y descubriendo a personas preciosas, algunas llevan años aquí, otras nuevas tienen en su interior sacos repletos de amor y ternura; resulta no era la única que se sentía así, resulta que en este camino hay muchas personas que decidieron ser valientes, resulta, en definitiva, que nunca estuve sola y esto último me hace sentir imparable y feliz.

Sigo teniendo mucho miedo y la tristeza sigue quériéndose quedar a dormir aquí, aunque ahora, pasito a pasito, me voy deshaciendo de esta coraza y dejo que miedo y tristezas sean vistas por el otro, ni yo misma creía ser tan valiente como para hacer esto, pero, al parecer, lo soy. 




martes, 17 de diciembre de 2024

Luna lunera, cascabelera...


Ayer la luna estaba casi llena y yo le pedí varios deseos mientras fantaseaba con la hipotética idea de que, de alguna forma, te llegasen.
Últimamente echo de menos a varias personas que me gustaría tener a centímetros de distancia, ojalá pronto, ojalá poder escapar del mundo un ratito en el interior de sus abrazos. 
Estoy aprendiendo a tolerar cierta incertidumbre y tristeza que nunca dejan de acompañarme, a veces me resultan agotadoras, pero intento cuidarme y mantener las cosas más básicas como intentar dormir bien, hacer cosas que me gusten, intentar no escapar a través de las pantallas... es cierto que el tema de dejarme cuidar sigue siendo de los que me resultan más complicados, de verdad que me gustaría hacerlo más y mejor, pero a la vez siento miedo de mostrarme tan desnuda frente a la mirada del otro, lo siento.
Algunos días la luna me ha hacía sonreír al sentir a algunas personas a mi lado, aún estando a kilómetros de distancia, pero estas últimas semanas me suele hacer llorar con facilidad, me gusta ir en el bus observándola con la música alta, escapar de mí misma y jugar a columpiarme tan alto desde ella que hasta pueda, al saltar, llegar a cualquier lugar, a cualquier persona. 
Me gustaría que estuvieras a mi lado, y da igual cuándo leas esto, me gustaría que me abrazaras, que me besaras, que tuvieras ganas de hacerlo y que ni te importase perder el metro si es por vernos sonreír de cerquita, me fliparía tenerte a centímetros de distancia.
Siento muchas cosas en mi interior, algunas chocan con otras, se entremezclan y generan distintas emociones en mi interior que me cuesta gestionar y descifrar, siento que aquí dentro no cesa nunca el ruido y acabo realmente agotada algunas noches, echo de menos que me abracen para dormir por las noches, parecerá una tontería, pero me parece una de las cosas más preciosas que podemos hacer con las personas a las que amamos.
Hoy la luna sigue estando casi llena y yo me divierto en el bus mirándola con cierta nostalgia, amor y tristeza, a veces me gustaría viajar un ratito a ella y saltar de estrella en estrella como si nunca antes me hubiera tropezado.
Soy una persona muchísimo más valiente de lo que creía ser hace unos años, lo he descubierto este año. Hasta hace poco, creía que lo era por atreverme en distintos contextos, pero no es tanto por eso, lo soy porque tengo aquí dentro una infinidad de miedos rugiendo, y yo sigo aquí secándome las lágrimas, echándome mi rimel, pintándome los labios cuando tengo ganas y confianza en que todo vaya bien y salgo ahí fuera con puñados enormes de amor, ilusión y cariño, dispuesta a cuidar, querer y acompañar a quien lo necesite.
Ya sé que debería permitirme esto también conmigo misma por parte de otras personas, aunque me sigue costando, pero os prometo que lo estoy intentando hacer lo mejor que puedo. 
De pequeña siempre que me columpiaba mi madre solía animarme a hacerlo más alto diciéndome que iba a llegar a la luna, ojalá ese siguiera siendo mi único o mi mayor deseo.
Ojalá a la luna le haya llegado algo de todo esto. 

sábado, 14 de diciembre de 2024

Puertas de Cristal


He abierto una puerta nueva y he descubierto dentro un nuevo mundo del que creía conocerlo casi todo, tras esta puerta también  han salido una infinidad de miedos que me han robado la voz y que me han paralizado el cuerpo, algo aquí dentro se está rompiendo, pero también está naciendo, no sé exactamente qué es, pero me asusta y me genera curiosidad.

