jueves, 31 de julio de 2025

La facilidad de olvidar(nos) de lo importante

 

Es tan tan fácil perderse en el mundo de las redes sociales, y en todas las peligrosas dinámicas que a veces conllevan, que me resulta complicado de creer que todavía no exista una mayor legislación y rechazo hacia ellas, sino todo lo contrario.

Somos adultos, o eso decimos, pero hemos vuelto a la etapa del instituto y a las violencias de la misma.

Nos pasamos horas observando los perfiles de redes sociales de distintas personas, a muchas de ellas solo les conocemos de vista, pero lo hacemos para tenerlas “fichadas” y no por un interés real en conocerles. Observamos el último viaje increíble que hicieron, el segundo máster que acaban de terminar, la infinidad de personas que querrían tener algo con ellas, el rollazo que llevan en el día a día (aparentemente sin pretenderlo), y todas las cosas que les da tiempo a hacer en el día a día… desde este punto las comparaciones son odiosas. 

Obviamente, estas personas también tienen días de mierda, conflictos que resolver, miedos que les paralizan, relaciones que no son como querrían y aspectos de mierda, pero todo esto da igual porque el contenido que recibimos a través de redes ya ha llegado directo a nuestra amígdala haciéndonos sentir la persona más mediocre e insuficiente de todas. Pasar mucho tiempo en las pantallas puede, incluso, hacer que nos alejemos demasiado de la realidad y que luego sea complicado restaurar una autoestima herida por haber entrado en unas dinámica donde brilla más una cara bonita y una vida de aventuras que lo que haya dentro.

Individualmente, parece que todos mostramos nuestro rechazo a formar parte de estas dinámicas, pero luego, de manera colectiva, acabamos entrando a este perverso juego del que quiero volver a alejarme o, al menos, cuidarme al respecto.

¿Y por qué os cuento todo esto ahora?... porque hace unos días que he sido capaz de frenar de golpe y volver a la realidad. Ocurrió cuando subí a instagram un instastories, no sé cuántas veces comprobé si una persona en concreto lo había visto. En una de esas veces lo vi, el nombre de su perfil entre las personas que habían visto el instastorie, entonces sentí una tristeza y una desilusión punzante cuando vi que no le había dado “me gusta” ni había reaccionado de ninguna forma.

“Con lo guapa que salgo ya me podría haber dicho algo”, “¿ves?, no le importas nada ridícula”, “estará haciendo mejores cosas que estar pendiente de ti”, “deja de intentar esto de relacionarte con otros que ya sabes que no vales”, “verás… se va a a escuchar la leche desde lejos”...

Una infinidad de pensamientos, alimentados por varios miedos hambrientos al ver que ya no consiguen frenarme, invadieron mi cabeza y entrañas haciéndome llorar y sentirme horrible. Hasta que, menos mal, frené… ¿Qué cojones estoy haciendo?, sentí tanta rabia por todo lo que acababa de pensar y sentir que fui corriendo a mi habitación y escribí en una de mis libretas lo siguiente:


Lista de cosas que no puedo ni debo volver a olvidar

  • Tú eres importante porque eres única y especial, no necesitas el visto bueno ni la aprobación de nadie.
  • Todo, absolutamente todo, lo que ocurra a través de pantallas es un juego de imágenes e ilusiones ficticias. 
  • Las relaciones se construyen fuera de estas. Las pruebas de lo importante que seas para alguien o de lo que significas en la vida de esa persona debes obtenerlas en la vida real, y que sean cosas importantes de verdad, no si alguien ha reaccionado a tu instastorie.
  • No lo sabes todo, y tus miedos e inseguridades mienten más que hablan, comunícate con el resto por favor, es la única forma de no alejarte de la verdad. Confía un poco más porfi, dales una oportunidad.
  • Tu vida y tus rarezas molan mucho y son especiales, no necesitas compartirlas todas como el resto por redes para que existan, ya existen y son bonitas, mí me gustan mucho.
  • Eres más que suficiente, y no sólo eso, eres un jodido partidazo y esto tienes que tenerlo bien claro sin importar lo que piense el resto.
  • No eres el centro de la vida de nadie, pero sí lo eres de tu propia vida, céntrate más en ti, vuelve contigo y tómate las redes como lo que son, un juego sin importancia.
  • Soy mucho, valgo mucho, merezco mucho. Debes exigir reciprocidad, pero amiga tienes 26 años, estás aprendiendo, tu ritmo está bien, no quieras dar pasos de gigante.


