Esto no es un blog, es mucho más. Es la última bombona de oxígeno que me queda en ocasiones. Es cada centímetro de mi piel sintiendo la lluvia. Es un vacío aquí dentro que a veces araña provocándome vomitar las últimas mariposas que habitan en mí. Es el conjunto de monstruos que habitan bajo mi cama confesándome sus miedos. Es un polvo sucio y rápido. Es un jodido y precioso caos difícil de entender, así que no te pido que lo entiendas, pero sí que no te olvides de donde esta la salida.
domingo, 11 de agosto de 2024
Cuento para niñas rebeldes
viernes, 9 de agosto de 2024
El día que muera será un día como otro cualquiera
El día que me muera será un día como otro cualquiera, no habrá titulares hablando de mí, no aparecerán mis allegados hablando de la gran persona que era, o que sentían que era, ni tampoco se llevará a cabo ningún tipo de acto conmemorativo en mi honor.
El día que me muera desapareceré de este mundo y quedará solo mi recuerdo en algunos de los corazones de las personas que me acompañaron en vida, pasarán los años, esas personas fallecerán y mi recuerdo caerá en el olvido como si nunca hubiese existido, suena algo triste y desesperanzador, pero si tuviéramos esto más presente en nuestro día a día tal vez nos haríamos más responsables de nuestras vidas y se reducirían nuestros miedos a qué pensará el otro de nosotros.
Os contaré algo; el día que me muera no quiero titulares anunciándolo, ni que mis allegados tengan que hablar de mí si no quieren, ni ningún tipo de acto conmemorativo, ni mucho menos que se note mi ausencia; me conformo con dejar las cosas un poco mejor de lo que las encontré, y no hablo solo de tolerancia, condiciones de vida o gestos de generosidad, hablo del interior de las personas en los que haya tenido la suerte de vivir un ratito.
Que quien dijo una vez que nunca tenía suerte lo dejara de decir después de haber compartido nuestros caminos, que quien creía que no era capaz se sintiera ahora capaz de todo, que quien decía no creer en el amor sea quien se refugia en él cuando ya no esté yo, que quien defendía ese "ojo por ojo y dientes por diente" descubriera, tras coincidir conmigo, la generosidad como una nueva vía a través de la cual cambiar el mundo, que quien no solía reírse a menudo se descubra riendo por la calle pensando en algún recuerdo conmigo, que quien sentía soledad ya nunca más la sienta, que quien usó la etiqueta de "rara" con alguien descubra que debajo había todo un mundo, que quien no quiso compartir de su plato ahora sea quien llene el plato de otros, que a quien le dijeron que no era capaz sienta que en mí encontró su "sí puedes", que quien decía no tener hogar lo encontrara en mí y descubriera, tras mi ausencia, donde estuvo siempre su verdadero hogar, que quien golpeó descubra la infinidad de personas que prefieren ser fusiladas antes que agarrar un arma, que nada cambie, pero que haya algún pequeño "clic" en el interior de algunos universos que haga que absolutamente todo cambie.
El día que me muera no quiero a nadie vestido de negro, quiero que os pongáis vuestras prendas más coloridas, que os dejéis la voz en mi nombre, que haya bailes, besos y abrazos, que alguno de los recuerdos en los que aparezca os saque una sonrisa y que os emocioneis cuando os miréis en el espejo y descubráis los reinos de mi mundo. Y que os queráis, por favor que os queráis, el día que me muera me gustaría que os quisierais tanto que hasta me llegue a mí parte de ese amor que sentí y que me hicisteis sentir en vida.
El día que me muera me gustaría dejar las cosas un poco mejor de lo que las encontré, no quiero ni puedo salvar el mundo, seamos sinceros, el mundo solo se salvará tras nuestra extinción, tampoco quiero ni puedo salvaros a vosotros porque, antes o después, acabaremos todos cayendo en el olvido, de la tierra venimos y a la tierra volveremos. Por eso solo me gustaría, el día que me muera, que sintáis tanto amor en vuestro interior que os sea imposible no sonreír sin querer, si lograra eso yo ya podría decir que he triunfado con creces en esta vida.
