martes, 27 de diciembre de 2022

Un día raro

 

A veces no me gusta ser como soy, me siento culpable y algo decepcionada conmigo misma, pero al final caigo en la cuenta de que no me queda otra que aceptarme también en este modo, aceptar mis miedos e inseguridades y aceptarme siendo vulnerable para comprobar que no me muero, que esto es tan natural y necesario como la vida misma.

Confío en ti, en mí y en el amor que existe entre nosotras como mi mayor armadura para cuando los miedos acechan de nuevo, intento respirar profundamente y agarrarme a ese sentimiento con fuerza, repetirme mi mantra en la cabeza y dejarme cuidar por otros, aceptar que si el amor debe seguir una norma es la de ir agarrado de la mano de la libertad y tener el enorme honor de que en esa libertad yo siga siendo "casa" entre tantos estímulos, pero a veces los miedos muerden con fuerza y se me abren viejas heridas de historias pasadas, de versiones pasadas de mí misma.

A veces querer a alguien con todo tu corazón puede llegar a ser algo complicado y duro cuando también tienes que gestionar varias cosas a la vez, pero si de algo no me arrepiento ni me arrepentiré nunca e de querer a esa chica tan bonita que me sonríe con todo mi corazón, jolín, que guapa es, estoy tan enamorada de ella que a veces hasta me cuesta creer que ella haya querido quedarse en alguien como yo.

Voy a paso a paso, con mucho miedo provocado por una incertidumbre agotadora, pero también con el corazón lleno de amor, el mismo con el que nos miramos antes de quedarnos dormidas, quiero ser su casa y que ella sea la mía, y quiero ganarle esta vez a los miedos para no dudar de que haga lo que haga en su vida acabará siempre queriendo volver a casa. 

martes, 20 de diciembre de 2022

Volver a construir

 

Quiero un amor al que para poder acceder sé que debo deconstruir muchas cosas, romper los cimientos y las bases de aquel amor al que nos hicieron creer que todos debíamos aspirar. 

Siento mucho miedo, frío, en ocasiones soledad y en muchas otras un dolor punzante producto de los otros tres elementos, me tiembla el corazón cuando siento mucha alegría o mucho miedo, últimamente no me deja de temblar y en ocasiones acabo realmente agotada.

Te quiero libre, y en tu libertad te quiero conmigo, quiero aprender a hacerlo, poder respirar bien, estar tranquila y que todo esto no me genere tantas dificultades, pero te quiero libre y te quiero siendo feliz porque no se me ocurre representación más bonita que esa de creer en la justicia y en que cada uno recibe lo que da, te quiero feliz y llenita de amor, te quiero feliz y llenita de sueños, te quiero feliz y llenita de ilusión y, dentro de todo esto, de tu libertad y tu historia, te quiero conmigo creyendo ambas fielmente en que esto que sentimos es de verdad, es real y es la razón más fuerte y poderosa para querer volver a casa siempre.

Pero me cuesta, los miedos me hacen sentir vulnerable en muchos momentos y en ocasiones temo que hayas encontrado un rincón más calentito, unos brazos que te mimen mejor y una casa donde las cosas sean más fáciles, y entonces lloro del miedo que experimento pensando que tal vez ya no vuelvas o no te acuerdes de que aquí estoy yo esperando a que me digas que has llegado bien a casa, el temor se mezcla con una sensación tan bonita como dolorosa de querer que seas feliz aunque algún día pueda ocurrir que eso signifique no estar conmigo, y entonces intento gestionar todo esto pero son como granadas explotando y yo solo corro salvaje a mi habitación para abrazar a esa niña pequeña de debajo de la cama y pedirle por favor que confíe, que se agarre al amor que ella siente y al que sienten por ella y que confíe un poquito más, que pronto terminará todo, que pronto sabremos volver a encontrar nuestra propia paz y equilibrio.

