lunes, 22 de junio de 2020

¿Existe la adicción al dolor?


Hacer como que todo está bien mientras alrededor o dentro de ti todo está a punto de explotar es una de las maneras más autodestructivas de ser y, pese a estar intentando deshacerme de esto, me cuesta horrores cada pequeño paso; siempre he sido demasiado autodestructiva y es complicado dejar de ser así después de tanto tiempo, cualquier persona si tocase por primera vez un cactus no volvería a hacerlo ante el dolor que acaba de sentir, pero, yo voy y después de esa primera vez hay una segunda y una tercera y hasta llego a abrazarlo (esto ocurrió hasta literalmente), pero volviendo a lo metafórico, no sé que coño me pasa a veces para ser así, para no aprender a la primera que eso duele y que, como cualquier persona racional haría, debo alejarme o mantener las distancias, pues no, yo parece que tengo esa autodestructiva necesidad de sentir el dolor como si fuera un recordatorio de que estoy viva y puedo sentir; tampoco me parece que sea muy beneficioso el otro extremo de estar evitándolo siempre porque eso sólo te hace vivir muerto de miedo a sentir algo que quieras o no sentirás en algún momento, no creo que pase nada por querer experimentarlo, pero luego el instinto de supervivencia es el que actúa o debería actuar diciéndote algo tipo: "Esto duele, aléjate o haz algo para que deje de doler".

Y yo ese instinto lo tengo y es el que creo que me hace sentir la necesidad de pasar tiempo conmigo misma para poder seguir trabajando esos aspectos internos y explorar aquellos recónditos lugares que están medio en ruinas, pero, mientras dura el proceso también está presente el deseo de volver a abrazar a todos los cactus con los que me vaya encontrando, y sé que va a doler, pero aún así lo hago, machacándome en algunos momentos, aunque al mismo tiempo viendo hasta donde puedo llegar, hasta donde puedo sentir, es algo así como cuando de pequeños aguantábamos la respiración bajo el agua y no nos importaba las sensaciones desagradables sólo por aguantar un poco más.
Joder, si es que yo no soy complicada, yo soy complicadísima  y demasiado autodestructiva, normal que ahora me cueste tanto salir de aquí, normal que ahora me cueste respirar después de  haber aguantado tanto bajo el agua. 

domingo, 21 de junio de 2020

Cierra los ojos, ¿qué ves?.


¿Alguna vez habéis mirado a alguien mientras hace algo tan simple como reír, hablar o comer, y sólo sonríes porque te das cuenta de lo mucho que te gusta?. 
Hay que tener mucho cuidado con quienes vemos al cerrar los ojos, pues son las misma persona que habitan sin saber desde cuando en el interior de nosotros y que tienen la gran capacidad de ponerlo todo patas arriba.
Te vi reír la primera vez y ya pensé: "como va a doler si algún día me falta", pero que más da, hay riesgos que merecen la pena correrlos una y otra vez porque su simple experiencia conlleva cierta adicción de la que nadie debería rehuir.
Y, ¿sabéis?, creo que nunca somos del todo conscientes de lo mal que nos trataron en un pasado hasta que no conoces a una persona que te empieza a tratar como el ser más interesante y valioso del lugar y entonces no te puedes creer que te hubieras conformado antes con tan poco.
Me conozco, pese a seguir descubriendo cosas nuevas en mí, pero, me conozco lo suficiente como para saber que me vas a importar toda la vida, estés o no aquí.
¿Os acordáis cuando de pequeños soplábamos algunas flores pidiendo un deseo?.
Pues creo que algunas personas son como esas flores, ni idea de cómo ni cuándo lo hacen, pero llegan volando justo al centro de tu pecho y hacen que todo parezca fácil y que el único dolor que se pueda sentir es el que experimentábamos de pequeños al caernos de la bicicleta, no sé, son ese tipo de personas por las que siempre he creído y siempre creeré en la magia.
Si la veis por ahí sentiros afortunados, no todas las personas están lo suficiéntemente despiertas para notar su presencia, se mezcla tan bien entre la muchedumbre que a veces hasta a ella se siente parte de ella o demasiado pequeña en un mundo de gigantes, hacer el favor de recordarle que ni el Reina Sofía contiene tanto arte, sí, es arte, ella es arte, pero, sólo  para quien sepa verla.

