sábado, 3 de agosto de 2024

Vestido rojo y corazones abiertos


La sonrisa de amelie de la que habla la canción la tengo delante de mí, me invita a subirme en ella y columpiarme como si no existiera el miedo, como si fuéramos dos niñas que se han escapado por primera vez del colegio y estuvieran ansiosas de descubrirlo todo, incluyéndose a sí mismas y a ese juego del amor al que llevan jugando ya varios años juntas. 
Es preciosa y yo estoy tan enamorada de ella que a veces intento aguantar el sueño para que sea ella la primera que se duerme y yo pueda disfrutar viéndole dormir acurrucada sobre mi pecho, hemos aprendido mucho de nosotras mismas y de la vida agarraditas de la mano y seguimos siendo capaces de volver a jugar al escondite o al pilla-pilla cuando las cosas fueras están demasiado serias o grises, me hace reír hasta en los momentos más serios en los que a nadie se le ocurriría reírse, es divertido ver las diferentes reacciones de las personas ante su presencia y su forma de ser, estar con ella es una aventura continua en la que, aunque a veces parezca complicado, siempre terminamos riéndonos o besándonos en cada rincón, me parece preciosa su manera de ser y de ver el mundo, hay tanto de nosotras por cada esquina, hay tanto amor...
El eco de la risa nuestras amigas procedente de aquellos lugares en los que fuimos felices, un pasillo con las canciones que nos hacen bailar hasta las tantas, olor a pasta recién hecha, el sonido de los besos sonoros llenitos de amor, los abrazos en los que se acercan corazones para escucharse y sentirse bien, las luciérnagas de miradas preciosas y el "te quiero" después del beso que me hace sentir en una historia de amor preciosa en la cual nuestras niñas nunca dejar de bailar y mirar hacia arriba esperando ver una estrella fugaz sin darse cuenta, sin darme cuenta, de que esa estrella la acabo de encontrar en una mirada emocionada que me observa y me escucha hablar de todo lo que llevo aquí dentro. 
Te quiero mucho amor mío, que bonito es el mundo agarradita de tu mano. 

jueves, 18 de julio de 2024

Una cita salvaje


Quiero una cita contigo en la que perder antes los miedos que las bragas, quiero una caricia que me ponga la piel de gallina, un beso en la frente, risas tuyas y mías que nos hagan recordar lo que nos queremos, quiero un beso apasionado mezclado con unos gramos de "esto no cambiará nada" de lo realmente importante, quiero sentirme deseada en brazos de personas que sean las mejores cuidando y queriendo, me la suda como follen. Quiero bailar al ritmo de una respiración agitada y sentir unas manos haciéndome cosquillas en las mismas zonas que tenía escondidas bajo la etiqueta de "feas", quiero empezar comprometiéndonos a un café rápido y terminar a las tantas perdiendo la cuenta de las cervezas que llevamos, quiero dejarme querer y querer tanto como pueda, quiero que los miedos no tengan espacio aquí y que la comunicación y la ternura sean nuestras vías para cuidar lo que ya tenemos. 
Que esto no es más que otro lenguaje del amor, y que si te robo un beso pues será solo eso, un beso, pero en esta historia lo realmente importante no tiene que ver ni con besos ni con polvos salvajes, pero no por ello te lo negaría.
Quiero una cita, no, quiero muchas citas preciosas con personas que lo sean aún más, pero mi criterio respecto a qué tipo de citas quiero y con qué personas ha cambiado bastante; solía quererlas, y en ocasiones tenerlas, con personas capaces de devorarte sin parar que lograban con sus manos tocarte como un pianista profesional, el fallo venía con lo que venía después, o mejor dicho, con lo que no venía; un beso rápido y vacío, silencio ruidoso y un "en 5 minutos tendríamos que irnos de aquí".
Pasó el tiempo y ahora solo quiero esas citas con quien sepa hacerme sentir de todo sin ponerme un dedo encima y con quien pueda reírme en mitad del polvo, creo que no hay señal más fiable de que ha sido un polvazo que esa; quiero jugar contigo, perder bragas y vergüenza, contemplarnos desnudas y reconquistar nuestros cuerpos y nuestro propio deseo, devorarnos con ganas y que nuestros gemidos sean esa muestra de libertad y confianza con la que poder abandonar el control y los miedos durante un rato. 
Quiero una cita tan preciosa y tan llena de vida y ternura que no nos importe perder ese último metro si es por despedirnos bien de verdad. 

