jueves, 19 de diciembre de 2024

Vulnerabilidad al descubierto

Tengo miedo, a veces me siento muy pequeñita frente a mi ansiedad, tengo algunas inseguridades y complejos, y en ocasiones dudo de mí misma y de mis capacidades y, aunque me duela reconocerlo, a veces me vuelvo a preguntar por qué soy merecedora del amor y de los buenos tratos de otros, suelo encontrar poco después las respuestas a esta cuestión y me ayuda a sentirme mejor, pero lo que quiero decir, aunque me asuste decirlo en voz alta, es que tengo necesidades, necesito al otro en muchos momentos porque no puedo yo sola con todo. 
Volver a reconocer(me) esto está siendo un proceso complicado y algo doloroso, pero también está siendo realmente sanador y valiente; este, con diferencia, es el acto de valentía más grande que estoy haciendo por y para mí, esto me hace sentir mejor al pensar que no estoy terminando el año tan mal como creía en un comienzo.
He vuelto a sentirme presa de una coraza que desconozco el momento exacto en que me la volví a poner, es una mucho más complicada de visualizar que las de hierro, es del mismo color que mi piel y, aunque parezca que no está, existe, está aquí, muy cerquita de mí dificultando mi respiración.
Voy quitándome piezas de ella con cuidado y con mucho esfuerzo, suelo romperme a llorar siempre que lo hago, pero no tanto por dolor, sino por el miedo que siento. 
En esas zonas al descubierto recibo caricias, besos y miradas emocionadas y agradecidas ante mi acto de valentía, me gusta la adrenalina, el amor y la ternura que siento. Cuando estos momentos suceden también se mueven y se transforman muchas cosas aquí dentro, la tristeza y el miedo durante un ratito abandonan su agresividad y su tamaño intimidatorio y se sienten como los mordiscos chiquititos de un gato en tus manos, puede seguir doliendo la sensación, pero las cosas recuperan de nuevo su tamaño real.
Salirse de la norma, en el sentido que sea, y atreverse a ser fiel a tu identidad, tus ideas y tus valores suele ser un proceso complicado en el que se experimenta mucha soledad, culpa y miedo; los de ahí fuera siguen, consciente o inconscientemente y de maneras muy sutiles, intentando capturarte, volver a lo que la mayoría hace y hacerte creer que solo hay un camino posible, y que si te sales de ahí y luego lloras, pues que ya no sabrán que decirte porque ellos ya te lo habían advertido, una de las armas más eficaces y sutiles con las que actúan es la de hacerte creer que estás sola, que no hay nadie como tú, y que si no te vas con ellos por el camino que te indican no esperes encontrar consuelo, amor y cuidados por caminos nuevos. 
Juntar esto con las dificultades para abrirse ante la mirada del otro hace que esa coraza se sienta como una muralla altísima que te encierra en ti misma; llevaba tiempo escuchando voces al otro lado, pero no me había atrevido a salir por miedo a que fuesen enemigos o personas que quisieran invadir mi castillo y mi reino. 

He salido, estoy saliendo y descubriendo a personas preciosas, algunas llevan años aquí, otras nuevas tienen en su interior sacos repletos de amor y ternura; resulta no era la única que se sentía así, resulta que en este camino hay muchas personas que decidieron ser valientes, resulta, en definitiva, que nunca estuve sola y esto último me hace sentir imparable y feliz.

Sigo teniendo mucho miedo y la tristeza sigue quériéndose quedar a dormir aquí, aunque ahora, pasito a pasito, me voy deshaciendo de esta coraza y dejo que miedo y tristezas sean vistas por el otro, ni yo misma creía ser tan valiente como para hacer esto, pero, al parecer, lo soy. 




martes, 17 de diciembre de 2024

Luna lunera, cascabelera...


