domingo, 11 de agosto de 2024

Cuento para niñas rebeldes


Era una niña tan buena tan buena que nadie debía decirle nunca nada, ni de ella ni de su comportamiento. 

El lugar se fue llenando de más niños y niñas que no eran tan buenos, y a los que se les puso a temprana edad la etiqueta de "problemáticos" y "rebeldes", no es de extrañar que la atención de gran parte de los adultos se focalizara en estos menores, dejando a esa niña tan tan buena algo solitaria y perdida; los niños y niñas aumentaron en aquel lugar, y esa niña fue desapareciendo, primero fue su nombre el que cayó en el olvido y, progresivamente, fue notando como ninguna de las miradas se dirigía a ella.
Siempre había sido muy buena, pero se esforzaba por serlo más y más, pues mamá decía que las niñas buenas siempre tendrían a alguien que les quisiera, aunque empezaba a preguntarse si ese alguien en su caso existía, pues apenas percibía muestras de amor o cariño, y su excesiva generosidad y sumisión había provocado que varias personas ya le tratasen como una adulta, cuando lo que ella quería era jugar, que vieran cómo bailaba o pintaba, y que le llenasen de abrazos y halagos, pero escasas veces eran las que recibía este trato por parte de otros. 

Había sólo un tipo de momentos en el que volvía a sentir que existía y en el que se sentía realmente valiosa, estos ocurrían cuando mamá veía sus buenas calificaciones, cuando papá necesitaba ayuda de ella para algo, cuando sus amigos estaban tristes y necesitaban de su cariño o cuando alguien le pedía ayuda para alguna tarea; en estos momentos se sentía una verdadera superheorína en la que solo ella podía ayudarles y hacerles sentir bien, por lo que siempre estaba dispuesta a hacer lo que hiciese falta por el otro. Luego volvía a desparecer entre la multitud, pero esos minutos de volver a existir a través de varias miradas suplicantes y la infinidad de halagos que recibía a posterior le hacían sentir que sí que, tal vez, sí que había personas que le querían ahí fuera. 

Pero un día todo cambió; esa niña enfermó gravemente y no le quedó otra que quedarse en la cama, durante este tiempo no pudo prestar ayuda a otros y, ante su irremediable situación, empezó a recibir miradas de desprecio y reproches por parte de mamá, papá y por parte de varios niños y niñas con los que había crecido. A esa niña le empezaron a tachar de "egoísta", "rara" y "despistada" por no estar presente cuando le necesitaban, etiquetas a las que la niña siempre había temido, pues era el camino que seguían otras niñas problemáticas y rebeldes y a las que, como decía mamá, no tendrían nadie que las quisiera porque acabarían cansando a todo el mundo. 
La niña se sentía algo confusa pues, al contrario de cómo se imaginaba que experimentaría estas etiquetas, se sentía realmente liberada y feliz sin necesidad de que nadie le mirase, por las noches se armaba de valentía y salía fuera a jugar durante horas, hacía tantos años que no lo hacía... nunca había sentido tanta felicidad como en aquellas noches.

Mamá tenía razón, pero se le había olvidado decir la última palabra; mamá decía que a las niñas buenas siempre alguien les querría, pero lo que quería decir, en realidad, es que a las niñas buenas siempre alguien les querría agarrar. En cuanto esa niña olvidada descubrió esto empezó a decidir cuándo sí ayudar a otros y cuándo no quería o podía, empezó a salir también por el día a jugar, se perdió varias veces a sí misma, a veces en su propio interior y otras entre los brazos de personas que mucho sabían de besar, pero poco del amor.

Su madre se esforzaba por enderezarla y le transmitía las continuas decepciones que en ella iba generando; le decía que había dejado de ser buena y le preguntaba que qué había ocurrido. La niña experimentaba un gran dolor en este tipo de momentos y solía permanecer callada, hasta que un día, en una de esas ocasiones en las que su madre le repetía que ya no era una niña buena, ella contestó:

- Mamá, pero ahora existo, soy real y he conocido a un montón de niños y niñas que quieren jugar conmigo y que me quieren, aún sin ser buena, ¿te lo puedes creer?.

