sábado, 28 de junio de 2025

Manchas, rayas y la ternura por todas partes

Ojos preciosos, bigotes elegantes, una nariz rosita y siempre humeda, y cuatro patitas estirándose lentamente cuando cogen confianza, la ternura vive aquí, en el interior de cada una de ellas, y se muestra hacia fuera de infinidad de formas distintas... como me gusta pasarme horas a su lado, me hacen olvidar un rato todo lo de ahí fuera y, la verdad, últimamente lo necesito bastante.
No hace falta hacer nada especial, ellas con su presencia lo llenan todo de luz y amor... dormir la siesta abrazadas, las noches junto a ellas, son de dormir poco, pero no me importa, porque bailar a oscuras con ellas en mis brazos, piel con piel, corazón con corazón, compensa cualquier cansancio del día siguiente. Algunos de nuestros bailes ya me los llevo aquí dentro guardados.
Si el mundo fuera un lugar justo, ellas se merecerían todos los mimos del mundo, sus golosinas preferidas y que cada una de sus siete vidas sea especial y llena de ternura y amor; el mundo no es siempre un lugar justo, pero al menos tengo el consuelo de que sus compañeros de piso sabrán cuidarles como merecen, ya lo hacen día a día...
Que suerte, y menudo regalazo, pasar estos días a vuestro lado y dejarme empapar por esta ternura y calor. Es curioso, porque aún estando sola no me he sentido sola, hace tiempo que la soledad me acompaña siempre, pero estos días se ha quedado fuera. 
En nada vuelta a la rutina, al caos, al ruido... ahí fuera hay mucho que ir gestionando y trabajando, pero aquí dentro me siento algo más ligera, como en el interior de una esfera en la que no puede entrar nada malo ni feo. 
Os quiero mucho, y me encanta observaros de cerquita, que suerte coincidir con vosotras, ojalá no tener nunca que despedirnos ni veros por última vez, pero me quedo tranquila al conocer las manos que os cuidan, quieren y miman cada día, estáis con los mejores. 
Os quiero mucho preciosas. 

lunes, 23 de junio de 2025

Entre bambalinas


Una de las cosas que más me gusta del teatro es todo lo que ocurre fuera de la mirada del público, ahí reside la verdadera magia y espíritu del teatro. 
Me encantaba hacer sobre el escenario lo que me diera la gana, jugar sin parar, soñar con los ojos abiertos y sentirlo todo bien adentro, es una sensación alucinante de la que jamás me cansaré.
Pero, el secreto de todo lo que soy capaz de hacer sobre el escenario reside en los laterales de este, entre bambalinas. 
En ellas, siempre estaban atentos el resto de actores y actrices; sus sonrisas, miradas de amor y confianza son las que me sostenían para que yo en escena me permitiera sentir y jugar tanto como pudiera. 
En la vida, me pasa algo parecido, necesito ver entre bambalinas a quienes me sigan acompañando y queriendo sin importar si las cosas fuera me salen bien o mal.
Me gusta sentirlo todo bien adentro y jugar ahí fuera a ser cada día alguien distinto, pero siento que solo soy capaz si en los laterales hay personas y miradas que me acompañen, me cuiden y me quieran hasta cuando todo ahí fuera salgan lS cosas mal.
Me gusta jugar en el escenario y fuera de él, pero solo sé hacerlo si hay personas entre bambalinas que den sentido y valor  a todo lo que ocurra en escena, y que sigan ahí cuando los focos ya se hayan apagado.

Esa es la verdadera magia y regalo de todo esto.