miércoles, 17 de julio de 2024

Última vuelta


Me abrazan tan fuerte que me derriten la aparente coraza, que distancia más de lo que protege, y me generan un terremoto aquí dentro de emociones preciosas, tanto como lo son ellas. 
Noto ya la presión de la cuenta atrás, el miedo a la despedida inevitable y me escondo en un baúl lleno de recuerdos con los que me acuesto cada noche; me intento dejar querer y cuidar, sigo sin ponerlo fácil, pero ellas lo hacen con tanto amor y ganas que lo consiguen siempre.  
La niña de aquí dentro siente algo de miedo a que todo haya sido un sueño o a que todo vuelva a desvanecerse, se queda un rato más asomada a esa ventana viendo como le abrazan, le besan, le miman y le quieren y se emociona varias veces al día al sentirse tan feliz, a veces le sigue costando creer que la persona tan preciosa de estas última semanas sea ella, pero lo es, sí lo es, ellas tienen ese superpoder de acercarla a ser la mejor versión de sí misma.
Juntas nos agarramos de la mano, cerramos los ojos, respiramos hondo como cada vez que estamos a punto de sentir algo de dolor, y nos emocionamos al darnos cuenta de que seguimos siendo capaces de poner todo el corazón en cada instante, hay momentos en los que logramos durante unos segundos parar el tiempo y es algo realmente mágico.
Que suerte he tenido, algo muy bueno debí hacer en otra vida por poder haber coincidido con ellas en esta, me quedaría toda la vida en el fondo de esos ojos con preciosas constelaciones o en el columpio de la curva de su nariz; estos instantes son algo parecido a saltar al vacío sin paracaídas y notar, en el mismo momento en el que creías estar cayendo, unas manos rodeándote e impulsándote hasta las estrellas. 
Les quiero muchísimo, y ojalá hacerme vieja agarradita de sus manos. Noto ya que me cuesta disfrutar del todo por la presión de que esto se acaba, a veces me limito a observarlas en silencio y disfrutar de la infinidad de detalles especiales que guardan en su interior. Joder, no te has ido y yo ya estoy echándote de menos, tengo un poquito de miedo, pero me siento orgullosa de haberlo vivido todo con el corazón en la mano y la cabeza en las nubes, gracias por seguir estando a mi lado y por no irte nunca, ni hasta cuando llegue ese temido y maldito abrazo de despedida.

sábado, 29 de junio de 2024

Reconciliarse, desnudarme ante ti y seguir respirando

 

Quiero alguien que no tenga miedo a quedarse, que se muera de ganas de conocerme, aún poniéndolo yo difícil en ocasiones, quiero que me escuchen, que me miren, que me abracen y sentir que están algo más cerca, sin importar los kilómetros que nos separen; quiero romperme en los brazos de alguien, perder el control y las formas y que sepan lo que hacer en ese momento para seguir haciéndome sentir segura, quiero que piensen en mí y que quieran saber cómo me va todo, que me sorprendan un día cualquiera o que se acuerden de que ayer tenía algo importante. 

Tengo personas que ya hacen todo esto, pero me gustaría que algunas otras lo hicieran algo más o mejor, saber cómo pedirlo o saber decirlo en voz alta, reconocerme frente al espejo herida algunos días, reconocer que necesito a veces del otro, que yo sola no puedo, y no dejar de sentirme fuerte y valiente por ello. 

Quiero reconciliarme con la parte más oscura de mí, la más herida, miedosa y vulnerable, y atreverme a mostrarla de nuevo a los de ahí fuera, hablar de que tan importante es saber irse a veces como querer quedarse y demostrarlo en otras, y que ahora lo que quiero es que seas tú quien me cuides a mí, ser capaz de abandonar el eterno rol de cuidadora y reconocer que para seguir disfrutando dicho rol debo habitar también el de dejarme cuidar y querer.