Carta al genio de mi lámpara mágica.


Lo he estado pensando un largo rato y ya sé cual es mi deseo; no quiero a esa persona especial que me diga que soy increíble y maravillosa, lo sé genio, lo sé, sé que eso es una de las cosas que te he pedido de manera más constante, y en algún que otro momento lo he conseguido, pero ocurrió algo que no tenía previsto, no me creo gran parte de las cosas buenas que me suelen decir en el día a día y de verdad que yo me esforzaba, pero, nada.
He llegado a la conclusión de que hasta que yo no me diga esas mismas cosas a solas y consiga, poco a poco, interiorizarlas, da igual lo que me digan ahí fuera que yo voy a seguir en el mismo punto.
Sé perfectamente que lo que te pido no puedes lograrlo, que la única que puede hacerlo soy yo, pero, necesito una ayuda, un empujón o, al menos, una señal o algo así que me diga que en algún momento voy a encontrar de nuevo la forma de que esto funcione, de ir acercándome a mis objetivos.
Al menos, la presión que me generaba el sentir que debía estar bien sí o sí ya no está, así que bueno no sé como irán las cosas, pero, tampoco quiero como acomodarme a sentirme así o a no hacer nada al respecto, quiero volver a pasar tiempo conmigo misma, ver que es lo que falla, que es eso que está doliendo y hacer algo al respecto y, sinceramente, un empujón o señal no vendría nada mal.
Últimamente todo me abruma, me agobia, me asusta o me afecta y bueno, sé que hay etapas mejores y peores y que son en los momentos malos en los que "supuestamente" te vuelves más fuerte, pero, estoy agotada y te prometo que me esfuerzo, que a veces me obligo a salir de aquí o pedir ayuda, aunque esto último a vuelto a costarme horrores.
No lo sé, la persona a la que más echo de menos del mundo soy yo misma, después echo de menos como ya es habitual a muchas más personas de las que me gustaría, pero, me echo mucho de menos; estar super ilusionada por infinidad de cosas pequeñitas, vivir más tiempo en mi mundo que en este, bailar con los ojos cerrados e imaginar que estoy en otro lugar y en otro momento, hacer detalles especiales que en el fondo me hacen más ilusión a mí que a la persona a la que va, pasarme todo el día fuera de casa después de un día genial, reír hasta llorar, buah es que ahora pienso en la persona que suelo ser en esos momentos y me parece una tía tan increíble que me cuesta creer que sea yo.
Bueno, ¿que quieres que te diga?, este bajón está durando más de lo que suele ser habitual y te escribía porque me siento perdida dentro de mí misma, como si en un laberinto enorme me encontrase y ya estuviera anocheciendo, tengo algo de miedo a quedarme mucho más tiempo aquí, sé como  son las noches y duelen bastante, llevo varias seguidas y no quiero más, tengo ganas de volver a tirarme en la cama, sonreír porque ha sido uno de esos días super increíble y después quedarme dormida con facilidad, espero que ya quede poco para que ocurra.

P.D: No hace falta que respondas a esta carta, pero ojalá me envíes una señal de que todo va a ir bien, la niña de aquí dentro últimamente está hipersensible y no sé muy bien como consolarla.


jueves, 18 de junio de 2020

El amor y otras ñoñerías...