¿Qué está ocurriendo aquí dentro?, la niña de aquí dentro no quiere acercarse a la puerta, a veces llora y me suplica que la cierre, que puede ser peligroso, tal vez debería hacerle caso, pero también soy muy cabezota y siento que ya no puedo cerrar esta puerta, que algo aquí dentro se está rompiendo, pero también como si algo naciera de la misma forma en la que nacen flores entre las grietas del cemento de la acera. 

Salirse de la norma, de los "debería" y de unos modelos previamente establecidos conlleva demasiados miedos, cierta soledad y sensación de "oveja negra" y sentirse algo perdida entre personas que parecen tenerlo aparentemente todo claro, el mundo a veces parece tan hostil y peligroso que me tienta la idea de quedarme un ratito más en mi habitación.

Tengo una puerta abierta, no sé si he sido yo quien la ha abierto o si ya no podía permanecer cerrada, pero está abierta y por ella entran miedos y frío, ahora mismo es lo único que siento, ¿todo esto tiene sentido?; respetar el proceso y tolerar cierta incertidumbre no son mis puntos fuertes y ambas no dejan de exigirme atención y esfuerzos, intento seguir respirando siempre y no hacerme más daño, a veces soy mi peor enemiga, a veces siento que cuanto más dolor crea que vaya a sentir ahí fuera más intento generarme a mí misma para estar preparada, autoboicotearse lo llaman, soy una experta. 

Tengo una puerta abierta que no puedo cerrar, es una puerta grande, y a través de ella entran y salen tantas sensaciones, emociones, miedos y colores nuevos que el ruido es ensordecedor, estoy agotada la verdad, hace días que me cuesta conciliar el sueño. Pero también siento que tras esa puerta hay mucho de mí que desconozco todavía, siento tantas cosas aquí dentro... y lo que más miedo y/o adrenalina me genera es que todo tiene tanto que ver con el amor, ¿tiene sentido algo de lo que estoy diciendo?.

A veces desearía poder cerrar esa puerta, otras me acerco con un puñado de curiosidad y otro de miedo, nunca entro, no todavía, pero me asomo y escucho el eco de mi voz; a veces mi niña interna me mira algo confusa y con mirada triste, le prometo que seguiré a su lado, le intento asegurar que todo va bien y justo cuando creo tener las respuestas me cambian todas las preguntas.

Vuelvo a acercarme a esa puerta y, en el momento en el que creo que soy capaz de saltar, me quedo dormida del todo. 


viernes, 13 de diciembre de 2024

Dragones asilvestrados


He salido por mi ventana, me he escapado; desde esta habitación los fuegos artificiales se veían, pero no del todo bien, a lo lejos había muchas luces, mundos, emociones y seres a los que no podía llegar a visualizar y sentir desde aquí.
Me he escapado de mi habitación, he cogido mi puñado de sueños, mi caja de ilusiones, mis ganas de explotar de amor y me he cubierto con la capa de valentía que no sabía que poseía.
Salí a medianoche con los miedos mordiéndome los tobillos y corrí por calles y campos durante horas, hacía tanto tiempo que no me atrevía a salir tanto de aquí que no pude parar antes de correr, ahora que he parado observo mi alrededor y los miedos me suplican llorando que volvamos a casa, que esto no es buena idea, me hacen llorar casi siempre, pero también me abro el pecho ante ellos y les muestro que seguimos en casa, aunque estemos a kilómetros de ella. 
Veo a mi alrededor tanto que explorar, descubrir y sentir que me emociono al descubrir tanta valentía en mi interior, hay um puñado de tristeza que me hace temblar de frío algunos días, la niña de aquí dentro me confiesa que se siente algo sola y perdida, le abrazo fuerte intentando que no me vea llorar, le agarro de las manos y le aseguro que todo irá bien, pase lo que pase; me gustaría decirle que me siento igual que ella, pero no quiero que crea que no puede contar conmigo.
Hace días que los miedos y el frío me aíslan; intento cuidarme, estar fuerte, seguir atreviéndome a saltar al vacío, a veces bailo nuevas canciones y me pierdo en nuevas miradas, cierta tristeza se entremezcla con un puñado de adrenalina y ambas me hacen seguir queriendo bailar aunque lleve horas sin saber dónde estoy. 
He salido por mi ventana; he sido niña, dragón, hada y guerrera sin dejar de tener miedo al frío, me he sacado a bailar y me he emocionado varias veces ante la mirada curiosa y llena de admiración de otros, he dejado de arrancar pétalos a las margaritas y ahora bailo y camino entre ellas, he saltado de estrella en estrella y vuelvo a saltar en los charcos cuando llueve sin miedo a resbalones o machas. 
La mayor parte del tiempo sigo cargando con una infinidad de miedos que me dificultan respirar y que me hacen sentir pequeñita por las noches, intento abrazarme fuerte y confiar en que todo irá bien, no siempre me lo creo, pero siempre me lo susurro varias veces para quedarme dormida. 
He salido por mi ventana y ahora no sabría deciros con exactitud dónde estoy, me encuentro muy lejos de mi habitación, y eso me genera tanto miedo como ganas de descubrirlo todo.
He bailado sin parar canción tras canción, me rompo varias veces al día cuando nadie me ve y me vuelvo a echar rimel como diciéndome a mí misma: "todo irá bien", la verdad, no lo sé. 
A veces cierta nostalgia o deseos de sentirme cuidada y querida se apoderan de mí y fantaseo con que ahí fuera existan personas pendientes de la hora a la que llego a casa o de si he llegado ya.
¿hay alguien ahí?, estoy algo asustada y a veces los miedos parecen demasiado grandes, demasiado feroces. 
Mi madre me observa con unas ojeras marcadas, me repite que me nota algo tristona, pero ayer también me dijo que me notaba sin saber muy bien por qué más valiente de lo que ella creía que era, me sirve. 