Ese día su madre sintió un gélido frío dentro de esa jaula en la que había nacido y crecido, y esa niña, por primera vez, sintió en sus propias carnes la libertad plena de ser como quisiera ser sin miedo a perder el amor de los de ahí fuera. Se tenía a ella, se quería a ella siendo cada día de una manera distinta, y desde entonces esa niña se pasa los días jugando en el parque y volando, desde el columpio, hasta las estrellas y más allá.

Nunca una niña tan rebelde se había sentido tan feliz y querida. 

viernes, 9 de agosto de 2024

El día que muera será un día como otro cualquiera

 

El día que me muera será un día como otro cualquiera, no habrá titulares hablando de mí, no aparecerán mis allegados hablando de la gran persona que era, o que sentían que era, ni tampoco se llevará a cabo ningún tipo de acto conmemorativo en mi honor. 

El día que me muera desapareceré de este mundo y quedará solo mi recuerdo en algunos de los corazones de las personas que me acompañaron en vida, pasarán los años, esas personas fallecerán y mi recuerdo caerá en el olvido como si nunca hubiese existido, suena algo triste y desesperanzador, pero si tuviéramos esto más presente en nuestro día a día tal vez nos haríamos más responsables de nuestras vidas y se reducirían nuestros miedos a qué pensará el otro de nosotros.

Os contaré algo; el día que me muera no quiero titulares anunciándolo, ni que mis allegados tengan que hablar de mí si no quieren, ni ningún tipo de acto conmemorativo, ni mucho menos que se note mi ausencia; me conformo con dejar las cosas un poco mejor de lo que las encontré, y no hablo solo de tolerancia, condiciones de vida o gestos de generosidad, hablo del interior de las personas en los que haya tenido la suerte de vivir un ratito. 

Que quien dijo una vez que nunca tenía suerte lo dejara de decir después de haber compartido nuestros caminos, que quien creía que no era capaz se sintiera ahora capaz de todo, que quien decía no creer en el amor sea quien se refugia en él cuando ya no esté yo, que quien defendía ese "ojo por ojo y dientes por diente" descubriera, tras coincidir conmigo, la generosidad como una nueva vía a través de la cual cambiar el mundo, que quien no solía reírse a menudo se descubra riendo por la calle pensando en algún recuerdo conmigo, que quien sentía soledad ya nunca más la sienta, que quien usó la etiqueta de "rara" con alguien descubra que debajo había todo un mundo, que quien no quiso compartir de su plato ahora sea quien llene el plato de otros, que a quien le dijeron que no era capaz sienta que en mí encontró su "sí puedes", que quien decía no tener hogar lo encontrara en mí y descubriera, tras mi ausencia, donde estuvo siempre su verdadero hogar, que quien golpeó descubra la infinidad de personas que prefieren ser fusiladas antes que agarrar un arma, que nada cambie, pero que haya algún pequeño "clic" en el interior de algunos universos que haga que absolutamente todo cambie.

El día que me muera no quiero a nadie vestido de negro, quiero que os pongáis vuestras prendas más coloridas, que os dejéis la voz en mi nombre, que haya bailes, besos y abrazos, que alguno de los recuerdos en los que aparezca os saque una sonrisa y que os emocioneis cuando os miréis en el espejo y descubráis los reinos de mi mundo. Y que os queráis, por favor que os queráis, el día que me muera me gustaría que os quisierais tanto que hasta me llegue a mí parte de ese amor que sentí y que me hicisteis sentir en vida.