El día que me muera seguirán los coches a primera hora con sus bocinas molestas, la gente seguirá con prisas por el metro, morirán muchas más personas ese día y nacerán tantas otras, los parques, si es verano, se llenarán de gente, y las noticias hablarán de nuevos escándalos políticos, del resultado del último partido de fútbol y de la nueva exposición del museo del Prado, pero si en el interior de alguna de las personas que amé o que me amaron ocurre ese "clic" entonces habrá cambiado absolutamente todo.
lunes, 5 de agosto de 2024
Mirando hacia dentro
sábado, 3 de agosto de 2024
Vestido rojo y corazones abiertos
jueves, 18 de julio de 2024
Una cita salvaje
miércoles, 17 de julio de 2024
Última vuelta
sábado, 29 de junio de 2024
Reconciliarse, desnudarme ante ti y seguir respirando
Quiero alguien que no tenga miedo a quedarse, que se muera de ganas de conocerme, aún poniéndolo yo difícil en ocasiones, quiero que me escuchen, que me miren, que me abracen y sentir que están algo más cerca, sin importar los kilómetros que nos separen; quiero romperme en los brazos de alguien, perder el control y las formas y que sepan lo que hacer en ese momento para seguir haciéndome sentir segura, quiero que piensen en mí y que quieran saber cómo me va todo, que me sorprendan un día cualquiera o que se acuerden de que ayer tenía algo importante.
Tengo personas que ya hacen todo esto, pero me gustaría que algunas otras lo hicieran algo más o mejor, saber cómo pedirlo o saber decirlo en voz alta, reconocerme frente al espejo herida algunos días, reconocer que necesito a veces del otro, que yo sola no puedo, y no dejar de sentirme fuerte y valiente por ello.
Quiero reconciliarme con la parte más oscura de mí, la más herida, miedosa y vulnerable, y atreverme a mostrarla de nuevo a los de ahí fuera, hablar de que tan importante es saber irse a veces como querer quedarse y demostrarlo en otras, y que ahora lo que quiero es que seas tú quien me cuides a mí, ser capaz de abandonar el eterno rol de cuidadora y reconocer que para seguir disfrutando dicho rol debo habitar también el de dejarme cuidar y querer.
¿Miedo? Muchísimo, pero necesito mirar hacia dentro y recordar, de nuevo, que los valientes no son los que no tienen miedo, sino los que son capaces de mostrar estos ante otros, incluso ante sí mismos.
ser y amar de verdad, con corazón y entrañas, no debería conllevar ni esfuerzos ni miedos
Mi primer beso fue raro, y en el segundo contaba los segundos para que terminase; unos ojos brillaban frente a mí y los míos intentaban hacer creer que todo estaba bien mientras por dentro me preguntaba si esto era lo que había o si había en mí algún problema que me hacía no sentir nada, tampoco es que esperase fuegos artificiales, pero me sentí la intrusa del inicio de una película romántica en la que yo no pintaba nada, algo no cuadraba, algo fallaba
Siempre he ido algo lenta en los procesos vitales; cuando el resto estaba dando sus primeros pasos yo todavía me desplazaba gateando, cuando el resto ya era capaz de seguir en su cama las noches de pesadillas yo seguía acudiendo a la de mis padres como mi mejor refugio y cuando el resto empezaba a jugar a tener novios y novias y darse besos con este y aquel yo todavía me divertía solo con mis amigas sin pararme a pensar en temas de corazón.
Pero cuando empecé a sentir cierta curiosidad fue cuando empecé a sentirme algo perdida. Me esforzaba, de verdad que me esforzaba por fijarme en alguien, por acercarme a quien creyera que me podía provocar esos fuegos artificiales por dentro y por sentir esa ilusión que en mis amigas parecía nacer de una manera tan natural, fueron en vano los intentos y crecí dejando un poco de lado este área, aunque deseaba tener esas pequeñas y mayores historias de amor de la adolescencia, unas historias de amor de una adolescencia robada por la falta de referentes y de visibilidad de la infinidad de formas de amar y de existir que había y que no conocí hasta años después.
Un día ocurrió, llevaba meses poniéndome nerviosa cuando esa chica estaba a mi lado, me temblaban las piernas, disfrutaba estar a su lado y me imaginaba una infinidad de planes más a su lado, la inocente Laura de aquel momento justificaba todas estas reacciones diciendo que sentía gran admiración por ella, pero no era así. Una tarde hubo un beso, al comienzo tímido y luego más atrevido, el deseo y las ganas de sentirlo todo lo guiaban, y una niña aquí dentro exhausta, pero con unos ojos brillantes y una ilusión difícilmente controlable, se sentía realmente feliz por primera vez con un beso de este tipo; era esto, aquí estaban todas esas cosas que a sus amigas no les costó encontrar, la ilusión, los fuegos artificiales, la emoción, la sonrisa de felicidad, las ganas de que este no fuera el último beso...
