martes, 22 de marzo de 2022

El juego de los dragones sin miedo


Ojitos de chocolate con un poquito de leche, nariz redondita como una de esas chuches que te dejabas para el final para disfrutarla aún más y unos labios que dibujan una sonrisa en la que columpiarse sin miedo a caer.
Tiene algo, no sabría deciros exactamente qué es, pero tiene un noseque que congela el tiempo en el segundo exacto en el que nos miramos de verdad, sus manos descifran los mapas del tesoro perdidos por mi cuerpo, el sonido de su voz me canta una canción lenta para no tener pesadillas y sus piernas juguetean con las mías de manera torpe intentando acortar distancias.
Los "te quiero" nos has dejado de dar vértigo y ahora nacen entre beso y beso con más sentimientos que control y me gusta, me gusta el instante porque siento que el tic-tac del segundero nos ha regalado este ratito mientras ahí fuera todo permanece congelado, me cuesta creer que seas a mí a quien miras con tanto amor y me es imposible no emocionarme al descubrir en tus ojos el reflejo de una chica preciosa. 
Con tus dedos lees sobre mi cuerpo una carta de amor en braille que cobra vida al sentirte cerca y aquí dentro un montón de dragones que hasta el momento se sentían frágiles mariposas se sienten invencibles, ¿qué estás haciendo?, ¿qué me estás haciendo? 

Rodeo tu cintura con mis brazos y apoyo mi cabeza en tu vientre tembloroso mientras intentas aparentar que no estás tan nerviosa como realmente estás; jugamos a explorar esto que sentimos, a ser dama y vagabundo y recordar nuestra primera cita en el italiano que encontramos por casualidad, a ser dragones que escupen fuego haciendo frente a los miedos y a juegos de princesas en los que nosotras ponemos las reglas.

Me acaricias la pierna y me siento como Cenicienta en el momento en que todos descubren que su pie encaja perfectamente, me besas la mano y después la sonrisa inevitable y constante de mi rostro, ya ha pasado la media noche y sigues a mi lado.

Te quiero, aunque me cueste creer que sea yo a quien estás mirando de esa forma tan especial, no sé cómo lo haces exactamente, pero no dejes de hacerlo por favor. 


martes, 15 de marzo de 2022

Autopsia de un puñado de recuerdos

¿A dónde viajan las personas que se han ido sin irse del todo?
Busco respuestas en los mismos sitios donde encontré las preguntas y me pongo a hacer malabares con los miedos de una niña escondida bajo mi cama para demostrarle que no son tan grandes como parecen, bailo desnuda por el pasillo la canción que años atrás me rompió sin piedad y dejo que me bese las heridas que ella misma provocó. 
Me coloco frente a esa hoja en blanco sin inspiración y recuerdo con cierto dolor cuando tu nombre era suficiente para no dejar de escribir intentando así que te quedaras de alguna forma cuando ya no estuvieras aquí; y ya sé que fui yo la que te alejó, cuanto más lejos más segura estaré, pero ojalá me lo hubieras puesto algo más complicado.
Me retuerzo de placer al ser consciente de que respiro bien sin que tu ausencia haya dejado de hacer ruido algún que otro Domingo, jugueteo con este silencio y recuerdo alguna que otra noche los días en que los silencios estaban llenos de ruido que pedía constantemente ser liberado, ser compartido para que así no creciera más, no lo hice y debí hacerlo, serte sincera, mostrarte que había bajo ese rostro sonriente y maquillado.
Encuentro una foto tuya en mi cartera, el dibujo que me regalaste y la orquilla que me prestaste al haber perdido mi goma de pelo. 
Los agarro con fuerza en señal de victoria y olvido cuál es exactamente la victoria que celebrar, supongo que lo que agradezco, te agradezco, es que me hayas devuelto los silencios sin que tu ausencia haya llegado a ser completa; con el tiempo pasó de doler a arañar y de arañar a acariciar, y gracias, porque no me siento merecedora de este trato de favor, pero a una tenía que perder y por primera vez decidí quedarme conmigo y perderte a ti.

