Esto no es un blog, es mucho más. Es la última bombona de oxígeno que me queda en ocasiones. Es cada centímetro de mi piel sintiendo la lluvia. Es un vacío aquí dentro que a veces araña provocándome vomitar las últimas mariposas que habitan en mí. Es el conjunto de monstruos que habitan bajo mi cama confesándome sus miedos. Es un polvo sucio y rápido. Es un jodido y precioso caos difícil de entender, así que no te pido que lo entiendas, pero sí que no te olvides de donde esta la salida.
jueves, 30 de enero de 2025
Un beso redondo
miércoles, 29 de enero de 2025
Deshacerse de falsas medidas de protección
sábado, 25 de enero de 2025
Todo va bien
A veces fantaseo con las mismas cosas que me dan miedo, parece contradictorio, pero lo siento de una manera natural.
Fantaseo con un beso en la frente, un abrazo de los largos y fuertes, un "me gustas mucho" o un "me gustaría quedarme un rato más contigo", un baile lento, un "avísame cuando llegues a casa", un beso de película, una visita de alguien de fuera aquí dentro; cada vez que ocurre algo de esto siento a mi niña interna emocionándose, a algún que otro miedo mordiéndome asustado, y a una infinidad de luciérnagas llevándome hasta las estrellas, amo muchísimo a mis amigas, no sé muy bien cómo lo hicieron y lo hacen, pero consiguen siempre hacerme sentir más valiente de lo que probablemente sea en realidad, verlas me hace recordar que sí hay muchas cosas que hago bien y que ya no soy esa niña asustada y diminuta encerrada en su habitación por miedo a sentir, que desde hace unos años elegí salir de ahí y permitirme sentirlo todo tanto como pueda, que al final este será mi único legado, lo que sienta y lo que haya hecho sentir a otros.
Recuerdo que cuando era una niña solía jugar sola en alguno de mis reinos perdidos a ser una princesa, una aventurera, una reina de las ardillas o cualquier cosa con la que ese día hubiera soñado; mi madre, a veces, me pedía que intentase juntarme con otros niños y niñas, pero claro comparaba mis juegos llenos de magia y fantasía con los de ellos y claramente estos últimos salían perdiendo, aún así logré hacerme con tres o cuatro compañeras de aventuras que aún a día de hoy me siguen acompañando, gracias. Otra sensación que arrastré durante años fue la de sentirme siempre algo rara o distinta al resto, nunca conseguía identificar con claridad qué es lo que me hacía sentir así, pero sentía que mi manera de sentir estaba llena de detalles y colores de lo que nunca fueron conscientes el resto.
Cuando años después empecé terapia inicié también un largo y arduo proceso de reconciliarme y (re)conectar con mi sensibilidad y este siempre será uno de los mayores y mejores regalos que me he hecho, permitirme sentir tanto es uno de mis mayores actos de valentía que intento mantener, pero también es precioso descubrirme siendo vista por una mirada externa y emocionarme al recordar que estoy viva, que soy visible, que existo, que soy real... y no sólo eso, sino que también soy merecedora de amor y cuidados, la niña de aquí dentro suele romperse a llorar cada vez que llega a esta conclusión porque hubo un tiempo que dudaba de todo esto y que deseaba que los monstruos de mi armario me devorasen para dejar de sufrir, estoy tan orgullosa de que se agarrase a la vida y confiase en la misma sin haber demasiadas garantías de éxito, gracias.
No sé que me pasa, estoy creciendo mucho y muy rápido y estoy descubriendo en mí una valentía que desconocía tener, mis amigas me abrazan fuerte y me prometen que seguirán siempre aquí, yo les lleno la cara de besos y les muestro un poquito más de mí, estoy descubriendo nuevos reinos de mí, nuevos colores, nuevas energías y nuevos instantes llenos de vida y amor. El viento me saca a bailar esa balada que siempre bailaba a solas, el olor de la flores me lleva a un mundo precioso, la lluvia me libera de miedos durante unos minutos y mi interior se transforma en un gran castillo lleno de historias por contar, vivir y sentir.
Mi psicóloga me repite que está orgullosa de mí, que hace tiempo no era capaz de hacer ni permitirme esto, me rompo varias veces al día con distintas amigas y sus miradas se llenan de amor, ternura, admiración y cariño... no me preocupa hacerlo, aunque me sigue haciendo sentir muy incómoda estos momentos, no me preocupa porque voy bien, porque sé que esto es parte del proceso y porque estoy recogiendo parte de los frutos de esas fantasías que solía tener de pequeña y que jamás creí merecer, me lo merezco, así que abro brazos y corazón, aún con miedo, y respiro hondo para recibirlo.