Los meses siguientes me fui descubriendo ante el espejo y me fui fijando en distintas personas que de verdad me gustaban, sentí miedo también por quedarme sola cuando los de ahí fuera vieran lo que había y ocurría aquí dentro, pero el miedo se fue esfumando y solo quedó un corazón dispuesto a sentir tanto amor como pudiera.
En ocasiones sigo teniendo que decir varias veces que no me gustan los chicos cuando alguno cree que "no he encontrado al indicado", soportar el "ay, pues no lo pareces" y el "yo no tengo ningún problema, pero no soy de las vuestras, ¿eh?", queda mucho por hacer y luchar, pero a lo largo de los años fui creando, o mejor dicho, descubriendo a una familia preciosa que también tuvo que recorren un largo camino para descubrir que merecemos ser quienes queramos y amar a quien queramos; ese amor y esa identidad ya estaban ahí dentro, pero ojalá seguir dando pasos hacia una sociedad más diversa e inclusiva que se lo ponga un poquito más fácil a las nuevas generaciones.
lunes, 24 de junio de 2024
Vulnerabilidad indomable
miércoles, 19 de junio de 2024
La magia invisible de los lugares más comunes
miércoles, 5 de junio de 2024
Las personas de siempre en el lugar de siempre.
Las mismas personas y el mismo lugar de siempre, pero todo, absolutamente todo, diferente.
Entre estas paredes fuimos, durante un rato, invencibles y eternos en el tiempo; cada Viernes por la tarde jugábamos a ser quienes quisiéramos ser, soñábamos despiertos, nos ilusionábamos al ver lo que estábamos construyendo y nos emocionábamos con cada abrazo en el que el mundo parecía nuestro patio de juegos en el que seguir jugando y avanzando cogidos de la mano, y del corazón. Nos emocionamos, nos abrazamos, nos sentimos, nos enamoramos, nos desenamoramos, nos ilusionamos, nos reconstruimos, nos observamos y nos construimos como una familia preciosa en la que poder llegar hasta las estrellas juntos, a veces llegamos a vivir instantes tan mágicos y especiales que dudábamos de si esto era real o solo un sueño del que despertaríamos en algún momento. El tiempo ha pasado y muy lejos quedó todo esto, pero siendo sinceros debemos reconocer que nos ha quedado una historia preciosa, prometo que algún día la tendréis en vuestras manos escritas. La sensación es algo rara al comienzo, he vivido y sentido tanto por, gracias y a través de estas personas que me es imposible no tenerles un cariño especial, les quiero mucho y sé que les voy a querer toda la vida sin importar la distancia existente entre los caminos que estemos recorriendo cada uno. Siento una ternura estrujando mi corazón. un beso cálido en mi mejilla, un "que bien verte", unas carcajadas sonoras siendo la melodía perfecta de nuestro encuentro y miradas brillantes entre unos y otros con cierta pizca de nerviosismo e ilusión en su interior.
Hay ocasiones en que al mirar a algunas personas no ves tanto rostros, sino cofres repletos de recuerdos, supongo que por eso siguen brillando tanto siempre sus miradas y ellos mismos, jolín, les quiero tanto a cada uno de ellos, siempre van a ser algo especiales y diferentes al mundo de ahí fuera y esto si que es para siempre, la ternura y el amor poniéndome la piel de gallina, mis ojos aguantando las lágrimas al escuchar recuerdos pasados y felices y mis ganas de verles seguir cumpliendo sueños y siendo felices, se lo merecen, se merecen ser realmente felices y explotar de amor una y mil veces más, yo lo hice, salté al vacío y acabé volando rodeada de estrellas.
Creo que ya vi esta película tiempo atrás y no me gustó el final, nunca estamos preparados para despedirnos de quien ha sabido querernos bien y bonito, pero las despedidas son parte inevitable y necesaria de seguir creciendo, y sin ellas hoy no estaríamos viviendo este reencuentro.
Os quiero mucho y os llevo siempre conmigo allá donde voy, en muchas ocasiones me dijisteis varios de vosotros que llevaba aquí dentro cierta luz especial y que por eso era fácil quedarse cerca de mí, creo sinceramente que parte de esa luz no era nada más que el reflejo de quien tenía delante, gracias por aquellos años, por explotar de amor e ilusión y animarme a lanzarme al vacío, durante un rato fuimos imparables y eternos y eso me lo voy a llevar siempre conmigo, al igual que a cada uno de vosotros.
Menuda historia más bonita y especial me está quedando.