El día que me muera me gustaría dejar las cosas un poco mejor de lo que las encontré, no quiero ni puedo salvar el mundo, seamos sinceros, el mundo solo se salvará tras nuestra extinción, tampoco quiero ni puedo salvaros a vosotros porque, antes o después, acabaremos todos cayendo en el olvido, de la tierra venimos y a la tierra volveremos. Por eso solo me gustaría, el día que me muera, que sintáis tanto amor en vuestro interior que os sea imposible no sonreír sin querer, si lograra eso yo ya podría decir que he triunfado con creces en esta vida.

El día que me muera seguirán los coches a primera hora con sus bocinas molestas, la gente seguirá con prisas por el metro, morirán muchas más personas ese día y nacerán tantas otras, los parques, si es verano, se llenarán de gente, y las noticias hablarán de nuevos escándalos políticos, del resultado del último partido de fútbol y de la nueva exposición del museo del Prado, pero si en el interior de alguna de las personas que amé o que me amaron ocurre ese "clic" entonces habrá cambiado absolutamente todo. 



lunes, 5 de agosto de 2024

Mirando hacia dentro


Hacía tiempo que no miraba hacia dentro y ya tocaba; está siendo más duro y doloroso de lo que recordaba, pero necesitaba frenar de nuevo y sentarme un rato a hablar con esa niña preciosa que habita en mi interior.
Empecé desnudándome al ritmo de una balada romántica, mi piel estaba fría y se erizaba mientras más me asomaba en esos ojos, alguna que otra lágrima se deslizaba veloz por mi pecho uniendo la trayectoria de mis lunares y marquitas, y mis piernas temblaron cuando los miedos salieron de sus escondrijos, no sabría decir quiénes estaban más asustados, si ellos o yo. 

Respiré hondo, intentando mantenerme tranquila, pero sin pretender esconder mis lágrimas ni mis emociones, nos cogimos de la mano y fuimos a dar un paseo mientras observábamos las distintas habitaciones de nuestro palacio orgullosas de cada una de ellas y de la persona en la que nos habíamos convertido y en la que nos seguimos convirtiendo, los miedos nos seguían de cerca y se iban haciendo pequeños según les íbamos escuchando y abrazando a ellos también.

-Te he echado de menos.
-Yo también.

Nos emocionamos a la vez, ella me recuerda que siempre ha estado aquí dentro, yo sonrío y le indico  que ya lo sabía, nos agradecemos en varios momentos una infinidad de cosas y nos llenamos de mimos, cuidados y de amor.
Hacía tiempo que no me paraba a observar las vistas tan preciosas de nuestro reino, nos ponemos a llorar al verlo tan lleno de emociones, sentimientos, colores, flores... tan lleno de vida; no siempre fue así, no siempre fue tan grande, fuerte ni bonito, tal vez por lo desierto que estuvo tiempo atrás lo valoramos y cuidamos tanto ahora. 

A veces me cuesta creer que esta sea yo, que sea tan fuerte, valiente y preciosa, no siempre lo fui, o no siempre fui capaz de darme cuenta que lo era, por eso necesito estos tiempos y momentos para mí, para recordar mi propio valor y poder y salir ahí fuera para seguir acercándome a la mejor versión de mí misma.

Que ganas tenía de volver a verte pequeña guerrera.

Descansa, prometo que mañana nos volveremos a ver. 