¿Miedo? Muchísimo, pero necesito mirar hacia dentro y recordar, de nuevo, que los valientes no son los que no tienen miedo, sino los que son capaces de mostrar estos ante otros, incluso ante sí mismos. 


ser y amar de verdad, con corazón y entrañas, no debería conllevar ni esfuerzos ni miedos

 

Mi primer beso fue raro, y en el segundo contaba los segundos para que terminase; unos ojos brillaban frente a mí y los míos intentaban hacer creer que todo estaba bien mientras por dentro me preguntaba si esto era lo que había o si había en mí algún problema que me hacía no sentir nada, tampoco es que esperase fuegos artificiales, pero me sentí la intrusa del inicio de una película romántica en la que yo no pintaba nada, algo no cuadraba, algo fallaba

Siempre he ido algo lenta en los procesos vitales; cuando el resto estaba dando sus primeros pasos yo todavía me desplazaba gateando, cuando el resto ya era capaz de seguir en su cama las noches de pesadillas yo seguía acudiendo a la de mis padres como mi mejor refugio y cuando el resto empezaba a jugar a tener novios y novias y darse besos con este y aquel yo todavía me divertía solo con mis amigas sin pararme a pensar en temas de corazón. 

Pero cuando empecé a sentir cierta curiosidad fue cuando empecé a sentirme algo perdida. Me esforzaba, de verdad que me esforzaba por fijarme en alguien, por acercarme a quien creyera que me podía provocar esos fuegos artificiales por dentro y por sentir esa ilusión que en mis amigas parecía nacer de una manera tan natural, fueron en vano los intentos y crecí dejando un poco de lado este área, aunque deseaba tener esas pequeñas y mayores historias de amor de la adolescencia, unas historias de amor de una adolescencia robada por la falta de referentes y de visibilidad de la infinidad de formas de amar y de existir que había y que no conocí hasta años después.

Un día ocurrió, llevaba meses poniéndome nerviosa cuando esa chica estaba a mi lado, me temblaban las piernas, disfrutaba estar a su lado y me imaginaba una infinidad de planes más a su lado, la inocente Laura de aquel momento justificaba todas estas reacciones diciendo que sentía gran admiración por ella, pero no era así. Una tarde hubo un beso, al comienzo tímido y luego más atrevido, el deseo y las ganas de sentirlo todo lo guiaban, y una niña aquí dentro exhausta, pero con unos ojos brillantes y una ilusión difícilmente controlable, se sentía realmente feliz por primera vez con un beso de este tipo; era esto, aquí estaban todas esas cosas que a sus amigas no les costó encontrar, la ilusión, los fuegos artificiales, la emoción, la sonrisa de felicidad, las ganas de que este no fuera el último beso...

Los meses siguientes me fui descubriendo ante el espejo y me fui fijando en distintas personas que de verdad me gustaban, sentí miedo también por quedarme sola cuando los de ahí fuera vieran lo que había y ocurría aquí dentro, pero el miedo se fue esfumando y solo quedó un corazón dispuesto a sentir tanto amor como pudiera. 

En ocasiones sigo teniendo que decir varias veces que no me gustan los chicos cuando alguno cree que "no he encontrado al indicado", soportar el "ay, pues no lo pareces" y el "yo no tengo ningún problema, pero no soy de las vuestras, ¿eh?", queda mucho por hacer y luchar, pero a lo largo de los años fui creando, o mejor dicho, descubriendo a una familia  preciosa que también tuvo que recorren un largo camino para descubrir que merecemos ser quienes queramos y amar a quien queramos; ese amor y esa identidad ya estaban ahí dentro, pero ojalá seguir dando pasos hacia una sociedad más diversa e inclusiva que se lo ponga un poquito más fácil a las nuevas generaciones.

