No quiero irme, te prometo que no lo haré, salvo que algún día quieras que lo haga o quiera hacerlo yo, pero tampoco quiero hacer(nos) esto; no quiero exigirte nada que no quieras o puedas darme ahora, ni tampoco quiero esperar un "tengo ganas de verte" o una llamada contándome tu día cuando, tal vez, esto no ocurra.
Me gustaría que supieras que me tienes ahí, que puedes contar conmigo, que muchos días me muero de ganas de contarte todo lo que me ha pasado o he sentido, volver a observar de cerquita como brillan tus ojos cuando algo te hace muy feliz o como te salen esas arrugas alrededor de la nariz cuando algo te incomoda. Pero, si hoy no puedes estar aquí, si hoy no puedes venir, está bien, quiero que sepas que puedes contar conmigo, pero no quiero obligarte ni insistirte en que lo hagas.
Las cosas siempre son más sencillas cuando uno de los dos hace las cosas mal. Cuando esto pasa puedes, al comienzo, refugiarte en lo mal que lo ha hecho el otro; pero este no es el caso, este es el caso de dos personas preciosas en mitad de diferentes tipos de caos intentando hacer las cosas lo mejor que saben con lo que tienen a su alcance; está siendo un proceso algo doloroso, en los días de bajón la tristeza me hace llorar con facilidad y me gustaría sentirte más cerca o sentir más seguridad de que puedo contar contigo al pensar en ti, ojalá en algún momento. No obstante, tengo a personas aquí cerquita que me cuidan; estoy triste, pero también estoy cuidándome, y eso me hace sentir bien.
Vengo a decirte todo aquello que no te digo cuando te tengo a centímetros de distancia; me gusta tenerte en mi vida, eres todo un descubrimiento lleno de colores y emociones preciosas y, a veces, me gustaría prestarte mis ojos para que te vieras a través de ellos, alucinarías. Me gusta la manera en que observas el mundo, es una mirada curiosa, algo triste pero brillante cuando algo le hace muy feliz o mucha ilusión, me gusta la curva de tu nariz y la infinidad de arrugas preciosas que a veces la rodean, la manera en que acaricias y sostienes lo que te importa, y el sonido de tu risa cuando se te olvida aparentar ser frío y distante, me gusta el color de tu puñado de energías internas y, en ocasiones, fantaseo con sentir que lo que observo en otros es una parte de lo que llevo dentro, quien sabe...
Está bien no poder con todo, está bien necesitar parar, está bien intentarlo cada día, y mirar hacia dentro o hacia lo que necesitamos antes de pretender estar para otros, está bien comunicarlo y está bien querer quedarse sin saber todavía como estar sin hacer(nos) daño, está bien estar algo triste, yo también lo estoy, pero también me permito sentirlo aquí dentro como consecuencia inevitable de las ganas inmensas de seguir decubriéndo(te), despacito y con buena letra, ojalá.
Estoy aquí, pero también estoy aprendiendo a no esperar ni esa llamada ni ese mensaje, me muero de ganas de verte (da igual cuándo leas esto), pero antes de estar para ti debo estar para mí y, poco a poco, lo estoy volviendo a hacer. Quiero personas que cuando les pase algo muy bueno o muy malo se mueran de ganas por contármelo, no solo quiero encontrar casa en otros, también quiero ser casa para otros.
Ya no te espero con ansia, he puesto la radio y bailo en la cocina, a veces sola y otras con mis amigas, los miedos a veces golpean fuerte, pero llorar y escribir me ayuda a ver el vaso medio lleno. Si te apetece venir recuerda que la puerta la tendrás siempre abierta, ojalá te pases algún día, mientras espero que te estés cuidando bien y, por favor, que también te dejes cuidar.
Estoy triste, pero también me siento bien porque pasito a pasito siento que voy haciendo las cosas mejor que ayer; estoy orgullosa de ti y también lo estoy de mí.
Ojalá vernos pronto. ♡
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