Ayer la luna estaba casi llena y yo le pedí varios deseos mientras fantaseaba con la hipotética idea de que, de alguna forma, te llegasen.
Últimamente echo de menos a varias personas que me gustaría tener a centímetros de distancia, ojalá pronto, ojalá poder escapar del mundo un ratito en el interior de sus abrazos. 
Estoy aprendiendo a tolerar cierta incertidumbre y tristeza que nunca dejan de acompañarme, a veces me resultan agotadoras, pero intento cuidarme y mantener las cosas más básicas como intentar dormir bien, hacer cosas que me gusten, intentar no escapar a través de las pantallas... es cierto que el tema de dejarme cuidar sigue siendo de los que me resultan más complicados, de verdad que me gustaría hacerlo más y mejor, pero a la vez siento miedo de mostrarme tan desnuda frente a la mirada del otro, lo siento.
Algunos días la luna me ha hacía sonreír al sentir a algunas personas a mi lado, aún estando a kilómetros de distancia, pero estas últimas semanas me suele hacer llorar con facilidad, me gusta ir en el bus observándola con la música alta, escapar de mí misma y jugar a columpiarme tan alto desde ella que hasta pueda, al saltar, llegar a cualquier lugar, a cualquier persona. 
Me gustaría que estuvieras a mi lado, y da igual cuándo leas esto, me gustaría que me abrazaras, que me besaras, que tuvieras ganas de hacerlo y que ni te importase perder el metro si es por vernos sonreír de cerquita, me fliparía tenerte a centímetros de distancia.
Siento muchas cosas en mi interior, algunas chocan con otras, se entremezclan y generan distintas emociones en mi interior que me cuesta gestionar y descifrar, siento que aquí dentro no cesa nunca el ruido y acabo realmente agotada algunas noches, echo de menos que me abracen para dormir por las noches, parecerá una tontería, pero me parece una de las cosas más preciosas que podemos hacer con las personas a las que amamos.
Hoy la luna sigue estando casi llena y yo me divierto en el bus mirándola con cierta nostalgia, amor y tristeza, a veces me gustaría viajar un ratito a ella y saltar de estrella en estrella como si nunca antes me hubiera tropezado.
Soy una persona muchísimo más valiente de lo que creía ser hace unos años, lo he descubierto este año. Hasta hace poco, creía que lo era por atreverme en distintos contextos, pero no es tanto por eso, lo soy porque tengo aquí dentro una infinidad de miedos rugiendo, y yo sigo aquí secándome las lágrimas, echándome mi rimel, pintándome los labios cuando tengo ganas y confianza en que todo vaya bien y salgo ahí fuera con puñados enormes de amor, ilusión y cariño, dispuesta a cuidar, querer y acompañar a quien lo necesite.
Ya sé que debería permitirme esto también conmigo misma por parte de otras personas, aunque me sigue costando, pero os prometo que lo estoy intentando hacer lo mejor que puedo. 
De pequeña siempre que me columpiaba mi madre solía animarme a hacerlo más alto diciéndome que iba a llegar a la luna, ojalá ese siguiera siendo mi único o mi mayor deseo.
Ojalá a la luna le haya llegado algo de todo esto. 

sábado, 14 de diciembre de 2024

Puertas de Cristal


He abierto una puerta nueva y he descubierto dentro un nuevo mundo del que creía conocerlo casi todo, tras esta puerta también  han salido una infinidad de miedos que me han robado la voz y que me han paralizado el cuerpo, algo aquí dentro se está rompiendo, pero también está naciendo, no sé exactamente qué es, pero me asusta y me genera curiosidad.

¿Qué está ocurriendo aquí dentro?, la niña de aquí dentro no quiere acercarse a la puerta, a veces llora y me suplica que la cierre, que puede ser peligroso, tal vez debería hacerle caso, pero también soy muy cabezota y siento que ya no puedo cerrar esta puerta, que algo aquí dentro se está rompiendo, pero también como si algo naciera de la misma forma en la que nacen flores entre las grietas del cemento de la acera. 

Salirse de la norma, de los "debería" y de unos modelos previamente establecidos conlleva demasiados miedos, cierta soledad y sensación de "oveja negra" y sentirse algo perdida entre personas que parecen tenerlo aparentemente todo claro, el mundo a veces parece tan hostil y peligroso que me tienta la idea de quedarme un ratito más en mi habitación.