Han pasado muchas cosas desde entonces; he vuelto a bailar todas las canciones delante de mi espejo y a sentirme preciosa en cada una de ellas, he vuelto a escribir con muchas más letras que las que componen tu nombre, he vuelto a darme una oportunidad y he recibido el beso de alguien que se emociona si me ve feliz, he vuelto a rodearme de gente y he vuelto a sentir el amor en todas sus formas y con la mayor intensidad, ya sabes que soy una intensita sin remedio.
¿Y sabes qué es lo mejor de todo?, que tú sigues aquí, a mi lado, y eso me hace feliz porque yo nunca quise irme, o no así, pero estás, aquí, junto a mí.
Te contaré un secreto; cuando estoy nerviosa tengo una lista de personas imprescindibles a mi lado, hay una persona que me da la mano y que me dice que me quiere y a mí me es imposible no ponerme a llorar, hay otras que me abrazan, otras que me llenan el rostro de besos y otras que pronuncian exactamente las palabras que necesito escuchar, y no muy lejos de ahí estás tú sonriéndome en silencio, te sonrío intentando controlar el llanto y entonces con tu energía y ganas de verme feliz me gritas sin control: 

- Venga Laura, ¡te vas a comer el mundo!, no tengo dudas de ello.

Y entonces, justo ahí, vuelvo a comerme el mundo, por cada una de esas personas que me rodean y que tanto me queréis y, sobre todo, por mí, porque al final las cosas no salieron tan mal como creía.

Te quiero. ♡



martes, 8 de febrero de 2022

Corazas de hierro


Cuando colocamos una coraza al corazón somos muy conscientes de que lo hacemos para que nadie pueda entrar, o no fácilmente, pero se nos olvida que su existencia también impide que salga lo de dentro. 
Ese día llevaba una coraza en su pecho que apenas dejaba al descubierto lo que había tras ella, parecía fuerte y segura de sí misma, parecía alguien a quien no le importara demasiado lo que el resto de personas pudieran pensar de ella y a quien no le iba mucho eso del amor; la existencia de una coraza puede transmitir muchas falsas sensaciones y apariencias como frialdad, indiferencia, orgullo o rabia, pero en realidad lo que esconde una coraza es miedo ante una de las experiencias emocionales más intensas pero inevitables que podemos vivir, que es la de ser conscientes de que sentimos el dolor con la misma intensidad con la que nos hayamos permitido sentir el amor. 
Me acerqué con cuidado y apoyé mi cabeza en esa armadura de hierro, escuché entonces a una niña llorando en su interior ante el terror que sentía al ver cómo había descubierto pequeños agujeros en esa coraza que aparentemente le protegía. 
Me senté a su lado y evite cualquier contacto ante mi temor de poder asustarla, entonces fue ella quien agarró mi mano y señaló varias partes del interior de su caja torácica. 
- Duele aquí, aquí  y aquí. 
Entonces con extremo cuidado besé lentamente cada una de las zonas de su cuerpo que me había señalado y me perdí en esos ojos oscuros que no dejaban de brillar. 

- Eres humana y  preciosa por esto, por esto y por esto  -le dije señalando las partes de su cuerpo que me había señalado antes.

Entonces fueron cayendo más partes de esa coraza y quedando al descubierto más habitaciones en las que habitaba esa niña que ahora se encontraba algo menos asustada y mucho más risueña.
Tenía una sonrisa preciosa y lo único que podía hacer era abrazarla mientras mis ojos se humedecían al imaginar el tiempo que llevaría encerrada en su propio interior por la falta de cuidados por parte de personas pasadas, a veces el miedo que sentimos puede llegar a ser tan grande que nos encerramos en una habitación creyéndonos que el dolor no nos volverá a encontrar y acaba siendo el miedo quien nos hace aún más daño. 
Volví a besar esa sonrisa tan bonita, rodee con mis brazos un cuerpo algo tembloroso ante el miedo o la adrenalina que estaba experimentando y dibujé corazones uniendo los lunares de su cuerpo; y no puedo explicar exactamente cómo ocurrió, pero ese día me quedé a dormir con ella y logramos volver a admirar toda la belleza que guardábamos bajo nuestras corazas.