domingo, 15 de junio de 2025

Distancias que se esfuman, sonrisas que (re)conectan


Estamos a un montón de kilómetros de distancia, pero también a una sonrisa de volver a sentirnos a centímetros y en casa. Un clic es suficiente para sentirnos más cerca, y hablar ilusionadas de todos esos abrazos y aventuras que tanto hablamos en cada videollamada.
Aquí las cosas han cambiado demasiado, por dentro y por fuera, pero me resulta paradójico el sentir que tú ya lo sabes porque, de algún modo, una parte especial de ti sigue aquí durante todo el año, acompañándome y animándome a atreverme siempre a dar ese paso hacia delante cuando los miedos parecen más grandes y feroces de lo que son en realidad.
Ni te imaginas las ganas que tenemos de abrazarte, cuidarte y quererte de cerquita sin parar, desde que te fuiste los veranos pasaron a ser aún más especiales de lo que ya eran por saber que en cada uno de ellos tú vuelves a casa, con nosotras.
Me siento feliz cuando pienso en ti y en nuestra relación, porque sin saber exactamente cómo lo hemos hecho, logramos seguir estando cerca la una de la otra sin importar kilómetros ni tiempos. Poder seguir aquí, la una para la otra, y sentir que todo es tan real y natural me hace fantasear con la idea de que tal vez, a veces, sí se me da bien esto de las relaciones interpersonales.
Sentimos ya la cuenta atrás, es imposible no sonreír al imaginarte en la zona de llegadas del aeropuerto con tu cansancio acumulado, pero también con tus ganas de decir "sí" a todo mientras sea juntas. 
Probablemente, como cada año, el verano pase demasiado rápido y el tiempo a tu lado se sienta demasiado escaso, pero no importa, porque también habrá instantes en los que parecerá que todo sigue exactamente igual, y en los que parecerá que todo se ha detenido para regalarnos esos cinco minutos más que siempre me faltan a la hora de despedirnos.
No has llegado y ya te sentimos aquí, a la izquierda de nuestro pecho, pero sé que esto no es porque estés a punto de llegar, sino porque en realidad nunca te fuiste del todo. 
Es lo que pasa con las personas a las que quieres mucho y de verdad, que una vez que entran ya es imposible que se vayan del todo.
Jamás me acostumbraré del todo a todos estos kilómetros de distancia, que ganas de eliminarlos de nuevo.
Nos morimos de ganas de tenerte ya aquí.
No tardes, o no mucho. 

viernes, 13 de junio de 2025

La casa de la abuela, la casa Campoamor y las casas más ricas de la ciudad

Hace años, demasiados, mis padres y yo íbamos cada verano y cada Navidad a Galicia para juntarnos alrededor de esa gran mesa llena de marisco y celebrar juntos las fiestas. 
Salvo mis padres y yo, el resto de mi familia es toda de Galicia.
Esto hacía que el día en que salíamos de Madrid a Galicia en coche toda mi familia estaba pendiente de por dónde íbamos y cuánto tiempo nos quedaba por llegar. Mis primas, impacientes porque llegase, me hacían videollamadas o me pasaban fotos de la comida que la abuela estaba preparando, mi abuela nunca dejaba a nadie sentarse en la mesa ni empezar a comer hasta que no llegásemos.
Echo de menos algo parecido con esto; que alguien esté pendiente de si me queda mucho para llegar a casa, que me pregunten si he comido y que me digan que no han empezado a ver la película porque quieren que llegue yo antes, echo de menos sentir que pertenezco a alguna casa, me gustaría ir formando mi propia familia, una en la que haya personas que me amen y que me tapen si me quedo dormida en el sofá, echo de menos sentirme cuidada, aunque nunca lo consiga poner demasiado sencillo.
No quiero promesas en el aire ni que me deseen que todo me vaya muy bien, afirmando que me lo merezco más que nadie, quiero que alguien tenga ganas de quedarse aquí de manera indefinida y construir esa casa en la que no haga falta estar ni bien ni calzado. 
A veces vuelvo a pensar en la posibilidad de que yo no sirva o no valga para esto, para esos cuidados, ese amor y esa familia... me asusta pensarlo, intento creer que no es así, pero me gustaría sentirme más acompañada, y que alguien me pidiera que le acompañase al médico a por unos resultados importantes, que le acompañara a hacer la compra o que fuera haciendo la cena porque estoy llegando.
Mierda de tristeza.

lunes, 9 de junio de 2025

Viaje a las estrellas de ida y vuelta

No me arrepiento de nada; es más, me atrevería a decir(te) que siento cierta alegría y liberación propia de haber salido de esta habitación, en la que te esperaba para hablarte de mí, y enseñarte todos mis hobbies y mis cajas de colores, me hubiera encantado hacerlo, pero las cosas no siempre nos salen como hubiéramos querido, y yo soy la primera que vi el muro y decidí acelerar, fantaseando con atravesarlo como por arte de magia. 

Una niña pequeña que te observaba con cariño me pregunta llorando que qué ha hecho mal o que si lograremos hacer nuevas amistades en este nuevo mundo, le beso la frente intentando esconder bajo la cama dolor y tristeza, le digo que lo hemos hecho muy bien, y que hacerlo bien no siempre es sinónimo de que salga bien, pero que no piense en que es complicada, que no lo es tanto como parece si se tiene el tiempo y la energía suficientes para descubrirla. 

Me tumbo en la cama, me rompo a llorar y de mis entrañas sale un "no quiero irme todavía, quiero esperar un ratito más", pero el dragón de mi castillo me contrasta diciéndome que eso ya lo ha escuchado antes; entonces respiro, descubro que lo hago un poco mejor, un poco más que estas últimas semanas, sonrío sin dejar de sentir este dolor, porque algo me dice que lo he hecho bien o, al menos, lo mejor que podía. 