sábado, 3 de agosto de 2024

Vestido rojo y corazones abiertos


La sonrisa de amelie de la que habla la canción la tengo delante de mí, me invita a subirme en ella y columpiarme como si no existiera el miedo, como si fuéramos dos niñas que se han escapado por primera vez del colegio y estuvieran ansiosas de descubrirlo todo, incluyéndose a sí mismas y a ese juego del amor al que llevan jugando ya varios años juntas. 
Es preciosa y yo estoy tan enamorada de ella que a veces intento aguantar el sueño para que sea ella la primera que se duerme y yo pueda disfrutar viéndole dormir acurrucada sobre mi pecho, hemos aprendido mucho de nosotras mismas y de la vida agarraditas de la mano y seguimos siendo capaces de volver a jugar al escondite o al pilla-pilla cuando las cosas fueras están demasiado serias o grises, me hace reír hasta en los momentos más serios en los que a nadie se le ocurriría reírse, es divertido ver las diferentes reacciones de las personas ante su presencia y su forma de ser, estar con ella es una aventura continua en la que, aunque a veces parezca complicado, siempre terminamos riéndonos o besándonos en cada rincón, me parece preciosa su manera de ser y de ver el mundo, hay tanto de nosotras por cada esquina, hay tanto amor...
El eco de la risa nuestras amigas procedente de aquellos lugares en los que fuimos felices, un pasillo con las canciones que nos hacen bailar hasta las tantas, olor a pasta recién hecha, el sonido de los besos sonoros llenitos de amor, los abrazos en los que se acercan corazones para escucharse y sentirse bien, las luciérnagas de miradas preciosas y el "te quiero" después del beso que me hace sentir en una historia de amor preciosa en la cual nuestras niñas nunca dejar de bailar y mirar hacia arriba esperando ver una estrella fugaz sin darse cuenta, sin darme cuenta, de que esa estrella la acabo de encontrar en una mirada emocionada que me observa y me escucha hablar de todo lo que llevo aquí dentro. 
Te quiero mucho amor mío, que bonito es el mundo agarradita de tu mano. 

jueves, 18 de julio de 2024

Una cita salvaje


Quiero una cita contigo en la que perder antes los miedos que las bragas, quiero una caricia que me ponga la piel de gallina, un beso en la frente, risas tuyas y mías que nos hagan recordar lo que nos queremos, quiero un beso apasionado mezclado con unos gramos de "esto no cambiará nada" de lo realmente importante, quiero sentirme deseada en brazos de personas que sean las mejores cuidando y queriendo, me la suda como follen. Quiero bailar al ritmo de una respiración agitada y sentir unas manos haciéndome cosquillas en las mismas zonas que tenía escondidas bajo la etiqueta de "feas", quiero empezar comprometiéndonos a un café rápido y terminar a las tantas perdiendo la cuenta de las cervezas que llevamos, quiero dejarme querer y querer tanto como pueda, quiero que los miedos no tengan espacio aquí y que la comunicación y la ternura sean nuestras vías para cuidar lo que ya tenemos. 
Que esto no es más que otro lenguaje del amor, y que si te robo un beso pues será solo eso, un beso, pero en esta historia lo realmente importante no tiene que ver ni con besos ni con polvos salvajes, pero no por ello te lo negaría.
Quiero una cita, no, quiero muchas citas preciosas con personas que lo sean aún más, pero mi criterio respecto a qué tipo de citas quiero y con qué personas ha cambiado bastante; solía quererlas, y en ocasiones tenerlas, con personas capaces de devorarte sin parar que lograban con sus manos tocarte como un pianista profesional, el fallo venía con lo que venía después, o mejor dicho, con lo que no venía; un beso rápido y vacío, silencio ruidoso y un "en 5 minutos tendríamos que irnos de aquí".
Pasó el tiempo y ahora solo quiero esas citas con quien sepa hacerme sentir de todo sin ponerme un dedo encima y con quien pueda reírme en mitad del polvo, creo que no hay señal más fiable de que ha sido un polvazo que esa; quiero jugar contigo, perder bragas y vergüenza, contemplarnos desnudas y reconquistar nuestros cuerpos y nuestro propio deseo, devorarnos con ganas y que nuestros gemidos sean esa muestra de libertad y confianza con la que poder abandonar el control y los miedos durante un rato. 
Quiero una cita tan preciosa y tan llena de vida y ternura que no nos importe perder ese último metro si es por despedirnos bien de verdad. 