No está siendo fácil en muchas ocasiones, pero os contaré la parte menos fea, la parte más bonita de todo esto; tiene una sonrisa que un día la bauticé como uno de mis rincones favoritos, unos ojos que brillan como estrellas cuando está feliz y una esfera de magia a su alrededor cuando se siente querida, le beso, me besa y sonreímos a la vez mientras nos damos ahora un beso de esquimal, agarra mi mano y me regala un "Te quiero", ¿cómo no voy a quererla?, le quiero libre y en su libertad quiero que siga contando conmigo, que me vuelva a decir que me quiere, que está enamorada de mí, que es feliz queriendo y ofreciendo parte de su magia a otros, pero que será aquí dentro uno de los lugares en los que siempre podrá decir eso de: "Ya estoy en casa", y que siga queriendo volver a casa y seguirnos queriendo como la manifestación más bonita de que todo esto es real y que nada ha cambiado. 


sábado, 10 de diciembre de 2022

Batalla contra los miedos de siempre


Se retuercen de dolor, se enfadan, golpean y arañan justo en las zonas de mi cuerpo más sensibles mientras se reproducen velozmente llenándome el horizonte de visiones catastróficas acerca del futuro y mi cabeza de feroces pensamientos que tienen la clara intención de hacerme escapar o de volver a enjaularme yo misma en esa jaula de barrotes de hierro creyendo que así estoy más protegida del mundo. 
Me gritan, me golpean, me insultan y me amenazan a la vez que destrozan durante unos minutos todo mi alrededor dejándome desnuda en mitad del caos. 
Tengo frío, mucho frío, me tiemblan las piernas, me cuesta respirar y lloro delante de ellos sin querer por la rabia y el pánico que siento, ellos aprovechan estos momentos de aparente debilidad para hacerse fuertes y golpear con más fuerza; "nadie te va a querer durante mucho tiempo seguido", "es una chica demasiado guapa para que se haya fijado en alguien como tú", "probablemente no tenga ningún interés en conocerte y lo único que quiere es follar contigo", "tú no vales para esto de relacionarse con las personas", "si te sigues mostrando ante otros te acabarán haciendo daño", "vas a hacer el ridículo como siempre haces".
Cada mensaje que me lanzan es una feroz espada que lanzan a gran velocidad hacia el lado izquierdo de mi pecho, me repito sin parar "me están mintiendo", "me están mintiendo", "me están mintiendo", pero aún así consiguen darme justo en el centro de la diana y aquí dentro me duele hasta respirar después de cada golpe, ellos lo perciben y me vuelven a obligar a entrar en esa jaula de barrotes de hierro indicándome que es por mi bien, que ahí dentro no me pasará nada malo, yo les miro dudosa y atemorizada con los ojos aún llorosos, pero sin ninguna pizca de intención de tirar la toalla y les digo: "Si me meto ahí dentro tampoco me podrá pasar nada bueno, así que me quedo aquí fuera pese a los riesgos que ello conlleve." 
Pego mi grito de guerra, crezco al hacerlo, agarro al miedo de la mano estando más asustada de lo que he estado en toda mi vida y con la rabia y las ganas de vivir que tengo les digo: soy mucho, valgo mucho y merezco mucho, y tenéis razón, ahí fuera hay personas que me van a reventar, que me van a agarrar del corazón y lo van a estampar contra el suelo, pero también hay muchas otras personas que tengan tantas ganas de acostarse conmigo como de mimarme y cuidarme el corazón, así que me quedo aquí fuera por mí y por ellas, yo no soy más que nadie, pero tampoco soy menos y os aseguro que no me vais a volver a convencer para encerrarme en esa jaula de hierro por miedo a la vida, elijo vivir, me elijo a mí con todo aquello que me hace ser tal y como soy, me doleis y me hacéis daño cada vez que aparecéis, pero no pienso rendirme.

Silencio durante unos segundos y deciden marcharse, sé que no han desaparecido, sé que volverán en momentos futuros y que volverán a golpear fuerte, pero respiro hondo e intento cuidarme para estar fuerte cuando decidan volver, sé que algún día dejarán de visitarme.