martes, 10 de diciembre de 2024

Tristeza consumida


No quiero que te vayas, quiero encontrar las formas de hacer que esto siga funcionando, pero por encima de esto, nos quiero libres y felices, y por eso no te pediré que te quedes si algún día decides irte, te abrazaré fuerte, te daré ese beso con sabor a "ha sido precioso" y seguiré creyendo en el amor como siempre he hecho.
Estoy asustada, este año ha sido un constante (auto)descubrimiento de mí misma, de mi mundo y del de ahí fuera, nunca creí que pudiera ser tan valiente ni capaz teniendo tantos miedos pidiéndome atención, el tema de abrirme a nuevas personas, dejarme cuidar o, en definitiva, perder el control, me sigue costando mucho más de lo que me gustaría, pero sigo saliendo ahí fuera.
Intento abrazar y cuidar mucho a la niña de aquí dentro, seguir enamorándome de ella viendo como se toma su colacao con grumitos, algo de maquillaje para ocultar los restos de una noche algo dura y una sonrisa con la que poder dar la bienvenida a quienes quieran descubrir qué hay aquí dentro.
La incertidumbre y el miedo a veces me hacen daño y no puedo evitar llorar ante ellas sintiéndome algo perdida y bastante sola, respiro hondo, me repito que pase lo que pase me tengo a mí, intento confiar en el proceso, dejarme sentir y no tener miedo a sentir, recordar que estas son mis mayores pruebas de vida; respira, respira, respira.
Estoy descubriendo nuevas partes de mí, nuevos reinos, nuevas aventuras por vivir, nuevas historias por escribir; a veces tengo tanto miedo que no quiero salir de mi cama, otras pienso en ti sin querer y fantaseo con encontrar las formas de seguir caminando de la mano sin dejar de ser libres... esto no debería ser tan complicado, aunque algo me dice que esto también tiene mucho que ver con mi propio crecimiento personal.
Me hace sentir orgullosa pensar en todo lo que he crecido y aprendido del amor durante este tiempo; recuerdo que de pequeña me pasaba horas arrancándole los pétalos a las margaritas fantaseando con sentirme la protagonista de una película romántica en la que todo, antes o después, salía bien, se olvidaron de contarnos que eso no siempre implicaba que todo siguiera igual.
Hace años que dejé de arrancar flores y empecé a bailar entre ellas, los días en que estoy más sensible me gusta tomármelo como una cita conmigo misma, me pongo alguno de mis vestidos favoritos, me lleno de colores y bailo durante horas entre ellas, desde hace pocos meses he aprendido a sentir su presencia de una manera más intensa y especial, me gusta la persona que soy cuando me permito ser al creer que nadie me está mirando.
Me tengo, sí, me tengo de mi lado y en mi barco, la incertidumbre y los miedos son ensordecedores algunos días, últimamente no hago más que llorar ante ellos, pero confío en que antes o después las flores me volverán a pedir verme bailar y aquí dentro una niña sabrá que esto no es más que la vida y el amor explotándonos, no existe prueba de vida más fiable que esta.