Es como haber viajado a un universo completamente distinto en el que la espiritualidad llena todo de unas energías que se sienten hasta al caminar por las calles, los colores son vivos y en las sonrisas de sus habitantes se aprecia cierta magia que te conecta con lo más real de ti misma y de la vida.
El sonido de la fauna se entremezcla algunos días con melodías lejanas, haciéndote sentir parte de una historia llena de misterios y lugares por descubrir; respiramos hondo, cerramos los ojos e intentamos sentirlo todo tanto como podamos por dentro y por fuera. La luna llena ilumina hasta el más recóndito escondrijo, alguna que otra estrella brilla más de lo normal recordándome que desde ahí arriba alguien no deja de cuidarme y quererme, y el abrazo de esas amigas a las que hacía tiempo que no veías me hacen sentir de nuevo en casa, independientemente de los kilómetros y las distancias.
En ocasiones la muchedumbre de gente dificulta ver y sentir todo esto, pero basta con alejarse un poco para que el ruido cese. Estoy orgullosa de mí misma, este es el resultado de años de crecimiento y valentía, atreverme a dar ese pequeño gran paso hacia delante y estar hoy aquí me demuestra, de nuevo, que soy mucho más capaz y valiente de lo que me imaginaba, todo está yendo bien, aunque a veces me cueste darme cuenta de ello.
Me siento bien, conectada a mí misma, aunque también algo emocional al sentir estas ganas de vivir y sentir más aún, paso a paso sé que podré ir haciéndolo. Los miedos a veces hacen acto de presencia y me dificultan moverme o respirar, pero últimamente consigo seguir bailando, aún con ellos observándome.
Las calles siempre huelen a incienso, no dejo de descubrir nuevos olores a cada paso, pétalos de flores decoran las casas y las esquinas como si unos seres o energías imperceptibles para muchos convivieran entre nosotros, el agua de ese cuenco nos limpia por dentro y por fuera y el sonido de varios tambores mueve algo aquí dentro que nos hace respirar mejor todo este aire, toda esta vida.
Este es un lugar realmente mágico y distinto al resto, es como haber viajado muy lejos en el espacio y en el tiempo y sentirte a años luz de todo lo conocido.
Aunque en realidad, si nos paramos y observamos, seguimos siendo las mismas niñas saltando de charco en charco fantaseando con llegar a la luna, esa que ahora nos acaricia y nos canta desde ahí arriba.
No hay comentarios:
Publicar un comentario