Sigo teniendo mucho miedo a todo lo que descubro dentro de mí y a mi alrededor, pero también he vuelto a encontrarme con una niña preciosa, me ha hecho pintarme de nuevo la cara de colores, estamos juntas de nuevo, y esto me da mucha confianza y esperanza al mirar al futuro. Aunque, también me gustaría conocer a alguna persona más allá de grandes fiestas de superficialidades y artificios grandilocuentes e innecesarios. 

Me gustaría en este nuevo mundo conocer a personas que me ayuden a buscar mi móvil si se me pierde en la fiesta, que me pregunten por los resultados del médico, que me propongan unas cervezas a la salida del trabajo y que me tapen con una manta si me quedo dormida en el sofá, últimamente me paso más tiempo fantaseando con un abrazo o un beso en la frente que con un polvo, ando más sensible de lo normal.

Se acerca el verano y, con ello, varias amigas importantes volverán a llenarme de mimos y cuidados, no se hacen ni la menor idea de lo que les echo de menos; he decidido que en verano seguiré volviendo a sacar a esa niña preciosa a bailar, hacía tiempo que no lo hacíamos, pero lo estamos volviendo a hacer y estoy feliz de verla sonreír al hacerlo. Baila, abraza, besa, habla y ama como si nunca nadie le hubiese hecho daño, es una de las cosas que más admiro de ella, ojalá nunca pierda esa capacidad de transformar dolor y tristeza en colores y emociones preciosas.

Lo siento, siento muchísimas cosas aquí dentro, no todas agradables, pero las siento haciéndome sentir viva, demostrándome que lo estoy, que sigo respirando hondo antes de salir de nuevo a bailar sin parar. 

He salido de esa habitación en la que te esperaba; fuera hace algo de frío y un montón de monstruos me gritan cosas horribles, pero fuera también empiezo a visualizar campos enteros de flores preciosas y, aunque me gustaría sentir a más personas bailando conmigo en el día a día, he vuelto a mis bailes, y eso es buena señal.

Sigo respirando, me rompo y me (re)construyo de nuevo mientras sonrío frente a la chica del espejo. 

Le pronuncio un "te quiero", se emociona al escucharlo y pronuncia un "te echaba de menos".

Quiero pensar y confiar que algo aquí dentro y fuera va mejor de lo que parece. 

No me arrepiento de nada porque he podido columpiarme desde tu sonrisa y ver unas vistas preciosas, volvería a hacerlo sin dudarlo, aún sabiendo que todo termina así, solo por soñar un rato más con que puedo llegar hasta las estrellas. 

No quiero dejar nunca de creer que puedo lograrlo. 


jueves, 5 de junio de 2025

Mi gato quiere matarme

 Mi gato quiere matarme; voy por la séptima vida y yo sigo entregando corazón y entrañas a manos expertas en agarrar, pero no en acariciar.

Mi gato quiere matarme cada vez que por la noche decido hablarle a la luna de ti, en vez de dormir y abandonar este barco en el primer bote.

Mi gato quiere matarme cada vez que lleno mi cabeza de fantasías y planes de futuro, en vez de su cuenco con pienso.

Mi gato quiere matarme cada vez que vuelvo a escribir(te) cartas de amor que nunca leerás, en vez de aceptar que jamás te interesó demasiado lo que escribiera o dejara de escribir.

Mi gato quiere matarme cada vez que bailo en el comedor nuestras canciones mientras lloro, siempre intenta con sus maullidos consolarme.

Mi gato quiere matarme porque esta es mi última vida, mi última oportunidad de salir sin demasiados daños. Y yo sigo aquí, esperando esa despedida o ese regreso por tu parte, sé que no lo habrá.

Mi gato quiere matarme porque piensa que soy una insensata, y porque prefiere ser él quien con sus arañazos me mate, en vez de que sea la incertidumbre la que poco a poco me vaya rompiendo.

Yo desapareceré, no te negaré que no haya fantaseado con que aparezcas cuando esté a punto de irme, sé que no lo harás. Pero, cuando lo haga, aquí dentro quedará un corazón que amó, que se rompió y que, cuando vio el final de la carretera, aceleró creyendo que el amor le salvaría, marcarme un "Telma y Louise" en toda regla, si me voy que sea a lo grande.

Para la mayoría seré recordada como esa irracional solitaria asesinada por su gato, para ti se que seré esa oportunidad de saborear la vida que nunca te atreviste a probar.

P.D: No le des más comida al gato, ya comió de sobra. Ah!, riega las plantas, intenta que ellas no se te mueran también.