Me leí varias veces mi lista como si fueran los mandamientos de una biblia; me emocioné sentada en el suelo de mi habitación y sonreí al sentirme como me estaba sintiendo; la realidad, mi verdad, era más bonita que lo que había sentido antes perdida por instagram. He pasado unos días por el norte desde este momento; me quité mi reloj de muñeca, me alejé de mi móvil bastante y me centré de nuevo en mí. Hacía tiempo que no me dedicaba tanto tiempo y me está ayudando mucho hacerlo. He vuelto a Madrid, los miedos a veces me pisan los talones y me dicen cosas feas… no diría tanto que llevo una etapa mala, pero sí de muchos cambios internos y externos, y esto siempre lo hace tambalear todo.

No obstante, tengamos cuidado con ellas y con todos los espacios donde se valora más la fachada o lo instantáneo que lo que requiere esfuerzos, tiempo y mirar por dentro; podemos ocupar tantos espacios como queramos, por supuesto, jugar a tantos juegos como se nos ocurran y hasta jugar con fuego algún que otro día, pero cuidémonos bien y cuidemos bien lo de dentro y lo real, no olvidemos que es lo realmente importante en toda esta movida de ser como somos, la vida y las relaciones.


Palabras prohibidas


Te echo de menos. 

Algunas de mis amigas me dicen que no pronuncie estas palabras, que las encierre en mí, que de puertas hacia fuera haga como que estoy bien, que ya eres alguien más que superado, que no te mereces que te eche de menos todo lo que lo estoy haciendo.

Pero, yo no quiero entrar en ese peligroso y dañino juego de ver quien finge mejor, quien tiene el ego más grande, yo quiero poder sacar fuera esto que siento, reconocer(te) que para mí eras especial, y que aún sigo fantaseando con que me pidas que no me vaya, sé que no sucederá. 

Y me preocupa y asusta sentir esto sin ni siquiera haber empezado a compartir de nuevo espacios, me asusta imaginarme en los baños llorando cada vez que te vea, como ya ha sucedido, sentir(me) fácil de soltar y olvidar.

Sé que será complicado, te odio en momentos por no haber hecho las cosas mejor, por haberme obligado a salir de una habitación que no quería salir, y me odio por sentir esto que siento. 
Pero, no quiero encerrarlo en mí, quiero sentirlo dentro, permitir(me) esta tristeza y dolor, y reconocer que para mí sigues siendo alguien especial a quien me hubiera gustado descubrir más.

Te echo de menos, me dueles muchas más veces y con mucha más intensidad que la que me imaginaba que lo haría; es una sensación extraña, por un lado sé que no debo volver a acercarme a quien, probablemente, nunca quiso esforzarse de más por cuidar(me); pero, por otro lado sigo fantaseando con un último abrazo en el que, probablemente, acabaría llorando pidiéndote que me pidieras que me quede, sé que no sucederá.

Te echo mucho de menos, pero en un tiempo dejaré de hacerlo y ya no dolerás más, espero. 

martes, 29 de julio de 2025

Escritura de la esperanza


Necesito escribir, aunque ni siquiera sé de qué escribir. 

Necesito escribir porque cuando la tristeza aprieta es mi forma de intentar ver el vaso medio lleno.
Necesito escribir porque en la escritura siempre me he encontrado de nuevo.
Necesito escribir para descubrir(me) un poco más.
Necesito escribir para gritar, permitír(me) la rabia.
Necesito escribir para sacar fuera lo que quema por dentro.
Necesito escribir todas las palabras que no me atrevo a decir, todas las emociones que ya no caben aquí.
Necesito escribir que me cuesta entenderme, entender cómo es posible que ayer me sintiera tan bien y hoy tan perdida de nuevo.
Necesito escribir sobre mis miedos, intentando no darles con ello mayor fuerza.
Necesito escribir sobre mí, sobre quien fui y quien voy siendo.
Necesito escribir sobre el amor, la vida y las personas, porque de una forma u otra siempre me atraviesan el pecho. 
Necesito escribir sobre el arte, y con ello, sobre una nostalgia que pesa demasiado.
Necesito escribir rápido, sin pensar y sin control, porque lo de menos es lo que escriba, sino aprovechar estos minutos para coger oxígeno, valentía y ganas de seguir. 
Necesito escribir que siento que voy de cagada en cagada, que no se me dan bien las personas y que escribo para escapar de este mundo.