sábado, 15 de enero de 2022

Simplemente ella

Hoy es uno de esos días en los que si me preguntáis cómo estoy señalaría al corazón con un puñado de miedos y varios sacos de felicidad, no diría palabra alguna, no hace falta, luego volvería a colocarme los cascos y seguiría disfrutando esa canción tan romántica y que tantas veces he escuchado imaginando escenarios fantástico en los que el miedo desaparecía y sólo quedaban las ganas de sentir tanto amor como pudiéramos. 
Pero ahora mismo pienso en algo real; pienso en una sonrisa pequeñita que me tienta a besarla sin parar y en unos ojos de color caramelo que se humedecen al mismo ritmo que mi corazón se va ablandando, y no sé qué está haciendo exactamente pero siento un hormigueo en mi estómago y un montón  de fuegos artificiales cada vez que me besa, y me gusta, me gusta mucho no saber por qué estoy sonriendo al verla bostezar algo cansada o al contemplar su peculiar manera de de liarse los cigarros sin dejar de sonreír, no sé... estoy cagada de miedo, y sé que esta no es una manera muy poética de expresarse, pero me da igual, porque es real y con eso basta, tengo mucho miedo porque la quiero, sí, la quiero mucho y siento que cada vez la quiero un poquito más, y no estoy hablando de empezar a contar el tiempo que llevo sintiendo esto, ni de flores, ni de bombones ni de grandes parafernalias; a la mierda, que se vaya a la mierda todo eso que se hace con excesos de postureo y con ausencia de amor, yo estoy hablando de algo mucho más pequeñito y especial.
A veces caminamos por calles abarrotadas de gente y yo sólo quiero ver su carita ilusionada observando escaparates y al resto de personas, son alucinantes sus gestos y distintos rostros; y de pronto ella me mira, y yo sigo mirándola, y entonces con decisión una mano pequeñita se cuela entre mis dedos y aprieta mi mano con todo el amor que lleva dentro. 
Miedo, pánico, ilusión y mil granadas explotando aquí dentro, me gusta, me gusta tenerla de este modo, me gusta el momento pero me pueden los nervios en muchas ocasiones, venga rompe el hielo, di algo, lo que sea.

- ¿Qué piensas?

Entonces mira al suelo y sonríe. 

- Pienso que me gustaría estar 5 minutos más a tu lado. 

Esto si que es una declaración de amor, y me lo está diciendo a mí, que fuerte. 

¿Veis?, así ocurre, sin fuegos artificiales ni música que te reviente los tímpanos, algo aquí dentro se enciende y tiemblo, tengo miedo, pero la quiero, joder que si la quiero... me hace sentir la chica más preciosa y especial de Gran Vía un Sábado por la noche, y los Domingos han dejado de ser tristes, no sé, es complicado de explicar, pero es tan fácil de sentir... me siento feliz y tenía ganas de escribir(te).

martes, 28 de diciembre de 2021

A la chica del espejo:

Repite conmigo: 

Soy mucho, valgo mucho y merezco mucho.

Así, muy bien, colócate enfrente de ese espejo donde no siempre supiste encontrarte y vuelve a decírtelo en voz alta tantas veces como sea necesario para que te lo creas. 

Soy mucho, valgo mucho y merezco mucho.