lunes, 24 de junio de 2024

Vulnerabilidad indomable


A veces siento que yo sola no puedo con todo, y esto me toca de lleno una herida que fue bastante curada en su momento, pero que ahora siento que se me ha vuelto a infectar por la ausencia de cuidados últimamente sobre mí misma. 
Me da miedo reconocer que no puedo con todo porque eso implica la necesidad de la participación del otro y, sobre todo, confiar en manos ajenas partes vulnerables de nosotros  y correr el riesgo de que el otro sepa hacerlo bien o haga, por madad o por despiste, lo contrario, aunque bueno, supongo que el amor tiene mucho que ver con esto, ¿no?, quitarnos corazas y miedos y que una mirada distinta a la nuestra descubra nuestra zonas heridas, ¿recibiré una caricia o un beso, un golpe o nada?, me acojona la incertidumbre de este tipo de momentos y, supongo, que por eso siempre he preferido ser la que cuida y quiere antes de que otros lo hagan conmigo, por miedo, a veces, a que cuando quiera que alguien lo haga conmigo no haya nadie que lo vaya a hacer bien.
Y sé que estos no son más que puñados de pensamientos intrusivos mezclados con varias distorsiones cognitivas, ahí fuera he conocido a personas que han sabido y saben cuidarme y quererme con muchísimo amor, pero el miedo a veces sigue ahí dificultándome el pedir ayuda, el parar o el romperme ante la mirada del otro, quiero aprender a hacer esto bien porque es algo en lo que últimamente estoy teniendo dificultades. 
No puedo con todo, tengo miedos e inseguridades, a veces no estoy disponible para otros, a veces me enfado y grito,: y otras estoy tan evitativa conmigo misma que evito socializar de más por el temor a que la respuesta ante la pregunta de: "¿qué tal estás?" sean unos ojos acuosos. 
Nada de esto está  mal, todo es válido y todo está bien, tengo derecho a perder el control y necesitar ayuda, sostén y acompañamiento siempre que lo necesite, mi valor es el mismo el día que me siento una diva y el día que me siento diminuta.
Me observo desnuda frente al espejo, me lloran los ojos por miedo o incomodidad, cierro los mismos y pronuncio con voz temblorosa: dispárame o acaríciame. 
Pasan unos segundos llenos de ruido ensordecedor y te digo después: ¿sabrías tú hacer esto que yo acabo de hacer?.
Al final, resulta que soy un poquito más valiente de lo que recordaba. 

miércoles, 19 de junio de 2024

La magia invisible de los lugares más comunes


Ayer pasé por la calle, desde hace unos meses, prohibida, y tuve miedo de posibles secuelas y recaídas; sentía el ritmo de mi respiración agitado y el silencio era ensordecedor, me sentía como si estuviera en la escena de un antiguo crimen sin resolver. El asesino, un puñado de recuerdos resplandecientes, y su arma, una nostalgia capaz de colarse hasta en los rincones más recónditos; le dejé entrar, te dejé entrar durante un ratito en mí y desordenarlo todo; mientras, una diminuta sonrisa brillaba con ternura y a unos ojos temerosos se les metía algo de nostalgia en su interior haciéndoles llorar. 
Los lugares en los que hemos sido felices siempre poseerán en su interior cierta magia especial; para gran parte de las personas de ahí fuera seguirán siendo sitios corrientes a los que apenas prestarán atención, pero para quien una vez se paró a ser feliz allí no. A mí me dan miedo, y no sé si es por todo lo que te pueden llegar a hacer sentir cuando creías haber ya pasado página o por ser consciente de que, a veces y sin darnos cuentas, dejamos especiales partes de nosotros en esas personas y en esos lugares en los que fuimos felices.
Parte de nuestro legado reside en esas personas y en esos lugares; la manera en que aparecemos allí, lla manera en la que nos permitimos ser y sentir y la manera de irnos, aunque esta última no nos guste, dice mucho de quienes somos, y en temas de despedidas yo no soy quien para dar lecciones, pues un puñado de emociones siempre me agarra en este tipo de momentos haciéndome sentir algo torpe en las mismas. 
Pero ya no tengo miedo a pasar por esa calle, algunos domingos o días de bajón sigues estando en ese banco con tu maldita sonrisa preciosa y tus aparentes ganas de descubrir que había aquí dentro, la nostalgia siempre consigue estrujar mi corazón y,  a veces, hacerme llorar, pero he vuelto a caminar por esa calle y a sonreír por haber tenido la suerte de coincidir contigo.
Hay lugares corrientes en los que se queda a vivir cierta magia de esa que llevamos en nuestro interior y que se ve desde fuera cuando somos muy felices, párate, mira y siente, prometo que si duele es señal de que está curando, prometo que mañana dolerá menos, y te prometo que algún día ese lugar ya no nos hará llorar y solo provocará en nosotros una sonrisa nostálgica por haber podido vivirlo y sentirlo todo bien adentro. 

miércoles, 5 de junio de 2024

Las personas de siempre en el lugar de siempre.

 

Las mismas personas y el mismo lugar de siempre, pero todo, absolutamente todo, diferente. 