miércoles, 17 de julio de 2024

Última vuelta


Me abrazan tan fuerte que me derriten la aparente coraza, que distancia más de lo que protege, y me generan un terremoto aquí dentro de emociones preciosas, tanto como lo son ellas. 
Noto ya la presión de la cuenta atrás, el miedo a la despedida inevitable y me escondo en un baúl lleno de recuerdos con los que me acuesto cada noche; me intento dejar querer y cuidar, sigo sin ponerlo fácil, pero ellas lo hacen con tanto amor y ganas que lo consiguen siempre.  
La niña de aquí dentro siente algo de miedo a que todo haya sido un sueño o a que todo vuelva a desvanecerse, se queda un rato más asomada a esa ventana viendo como le abrazan, le besan, le miman y le quieren y se emociona varias veces al día al sentirse tan feliz, a veces le sigue costando creer que la persona tan preciosa de estas última semanas sea ella, pero lo es, sí lo es, ellas tienen ese superpoder de acercarla a ser la mejor versión de sí misma.
Juntas nos agarramos de la mano, cerramos los ojos, respiramos hondo como cada vez que estamos a punto de sentir algo de dolor, y nos emocionamos al darnos cuenta de que seguimos siendo capaces de poner todo el corazón en cada instante, hay momentos en los que logramos durante unos segundos parar el tiempo y es algo realmente mágico.
Que suerte he tenido, algo muy bueno debí hacer en otra vida por poder haber coincidido con ellas en esta, me quedaría toda la vida en el fondo de esos ojos con preciosas constelaciones o en el columpio de la curva de su nariz; estos instantes son algo parecido a saltar al vacío sin paracaídas y notar, en el mismo momento en el que creías estar cayendo, unas manos rodeándote e impulsándote hasta las estrellas. 
Les quiero muchísimo, y ojalá hacerme vieja agarradita de sus manos. Noto ya que me cuesta disfrutar del todo por la presión de que esto se acaba, a veces me limito a observarlas en silencio y disfrutar de la infinidad de detalles especiales que guardan en su interior. Joder, no te has ido y yo ya estoy echándote de menos, tengo un poquito de miedo, pero me siento orgullosa de haberlo vivido todo con el corazón en la mano y la cabeza en las nubes, gracias por seguir estando a mi lado y por no irte nunca, ni hasta cuando llegue ese temido y maldito abrazo de despedida.

sábado, 29 de junio de 2024

Reconciliarse, desnudarme ante ti y seguir respirando

 

Quiero alguien que no tenga miedo a quedarse, que se muera de ganas de conocerme, aún poniéndolo yo difícil en ocasiones, quiero que me escuchen, que me miren, que me abracen y sentir que están algo más cerca, sin importar los kilómetros que nos separen; quiero romperme en los brazos de alguien, perder el control y las formas y que sepan lo que hacer en ese momento para seguir haciéndome sentir segura, quiero que piensen en mí y que quieran saber cómo me va todo, que me sorprendan un día cualquiera o que se acuerden de que ayer tenía algo importante. 

Tengo personas que ya hacen todo esto, pero me gustaría que algunas otras lo hicieran algo más o mejor, saber cómo pedirlo o saber decirlo en voz alta, reconocerme frente al espejo herida algunos días, reconocer que necesito a veces del otro, que yo sola no puedo, y no dejar de sentirme fuerte y valiente por ello. 

Quiero reconciliarme con la parte más oscura de mí, la más herida, miedosa y vulnerable, y atreverme a mostrarla de nuevo a los de ahí fuera, hablar de que tan importante es saber irse a veces como querer quedarse y demostrarlo en otras, y que ahora lo que quiero es que seas tú quien me cuides a mí, ser capaz de abandonar el eterno rol de cuidadora y reconocer que para seguir disfrutando dicho rol debo habitar también el de dejarme cuidar y querer.