Queridos miedos; aquí os espero, me elijo a mí siendo valiente para mañana ser feliz, elijo la vida, elijo vivir, independientemente de los riesgos que ello conlleve. 


domingo, 4 de diciembre de 2022

Esto es para ti

 

Hola abuela, te echo muchísimos de menos; en Madrid ya están las luces puestas, la gente compra sus regalos y se prepara para las distintas reuniones familiares a la que irá, y yo, en mitad de toda esa muchedumbre de gente, solo pienso en ti y en lo increíble que sería que pudieras bajar unos minutos y darme un abrazo, te prometo abuela que últimamente los necesito recibir casi todo el tiempo y el tuyo sería el puto mejor regalo de estas navidades, y disculpa que ya sé que no te gusta que use palabras feas a la hora de expresarme, pero abuela, te echo mucho de menos tanto que duele, tu ausencia va haciéndose más notable según avanza el tiempo y según llega más y más la navidad, fiestas que la verdad no tengo ganas de vivir, necesito subir a Galicia, que mi padre deje el coche en el garaje, que mi madre y yo lleguemos a tu portal diciéndote que somos nosotras y que tu voz a través del telefonillo ya suene más feliz, y abrir la puerta de tu casa, de la casa de la abuela, y escuchar el sonido de tus zapatillas por el pasillo corriendo a vernos de nuevo porque nos echabas de menos, aunque siempre dijeras que tú estabas bien viendo tus programas de televisión.

Y abrazarte por fin, dejarnos rodear por esos brazos gorditos y esponjosos, sentir el calor de tus mejillas y la textura de esos pliegues de tu cara de tanto reír que te hacían tan bonita, aunque tú no quisieras verlo, y que me digas después lo guapa que estoy y las pintas de perroflauta que te traía, abuela ojalá me pudieras decir esas dos cosas de nuevo en persona, ojalá quedarme dormida en el sofá del comedor y que vinieras rápido con varias mantas a taparme, ojalá que la cocina oliera de nuevo a la empanada gallega, la empanada de la abuela, que tan rica te quedaba, ojalá que me llamaras para ayudarte a ponerte la chaqueta y que me dieras un beso después lleno del amor más puro y real que existe, ojalá brindar contigo esta copa de champán y desear más fuerte que siguieras a mi lado las próximas navidades, que te necesito más de lo que crees y que, aunque a las dos nos costara eso de decirnos "Te quiero", sabíamos que nos queríamos como uña y carne, recuerdo que en tu mesilla tenías una foto de tus nietas y otra en la que aparecía yo, y que a todas las visitas que tenías y a todas las personas que te llamaban les decías que tu nieta de Madrid era de lo mejorcito y que iba a ser una gran psicóloga, abuela te fuiste antes, pero lo he conseguido, soy psicóloga y casi todo el amor que siento por las personas y por esta carrera me lo transmitisteis el abuelo y tú, eso es algo que me llevo siempre conmigo, tatuado en mi piel y en mi corazón.

Abuela yo no creía ni en Dios ni en nada hasta que el abuelo se fue, con su ausencia empecé a creer que algo había, y ahora con la tuya quiero estar segura de que ahí arriba o donde sea os están tratando como reyes, porque no merecéis menos que eso. Actualmente la figura de las amas de casa sigue estando muy infravalorado e invisibilizado, pero abuela criaste a tres hijos de la mejor manera que supiste, siempre estuviste a pie de cañón regalándonos esos besos y abrazos tuyos tan salvavidas y enseñándonos el poder de estas cosas, y sostuviste la mano del abuelo hasta el último aliento demostrándonos qué es el amor, has dejado en cada uno de nosotros las semillas de flores que jamás dejarán de crecer, y en mí me has descubierto una galaxia de emociones y sentimientos que no había descubierto del todo, no sé por qué el abuelo y tú me habéis hecho los mejores regalos cuando os teníais que ir, me habéis dejado con un millón de abrazos pendientes que seguirían pendientes aunque te pudiera abrazar ahora mismo. 