Entre estas paredes fuimos, durante un rato, invencibles y eternos en el tiempo; cada Viernes por la tarde jugábamos a ser quienes quisiéramos ser, soñábamos despiertos, nos ilusionábamos al ver lo que estábamos construyendo y nos emocionábamos con cada abrazo en el que el mundo parecía nuestro patio de juegos en el que seguir jugando y avanzando cogidos de la mano, y del corazón. Nos emocionamos, nos abrazamos, nos sentimos, nos enamoramos, nos desenamoramos, nos ilusionamos, nos reconstruimos, nos observamos y nos construimos como una familia preciosa en la que poder llegar hasta las estrellas juntos, a veces llegamos a vivir instantes tan mágicos y especiales que dudábamos de si esto era real o solo un sueño del que despertaríamos en algún momento. El tiempo ha pasado y muy lejos quedó todo esto, pero siendo sinceros debemos reconocer que nos ha quedado una historia preciosa, prometo que algún día la tendréis en vuestras manos escritas. La sensación es algo rara al comienzo, he vivido y sentido tanto por, gracias y a través de estas personas que me es imposible no tenerles un cariño especial, les quiero mucho y sé que les voy a querer toda la vida sin importar la distancia existente entre los caminos que estemos recorriendo cada uno. Siento una ternura estrujando mi corazón. un beso cálido en mi mejilla, un "que bien verte", unas carcajadas sonoras siendo la melodía perfecta de nuestro encuentro y miradas brillantes entre unos y otros con cierta pizca de nerviosismo e ilusión en su interior. 

Hay ocasiones en que al mirar a algunas personas no ves tanto rostros, sino cofres repletos de recuerdos, supongo que por eso siguen brillando tanto siempre sus miradas y ellos mismos, jolín, les quiero tanto a cada uno de ellos, siempre van a ser algo especiales y diferentes al mundo de ahí fuera y esto si que es para siempre, la ternura y el amor poniéndome la piel de gallina, mis ojos aguantando las lágrimas al escuchar recuerdos pasados y felices y mis ganas de verles seguir cumpliendo sueños y siendo felices, se lo merecen, se merecen ser realmente felices y explotar de amor una y mil veces más, yo lo hice, salté al vacío y acabé volando rodeada de estrellas. 

Creo que ya vi esta película tiempo atrás y no me gustó el final, nunca estamos preparados para despedirnos de quien ha sabido querernos bien y bonito, pero las despedidas son parte inevitable y necesaria de seguir creciendo, y sin ellas hoy no estaríamos viviendo este reencuentro. 

Os quiero mucho y os llevo siempre conmigo allá donde voy, en muchas ocasiones me dijisteis varios de vosotros que llevaba aquí dentro cierta luz especial y que por eso era fácil quedarse cerca de mí, creo sinceramente que parte de esa luz no era nada más que el reflejo de quien tenía delante, gracias por aquellos años, por explotar de amor e ilusión y animarme a lanzarme al vacío, durante un rato fuimos imparables y eternos y eso me lo voy a llevar siempre conmigo, al igual que a cada uno de vosotros.

Menuda historia más bonita y especial me está quedando.

martes, 21 de mayo de 2024

Gestionando despedidas con buena letra y a paso lento

 

Me imagino una calle desierta, una sonrisa preciosa y un silencio ensordecedor, roto tan solo por dos nudos en la garganta de quienes coincidieron por el camino durante un pequeño ratito. Me imagino un "hace tiempo que no nos vemos" y unos ojos llenándose de lágrimas por los abrazos pendientes que quedaron, me imagino un "te he echado de menos" que ni me importa saber si fue recíproco o no. Me imagino un último café, una conversación pendiente que con el tiempo dejará de sentirse tan pendiente y un "que suerte he tenido de cruzarme contigo".

 Respiro hondo, me permito romperme una vez más y aceptar tu recuerdo como la señal de vida, la prueba de que estoy viva y de que puedo sentir. Como una especie de maga sin trucos te colaste aquí dentro, o me colé yo en el interior de un castillo rodeado por murallas en el que dentro había una niña aprendiendo de sí misma; a este tipo de regalos me refiero cuando digo que sí merece la pena deshacerse de corazas y armaduras y mostrar, corazón y entrañas, a quienes creas que sabrán cuidarlo bien.

