"Venga tía, ya has estado antes aquí y sabes que pasa" me repito; pero, cada vez que me lo repito algo vuelve a doler aquí dentro haciéndome, esta vez sí, llorar con facilidad y respirar algo mejor.
Tengo a una niña pequeña suplicándome aquí dentro cinco minutos más, prometiéndome que será ella misma la que se irá después; me arrodillo para mirarle a los ojos, grandes y marrones, le agarro de las manos y le abrazo, siento que llevábamos tiempo pidiéndolo y aquí lo tenemos.
Intento no llorar delante de ella y asegurarle que todo irá bien, acabamos llorando a la vez, pero a ambas nos ayuda a sentirnos algo mejor durante un ratito.
Los miedos aprovechan para golpear en las zonas más sensibles y me cuesta hacerles frente, me siento tan diminuta y cansada, hace días que no duermo bien.
"Todo irá bien" me repito como una nana, en el fondo quiero pensar que sí, que sabré seguir avanzando por este nuevo mundo que descubrí en mí a través de sus preciosos ojos, pero tengo tanto miedo...
Mis amigas me miran con preocupación preguntándome cómo estoy, yo intento fingir que está todo controlado, ¿a quién pretendo engañar?; abrázame fuerte por favor, y ni se te ocurra volver a hacerme esa pregunta, estoy cansada de ella y de todo.
Sé que esto también pasará, pero me duele mucho todo aquí dentro. Ojalá dejara de hacerlo un ratito nada más, solo necesito cinco minutos de descanso, cinco minutos de libertad de esta tristeza que me asusta tanto sentir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario