Me gustaría sentirme más cuidada, más acompañada y más visible cuando estoy triste o apagada; me gustaría poder romperme más en manos que sean expertas en sostener y acariciar.
Y sé que es contradictorio, porque es en estos momentos cuando más esfuerzos solía invertir en ocultarlo ante todos, haciéndoles creer que lo tenía todo bajo control o que yo sola podía, pero no es verdad, no tengo apenas nada bajo control, o así lo siento, y yo sola no puedo con todo esto de aquí dentro; necesito y quiero del otro, y esto me asusta mucho, pero también me hace sentir más humana, más real.
Quiero que me sorprendan a la salida de mi trabajo con un ramo de flores, que me pregunten qué tal me fue el día y que me escuchen sin importar si se hace tarde. Quiero que me pidan uno de mis audios eternos tan solo porque les gusta escucharme, que me confiesen que ellos también estuvieron así de perdidos, y que eso no implica haber perdido todas aquellas cosas que me gustaban de mí, quiero un beso en la frente, por favor. Quiero que se sienten a mi lado si todavía no soy capaz de volver a bailar, quiero que me pregunten si he comido, quiero que me tapen con cariño cuando me quede dormida en el sofá, que les merezca la pena el viaje por verme 5minutos, que me sujeten el pelo al vomitar, que no teman mostrarse intensos porque saben que yo soy igual o peor. Que si tengo pesadillas o hay tormenta me abracen aún más fuerte, que me inviten a ese ColaCao los días negros, y hacer de cada día bueno una fiesta de colores, que me hagan sentir que este espacio también es mío, que durante unos minutos me hagan sentir que acabo de llegar a casa, por mí y por todas mis versiones anteriores, aquellas que aún, a veces, me hacen sentir que soy demasiado complicada o que no sirvo ni para conectar ni para recibir ese amor y cuidados. Me niego a darles la razón, que mis ritmos y procesos sean distintos no hace que no merezca la pena el camino.
En definitiva, quiero que alguien siga aquí cuando las luces se hayan apagado y el evento haya terminado, ¿hola?, ¿hay alguien ahí?.
Y no me niego a reconocer que parte de toda esta movida, de todo este proceso, sea más solitario, últimamente me cuesta lo de estar conmigo misma, sé que hay bosques en los que sólo yo puedo entrar, pero me gustaría sentir más, en el día a día, que cuando salga de ese bosque habrá personas deseando cuidarme y quererme.
Se siente como si mi mayor miedo y mi mayor fantasía se acabaran de besar, no sé exactamente como describirlo, pero lo siento todo el rato aquí dentro.
Me acaban de volver a hacer la maldita pregunta, "¿cómo estás?", y yo lo que quiero es no tener tanto miedo a lo que vendrá después si contesto algo distinto a ese rápido y sencillo, pero hipócrita, "bien".
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