No te preocupes, pequeña, por lo que ahora toca desinfectar, curar y soltar; el miedo sigue pisándote los talones y probablemente él haya participado en tu huida mientras fantaseabas con ese "vamos a hablar, quédate un rato más"; no ocurrió, y quien sabe, aunque te cueste horrores comprenderlo hay personas que pasan para quedarse un ratito, aprender ellas de ti, tú de ellas o largarse juntas a respirar un poco de los miedos y del ruido de ahí fuera, me gustó la sensación, y por ello ya he ganado mucho más de lo que me imaginaba.

Ahora, pequeña Sunshine, frena y siéntelo todo sin miedos ni agonías, hemos venido a sentirlo todo, ¿recuerdas?, pretender hacerlo solo con lo bueno sería una utopía que nos impediría seguir creciendo, seguir aumentando el tamaño de la habitación que tenemos a la izquierda de nuestro pecho, nos está quedando una habitación y un reino precioso lleno de colores que brillan sin parar; las avispas de mi interior vuelven durante unos minutos a transformarse en mariposas capaces de volar bajo la tormenta, se transforman varias veces al día cuando pienso en el pasado, pero supongo que es parte del proceso. 

"Eres suficiente", "lo hiciste lo mejor que sabías con la libertad que los miedos te permitían", "suficiente", "suficiente", "suficiente", deja de pensar, al menos durante un rato, y respira, hazlo tantas veces como necesites y permítete romperte en los brazos que sigan queriendo acompañarte, estás exactamente donde debes estar y, aunque a veces se te olvide, estás muy lejos de donde estuviste tiempo atrás. 

Me imagino una calle desierta que se va llenando de gente, de ruido, de copas brindando y de música lejana procedente de un banco perdido, pero especial; una sonrisa preciosa acompañada de unos ojos que contienen un jardín secreto me observan, otros ojos tímidos se llenan de lágrimas por los abrazos pendientes, maldito nudo de mi garganta. Me imagino un "me ha gustado coincidir contigo", un "espero que todo te vaya bien, que seas muy muy feliz" y, seguido, un "sé que te irá bien, sé que serás muy feliz, o al menos te lo mereces". 

Vivir sin corazas es una aventura con ciertos riesgos, pero realmente emocionante, me gusta ser así, me gusta descubrirme siendo más valiente de lo que creía que era; miro al cielo, me emociono con facilidad algunos días en que pienso en mi abuelo y en mi abuela, cojo un corazón temblando entre mis manos y les digo orgullosa: "mira abuelo, mira abuela, soy capaz de sentir todo esto". 

Bendita escritura; ni me acuerdo cómo respiraba, sentía, soltaba y crecía antes de ella.

Gracias ♡

viernes, 17 de mayo de 2024

Cuando me permito los cuidados


Ayer lloré entre los brazos de una de esas amigas que siempre sabe lo que hacer cuando todo se desmorona, me permití romperme entre sus brazos y dejarme acariciar en esas zonas que aún están en proceso de curación.
Le hablé del regreso de la ansiedad descontrolada y del miedo a que se quedara atada de nuevo aquí dentro, le hablé de mi abuela y de como la vida se volvía realmente sencilla y preciosa cuando entrabas en esa "casa de la abuela" del norte, le hablé del amor y de mi manera de amar a las personas, le hablé de quien fue capaz de hacerme sentir a salvo durante un ratito y de la nostalgia que sigo sintiendo cuando pienso en ella, le hablé de mi mejor amiga y de lo orgullosa que estoy de ella, le hablé de mis sueños y miedos, le hablé de lo que me gusta querer y cuidar a otros y de mis dificultades cuando otros lo intentan hacer conmigo, le hablé de mis pensamientos, a veces catastróficos, y de esta mezcla de tristeza y cansancio que aún seguía acostándose conmigo alguna que otra noche. 
Ella me escuchaba atenta y con un mirada dulce, sus brazos me acercaban a su pecho y sus labios me besaban la frente con sacos repletos de amor y ternura. 
Tras un silencio largo, pero cómodo en el que refugiarse, me ayudó a mirar aquí dentro y a empezar a parar toda la maquinaria para dedicarme únicamente a empezar a observar, hacía tiempo que no lo hacía y se notaba, luego me recordó que ya había estado aquí y que esto también pasaría.
"Esa tristeza que llevas ahí dentro no se va a ir hasta que no le dejes quedarse un tiempo en alguna de tus habitaciones, hoy pensarás un poquito en esas cosas que te ponen triste, no te preocupes, es parte del proceso, mañana pensarás un poquito menos y tendrás que seguir aceptando su existencia, pero en algún momento, antes o después, llegará la noche y te darás cuenta de que no has tenido tiempo para pensar nada en ello, será entonces cuando la tristeza ya se haya ido al comprobar que ya no es capaz de hacer tanto ruido. Mientras escribe pequeña, escribe tanto como necesites y de lo que necesites, escribe de lo que has sentido, de lo que sientes y de lo que te gustaría sentir, esa siempre ha sido tu mejor forma de mirarte hacia dentro sin hacerte demasiado daño.