¿Miedo? Muchísimo, pero necesito mirar hacia dentro y recordar, de nuevo, que los valientes no son los que no tienen miedo, sino los que son capaces de mostrar estos ante otros, incluso ante sí mismos. 


ser y amar de verdad, con corazón y entrañas, no debería conllevar ni esfuerzos ni miedos

 

Mi primer beso fue raro, y en el segundo contaba los segundos para que terminase; unos ojos brillaban frente a mí y los míos intentaban hacer creer que todo estaba bien mientras por dentro me preguntaba si esto era lo que había o si había en mí algún problema que me hacía no sentir nada, tampoco es que esperase fuegos artificiales, pero me sentí la intrusa del inicio de una película romántica en la que yo no pintaba nada, algo no cuadraba, algo fallaba

Siempre he ido algo lenta en los procesos vitales; cuando el resto estaba dando sus primeros pasos yo todavía me desplazaba gateando, cuando el resto ya era capaz de seguir en su cama las noches de pesadillas yo seguía acudiendo a la de mis padres como mi mejor refugio y cuando el resto empezaba a jugar a tener novios y novias y darse besos con este y aquel yo todavía me divertía solo con mis amigas sin pararme a pensar en temas de corazón. 

Pero cuando empecé a sentir cierta curiosidad fue cuando empecé a sentirme algo perdida. Me esforzaba, de verdad que me esforzaba por fijarme en alguien, por acercarme a quien creyera que me podía provocar esos fuegos artificiales por dentro y por sentir esa ilusión que en mis amigas parecía nacer de una manera tan natural, fueron en vano los intentos y crecí dejando un poco de lado este área, aunque deseaba tener esas pequeñas y mayores historias de amor de la adolescencia, unas historias de amor de una adolescencia robada por la falta de referentes y de visibilidad de la infinidad de formas de amar y de existir que había y que no conocí hasta años después.

Un día ocurrió, llevaba meses poniéndome nerviosa cuando esa chica estaba a mi lado, me temblaban las piernas, disfrutaba estar a su lado y me imaginaba una infinidad de planes más a su lado, la inocente Laura de aquel momento justificaba todas estas reacciones diciendo que sentía gran admiración por ella, pero no era así. Una tarde hubo un beso, al comienzo tímido y luego más atrevido, el deseo y las ganas de sentirlo todo lo guiaban, y una niña aquí dentro exhausta, pero con unos ojos brillantes y una ilusión difícilmente controlable, se sentía realmente feliz por primera vez con un beso de este tipo; era esto, aquí estaban todas esas cosas que a sus amigas no les costó encontrar, la ilusión, los fuegos artificiales, la emoción, la sonrisa de felicidad, las ganas de que este no fuera el último beso...

Los meses siguientes me fui descubriendo ante el espejo y me fui fijando en distintas personas que de verdad me gustaban, sentí miedo también por quedarme sola cuando los de ahí fuera vieran lo que había y ocurría aquí dentro, pero el miedo se fue esfumando y solo quedó un corazón dispuesto a sentir tanto amor como pudiera. 

En ocasiones sigo teniendo que decir varias veces que no me gustan los chicos cuando alguno cree que "no he encontrado al indicado", soportar el "ay, pues no lo pareces" y el "yo no tengo ningún problema, pero no soy de las vuestras, ¿eh?", queda mucho por hacer y luchar, pero a lo largo de los años fui creando, o mejor dicho, descubriendo a una familia  preciosa que también tuvo que recorren un largo camino para descubrir que merecemos ser quienes queramos y amar a quien queramos; ese amor y esa identidad ya estaban ahí dentro, pero ojalá seguir dando pasos hacia una sociedad más diversa e inclusiva que se lo ponga un poquito más fácil a las nuevas generaciones.