Estoy muy orgullosa de ti y te quiero, te quiero mucho por no haber dejado de dibujar corazones en las paredes ni hasta en los días más negros en los que la vida se hacía cuesta arriba y en los que creíamos habernos quedado solas, nunca lo estuvimos, pero era necesario sentirnos así para volver a encontrarnos, mirarnos con miedo pero decididas y pegar nuestro grito de guerra siendo las protagonistas de nuestra propia historia, no dejes que nunca nadie vuelva a quitarte esa posición, es tu historia, nuestra historia, y nosotras decidimos el camino.
No han sido años fáciles, aunque esto no significa que hayan sido malos, han sido años complicados porque hemos crecido y evolucionado de golpe en muy poco tiempo y eso implicó, implica y seguirá implicando numerosos cambios, pero sé que cada vez el miedo que nos generan es menor al haber aprendido a visualizar en esos cambios ventanas abriéndose de par en par mostrándonos nuevos mundos preciosos que no podríamos haber descubierto si no hubiéramos sido lo suficientemente valientes como para salir de nuestra guarida.
Estoy orgullosa de ti, porque lo estás haciendo muy bien aunque a veces creas lo contrario, te estás y me estás demostrando que eres más valiente de lo creíamos y que el amor y la ilusión que guardamos aquí dentro nos puede hacer imparables, creo que por eso cada vez logramos confiar más en nosotras mismas y hacer caso a lo que nos digan las tripas, porque hemos descubierto nuestro poder, nuestro valor, y por primera vez hemos sido conscientes de que el primer lugar al que debemos llamar "casa" porque así lo sentimos somos nosotras mismas, después sé, o espero, que sigan llegando a nuestra vida personas que nos hagan sentirnos igual, gracias por haberlas querido con todo tu corazón y no a medias, admiro mucho esa capacidad tuya, pero no te olvides nunca de ti, pues eres la persona más importante de la historia. 
¿Sabes?, eres alguien muy especial,  y ojalá vuelvas pronto a creértelo de nuevo y a no volver a olvidarlo nunca, eres especial por tu manera de dejarte corazón y entrañas en aquellos lugares que te hicieron y que te hacen feliz, eres especial por tu forma de observar el mundo que te rodea y crear otro inmenso dentro de ti, pero sobre todo eres especial por ser tú tal y como eres, así que por favor cuídate y quiérete lo suficiente como para darte cuenta de la suerte que tienen las personas con las que compartes tu vida de tenerte a su lado, sé que siempre hemos creído que éramos únicamente nosotras las que habíamos tenido suerte de coincidir con ellas, pero también tienen mucha suerte ellas de haber coincidido con alguien como nosotras, así que por favor, no te vuelvas a olvidar de esto nunca.
Vuelve a leerlo y creértelo:

Soy mucho, valgo mucho y merezco mucho.

Nadie da nada que no tiene, así que imagínate todo lo que tienes ahí guardado dentro de ti, gracias por tus esfuerzos de hacerlo más visible de puertas hacia fuera, tenía ganas de que dieras este paso y espero que sigas por ese camino.
Gracias de verdad, por cuidarme y quererme tan bien como lo haces, prometo que serás la primera persona a la que empezaré a agradecerle más cosas y a recriminarle menos; sé que no están siendo años fáciles, pero cada vez estoy más segura de que estamos cerca de una nueva ventana que abrir de par en par y a través de la cual descubrir un mundo completamente distinto a los demás. 
Ábrela, coge al miedo de la mano, abrazalo y abre esa ventana pequeña gran guerrera, el mundo es tuyo, la vida es tuya y tus sueños son tuyos, vete a por ellos a muerte con el amor por bandera y con tu fuerza y valentía de la mano, cree en ti y no dejes de hacerlo nunca, lo estás haciendo muy bien y cada vez te admiro más por ser tal y como eres, un persona extraordinaria. 
Feliz Navidad, te quiero ♡ 