Tengo una puerta abierta, no sé si he sido yo quien la ha abierto o si ya no podía permanecer cerrada, pero está abierta y por ella entran miedos y frío, ahora mismo es lo único que siento, ¿todo esto tiene sentido?; respetar el proceso y tolerar cierta incertidumbre no son mis puntos fuertes y ambas no dejan de exigirme atención y esfuerzos, intento seguir respirando siempre y no hacerme más daño, a veces soy mi peor enemiga, a veces siento que cuanto más dolor crea que vaya a sentir ahí fuera más intento generarme a mí misma para estar preparada, autoboicotearse lo llaman, soy una experta. 

Tengo una puerta abierta que no puedo cerrar, es una puerta grande, y a través de ella entran y salen tantas sensaciones, emociones, miedos y colores nuevos que el ruido es ensordecedor, estoy agotada la verdad, hace días que me cuesta conciliar el sueño. Pero también siento que tras esa puerta hay mucho de mí que desconozco todavía, siento tantas cosas aquí dentro... y lo que más miedo y/o adrenalina me genera es que todo tiene tanto que ver con el amor, ¿tiene sentido algo de lo que estoy diciendo?.

A veces desearía poder cerrar esa puerta, otras me acerco con un puñado de curiosidad y otro de miedo, nunca entro, no todavía, pero me asomo y escucho el eco de mi voz; a veces mi niña interna me mira algo confusa y con mirada triste, le prometo que seguiré a su lado, le intento asegurar que todo va bien y justo cuando creo tener las respuestas me cambian todas las preguntas.

Vuelvo a acercarme a esa puerta y, en el momento en el que creo que soy capaz de saltar, me quedo dormida del todo. 


viernes, 13 de diciembre de 2024

Dragones asilvestrados


He salido por mi ventana, me he escapado; desde esta habitación los fuegos artificiales se veían, pero no del todo bien, a lo lejos había muchas luces, mundos, emociones y seres a los que no podía llegar a visualizar y sentir desde aquí.
Me he escapado de mi habitación, he cogido mi puñado de sueños, mi caja de ilusiones, mis ganas de explotar de amor y me he cubierto con la capa de valentía que no sabía que poseía.
Salí a medianoche con los miedos mordiéndome los tobillos y corrí por calles y campos durante horas, hacía tanto tiempo que no me atrevía a salir tanto de aquí que no pude parar antes de correr, ahora que he parado observo mi alrededor y los miedos me suplican llorando que volvamos a casa, que esto no es buena idea, me hacen llorar casi siempre, pero también me abro el pecho ante ellos y les muestro que seguimos en casa, aunque estemos a kilómetros de ella. 
Veo a mi alrededor tanto que explorar, descubrir y sentir que me emociono al descubrir tanta valentía en mi interior, hay um puñado de tristeza que me hace temblar de frío algunos días, la niña de aquí dentro me confiesa que se siente algo sola y perdida, le abrazo fuerte intentando que no me vea llorar, le agarro de las manos y le aseguro que todo irá bien, pase lo que pase; me gustaría decirle que me siento igual que ella, pero no quiero que crea que no puede contar conmigo.
Hace días que los miedos y el frío me aíslan; intento cuidarme, estar fuerte, seguir atreviéndome a saltar al vacío, a veces bailo nuevas canciones y me pierdo en nuevas miradas, cierta tristeza se entremezcla con un puñado de adrenalina y ambas me hacen seguir queriendo bailar aunque lleve horas sin saber dónde estoy. 
He salido por mi ventana; he sido niña, dragón, hada y guerrera sin dejar de tener miedo al frío, me he sacado a bailar y me he emocionado varias veces ante la mirada curiosa y llena de admiración de otros, he dejado de arrancar pétalos a las margaritas y ahora bailo y camino entre ellas, he saltado de estrella en estrella y vuelvo a saltar en los charcos cuando llueve sin miedo a resbalones o machas. 
La mayor parte del tiempo sigo cargando con una infinidad de miedos que me dificultan respirar y que me hacen sentir pequeñita por las noches, intento abrazarme fuerte y confiar en que todo irá bien, no siempre me lo creo, pero siempre me lo susurro varias veces para quedarme dormida. 
He salido por mi ventana y ahora no sabría deciros con exactitud dónde estoy, me encuentro muy lejos de mi habitación, y eso me genera tanto miedo como ganas de descubrirlo todo.
He bailado sin parar canción tras canción, me rompo varias veces al día cuando nadie me ve y me vuelvo a echar rimel como diciéndome a mí misma: "todo irá bien", la verdad, no lo sé. 
A veces cierta nostalgia o deseos de sentirme cuidada y querida se apoderan de mí y fantaseo con que ahí fuera existan personas pendientes de la hora a la que llego a casa o de si he llegado ya.
¿hay alguien ahí?, estoy algo asustada y a veces los miedos parecen demasiado grandes, demasiado feroces. 
Mi madre me observa con unas ojeras marcadas, me repite que me nota algo tristona, pero ayer también me dijo que me notaba sin saber muy bien por qué más valiente de lo que ella creía que era, me sirve. 


martes, 10 de diciembre de 2024

Tristeza consumida


No quiero que te vayas, quiero encontrar las formas de hacer que esto siga funcionando, pero por encima de esto, nos quiero libres y felices, y por eso no te pediré que te quedes si algún día decides irte, te abrazaré fuerte, te daré ese beso con sabor a "ha sido precioso" y seguiré creyendo en el amor como siempre he hecho.
Estoy asustada, este año ha sido un constante (auto)descubrimiento de mí misma, de mi mundo y del de ahí fuera, nunca creí que pudiera ser tan valiente ni capaz teniendo tantos miedos pidiéndome atención, el tema de abrirme a nuevas personas, dejarme cuidar o, en definitiva, perder el control, me sigue costando mucho más de lo que me gustaría, pero sigo saliendo ahí fuera.
Intento abrazar y cuidar mucho a la niña de aquí dentro, seguir enamorándome de ella viendo como se toma su colacao con grumitos, algo de maquillaje para ocultar los restos de una noche algo dura y una sonrisa con la que poder dar la bienvenida a quienes quieran descubrir qué hay aquí dentro.
La incertidumbre y el miedo a veces me hacen daño y no puedo evitar llorar ante ellas sintiéndome algo perdida y bastante sola, respiro hondo, me repito que pase lo que pase me tengo a mí, intento confiar en el proceso, dejarme sentir y no tener miedo a sentir, recordar que estas son mis mayores pruebas de vida; respira, respira, respira.
Estoy descubriendo nuevas partes de mí, nuevos reinos, nuevas aventuras por vivir, nuevas historias por escribir; a veces tengo tanto miedo que no quiero salir de mi cama, otras pienso en ti sin querer y fantaseo con encontrar las formas de seguir caminando de la mano sin dejar de ser libres... esto no debería ser tan complicado, aunque algo me dice que esto también tiene mucho que ver con mi propio crecimiento personal.
Me hace sentir orgullosa pensar en todo lo que he crecido y aprendido del amor durante este tiempo; recuerdo que de pequeña me pasaba horas arrancándole los pétalos a las margaritas fantaseando con sentirme la protagonista de una película romántica en la que todo, antes o después, salía bien, se olvidaron de contarnos que eso no siempre implicaba que todo siguiera igual.
Hace años que dejé de arrancar flores y empecé a bailar entre ellas, los días en que estoy más sensible me gusta tomármelo como una cita conmigo misma, me pongo alguno de mis vestidos favoritos, me lleno de colores y bailo durante horas entre ellas, desde hace pocos meses he aprendido a sentir su presencia de una manera más intensa y especial, me gusta la persona que soy cuando me permito ser al creer que nadie me está mirando.
Me tengo, sí, me tengo de mi lado y en mi barco, la incertidumbre y los miedos son ensordecedores algunos días, últimamente no hago más que llorar ante ellos, pero confío en que antes o después las flores me volverán a pedir verme bailar y aquí dentro una niña sabrá que esto no es más que la vida y el amor explotándonos, no existe prueba de vida más fiable que esta.