Lo escribo sin parar, intentando creerme lo que escribo, pero de pronto empiezo a llorar al fantasear en que alguien esté al otro lado de la pantalla o enfrente de mí deseando escuchar lo que he escrito. 

Porque esa es la verdad... empecé a escribir creyendo que lo hacía para escapar, pero siempre lo hice para que alguien me viera y me pidiera que no me fuese todavía, me gusta recordar las veces en que esa persona fui yo, pero últimamente fantaseo mucho con conectar con las personas que hay ahí fuera, me sigue dando mucho miedo permitir(me) la posibilidad de que salga bien.

Necesitaba sacar tristeza y volver a mirar(me), y para eso tenía que escribir, aunque ni siquiera supiese de qué escribir.

¿Hay alguien ahí?


jueves, 24 de julio de 2025

Calentando motores


He leído una frase que me ha gustado mucho, me ha hecho sonreír y he sentido algo bonito por dentro:

"Si te pierdes, búscate en las cosas que amas".

Creo que es una buena propuesta, así que he empezado a hacerlo, pasito a pasito; he aceptado con resignación ya que esto no es trabajo de unos meses, que esto es algo mucho más grande e importante que requiere tiempo, mimos, cuidados y valentía, quiero intentar dármelos bien.

Me he buscado en los abrazos de mis pequeños tesoros y en sus besos de algodón.
Me he buscado en miradas que me muestran el rostro de una persona preciosa, ¿esa soy yo de verdad?.
Me he buscado en el recuerdo de mis abuelos como una de mis mayores pruebas de que el amor existe.
Me he buscado en las videollamadas con mis amigas y en su capacidad de hacerme ver el vaso medio lleno.
Me he buscado en la zona de llegadas del aeropuerto, emocionándome con cada reencuentro que veía. 
Me he buscado en las canciones que, tras escucharlas una vez, ya nunca más volvieron a ser solo canciones.
Me he buscado en los perros y felinos que me robaron el corazón con una sola mirada, esto sí que es un flechazo.
Me he buscado en todas aquellas personas que ya no están aquí, y a quien ojalá la vida les trate igual que ellas me trataron a mí o si puede ser algo mejor.
Me he buscado en cada micro abierto en el que comparto mi verdad.
Me he buscado en el banco en que me di mi primer beso y en la cama en que me dieron ese deseado beso en la frente.
Me he buscado en las calles de mi barrio que me vieron crecer y en la pradera en la que jugábamos a ser más mayores de lo que éramos. 
Me he buscado en Galicia, porque Galicia siempre tendrá mucho que ver con la palabra familia.
Me he buscado en la mirada de mi madre y en sus ganas de esforzarse para que ni ella se perdiera la aventura de tener una hija ni yo la de tener una madre como ella.
Me he buscado en las sonrisas de amigas, que son mi rincón favorito en el que quedarme a dormir, y en la ternura y amor que siento cuando me pierdo en sus preciosos ojos.
Me he buscado en la persona que veo en el espejo ahora, no es la misma que ayer, pero me muero de ganas de conocerle.
Me he buscado entre campos repletos de flores, les he prometido, de nuevo, que nunca dejaré de bailar entre ellos.
Me he buscado en folios en blanco que escribo sin parar.
Me he buscado en el calor de dormir en el pecho de alguien sintiendo que no existía lugar más especial que ese.
Me he buscado en las arrugas del rostro de mi abuela, las curvas más bonitas del mundo las tenía ella.
Me he buscado en nuevos escenarios y suelos que pisar descalza, fantaseando con volver a jugar conmigo misma sobre ellos, dejándoles a todos boquiabiertos.
Me he buscado en todos los dulces con chocolate y en las tartas que cocino cuando la tristeza aprieta.
Me he buscado en las cervezas que son excusa para justificar el brillo de las miradas.
Me he buscado en los lienzos en blanco que llenar de colores, y las hojas de cuadernos que llenaba de corazones cuando me aburría en clase.