martes, 21 de diciembre de 2021

Es Navidad, vuelvo a casa de su mano y soy feliz


Ha sido un día largo y cansado, la semana en varias ocasiones se ha hecho demasiado cuesta arriba y parecía que este día no iba a llegar, pero llegó y ha salido todo mucho mejor de lo que nos lo habíamos imaginado, me costaba imaginar el momento al ser la primera vez, pero tenía ganas de este tipo de cosas. 
Apareciste con esa mirada especial que tienes, algo más brillante de lo normal, tal vez por la felicidad del reencuentro, tal vez por la cervezas que ya te habías tomado a lo largo de la tarde.
No sé si fue esa mirada, mitad traviesa y con ganas de verme perder el control y mitad dulce y con ganas de abrazar y excusarse en el frío, o esa media sonrisa pequeñita que tan bonita es aunque creas lo contrario pero conseguiste en sólo unos minutos conquistar al resto de personas que rodeaban la mesa y abrirte un poquito el lado izquierdo de tu pecho para que pudieran apreciar lo que a mí ya me habías dado el privilegio de conocer hace un tiempo, a una persona especial en todos los aspectos que por muy dura y fría que parezca se derrite si se siente querida de verdad. 
A veces es bonito este instante, el momento en que te estás riendo a carcajada limpia porque eres feliz y porque sabes que, al final y contra todo pronóstico, lo estás haciendo bien, me parece muy bonito este momento porque no ha sido fácil llegar hasta aquí y porque sentir el calor de tu cuello entre mis brazos y tu mirada cuidándome y queriéndome bien es de los mejores regalos que podría recibir estas navidades. 
Y que te quiero, y que sí, que ya sé que mejor despacio y pasito a pasito que pagarnos la leche, pero que te quiero mucho y que me hace feliz estar ahora volviendo a casa de tu mano, me hace feliz porque a tu lado sé que todo esta bien aunque ni sepa qué viene ahora, me hace feliz porque me siento preciosa cuando me miras con esa carita, me hace feliz porque contigo es como un juego de niñas en el que siempre queremos quedarnos cinco minutos más jugando, y me hace feliz porque contigo he crecido en todo este tiempo muchísimo, me has abrazado con todo el amor del mundo tras cada paso importante y ahora en Navidad me ayudaste a abrir una nueva ventana a través de la cual apreciar todo lo que nos queda por descubrir. 
Por eso me haces feliz, por eso me hace feliz, que sea Navidad, estar de tu mano cogida y que seas justo tú quien camina a mi lado siendo casi tan feliz como lo soy yo contigo.

martes, 23 de noviembre de 2021

Pies fríos y corazón caliente 🤍


Andábamos equivocados; el amor no son grandes parafernalias,ni palabras grandiosas, ni besos de película... todo eso puede ser parte del amor, pero no es lo que demuestra la existencia o no de amor real.
El amor son conversaciones incómodas, pero necesarias, el amor es reconocer heridas pasadas que todavía están curando y recibir una caricia y un beso de buenas noches, el amor es llorar sin ocultar la cara por primera vez y descubrir que eres más valiente de lo que crees, el amor es perdonar y perdonarse, el amor es besar el recorrido de una lágrima y que no te asuste su existencia, creo fírmemente en el amor y me declaro fan absoluta de todas sus diversas manifestaciones, pero los cuentos de hadas olvidaron mencionar algunas de las partes más reales del amor; no es fácil querer ni dejarse querer en una sociedad en la que gran parte de las personas antes de que les hagan daño prefieren hacer daño, pero tampoco les juzgaría con demasiada dureza pues los miedos siempre hacen acto de presencia y a veces pueden intoxicarlo todo, pero supongo que por eso mismo el amor es algo para valientes, porque consiste en abrirse el pecho de par en par, cerrar los ojos y confiar en que esta vez no dolerá, porque el amor no duele, duelen los intentos de querer sin correr riesgos o sin estar dispuesto a mostrar esa vulnerabilidad, esa vulnerabilidad existe, y reconocer su existencia, validarla y compartirla es la base para aprender a querer bien. 
El amor se podría definir de infinidad de maneras distintas, pero para hablar de él no se necesita tanto ruido, ni tantos colores ni tantos castillos enormes, esas cosas son simples adornos o productos del amor, pero el amor es algo mucho más sencillo que todo eso. 
El amor es llorar al descubierto y no sentir miedo, dormir en el pecho de alguien y sonreír sin querer, notar unos pies fríos entre los tuyos, querer quedarte a vivir ahí y que un beso en la frente sea la manera más preciosa del mundo de decir "te quiero" y espantar esa noche a todas las pesadillas. 
Porque el amor no es más que eso, dejar de ocultar miedos, reconocer su existencia y querer ganarles las batallas más feroces en nombre del amor. 

lunes, 8 de noviembre de 2021

A su lado siempre parece todo más fácil

Llego a casa, por fin, están siendo unas semanas algo complicadas, aquí dentro últimamente el ruido es constante y acabo agotada intentando encontrar algo de claridad, pero no lo consigo y aumenta el ruido y mis esfuerzos por controlarlo, por controlarme y no perder la capacidad de distinguir lo racional de lo irracional.