Estoy cansada de sentir vergüenza por sentir demasiado o esconder cualquier muestra de cuidado o cariño al ser consciente de que la mayoría de las personas no lo harían, así que he decidido dejar de hacerlo porque me desgasta demasiado y porque el que la mayoría de las personas no sepan querer actualmente no debería hacerme sentir rara cada vez que yo lo hago. 
Yo no sé que entendéis por querer ni porque creéis que una vez que se tiene a alguien ya se puede descuidar, pero yo no soy así y me gusta no parecerme a vosotros cuando de sentimientos se trata.
Me gusta fijarme mucho, abrazar los momentos tanto como pueda porque en el fondo sé que cada uno de ellos ya no se repetirá de la misma manera nunca más, escuchar atenta los miedos y sueños de ese conjunto de personas importantes en mi vida y sorprender con algún detalle porque sí, porque me gusta ser así y me declaro adicta de la sonrisa de las personas que quiero tener cerca de mí y de permanecer ahí por si acaso a cualquiera de esas personas se les olvida lo maravillosas que son y necesitan alguien que se lo recuerde.
Soy sensiblona durante un rato largo y me emociono con muchísima facilidad cuando consigo algo importante por muy pequeño que sea o cuando veo que alguien lo consigue.
Es un placer cancelar todos mis planes por ver a una persona que llevo mucho sin ver aunque sólo sea 5 minutos, no entiendo a esos que dicen: "para 5 minutos no merece la pena".
Me súper encanta escuchar y sentirme escuchada, abrazar y mimar aquellas partes que aún duelan y decir claramente que me siento súper afortunada y orgullosa de fijarme en los más pequeños detalles y cuidarlos y agradecer que se me hayan mostrado, porque para mí son valiosos tesoros que te regalan las personas después de un tiempo. 
Odio las pantallas porque creo que el amor, cualquier tipo de amor, poco o nada tiene que ver con lo que ocurra a través de ellas; sinceramente, creo que si quieres a alguien lo más importante no es tanto estar siempre en el centro o ser un pilar fundamental, sino tan sólo mostrar que estás y estarás ahí siempre sin importar nada, escuchar hasta cuando te digan que no tienen mucho que contar, disfrutar y retener los componentes íntimos y cuidarlos con cariño para que nunca dejen de brillar, emocionarse con sus logros y abrazar cuando todo duela y las palabras no estén a la altura; creo que el egocentrismo es un peligroso factor que actualmente se expande velozmente, gran parte de personas actúan pensando en la respuesta, esperando recibir algún tipo de feedback, y con esto tampoco estoy diciendo que sólo se trate de dar, pero, hay veces en que en vez de hablar o hacer cualquier cosa demasiado extravagante sólo hace falta decirle a esas personas que se encuentran en nuestra lista de imprescindibles que estamos aquí, que nosotros sí creemos en ellos y en ellas, que ese sueño o esa ilusión que nos contaron hace tiempo ya está más cerca y que aunque sean 5 minutos merece la pena cancelar el resto de planes por estar sentados charlando de la vida o de cualquier mierda.
Sé que es más seguro ir despacio, mostrar algo de indiferencia si eso es lo que te muestran, sería como una medida de protección, un salvavidas, pero, yo paso.
Yo quiero seguir explotando de amor sin importar las consecuencias, mimar y querer con ganas y sentirme orgullosa de ser como soy.
Y sí, soy una persona altamente sensible con demasiados miedos a mostrar esa parte vulnerable, pero, prefiero ser así antes que arrepentirme mañana de no haber mostrado el 100%.

Vívelo con la mayor intensidad posible.


