A veces siento que voy a un ritmo equivocado y que mis formas son algo distintas en cuanto a las relaciones interpersonales, no acabo de encontrar la manera de sentir esa aparente conexión ni esas ganas de involucrar tantas energías en personas y proyectos nuevos.
Debo reconocer que hablo también desde cierto punto de envidia al ver como otros se juntan, se abrazan, se besan y se quieren mientras hablan con naturalidad de una infinidad de temas que parece que ni les cuesta encontrarlos, ¿hasta qué punto es verdad o hasta qué punto es todo una careta que esconde vulnerabilidades e intimidad que no comparten con nadie?.
Me observo desde fuera y siento vergüenza, la misma que sentía cuando de pequeña me obligaban a pedir yo ese vaso de agua en la barra, me siento torpe y esto dificulta aún más mis movimientos y mi respiración, mi mente se llena de palabras horribles y mis miedos aprovechan para atacar en las zonas más sensibles: "¿ves?, no sirves para esto", "con lo complicado que lo pones es difícil que alguien quiera invertir tanta energía y esfuerzos en ti", "tú puedes sola con todo y disfrutas de tu soledad, ¿qué haces aquí?"...
Me gusta disfrutar de mi soledad, es más, siento que la necesito mucho más que el resto de personas, aún así, a veces también me gusta sentirme acompañada, querida y cuidada, pero a la vez me da mucho miedo compartir vulnerabilidad e intimidad con el otro...
Bienvenidos a los juegos del hambre de mi propia cabeza.
No acabo de encontrar las formas, a veces me gustaría ponerlo algo más fácil o que me fuera algo más fácil, pero tampoco quiero acumular relaciones como cromos de un álbum, no quiero meterme en más relaciones de las que pueda sostener y cuidar como yo espero que hagan conmigo, pero a veces también me gustaría poder tener esa facilidad de ocupar los espacios y empaparme de ellos con tanta naturalidad, algunos días me siento como un robot al que es imposible llegar.
Pero veo a mis amigas y me ayudan a recordar que sí soy capaz de conectar con otros, sostener, cuidar y amar... me encantan los instantes tan preciosos que creo con ellas, aunque también les echo de menos más de lo que me gustaría algunos días, no sé. Lo intento, de verdad que lo intento, pero creo que parte del proceso también es aceptar que mis ritmos y formas son distintos y no pasa nada, todo está bien.
Están siendo unos días algo tristones en los que ocurren y cambian muchas cosas aquí dentro. Hace tiempo que no bailo, que no tengo una cita conmigo misma, y eso no es buena señal.
Todo irá yendo mejor, te lo prometo.