Me preparo mi Colacao caliente con sus grumitos y escondo mis pies fríos y desnudos bajo la manta, me encanta la sensación de que se vayan calentando despacio. Me pierdo un rato en varias aplicaciones de mi móvil que en el fondo ni me interesan, luego enciendo la televisión y disfruto mientras me imagino siendo la protagonista de esa película admirando la capacidad que tiene de no pensar tanto y pasar a la acción. 

Pasado un rato apago la televisión y mi móvil; silencio externo, ruido interno, me pido a mí misma una tregua, algo de calma, me cuesta, pero en ocasiones lo consigo. De pronto entra mi abuelo con esa mirada apaciguada y esa sonrisa que tanto amor me transmite; se sienta a mi lado, le cuento que a veces vuelvo a sentirme muy pequeña, muy torpe y muy vulnerable, sobre todo cuando se trata de las relaciones interpersonales, creo que nunca me resultarán del todo sencillas; él me besa la frente con cariño y me dice con seguridad que sentirse perdida no es sinónimo de haber retrocedido al punto de partida, que debo ser algo paciente, que estas cosas también son parte del crecimiento, aunque me cueste identificarlas como tal, mi respuesta es un "ya" poco convencida mientras él me rodea con sus brazos mientras enciende la televisión para ver cualquier película de Navidad de esas que me encantan, y más si es a su lado.

En mis ojos se cuela cierta nostalgia que intento ocultar apoyando mi rostro en su pecho, gracias abuelo, de verdad, necesitaba exactamente esto. No verbalizo ni una sola palabra, pero me responde que siempre que le necesite estará a mi lado. Me rasco la nariz con la manga de mi bata y me acuesto en el sillón, no sé cuántas películas llevo, me hace feliz pensar que en poco ya es Navidad. 

Me asomo por la ventana, las nubes tienen un color rosado precioso, seguro que mi abuelo desde ahí arriba ha movido varias cables para pintármelas  así de bonitas, me gusta mucho tenerle y poder hablar con él siempre que lo necesito, me hace sentir bien (gracias).

Termino mi Colacao, y aunque aquí dentro siga existiendo más ruido del deseado, me siento mucho mejor de lo que me sentía esta mañana. 

lunes, 18 de octubre de 2021

El reencuentro más temido de todos.

 

Y ahí estábamos, en un completo silencio esperando despertar en cualquier momento. 

Las paredes habían dejado de ser paredes y esa clase ya no era sólo una clase más, sino que la sentíamos como el lugar más especial del mundo. El aire estaba cargado de una nostalgia que dolía mucho aquí dentro y de una ilusión que hacía tiempo que no experimentábamos juntos. Tenía tanto miedo a este momento..., a experimentarlo, a exponerme a él, y sobre todo, a sentirlo, tenía mucho miedo, pero aquí dentro una niña se moría de ganas y de ilusión por volver a sentirlo bien dentro de ella, por dejarse envolver durante unos minutos y por emocionarse sin control porque joder, que felices me hicieron y que felices me hacen. 

Les observé ahí sentados, a todos, a los que estuvieron, a los que estaban y a los que estarán y fui la persona más feliz del mundo de nuevo aunque estuviera muerta de miedo. Lo necesitaba urgentemente, aunque no me hubiera atrevido ni a imaginar cómo sería este instante. Necesitaba exponerme a ello de nuevo, recordar todo lo vivido, volver a sentirlo de nuevo con toda la intensidad posible, emocionarme al ser consciente de quien era cuando entré por primera vez aquí y quien soy ahora, y también, con el corazón a tres mil por hora y la piel de gallina, decirles que les quiero, que les he querido con todo mi ser y que les voy a querer siempre, pase lo que pase, no puedo no quererles porque aquí dentro he sido la persona más feliz del mundo, aquí dentro he sentido más amor del que creí que era capaz de sentir, y aquí dentro también crecí y evolucioné poco a poco, paso a paso, a veces con dolor, otras con ilusión, pero me convertí y me sigo convirtiendo en una persona de la que me siento orgullosa y a la que cada vez admiro más. 