Y entonces comprendes que hay momentos que ya nunca más volverás a vivir, o no de la misma forma; un puñado de nostalgia se cuela entre los recónditos espacios que hay entre tus costillas haciéndote temblar ante la ambivalencia de alegría y tristeza que sientes al ser consciente de que a veces ese "ahora o nunca" es real, que ya no hay una segunda oportunidad o un segundo intento para poder revivir instantes que se fueron demasiado rápido, y lo único que te puede salvar ahora es haber disfrutado de cada segundo, de todos los detalles y factores que hicieron especial el momento y guardarlo en la izquierda de tu pecho para que el tiempo no consuma su magia, su fugacidad.
El futuro lleva ya varios minutos llamando a la puerta y decides abrirla, darle paso a un futuro que nada tiene que ver con lo que ya hemos vivido, pero, no por eso pierde su encanto y resplandor.
Y te daré un consejo, todo lo vivido ya está guardado en ese baúl de recuerdos que hay debajo de la cama y que espanta cada noche a los monstruos, ahora toca seguir adelante, no tener miedo (o no mucho) a todo lo que viene, es más, abrázalo tanto como puedas, no te quedes con las ganas de nada, vívelo con la mayor intensidad posible y piérdete en cada instante mágico que está por llegar, mucho antes de lo que crees ese futuro ya formará parte del pasado y, créeme, vivirlo, abrazarlo y sentirlo intensamente es la única manera de que luego acepte ser guardado en lado izquierdo de tu pecho. 


lunes, 1 de junio de 2020

It's not black VS white. It's EVERYONE VS RACISM


Ser negro no debería ser sinónimo de ser valiente ni conllevar ningún tipo de riesgo el tan sólo hecho de serlo.
Leo los titulares de varias noticias:

-Muere George Floyd (...)
-Protestas por la muerte de George Floyd

¿Muere?, ¿en serio es tan poco el respeto que tenéis y tan notable la ausencia de culpabilidad?.
George Floyd NO HA MUERTO, a George Floyd le han asesinado y las manos y el cuerpo de su verdugo no dejaron de ejercer presión sobre él hasta que ya no pudo respirar, HA SIDO UN ASESINATO y, por lo tanto, el policía que LE MATÓ debería ser juzgado con la misma dureza con la que se juzgaría a cualquier otra persona, pero, eso no fue ni será así por el momento, y sí, ya está entre rejas, pero hay un factor que sirve de escudo cuando no debería ser así: Quien asesinó a George Floyd es blanco, ¡has tenido suerte!, no es que eso ya te libre de una condena mayor o menor, pero, eres blanco, ¿qué ocurriría si fueras negro?, ¿entiendes ahora el llamar escudo a tu tonalidad de piel?.
Este, lamentablemente, no es el primer caso, aunque ojalá que fuera el último, pero para ello hace falta mucho más que cambiar la ley o pequeños actos simbólicos, eso es lo mismo que poner una tirita encima de una herida sin desinfectar, no sirve.
Para que esto no vuelva a ocurrir es necesario EDUCACIÓN.
Nadie nace odiando, nadie nace discriminado a otra persona por la tonalidad de su piel, orientación sexual, identidad de género o cualquier otro objeto de discriminación que no debería serlo, es algo que se adquiere, que te inculcan de manera implícita y al igual que se adquiere también nos podemos liberar de ello.
Y sí, digo "nos" porque es muy fácil echar balones fuera diciendo: "yo no soy así", "yo no discrimino", spoiler: sí lo haces en mayor o menor medida al formar parte de una sociedad racista, es necesario un proceso de deconstrucción constante para que las cosas cambien de verdad, quedarse callado o que lo único que hagas sea subir una foto por lo sucedido no es suficiente para que de verdad no vuelva a darse un ASESINATO RACISTA.
Y ahora aparecen en las noticias protestas por lo sucedido y hay quien se atreve a decir que esas no son las formas, es más ahora todo el mundo quiere juzgar y hablar sobre ello, pero, ¿y si se juzga el ASESINATO acontecido con la misma dureza con que lo hacéis en el caso de esas protestas?.
¿Sabéis?, no os dais cuenta, pero con todas esas protestas para que el nombre de GEORGE FLOYD no caiga en el olvido se están haciendo ver y oír, y os aseguro que antes de esto hubo formas mejores, os aseguro que son muchas veces las que se han intentado frenar estos actos racistas o se ha exigido que se juzgaran con dureza, pero, después de uno ha venido otro y ya son muchas las vidas de personas negras que han muerto debido a la tonalidad de su piel, así que esta vez hay que frenar, hay que parar y ser conscientes de lo sucedido, HAN ASESINADO A UNA PERSONA.
No podemos dejar que caiga en el olvido, no podemos esforzarnos en culpabilizar a otros o esperar a que pase pronto, hay que empezar en uno mismo para generar cambios de verdad y que lo que ha pasado no vuelva a ocurrir nunca.