Me he buscado, y me sigo buscando, en los sitios más especiales que me fueron enseñando todo lo que se del amor; sigo perdida, los miedos aprietan y la tristeza me exige una sesión de mimos y cuidados.

Estoy cuidándome (o intentándolo) despacito, a paso lento, con buena letra y sin prisas. Acepto esta incomodidad, esta ansiedad desmedida, este dolor, esta tristeza, estas pérdidas... porque sé, aunque sienta que ya no sé nada, que todo se irá transformando en ganancias, aventuras, alegría, ilusión y nuevos sueños y mundos por descubrir.

Hace tiempo les aseguraba a todos los de ahí fuera que yo no era valiente, me equivocaba. 

Sí lo soy, mucho más de lo que creía serlo, es por eso por lo que voy a volver a salir al centro de la pista a bailar como si no existiese el miedo ni el dolor.

Nos vemos pronto ☆

martes, 22 de julio de 2025

Transición


Yo sí te seguiré queriendo cuando todo esto pase, cuando descubras que ya no eres la misma, pero que eso no significa haber perdido las cosas que te gustan de ti; todavía siento que hay un mundo por conocer, y tengo tanto miedo como ganas de descubrirlo... algunos días me encuentro a una niña llorando preguntándome si alguien nos seguirá cuidando y queriendo después de todo esto, respiro hondo intentando, malamente, confiar en el proceso.

- "Yo sí". Sé que esta respuesta no le es suficiente, pero a ambas nos ayuda a dejar de sentirnos solas durante un ratito. 

Se me acumulan los duelos, aunque el más duro y complicado es el que estoy realizando conmigo misma, la persona que fui, la vida que creí que tendría... abrazo con eterno amor a ambas, me emociono con facilidad y relajo mis manos y mi cuerpo soltando todo lo que con miedo y ansiedad agarraba, que se quede con amor y por amor todo lo que deba o desee quedarse. 

Me dijeron de pequeña que si era buena me querrían, que debía ser una niña buena, que sonriendo estaba más guapa, que debía ser cariñosa, dulce, educada, sentarme como una señorita, hablar bien, ni poco ni demasiado para no cansar al resto, expresar el enfado sin gritar y sin dejar de sonreír en ningún momento... ¿cómo cojones se hace eso?, perdonar a todos los que me hiriesen porque eso mostraría el gran corazón que tengo, cuidar de todos siempre, pensar en el otro antes que en mí, y pedir perdón cuando me centrase demasiado en mí, cuando hiciese demasiado ruido o cuando incumpliese cualquiera de las normas de la infinidad que existían en torno al concepto de mujer.

Darme la oportunidad de cuestionarme absolutamente todo mi ser está siendo uno de los viajes más vertiginosos, pero a la vez más emocionantes, de los que llevo. Tengo mucho miedo y también cajas llenas de tristeza y nostalgia, algunos días me esfuerzo por intentar volver a tener todo como antes, siempre acabo llorando al descubrir que eso es imposible. Otros, veo el vaso medio lleno, y abro corazón y entrañas a nuevas personas que parecen, por alguna extraña razón, querer quedarse aquí más tiempo del que creí que lo harían, también acabo llorando casi siempre, pero durante unos minutos siento como haber encontrado un refugio con agua en mitad del desierto y eso me hace también sonreír.

Respiro hondo, me corto el pelo en casa con las tijeras de la cocina para tener una excusa para ir a mi peluquero pidiéndole algo que me haga sentir más yo, me lavo la cara, me pongo mi rimel y me hago el eyeliner de colores.

No soy una persona vengativa, nunca lo he sido ni lo seré, pero no haber dejado de escribir y seguir queriendo avanzar y descubrir(me) será mi mejor y mayor venganza.