Estas personas que tengo a mi lado me han dado toda una vida en sólo unos años, no podría contaros todo lo que significaron y significan para mí porque algunas cosas no puedo ni explicarlas si no es abrazándoles bien fuerte, pero entre esa multitud de regalos que me hicieron, y que guardo bajo mi almohada para no tener pesadillas, está el amor que sentí y que siento al verles felices y al verles  quererme tan bien como lo hicieron y como lo hacen. 

Durante mucho tiempo pensé que todo esto desaparecería, que pasado un tiempo todo caería en el olvido, pero me equivocaba, pasará el tiempo y habrá despedidas seguro, ojalá que no, pero las habrá como procesos naturales que son de la vida, pero es que nos queda todo lo que sentimos y lo que yo siento ahora al ver la palabra reencuentro escrita en la pizarra, nos queda todo el amor que sentimos aquí dentro, y por eso soy feliz, aunque la nostalgia me haya impedido hablar sin ponerme a llorar, soy feliz porque, estén o no a mi lado, yo les tengo aquí dentro abrazándome ya para siempre y eso me hace muy feliz.


martes, 5 de octubre de 2021

Me duelen los ovarios y tenía ganas de escribir


En mi sofá hay un hueco libre que empieza a enfriarse ante tu ausencia prolongada, con mi manta construyo una madriguera y con mi linterna te busco bajo ella como si no supiera que te has ido.

Bailo sola mi lista de canciones románticas y mis ojos lanzan al mar un "te echo de menos", sonrío mientras las olas del mar me balancean con ternura y doy pequeños sorbos a mi colacao recién hecho. 

Busco en la televisión cualquier cosa que baje el volumen de mis pensamientos un rato y me doy cuenta de lo cansada que estoy, debería dormir más algún día de estos. Me desahogo delante de la chica del espejo y me intenta convencer de que mañana irá mejor, lo dudo, pero no me queda otra que tragarme la mentira sin agua.

Es agotador estar rodeada de personas y sentirse sola, lo había olvidado hasta hace poco, no me gusta la sensación, pero sabía que volvería a experimentarla. Me refugio en mi mundo en pequeños instantes tarareando la nueva canción de Amaia o escribiendo en el metro, lo que daría últimamente por quedarme un ratito más en esos instante.

Ando por las calles de Madrid, ya es de noche, pero me da igual, observo en un banco a una muñeca de trapo abandonada y me doy cuenta de la cantidad de personas que se sentirán como esa muñeca, ojalá abrazarla, ojalá abrazarme, no lo hago tan bien como tú, pero hoy lo necesito. 

Apoyo mi cabeza en ese sitio vacío del sofá con mi cuerpo bajo la manta, cierro los ojos y fantaseo imaginando tu mano despeinándome con dulzura, me voy quedando dormida y sonrío a la vez que te echo de menos, por mi cabeza pasa un momento la imagen de esa muñeca de trapo apoyada en un lado del banco, ojalá pudiera estar ahora aquí, conmigo, ojalá una niña se la encontrase y quisiera llevársela a su casa, no sé cuánto tiempo llevará en ese banco, pero seguro que empieza a tener frío, ojalá me creyera cuando le digo que esta vez le van a querer bien.

Mañana me gustaría saltarme las clases, irme bien lejos, donde sólo me sintiera sola cuando esté sola y donde sonría de verdad y no por educación. Me duelen los ovarios, seguro que está a punto de venirme la regla, ya decía yo que estaba mucho más intensa de lo que suelo ser yo de normal, en fin, hoy ha sido un día de mierda, en verdad eso es lo único que quería decir. 

domingo, 3 de octubre de 2021

A mi niña interior:


Hola pequeña; han pasado demasiadas cosas desde la última vez que hablamos, aún recuerdo ese día en el que creías que no habría nada al girar esa esquina o que no existían más libros que el que acababas de terminar completamente asustada al encontrar una hoja en blanco al final, recuerdo la velocidad de tus manos pasando las páginas velozmente con la esperanza de poder cambiar alguna parte para no llegar tan rápido al final y tus ojos humedeciéndose al ser consciente de lo pequeña y perdida que te estabas sintiendo por todo el tiempo dedicado a los de fuera y el poco tiempo que te dedicaste a ti por miedo a que los monstruos te capturasen de nuevo.
Siempre te había dicho con seguridad que todo iría bien, que era un mal día o una mala etapa, pero no una mala vida; esa noche te quedaste entre mis brazos agotada con unos ojos hinchados y con una tristeza en tu pecho al ser la primera vez que eras tan consciente de que se había acabado, de que tocaba soltar, en ese momento no fui capaz de prometerte que todo iría bien, perdóname, sé que la adulta soy yo y que debería haberte dicho que no era un drama lo que estábamos viviendo, que era algo natural e inevitable y que era condición necesaria para poder abrir nuevas puertas y ventanas, perdóname pequeña pero yo también tenía mucho miedo.
Ha pasado el tiempo desde entonces y han ocurrido muchas cosas aquí dentro y a nuestro alrededor, algunas de las personas que te vieron crecer durante años se encadenaron en el lado izquierdo de tu pecho y no se fueron ni hasta cuando intentaste con todas tus fuerzas que lo hicieran, no deberías haberles pedido algo así, pero no te hicieron caso así que cuídales bien, te quieren mucho, también hay otras personas a las que creo que quisiste tanto tanto que ya no quedaba espacio para ellas, se que a veces sigues echándoles de menos, pero debes reconocer que no estabas preparada para ciertos contextos y conversaciones, me parece de tía muy valiente haber sido capaz de soltar y de haber conseguido llegar al punto de sentirte feliz al ver a esas personas cumplir sus sueños, no te preocupes, todo lo vivido ya lo tienes contigo para siempre, también lograste terminar la carrera y entrar en el máster que querías, sé que eso de empezar ahora en una universidad nueva no te hace mucha gracia, pero bueno, llevábamos tiempo diciendo que queríamos empezar un poco de cero, pues aquí lo tienes, no eres más que nadie, pero tampoco eres menos, no lo olvides. 
También vas a conocer a alguien más dulce que el algodón de azúcar, tiene una sonrisa preciosa y te coge de la mano cuando estas nerviosa, ya, ya lo sé, nada de relaciones ni amoríos, pero escúchame, ¿te acuerdas de todas esas películas romántica en las que los protagonistas se miraban de esa forma tan especial y nosotras nos decíamos que era imposible que alguien nos mirase así, pues no sé cómo lo hace, pero ella nos mira así cuando vamos fijándonos en los escaparates de las tiendas, por favor, no te voy a decir que le cuides y le quieras bien porque eso ya lo haces hasta sin querer, pero déjate querer un poco, quítate esos miedos y siéntelo todo tanto como puedas, te lo mereces, nos lo merecemos, te prometo que no se va a asustar, ya lo he intentado yo mostrándole varios miedos de los grandes y nada, ahí está, haciéndose la dormida para que te duermas pronto, no sé, dale una oportunidad, aunque no lo vayas a admitir nunca echábamos de menos sentirnos muy queridas y lo sabes. 
Con tus padres hay momentos y momentos, pero nunca más han vuelto esas tormentas que viviste hace tiempo, a mamá le sigue costando en ocasiones eso de entenderte o de escucharte sin juicios de por medio, pero se esfuerza mucho en ocasiones, ábrete más ante ella, se lo merece, pese a lo que haya ocurrido en el pasado, papá ya sabes que es más complicado, no sé, ojalá algún día las cosas sean más fáciles con él y tengáis ganas de hablar.
En fin, mi pequeña gran guerrera, que bonita y valiente que eres, aunque no siempre te des cuenta, sigue haciendo las cosas de corazón, ponle arte y sentimiento a todo lo que hagas, estoy muy orgullosa de ti y, sobre todo, de la mujer en la que te estás convirtiendo poco a poco, no tengas prisa, vete a tu ritmo, disfrutando del paisaje que ves a través de la ventana del autobús.
P.D: Estás haciendo las cosas muy bien, de verdad, estoy muy orgullosa de ti, por todo lo que has hecho y todo lo que aún te queda, que no es poco. 

Te quiero ♡