Últimamente, en mi modo sensiblona y DramaQueen pienso algunos días en mis abuelos maternos, a veces les echo de menos, pero sé que siguen muy cerquita de mí, mi abuelo fue de mis primeros maestros en temas del corazón, nunca nos llegamos a decir demasiado grandes palabras de afecto, pero su sonrisa era suficiente para sentirlo.
Quiero seguir siendo valiente, o intentarlo, quiero seguir sintiendo tanto como siento, pese la energía y gestión emocional que esto me supone, quiero seguir avanzando pasito a pasito y que cuando todo se desmorone o los miedos me hagan daño sean unos brazos los que me sostengan y me confiesen que voy bien, tal vez no sigo el mismo ritmo que el resto, tal vez sí seamos una niña algo rara, pero por favor, quédate a mi lado un ratito más, me muero de ganas de seguir sintiéndome merecedora de toda esta vida que sostengo entre mis manos.
Respira hondo, prometo que todo irá bien y sino, te prometo que sabremos seguir respirando.
P.D: Te quiero
martes, 21 de enero de 2025
Abrazar(me), abrazar(te)
domingo, 19 de enero de 2025
Ronda perdida
viernes, 3 de enero de 2025
Viaje a nuevos reinos por descubrir
jueves, 19 de diciembre de 2024
Vulnerabilidad al descubierto
martes, 17 de diciembre de 2024
Luna lunera, cascabelera...
sábado, 14 de diciembre de 2024
Puertas de Cristal
He abierto una puerta nueva y he descubierto dentro un nuevo mundo del que creía conocerlo casi todo, tras esta puerta también han salido una infinidad de miedos que me han robado la voz y que me han paralizado el cuerpo, algo aquí dentro se está rompiendo, pero también está naciendo, no sé exactamente qué es, pero me asusta y me genera curiosidad.
¿Qué está ocurriendo aquí dentro?, la niña de aquí dentro no quiere acercarse a la puerta, a veces llora y me suplica que la cierre, que puede ser peligroso, tal vez debería hacerle caso, pero también soy muy cabezota y siento que ya no puedo cerrar esta puerta, que algo aquí dentro se está rompiendo, pero también como si algo naciera de la misma forma en la que nacen flores entre las grietas del cemento de la acera.
Salirse de la norma, de los "debería" y de unos modelos previamente establecidos conlleva demasiados miedos, cierta soledad y sensación de "oveja negra" y sentirse algo perdida entre personas que parecen tenerlo aparentemente todo claro, el mundo a veces parece tan hostil y peligroso que me tienta la idea de quedarme un ratito más en mi habitación.
Tengo una puerta abierta, no sé si he sido yo quien la ha abierto o si ya no podía permanecer cerrada, pero está abierta y por ella entran miedos y frío, ahora mismo es lo único que siento, ¿todo esto tiene sentido?; respetar el proceso y tolerar cierta incertidumbre no son mis puntos fuertes y ambas no dejan de exigirme atención y esfuerzos, intento seguir respirando siempre y no hacerme más daño, a veces soy mi peor enemiga, a veces siento que cuanto más dolor crea que vaya a sentir ahí fuera más intento generarme a mí misma para estar preparada, autoboicotearse lo llaman, soy una experta.
Tengo una puerta abierta que no puedo cerrar, es una puerta grande, y a través de ella entran y salen tantas sensaciones, emociones, miedos y colores nuevos que el ruido es ensordecedor, estoy agotada la verdad, hace días que me cuesta conciliar el sueño. Pero también siento que tras esa puerta hay mucho de mí que desconozco todavía, siento tantas cosas aquí dentro... y lo que más miedo y/o adrenalina me genera es que todo tiene tanto que ver con el amor, ¿tiene sentido algo de lo que estoy diciendo?.
A veces desearía poder cerrar esa puerta, otras me acerco con un puñado de curiosidad y otro de miedo, nunca entro, no todavía, pero me asomo y escucho el eco de mi voz; a veces mi niña interna me mira algo confusa y con mirada triste, le prometo que seguiré a su lado, le intento asegurar que todo va bien y justo cuando creo tener las respuestas me cambian todas las preguntas.
Vuelvo a acercarme a esa puerta y, en el momento en el que creo que soy capaz de saltar, me quedo dormida del todo.