Descansa en paz George Floyd.






sábado, 16 de mayo de 2020

Diminutos triunfos que para mí son importantes.


Con los ojos abiertos o cerrados, pero, salta al vacío y hazlo ya.
Y eso hice, me impone mucho recitar online ya que me cuesta más que cuando lo hago en algún bar viajar a otros lugares y a otro momento, pero, tenía ganas de hacerlo, de atreverme, de volver a exponerme en alguna situación en la que me costara sentirme cómoda los primeros minutos, así que lo hice.
Y debo agradeceros el apoyo que recibí ya que para nada me lo esperaba y, aunque desde fuera pueda parecer insignificante, desde dentro era importante para mí hacerlo, así que gracias a todos y sobre todo a quienes día tras día os pasáis por este blog a leer los nuevos relatos, me hace mucha mucha ilusión y siento que cada vez que escribo me acerco un poco más a ser quien realmente quiero ser, los miedos e inseguridades se hacen pequeños al ver que no están ganando la batalla, aunque hagan notar su presencia más de lo que me gustaría, y en mitad de la oscuridad nacen pequeñas luces brillantes que no siempre encuentro con facilidad.
Muchas gracias por estar ahí y gracias a ti, a la chica del espejo que hace unos minutos estaba tan nerviosa, por haberse atrevido, te dije que iba a salir bien, que te lanzaras, y lo has hecho, sigue así por favor, poco a poco vamos a conseguirlo.
Gracias y hasta pronto.