Abuela esto que te voy a decir ahora tal vez no te hace mucha gracia, pero quiero contártelo, estoy enamorada hasta las trancas de una mujer preciosa que me coge de la mano y me sube a las estrellas, y me hace feliz, soy feliz a su lado hasta en los días más negros, me dijiste hace un tiempo que tú lo que querías es que tus nietas tuvieran una buena vida y fueran felices, pues abuela para hablarte de mi felicidad tenía que mencionarte la existencia de esa chica tan preciosa que me quiere hasta en los días en que estoy más insoportable, ojalá que lo entiendas. 

Abuela, no lo estoy pasando bien, me dueles, o mejor dicho, me duele tu ausencia y me va a seguir doliendo, hay muchas cosas últimamente que me desbordan, pero estoy sintiendo exactamente lo que debo sentir, sé que esto debía llegar, que mejor fuera que dentro, que si ahora duele tanto es el resultado de haberte querido tanto, y de eso te aseguro que no me arrepiento, que te he querido con todo el corazón y que, aunque ya no podamos volver a la casa de la abuela, yo siempre te llevaré aquí dentro, a la izquierda de mi pecho como un superpoder, como el mejor lugar del mundo al que llamar "hogar". 

Te echo de menos abuela, a veces hablo contigo, pero es que yo lo que necesito últimamente es un millón de abrazos en los que refugiarme de tu ausencia y en los que fantasear durante unos segundos que eres tú quien me abrazas de esa manera tan especial. 

Te quiero abuela, eres la mejor abuela del mundo y siempre te llevaré conmigo. 

Gracias por todo 💗 

sábado, 26 de noviembre de 2022

Baílame lento

 

El baile, ¿quién me iba a decir que esa sería la forma en que te podría volver a encontrar?, suenan unos acordes y empieza la canción, cierro mis ojos y dejo que la canción controle mi cuerpo, al comienzo todo es oscuro, solo bailo, después empiezo a sentir tantas cosas que me cuesta creer que este instante sea real, a veces viajo al pasado y una alegría preciosa mezclada con cierta nostalgia contenida retuerce mi cuerpo y me hace sonreír sin querer, otras veces viajo al futuro y observo infinidad de colores y aventuras que están por llegar, reconozco mis heridas mientras bailo, reconozco mi sentir, mis emociones, mis sentimientos y mi propio reflejo siendo feliz mientras la canción suena.

Durante este rato mi niña interior ha dejado de llorar o se ha levantado de la cama, y ahora se siente la persona más bella y más especial del mundo, me agarra fuerte de las manos mientras sonríe sin parar y respira profundamente mientras deja que su cuerpo guíe sus pasos, nos sentimos preciosas, sexys, vivas, intensas, brillantes y realmente invencibles mientras bailamos; los juicios quedan fuera, las inseguridades quedan fuera, los miedos quedan fuera, aquí dentro solo estamos ella y yo teniendo la mejor cita de nuestra vida en medio de nuestra habitación y con la letra de cualquier canción intensa guiando nuestros pasos. 

Cuando ya está terminado la canción es cuando escucho como empieza a llorar un poco mientras respira agotada, me pide que vuelva rápido, que suele sentirse muy triste cuando paso tiempo lejos de ella, lágrimas de tristeza y culpabilidad entremezcladas se me desbordan delante de ella, le confieso que yo también le echo mucho de menos y le beso la frente como si ambas supiéramos que va a pasar más tiempo del que debería para volvernos a ver. 