lunes, 24 de junio de 2024

Vulnerabilidad indomable


A veces siento que yo sola no puedo con todo, y esto me toca de lleno una herida que fue bastante curada en su momento, pero que ahora siento que se me ha vuelto a infectar por la ausencia de cuidados últimamente sobre mí misma. 
Me da miedo reconocer que no puedo con todo porque eso implica la necesidad de la participación del otro y, sobre todo, confiar en manos ajenas partes vulnerables de nosotros  y correr el riesgo de que el otro sepa hacerlo bien o haga, por madad o por despiste, lo contrario, aunque bueno, supongo que el amor tiene mucho que ver con esto, ¿no?, quitarnos corazas y miedos y que una mirada distinta a la nuestra descubra nuestra zonas heridas, ¿recibiré una caricia o un beso, un golpe o nada?, me acojona la incertidumbre de este tipo de momentos y, supongo, que por eso siempre he preferido ser la que cuida y quiere antes de que otros lo hagan conmigo, por miedo, a veces, a que cuando quiera que alguien lo haga conmigo no haya nadie que lo vaya a hacer bien.
Y sé que estos no son más que puñados de pensamientos intrusivos mezclados con varias distorsiones cognitivas, ahí fuera he conocido a personas que han sabido y saben cuidarme y quererme con muchísimo amor, pero el miedo a veces sigue ahí dificultándome el pedir ayuda, el parar o el romperme ante la mirada del otro, quiero aprender a hacer esto bien porque es algo en lo que últimamente estoy teniendo dificultades. 
No puedo con todo, tengo miedos e inseguridades, a veces no estoy disponible para otros, a veces me enfado y grito,: y otras estoy tan evitativa conmigo misma que evito socializar de más por el temor a que la respuesta ante la pregunta de: "¿qué tal estás?" sean unos ojos acuosos. 
Nada de esto está  mal, todo es válido y todo está bien, tengo derecho a perder el control y necesitar ayuda, sostén y acompañamiento siempre que lo necesite, mi valor es el mismo el día que me siento una diva y el día que me siento diminuta.
Me observo desnuda frente al espejo, me lloran los ojos por miedo o incomodidad, cierro los mismos y pronuncio con voz temblorosa: dispárame o acaríciame. 
Pasan unos segundos llenos de ruido ensordecedor y te digo después: ¿sabrías tú hacer esto que yo acabo de hacer?.
Al final, resulta que soy un poquito más valiente de lo que recordaba. 

miércoles, 19 de junio de 2024

La magia invisible de los lugares más comunes


Ayer pasé por la calle, desde hace unos meses, prohibida, y tuve miedo de posibles secuelas y recaídas; sentía el ritmo de mi respiración agitado y el silencio era ensordecedor, me sentía como si estuviera en la escena de un antiguo crimen sin resolver. El asesino, un puñado de recuerdos resplandecientes, y su arma, una nostalgia capaz de colarse hasta en los rincones más recónditos; le dejé entrar, te dejé entrar durante un ratito en mí y desordenarlo todo; mientras, una diminuta sonrisa brillaba con ternura y a unos ojos temerosos se les metía algo de nostalgia en su interior haciéndoles llorar. 
Los lugares en los que hemos sido felices siempre poseerán en su interior cierta magia especial; para gran parte de las personas de ahí fuera seguirán siendo sitios corrientes a los que apenas prestarán atención, pero para quien una vez se paró a ser feliz allí no. A mí me dan miedo, y no sé si es por todo lo que te pueden llegar a hacer sentir cuando creías haber ya pasado página o por ser consciente de que, a veces y sin darnos cuentas, dejamos especiales partes de nosotros en esas personas y en esos lugares en los que fuimos felices.
Parte de nuestro legado reside en esas personas y en esos lugares; la manera en que aparecemos allí, lla manera en la que nos permitimos ser y sentir y la manera de irnos, aunque esta última no nos guste, dice mucho de quienes somos, y en temas de despedidas yo no soy quien para dar lecciones, pues un puñado de emociones siempre me agarra en este tipo de momentos haciéndome sentir algo torpe en las mismas. 
Pero ya no tengo miedo a pasar por esa calle, algunos domingos o días de bajón sigues estando en ese banco con tu maldita sonrisa preciosa y tus aparentes ganas de descubrir que había aquí dentro, la nostalgia siempre consigue estrujar mi corazón y,  a veces, hacerme llorar, pero he vuelto a caminar por esa calle y a sonreír por haber tenido la suerte de coincidir contigo.
Hay lugares corrientes en los que se queda a vivir cierta magia de esa que llevamos en nuestro interior y que se ve desde fuera cuando somos muy felices, párate, mira y siente, prometo que si duele es señal de que está curando, prometo que mañana dolerá menos, y te prometo que algún día ese lugar ya no nos hará llorar y solo provocará en nosotros una sonrisa nostálgica por haber podido vivirlo y sentirlo todo bien adentro. 