miércoles, 13 de mayo de 2020

Reconstrucción


Desconocemos el valor de los momentos hasta que se transforman en recuerdos, y es entonces cuando nos pasamos gran parte del día viviendo en ellos con los ojos cerrados, porque a veces cerrar los ojos es la única manera de ver a alguien.
Nosotros estamos en cuarentena, pero, ni cabeza ni corazón han querido ponerse en ese modo y, a veces, han hecho de las suyas desordenándolo todo en un espacio vacío que nunca ha estado vacío.
Hoy huele a verano, a abrazos que nunca creí que fueran tan imprescindibles, a canciones aleatorias que dejaron de ser aleatorias al escucharlas, a la humedad de la hierba después de una tormenta, a risas y gritos entre las calles de Madrid, a chocolate caliente del gofre de cualquier bar de Malasaña, al olor de las tiendas de ropa a las cuales acudes pensando en ese día especial, a pasta recién hecha, a chupitos con o sin alcohol que acaban la mitad en el suelo por el abrazo de quien acaba de llegar y se muere de ganas de dejarse la voz en la pista.
Huele a reencuentros en los que ya no me esforzaré por disimular la ilusión que me hacen, a fiestas donde lo de menos es el lugar, a batidos de fresa y chocolate, a flores, a ganas de vivir aventuras y de apagar cualquier pantalla, huele a tantas cosas que quiero en mi vida que por un momento he olvidado donde me encontraba y he creído que de verdad estaba en otro lugar y en otro momento.
Echo de menos ese "en nada ya nos vemos" o "bájate en 5 minutos que perdemos el bus" y sentir el pellizco por dentro sin importar el plan que sea.
Hoy me siento bien, no quiero tampoco engañarme, sigo sin encontrarme del todo a mí misma y la imagen que tengo de la chica del espejo la sigo juzgando muy frecuentemente con demasiada dureza, pero me siento bien porque hoy desde hacía ya varias semanas he vuelto a ver el futuro como un mar de posibilidades, de oportunidades, de proyectos mayores y menores con los que sentirme realizada, y es más, creo que esta etapa me ha ayudado a dejar de tapar con heridas otras que no estaban curadas y volver a mirar ahí donde dolía.
Y sentir como lo hacía me ha recordado que estaba viva, que puedo sentir infinidad de sensaciones, tanto agradables como desagradables con toda la intensidad del mundo, tengo la oportunidad de hacer lo que quiera, de soñar a lo grande, de escribir todo lo que quiera y algún día atreverme con un libro, de bailar y cantar hasta las tantas, de emborracharme si me apetece o de mandarlo todo a la mierda si lo necesito.
No soy un ángel caído del cielo, ni un ser de luz ni nada parecido; soy una persona como cualquier otra, me gusta salir de fiesta, a veces me emborracho y me paso con el alcohol, me gusta bailar, aunque no lo haga bien, me masturbo como todo o casi todo el resto de personas, me paso los días de cine de ver bajo la misma estrella a habitación en Roma, me pone muchísimo una de las actrices de esa película, me gusta llevar la contraria a las personas con las que tengo ya la confianza suficiente para hacerlo, probar cosas nuevas e intentar experimentar nuevas sensaciones.
Y en la mayoría de los casos no hago nada porque me puede el miedo a que pensarán de mí, así que observo mostrándome como inofensiva y súper dulce, y no es que sea tampoco lo contrario, pero, si para algunos "comportarse como dios manda" no incluye masturbarse, defender los derechos de cualquier colectivo oprimido, querer experimentar nuevas sensaciones a nivel sexual y fuera de lo sexual, vivir nuevas experiencias, emborracharse hasta las tantas, vestir y hacer lo que te salga del coño; si todo eso es pecado según algunos:
Entonces alabado sea satanás que al menos él si me deja disfrutar de mí y de mi vida sin tanta norma.
Como conclusión; la imagen personal sigue siendo donde más jodida me veo, pero, no tengo porque cargar con unas expectativas o planes de futuro que no he decidido, así que no aseguro nada porque ya solo el hecho de hacerlo me agobiaría, pero voy a intentar, poco a poco, dejar de quedarme en la barra del bar y empezar a bailar como a mí me de la gana; y si a alguien no le gusta, ahí tiene la puerta, no quiero en mi vida a nadie que me quiera a medias y para ello mostrarse al 100% es imprescindible, así que voy a intentarlo. 

jueves, 7 de mayo de 2020

Y así está todo

"Pequeñas cosas", así llamamos a lo que ahora tanto echamos de menos y que nos darían la vida si las volviésemos a experimentar, aunque fueran 5minutos.
He perdido ya la cuenta de los días que llevamos viviendo de recuerdos, imaginando detalladamente cómo serán los reencuentros, y resultando imposible no sonreír después; leer y releer cada conversación con cada persona o grupos de personas que te gustaría poder abrazar ahora mismo ya se ha vuelto una de mis rutinas preferidas de cada día, aunque a veces pueda resultar algo autodestructivo.
Los pájaros que se ven y, sobre todo, que se escuchan por mi ventana vuelan sin parar, ajenos a cualquier realidad que no sea la de encontrar algo con lo que alimentar a las crías hambrientas de sus nidos.
El árbol desnudo que está muy cerca de mi ventana ya no está desnudo y ahora es más bonito verlo, transmite otra sensación.
Todas o casi todas las mañanas un ave de mil tipos de tonalidades de azul se posa en una de las ramas y me observa durante unos segundos como si intentara preguntarme cómo estoy, yo le miro con cariño por el interés y le digo con voz apagada que me estoy esforzando, que lo estoy intentando, pero que no me siento de un modo muy distinto a como me sentía ayer, entonces alza su canto como para recordarme que la vida también es pasar por estos momentos y se va volando, mañana tal vez vuelva, me muero de ganas de poder darle otra respuesta pronto.
La universidad, al margen de cada caso o cada contexto, no deja de enviar trabajos y temario que por supuesto entrarán en los exámenes finales, hubiera sido guay que se hubieran parado a pensar en la carga mental que supondría tal cantidad de trabajo, o al menos, que se implicaran algo más en vez de limitarse a indicar que puntos entran en los exámenes para que así pudieran agarrarse a algo cuando dicen que están dando clases online, pero a esta alturas el objetivo de todos o la mayoría ya es sacar todo lo mejor posible y si eso aprender algo cuando todo esto acabe; estamos ante una educación más preocupada de que su alumnado copie en los exámenes que de formar alumnos y personas que de verdad sientan que están aprendiendo; este curso hemos pasado de ser alumnos que analizan, comprenden y buscan más información sobre aquellos temas que les interesen a ser almacenes de contenido que vomitarán en el exámen con el objetivo de aprobar,  y ya si eso volver a verlo por nuestra cuenta luego, pero en fin.
Sigo sintiéndome bastante perdida dentro de mí misma, lo que hace que me eche de menos muchísimo, y de verdad que me gustaría volver a encontrarme, pero, por ahora no lo he conseguido.
Me paso más tiempo del día viviendo de recuerdos pasados o imaginando momentos futuros que en la realidad, aunque a veces es una forma bonita de desconectar del todo sino fuera por estar también últimamente hipersensible, hace unos días acabé con unos lagrimones impresionantes sólo porque no encontraba el cargador de mi móvil, osea ¡basta ya de estar así!.
Estoy en un punto en que cualquier cosa me cansa o cualquiera me afecta o me ralla, dios, como odio ser así, me gustaría pronto volver a ser la de siempre.
Algo bueno, aunque insignificante, es que el garbanzo que plante hace unos días ha germinado en forma de un fino y pequeño tallo verde, no sé si crecerá más, pero, he decidido tomármelo como una señal de que queda muy poco para que todo vaya a mejor y de volver a sentir que puedo con todo.
Un abrazo y gracias por leerme, siempre me hace mucha ilusión que haya otra personas al otro lado de la pantalla, aunque sea sólo  una algunos días.

domingo, 3 de mayo de 2020

Abrazar un cactus


Hola, hay un libro de Mónica Gae que me he leído infinidad de veces que se llama: Instrucciones para abrazar un cactus.
Me lo estoy volviendo a leer y, al igual que todas las veces anteriores acabo con el corazón algo encogido y con unos lagrimones impresionantes como buena DramaQueen.
Recuerdo que me lo compré en la feria del libro y que me lo firmó allí mismo, la fascinación de tenerla tan cerquita fue tal que no le dije apenas un par de palabras, al salir abrí el libro por la primera página y me pareció precioso el final del párrafo que acababa de escribir;
"te prometo que las espinas han dejado de doler".
Esto está relacionado con el prólogo del libro en el cual asegura que si se abraza el tiempo suficiente a un cactus dejan de doler las espinas.
En su momento, yo, ilusionada e idealizando cualquier cosa que tuviera que ver con Mónica Gae (el cuelgue que tenía con ella era importante) pues me creí esas palabras.
Pero, cada vez más y desde hace unos años me pregunto si de verdad dejó de doler o lo que ocurría era que ya no se sentía tanto el dolor al haber pasado a ser una parte de ti.
Creo que a veces ocurre lo segundo; abrazamos con tanta fuerza y ganas el dolor inicial con la firme creencia que así dejará de doler antes que llega un punto en el que las espinas del cactus las sientes como parte de ti, pero, eso no significa que haya dejado de doler, creo que simplemente hemos aprendido a medio gestionarlo y a respirar profundo cuando vuelva a doler demasiado.
Pregunta: si duele...¿por qué no dejamos de abrazarlo?.
Creo que se debe a que a veces los límites de la felicidad/placer y el dolor son confusos, y ya sé que son cosas completamente diferentes, pero, creo que permanecemos junto a ese cactus porque nos da miedo separarnos de él, sentimos que desde que le hemos abrazado estamos más cerca de ser quienes queremos ser, sería así como algo necesario por lo que pasar, o tal vez sólo estoy diciendo tonterías.
Menuda manera más autodestructiva de ser, aunque tampoco creo que sea del todo autodestructiva porque el dolor sólo se siente cuando estás despierto, es decir, cuando eres consciente de la situación, y ese es el primer paso para seguir creciendo, para seguir avanzando.
Así que no pienso decir ninguna mierda de esas de: ¡dejemos de abrazar lo que duele! o ¡busca algo que te haga feliz!, cada uno de nosotros podemos pasar por etapas en las que sepamos la razón por la cual hacemos algunas cosas y otras en las cuales no tengamos ni idea, pero creo que todos llevamos una brújula en nuestro interior que nos guía hasta cuando nos sentimos más perdidos, así que creo que debemos hacer lo que sintamos que debemos hacer.