Le agarro la carita, es un rostro inocente y feliz, pero también observo en él signos claros de cansancio y tristeza, le pido un poquito más aún sabiendo que no puede más y le prometo que pronto volveré a bailar con ella, que soy muy feliz cuando lo hago y que un trabajo de fin de máster no va a hacer que pasemos tanto tiempo alejadas. 


miércoles, 16 de noviembre de 2022

Insomnio


En días como hoy, en los que aquí hace frío, es en los que más noto tu ausencia o tu lejanía, te busco y te rebusco pero no logro encontrarte, grito nuestro nombre y confundo el eco con tu respuesta, minutos después descubro que sólo era el eco de mi voy y que a ti sigo sin escucharte ni verte, perdóname pequeña, hace meses que vivo muy atenta a todo lo que ocurre a mi alrededor y no he prestado apenas importancia a qué aquí dentro tú me pedías alguna muestra de afecto urgentemente, no lo hice y ahora no te encuentro. 
No sé por donde empezar, por donde retomar el camino que estaba llevando, cuando creo haber encontrado todas las respuestas cambian todas mis preguntas y me siento realmente sola en varios momentos del día, ¿dónde estás pequeña?, te echo de menos, me echo de menos, estar así es agotador.
Ojalá pronto podamos volver a encontrarnos, agarrarte de la mano, pedirte perdón por haberme ido tan lejos y dejarme rodear por tus brazos, no sé quién de las dos necesita más un abrazo de la otra. 
Te quiero mucho, ojalá pronto volver a vernos y quedarnos juntas agarraditas de la mano. 

sábado, 12 de noviembre de 2022

Vomitando sobre el papel.

 

Estoy cansada de estar triste, irritable, callada, ausente y, en definitiva, estoy cansada de estar cansada; estoy cansada de encerrarme en mí misma cuando más necesito un abrazo o un "todo irá bien" por parte de otros, estoy cansada de la monotonía del día a día, del miedo que siento ante esa hoja en blanco titulada futuro y de las muchas despedidas que llevo en tan poco tiempo, estoy cansada de tener miedo, de los constantes comentarios de mi madre recordándome que todavía son ellos quienes me pagan las cosas, estoy cansada de llorar, de tener frío, de querer un montón de cosas y, al final, que el miedo me paralice y no poder dar ni un solo paso. 

Estoy cansada de tenerle tanto miedo a que llegue este año la Navidad y ser consciente de nuevo de la ausencia de una abuela que se fue demasiado rápido y sin avisar. Estoy cansada de responder bien cuando no estoy bien y que sólo reconozca que no lo estoy cuando me acerco a un peligroso precipicio. Estoy cansada de la tensión de mi mandíbula y del dolor de mi espalda cuando me paro a pensar, estoy cansada de ver llorar a la chica del espejo y de haberme olvidado cómo consolarla, sigo a su lado, pero no sé cuál de las dos necesita más un abrazo de la otra. Estoy cansada de estar así, de mi estado de ánimo estos últimos meses, de sentir que he perdido una importante parte de mí que me gustaba mucho, de no saber abrirme el pecho cuando sé que lo necesito y de sonreír por fuera y llorar por dentro. 

"Se acerca la Navidad, pero aquí dentro es primavera", ojalá, ojalá recordar cómo era eso de que aquí dentro pudiera seguir siendo primavera independientemente de lo que pasara ahí fuera, pero tengo los pies fríos y aquí dentro hay más oscuridad que luz en muchos más momentos de los que me gustaría. No estoy preparada para la Navidad ni para verme obligada a hablar de felicidad, deseos o magia cuando yo me siento lejos de todo eso, serán unas navidades en las que buscaré abrazos en los que refugiarme y en los que poder sentir que todo está bien, que todo irá bien, pero no van a ser las navidades que me gustaría, eso está claro. 

Estoy cansada de sentirme así, algo perdida y algo tristona, pero fantaseo con la idea de volver a encontrarme pronto y ser quien quiero ser, eso sí que sería un regalo increíble estas navidades, el problema o la suerte es que es un regalo que únicamente yo puedo ofrecerme. 