miércoles, 5 de junio de 2024

Las personas de siempre en el lugar de siempre.

 

Las mismas personas y el mismo lugar de siempre, pero todo, absolutamente todo, diferente. 

Entre estas paredes fuimos, durante un rato, invencibles y eternos en el tiempo; cada Viernes por la tarde jugábamos a ser quienes quisiéramos ser, soñábamos despiertos, nos ilusionábamos al ver lo que estábamos construyendo y nos emocionábamos con cada abrazo en el que el mundo parecía nuestro patio de juegos en el que seguir jugando y avanzando cogidos de la mano, y del corazón. Nos emocionamos, nos abrazamos, nos sentimos, nos enamoramos, nos desenamoramos, nos ilusionamos, nos reconstruimos, nos observamos y nos construimos como una familia preciosa en la que poder llegar hasta las estrellas juntos, a veces llegamos a vivir instantes tan mágicos y especiales que dudábamos de si esto era real o solo un sueño del que despertaríamos en algún momento. El tiempo ha pasado y muy lejos quedó todo esto, pero siendo sinceros debemos reconocer que nos ha quedado una historia preciosa, prometo que algún día la tendréis en vuestras manos escritas. La sensación es algo rara al comienzo, he vivido y sentido tanto por, gracias y a través de estas personas que me es imposible no tenerles un cariño especial, les quiero mucho y sé que les voy a querer toda la vida sin importar la distancia existente entre los caminos que estemos recorriendo cada uno. Siento una ternura estrujando mi corazón. un beso cálido en mi mejilla, un "que bien verte", unas carcajadas sonoras siendo la melodía perfecta de nuestro encuentro y miradas brillantes entre unos y otros con cierta pizca de nerviosismo e ilusión en su interior. 

Hay ocasiones en que al mirar a algunas personas no ves tanto rostros, sino cofres repletos de recuerdos, supongo que por eso siguen brillando tanto siempre sus miradas y ellos mismos, jolín, les quiero tanto a cada uno de ellos, siempre van a ser algo especiales y diferentes al mundo de ahí fuera y esto si que es para siempre, la ternura y el amor poniéndome la piel de gallina, mis ojos aguantando las lágrimas al escuchar recuerdos pasados y felices y mis ganas de verles seguir cumpliendo sueños y siendo felices, se lo merecen, se merecen ser realmente felices y explotar de amor una y mil veces más, yo lo hice, salté al vacío y acabé volando rodeada de estrellas. 

Creo que ya vi esta película tiempo atrás y no me gustó el final, nunca estamos preparados para despedirnos de quien ha sabido querernos bien y bonito, pero las despedidas son parte inevitable y necesaria de seguir creciendo, y sin ellas hoy no estaríamos viviendo este reencuentro. 

Os quiero mucho y os llevo siempre conmigo allá donde voy, en muchas ocasiones me dijisteis varios de vosotros que llevaba aquí dentro cierta luz especial y que por eso era fácil quedarse cerca de mí, creo sinceramente que parte de esa luz no era nada más que el reflejo de quien tenía delante, gracias por aquellos años, por explotar de amor e ilusión y animarme a lanzarme al vacío, durante un rato fuimos imparables y eternos y eso me lo voy a llevar siempre conmigo, al igual que a cada uno de vosotros.

Menuda historia más bonita y especial me está quedando.