Y sigo sin saber si el dolor desaparece o pasa a ser como una parte de ti que nunca se irá del todo, pero sea como sea, si sientes que no debes dejar de hacerlo entonces no dejes nunca de abrazar a ese cactus que por alguna extraña razón quisiste abrazar en su momento 

sábado, 2 de mayo de 2020

¿Hay alguien ahí?


Y cuando crees que tienes todo o casi todo bajo control te das cuenta que no tienes absolutamente nada claro dentro de ti.
Hacía tiempo que no me pasaba, que no me sentía tan perdida, tan desubicada conmigo misma y, por ahora, justifico el estar así basándome en la cuarentena, pero, tengo algo de miedo a seguir sintiéndome así cuando todo esto acabe.
No sé exactamente qué me ocurre, no sé que quiero o que me apetece ahora mismo, no encuentro algo que me ilusione o en lo que poner todas mis ganas y los estudios de la universidad me suponen más esfuerzos que antes.
Y es que antes de que todo esto ocurriera me sentía cada día un poco mejor conmigo misma y con mi vida, tenía varios proyectos o ideas, pequeñas pero suficientes, en los cuales creía que lo que estaba haciendo merecía la pena.
Es más, no sólo eso, me gustaba la manera en que me sentía al hacerlo; y no es que mi vida haya sido en algún momento tranquila o haya estado ausente de desastres o días grises, hay días en los que me sentía en mis mundos como Bridget Jones por todas las meteduras de pata mayores o menores, pero, en general sabía cómo hacerles frente a esas situaciones o me ponía manos a la obra para corregir aquello que no me gustase, igual que este blog, lo abrí ya hace unos años, pero, lo hice súper ilusionada al pensar que alguien podría leerlo desde su pantalla, que existiera la posibilidad de que alguien se parara aquí me parece tan increíble...en cambio ahora no hago más que escribir cosas tristes, pero, es lo que me apetece hacer, ¿hay alguien ahí, al otro lado de la pantalla? ni lo sé ni me importa.
No lo sé...
Echo de menos como soy en los días alegres o como creo ser, o como me hacen ser las personas importantes de mi vida, me gusta mucho esa tía que se queda hasta las 9 en la biblioteca o en la cafetería charlando con alguien de planes futuros y que luego llega hasta Lista imaginando una coreografía increíble que se marcaría en el paso de cebra, ¿dónde está esa chica?, ¿Dónde estás?.
Si lees esto te echo de menos.
Y sé que es imposible esquivar estas etapas, pero, obviamente no me gusta experimentarlas, no me gusta sentir que me he perdido a mí misma, porque creo que eso es lo que está pasando y me echo de menos más que a nadie, pero bueno, confío en volver a encontrarme en poco tiempo y descubrir que las cosas no van tan mal como parecen, ojalá.
Por cierto, en mi modo DramaQueen he decidido plantar un garbanzo, ¿por qué?, pues no tengo ni idea, pero quería hacerlo y lo he hecho.
Creo bastante en las señales así que sería un puntazo ver como entre la tierra se abre paso, al menos, un minúsculo tallo, aunque no sé yo si ocurrirá o no, no confío mucho en mis dotes de jardinería.