Ahora me toca a mí; destrozar tantas normas como pueda, jugar con el miedo, salir a bailar, y fantasear con seguir siendo querida y cuidada por más personas que la niña de aquí dentro cuando todo vaya cogiendo forma de nuevo.





domingo, 20 de julio de 2025

Noche de triunfos


Me gusta esto que siento, me gusta sentir tanto en los ratitos en que los miedos no están mirando, me gusta sentir como la vida explota en mi interior y como, cuando más pequeñita me siento, cuando creo haber perdido ya la partida, aparece en mí cierta valentía escondida que me hace volver a lanzarme sin miedo a las alturas. 
Te pediría un millón de veces más que bailaras a mi lado, que esta noche estás tan guapa que es imposible no perderse en tu mirada un ratito, y que sé que esto no es buena idea, pero me encanta sentirlo todo tan dentro de mí que hasta sigas estando de cierta manera mágica siempre aquí.
La magia siempre reside en los instantes más fugaces, en los más recónditos escondrijos de la cotidianidad... la encuentras en las miradas que son "casa", en las arrugas preciosas de rostros ilusionados o felices, en las manos que sostienen, acarician y cuidan sin necesidad de agarrar, en los bailes a solas, y también en los que son frente a alguien especial.
Hacía tiempo que no bailaba así, que no me sentía así; me siento cuidada, sostenida, sexy, deseada, amada y llena de colores mientras bailo; cierro los ojos para ver bien lo importante, cruzo los dedos y le suplico a cualquier dios que esto no sea un sueño.
Sé que ahí fuera aún queda mucho por curar, trabajar y sanar... pero aquí dentro siento que soy una persona nueva a la que me muero de ganas por conocer, a veces sigo echando de menos a quien fui tiempo atrás, pero cada vez soy más capaz de ver a esa versión pasada desde el amor y el agradecimiento por haberme cuidado tanto, no siempre escogió las mejores formas, pero todos sus pasos y decisiones siempre estuvieron encaminados a amarse o amar a otros y esto me hace sentir bien, creer tanto en el amor y haber sido suficientemente valientes como para ser hoy capaces de ir mirándo(nos) y descubriéndo(nos) de nuevo delante del espejo.
Los miedos siguen muy cerquita de nosotras, pero esta noche y durante estos bailes sólo me pierdo en miradas brillantes y preciosas mientras me abrazan o me observan con admiración y amor bailar sola como si nunca nadie ni nada nos hubiese herido.
Toda esta noche es importante, todos estos pasos son valiosos.

Confía, confía, confía...

Ojalá sea verdad eso de que hay sillas esperándote en mesas que aún ni conocemos.

Tengo amigas tan especiales que me emociona perderme en sus miradas y sentir que nunca fui una persona tan complicada como creía. 



jueves, 17 de julio de 2025

Ruido ensordecedor


Como una granada ensordecedora explotando en mitad de un completo silencio; ahí estaba, tu mirada nítida, formada por esos dos ojos color chocolate en los que tiempo atrás me gustaba perderme a distancia viendo como brillaban, son tan bonitos que siempre me era imposible no sonreír, mientras intentaba no dejar de mirar al suelo para que nadie me descubriera al hacerlo.
Pero esta vez era distinta, permanecí unos segundos solamente en ellos sabiendo que no era una buena idea, pero queriendo encontrar una última vez ese abrazo de despedida.
Algo aquí dentro se rompió un poquito más, es como si llevara por dentro unos puntos recién cosidos y acabara de respirar, la piel se tensa, siento un dolor punzante, y unas incontrolables ganas de llorar invaden mi mirada que ya acaba de soltarte, de nuevo.
"Ni se te ocurra llorar", "fría", "fría", "fría"... me repito continuamente mientras una lágrima acaba de deslizarse por mi mejilla. ¿Cómo cojones se supone que debo hacerlo si yo lo que quiero es ir a abrazarte una última vez?. Y es que me revienta la situación y el momento, porque mientras me alejo de ti, alguien aquí dentro no deja de gritar que no quiere irse, que quiere solo un ratito más... eres de ese tipo de personas que da igual el tiempo que pase, siempre querré quedarme cinco minutos más.