jueves, 13 de octubre de 2022

Tristeza peculiar


Me da mucho miedo la tristeza que no logro desmenuzar en más palabras; por dos razones principalmente, una, porque es una peligrosa manera de acabar ahogándote en ti misma por no saber encontrar las formas de liberar esa emoción, y otra porque si no lo escribo hace que no pueda ser totalmente consciente de lo que siento y, por tanto, me imposibilita el ser capaz de frenar, cuidar y limpiar las habitaciones de aquí dentro que necesiten atención, mimos, cuidados y, en definitiva, amor. 
Necesito escribirlo, escribir mucho y durante horas, aunque en ocasiones no tenga ni demasiado lógica lo escrito, yo escribo de mí para mí, a veces desde la Laura externa a la Laura más interna y otras al contrario, pero siempre es la escritura la mejor vía de comunicación conmigo misma. 
Intento hacer partícipe de este mundo interno, que últimamente siento algo lejano, a personas de mi alrededor, pero el miedo en demasiadas ocasiones me sigue limitando en exceso, aún así sigo permitiéndome el sentir todas las emociones, el aceptarlas, y que si ahora es la tristeza la que ha decidido habitar una de mis habitaciones será porque trae consigo valiosos aprendizajes y revelaciones que desconocía. 
Me ha pedido en varias ocasiones sentarnos en los sillones del salón principal y conocernos más, darnos una oportunidad, en alguna ocasión lo intenté, pero siempre me hace llorar demasiado dificultando la comunicación entre ambas, por lo que últimamente lleno de ruido innecesario y algo molesto mi alrededor, para intentar que no me vea, que no me siga llamando, pero nada de esto sirve, ese puñado de tristeza mordisquea mi tripa, se cuelga de mis cuerdas vocales, me golpea mi mirada cansada y me vuelve a pedir una cita. 
Si os soy sincera no sé exactamente qué día llegó, no estaba en casa cuando apareció y cuando volví ya le vi acomodada y no pude obligarle a irse de nuevo. 
Me paso los días con asuntos demasiado realistas y terrenales para mi gusto y sigo descuidando a mi ingrata invitada más de lo debido, sé que se siente algo ofendida, así me lo demuestra de formas sutiles, ojalá pronto pueda concederle esa cita que tanto me ha solicitado, hablar con ella, aceptar su inevitable existencia y compañía y dejar así de creer que no está ahí; quien sabe, tal vez si hago esto, si acepto que seguirá conmigo aún bastante tiempo y aprendo a convivir con ella puede que llegue algún día que ya no esté conmigo y que consiga descubrir entonces esos valiosos aprendizajes que traía consigo desde el primer día y que a mí costaba tanto visualizar por la intensidad y las constantes llamadas de atención de la emoción que los traía. 
Querida tristeza; lo has conseguido, lo he conseguido, ¿cuándo quieres que nos veamos?.




viernes, 7 de octubre de 2022

Cuentos de buenas noches

 

Nunca imaginé lo feliz que me haría abrazarla mientras escucho su respiración y los latidos de su corazón, es uno de mis momentos favoritos con ella y tal vez por eso se pasen tan rápido. 

A veces intento frenar la pasión o ilusión y los besos que estas me hacen darle y le miro, jolín está tan guapa... y está conmigo, esta persona tan preciosa que rodea mi cintura con sus brazos es mi novia... wow, creo que en este instante soy la persona más feliz del mundo. 

Me gusta perder mis dedos entre su cabello y agarrarlo con todas las ganas que tengo de seguir besándola, de seguir cuidándola y, en definitiva, de seguir queriéndola. 

Me gusta decírselo, decirle que le quiero y que a su lado me acerco a ser la mejor versión de mi misma, que me encanta, que me sigo ilusionando cuando me llama preciosa y que si me dice que me quiere me cuesta no emocionarme. 

Me hace feliz, nos hacemos felices, vamos por ahí agarraditas de la mano a descubrir nuevos terrenos que conquistar y me siento invencible sabiendo que está a mi lado, que ella está conmigo y que yo estoy con ella. 

Y no sé, pero me imagino compartiendo mi vida con ella y me emociona la posibilidad, no sé qué pasará, ni siquiera sé yo misma que estilo de vida quiero, el cómo o el dónde o el cuándo, pero sí que me gustaría que ella siga conmigo, agarradita de mi mano, abrazarnos antes de dormir para espantar a los monstruos y acariciarnos nuestro cabello canoso mientras nos decimos lo tanto que nos queremos, no se me ocurre un futuro más romántico y brillante que ese en el que ella me abraza aún con más fuerza y más amor si me desvelo por la noche. 


jueves, 29 de septiembre de 2022

Desde el escenario todo se ve mejor

 

Quisiera volver a ser la persona que soy cuando me subo a un escenario, pronto lo haré, pronto lo volveré a hacer.