Ya os dije que es una amiga que siempre sabe qué hacer y/o decir cuando todo se desmorona; no sabía que responderle, tan sólo permanecí unos minutos más escuchando el latido de su corazón y le dije que me gustaba sentirme cuidada y querida, ella me respondió que aprendió a hacerlo de la mejor y, entonces, nos fue imposible no rompernos a la vez.
Tengo a personas en mi vida a las que quiero con todo el corazón, que suerte sentir esto que siento con ellas y de que sigan estando muy cerquita de mí, algo muy bueno debí hacer en otro vida para seguir sintiendo sus brazos rodeándome hasta cuando soy más complicada de acompañar. 

Gracias ♡

miércoles, 15 de mayo de 2024

A quien está por llegar


No me conoces, ni tú a mí ni yo a ti, pero ojalá poder conocernos pronto y crear una esfera, aunque sea un ratito, en la cual el mundo y la vida parezcan algo más sencillas de lo que son en realidad. Te voy advirtiendo que no soy fácil de conocer ni de cuidar/querer, intento ponerlo fácil, te lo prometo, pero sigo sin conseguirlo, supongo que por esto mismo me hace tan feliz fantasear con la posibilidad de conocer a personas con ganas de hacerlo, no sé, me gusta la posibilidad de conectar con las personas y sentir cada emoción y sentimiento tanto como mi corazón y tripas me permitan.
Es cierto que, al igual que lo bueno lo siento aquí dentro intensamente, con lo malo me pasa igual y a veces algunas zonas me duelen más de lo que me gustaría, pero no me arrepiento de ser como soy, desde hace años conseguí reconciliarme con mi sensibilidad del todo y apreciar toda la belleza que esta me muestra, un mundo invisible a los ojos de gran parte de personas.
No quiero pedirte nada, no quiero pedirte que te quedes, ni que me entiendas, ni que todo te parezca bien ni una atención desmesurada, solo quiero pedirte algo.
Tengo aquí dentro a una niña preciosa pintando corazones y flores en las paredes de una habitación llena de luz, a veces perceptible por parte de otros;
algunas personas nunca han entrado aquí, otras entraron tras años de ternura y cuidados, y otras con tan sólo una sonrisa, tres o cuatro de mis amigas ya son capaces de llegar a esa niña sin problemas, son expertas en mimarla y quererla bien. 
No sé si tú conseguirás llegar, ni siquiera sé si en algún momento nos conoceremos o no, pero... por favor, si quieres irte despídete antes. No hacen falta gestos grandilocuentes ni actos muy formales, sólo despídete, como quieras o como puedas, sé que no nos han enseñado demasiado esa movida de soltar, pero hazme ese pequeño favor, me suele costar el tema de soltar a quien me hace sentir a salvo de los monstruos de aquí dentro, y las despedidas, aunque no las gestione bien, me lo ponen algo más fácil.
Ah, y gracias, porque si me cuesta soltarte es porque antes hemos sabido agarrarnos desde el amor y la ternura, y eso vale todo malestar y sufrimiento de la despedida. 
Ya te he dicho que he venido a sentirlo todo bien adentro, sé que no es lo habitual y que si de algo sirven las corazas es de autoprotección, pero es que mi abuela me enseñó el amor así, permitiéndose sentirlo todo para que así, en el momento de la despedida, me quede un corazón repleto de amor, ternura y de pequeñas y mayores historias realmente preciosas. 
No nos conocemos, ya lo haremos, antes tengo mucho que limpiar y ordenar, pero por favor, hazme ese favor si algún día nos toca despedirnos.

Gracias y hasta pronto.