Me dicen mis amigas que este momento es el más doloroso, que luego ya va mejor, que es cuestión de acostumbrarse a la ausencia, yo sigo con la mirada fija en el suelo porque sé que si vuelvo a mirarte me pondré a llorar y me duele, joder que si duele, respiro como si estuviera bajo el agua y me quedara poco oxígeno.

Sácame de aquí, esto está a punto de saltar por las aires. 

Salgo caminando a ninguna parte por esa calle abarrotada de gente, el ruido de la misma regresa, pero sigo escuchando mi ritmo cardíaco acelerado, es como si el tiempo se hubiese detenido y ahora estuviera yendo más rápido de lo que recordaba. Mi amiga me coge de la mano y me la acaricia con ternura recordándome que ella sigue a mi lado. 

Juego con la tentación de darme la vuelta fantaseando con volver a coincidir con tu mirada, aún sabiendo que es una pésima idea, pero no sabes lo que me gustaría poder hacerlo una última vez como el día que te conocí, menudo brillo más bonito tenías. 

"No te des la vuelta", "no te des la vuelta", "no te des la vuelta"; consigo no hacerlo, pero algo aquí dentro vuelve a romperse un poquito más. Haz que deje de doler, me pide una niña asustada, no sé qué responderle, pero mis amigas me abrazan en silencio y eso me hace sentir algo mejor.

¿Qué acaba de pasar?

Te echo de menos, pero supongo que esto también pasará. 


miércoles, 2 de julio de 2025

Declaración de intenciones


Ahora mismo no estoy bien.
Ahora mismo no puedo con todo.
Ahora mismo me siento muy sola y triste.
Ahora mismo me siento perdida.
Ahora mismo me siento algo apagada
Y muy muy agotada.

Ahora mismo tengo miedo.
Ahora mismo mis miedos me controlan.
Ahora mismo mis inseguridades se hacen grandes.
Ahora mismo veo todo con un filtro blanco y negro.
Ahora mismo lloro más tiempo de lo que río.
Y me duele, me duelo en mitad de un duelo eterno.

Ahora mismo me cuesta tener energía.
Ahora mismo no duermo bien.
Ahora mismo no como bien.
Ahora mismo estoy en plena transición.
Ahora mismo me emociona cada muestra de amor.
Mis amigas me dicen "te quiero" y yo lloro porque me cuesta sentir que lo merezca.

Pero que ahora mismo esté así no significa que siempre vaya a estar así, esto también pasará y, aunque los miedos me dificulten tener una visión positiva acerca de muchos aspectos del futuro, me agarro a cierta esperanza o fuerza interna como mi faro en mitad de la oscuridad.
Lo único bueno de toda esta movida es que mi niña interna la he vuelto a sentir cerca de mí, me cuesta encontrar palabras de consuelo; intento decirle de manera convincente que todo irá bien, que ahí fuera encontraremos nuevos espacios y personas que nos querrán y cuidarán como nunca, pero que por favor no se olvide de quien lo está haciendo ya, que esta soledad molesta grita y miente mucho.



Ahora mismo mis miedos rugen.
Pero les demostraré que podré, como ya hice antes.

Ahora mismo mis inseguridades crecen.
Pero volveré a sentirme dragón, diva y reina.

Ahora mismo me siento sola.
Pero volveré del todo conmigo.

Ahora mismo siento que fuera no hay nadie.
Pero descubriré nuevos refugios y hogares.

Ahora mismo me odio por soltar.
Pero me agradeceré el haberlo hecho mañana.

Ahora mismo me siento rara.
Mañana volveré a sentirme especial.

Ahora mismo vuelvo a mi habitual segundo plano.
Pero volveré al centro, a ser la protagonista.

Ahora mismo cohibo mi rabia. 
Pero la usaré para volver al arte, o que él vuelva a mí.

Ahora mismo no puedo.
Pero te aseguro que podré.
Pero, esta vez, no me obligaré a poder sola.

Escucho ruido blanco al otro lado del teléfono...

¿Hay alguien ahí?