Desde esa noche me siento en un sueño del que no quiero despertar todavía.
Su sonrisa me animaba a acercarme, sus ojos me miraban de la misma forma en que mirábamos de pequeños los fuegos artificiales, dudé varias veces de si de verdad era yo quien estaba frente a esa mirada preciosa.
Me besó, nos besamos, y esos fuegos artificiales los sentí por dentro explotando todos a la vez y dejándome, probablemente, con una cara de embobada perdida pidiéndole con una ridícula sonrisa más besos, más tiempo, más fuegos artificiales y ternura jugando con nosotros.
Me gusta la manera en que, de una forma u otra, consigue siempre hacerme sentir especial y realmente cuidada, a veces lo hace con tanto esmero y cuidado que hasta mis propios miedos se atreven a dejarme sola un ratito.
Me encanta ver como se crea esa sonrisa tan bonita en su rostro, dura solo unos segundos, pero suficientes como para querer llenarle entero de besos, mimos y caricias sin parar. Cada vez que sus manos me rozan y su sonrisa me columpia me siento mucho más valiente de lo que soy en realidad.
Tiene ese superpoder, con cada abrazo, de parar el tiempo y crear un pequeño refugio en el que no existen ni los miedos ni el ruido de ahí fuera, creo que por eso fantaseo con quedarme cinco minutos más a su lado siempre.
Y tras un viaje a las estrellas, sin separar los pies del suelo, me armo de valentía para salirme, por primera vez, de mi entorno conocido y mis espacios seguros. Está siendo un viaje y una aventura emocionante, me cuesta no emocionarme cada vez que pienso en esa niña asustada creyendo que no era válida ni para la vida ni para el amor, hemos aprendido mucho juntas, y aún nos queda una vida preciosa que intentaré llenar de flores, ilusión, amor, ternura, colores y energías preciosas.
Pienso mucho ahora mismo en esa niña y en mis amigas, son personas tan preciosas y especiales que me siento como si me hubiera tocado la lotería, que suerte tengo de compartir vida con ellas. Llevo días fantaseando con este momento, y ahora estoy a horas de poder llenarnos de besos y abrazos, no sé si esto es real, pero todavía no me quiero despertar.
Me siento feliz y también con la seguridad de que cuanto más grande y feroz parezca el miedo, más magia y belleza se encuentra tras él, así que allá voy, a seguir atreviéndome a saltar al vacío una y mil veces más, sé que puedo hacerlo, sé que soy mucho más grande, valiente y fuerte que cualquier miedo.
Quiero más besos, más energías, más belleza, más ternura, más amor y más vida haciendo conmigo lo que le de la gana; me queda mucho que seguir curando, cuidando y creando aquí dentro y a mí alrededor, pero ahora mismo me siento tan conectada conmigo y tan feliz que siento que nada me detendrá en mi deseo de sentir la vida explotando en mí.
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