Admiro tanto a esa persona... todo lo que a mí me da miedo o me bloquea a ella le sirve de trampolín para saltar al vacío sin pensar y ser capaz de hasta disfrutar el vuelo, esa tía es la ostia y en días como hoy me resulta difícil creer que sea la misma persona que la que ahora escribe estas palabras.

Me siento perdida, y la tristeza a veces se cuela en los diminutos espacios de heridas que todavía no han cicatrizado del todo para hacerme llorar sin permitirme conocer la razón exacta por la cuál lo hago.

He vuelto a sentirme diminuta, insuficiente, poca cosa y no válida, son sensaciones que llevaba trabajando hace tiempo y que creía haber superado, pero de golpe y sin previo aviso han vuelto haciéndome sentir tanto miedo que ni me atrevo a liberar del todo ante otros esto que ahora os cuento. 

No sé muy bien cómo va esto, no sé muy bien cómo funciona o cuál es el camino a seguir, yo lo único que quiero es escribir, bailar todas las canciones de la radio, tararear un puñado de canciones y seguir subiéndome a más escenarios, pero supongo que esta etapa, este momento es más complejo que limitarse a hacer únicamente esto. 

Ayer unas amigas viendo aquellas fotografías de instagram donde intento aparentar ser algo más sociable de lo que en realidad soy dijeron que era guapísima y preciosa; miré la fotografía, me esforcé por verla de la misma manera en que lo habían hecho ellas con las ganas de visualizar esa belleza, pero no lo conseguí, me consoló el hecho de que otras personas sí vieran esa belleza o "lado especial", eso significa que sigue ahí, ¿no?.

A veces, medio nostálgica y medio risueña, pienso en esa mujer que se sube al escenario cuando todo queda en silencio y se me llena durante unos minutos el pecho de orgullo y felicidad al recordar que soy yo, me gustaría volver a ser así, volver a encontrarme con ella y sentirme tan invencible y especial como me siento cada vez que subo a un escenario. 

viernes, 16 de septiembre de 2022

Minutos antes de quedarme dormida

 

Si somos sinceros el miedo no es más que la desconfianza hacia nosotros mismos que nos hace creer que no seremos capaces de algo. 

¿Si tienes plena confianza en ti misma puede existir el miedo?, tal vez sí, tal vez es de esas cosas que forman parte del significado de qué es la vida, pero seguro que es un miedo distinto al que te bloquea en ocasiones impidiéndote avanzar.

Nos pasamos muchos años de vida buscando "casa" en personas externas sin pararnos a pensar que casa debería ser lo que vemos al mirarnos al espejo, y sino es así deberíamos saber tocar y abrazar a ese puñado de miedos para convertirnos en nuestro propio hogar sin miedo a posibles recaídas y pérdidas de nuestro propio ser y sentir.

¿Y si eso a lo que tanto tememos es lo que más estamos necesitando?, derribarlo todo, que se venga abajo el edificio y que no quede más que caos y destrucción para que no nos quede otra que reconstruir desde los comientos, todos deberíamos pasar por esto una o varias veces a lo largo de nuestra vida para volver a conectar con nosotros mismos y restarle importancia y valor a los de ahí fuera. 

Que tal vez ahora nuestra mejor oportunidad de éxito sea perder, fracasar, saber caer y aprender cómo va eso de salvarte a ti misma, que más pronto o más tarde nos vamos a necesitar, mejor que no nos perdamos por miedo a perdernos realidades temporales que vivamos.

Y tal vez esto no sean más que pensamientos sin demasiado sentido ni cohesión, pero son mis pensamientos y a veces ayuda liberarlos un poco, aunque sea por la noche y a escondidas.