viernes, 30 de enero de 2026

Pasito a pasito y con buena letra


No sé... me gusta sentirme escuchada, comprendida y acompañada por ti, es como darle un espacio calentito a la tristeza y al miedo y dejarles expresarse sin cohibirles; la culpa también hace de las suyas cuando vuelvo a estar sola, pero aún así intento sentir que no hay nada malo en esto. 
No sé... tengo tanto miedo a tantas cosas diferentes, dudo a menudo de mí misma, me siento pequeñita de nuevo en un mundo de gigantes, y lloro con facilidad cuando creo que nadie me ve, pero luego, sin saber exactamente cómo lo estoy haciendo... respiro hondo y vuelvo a salir ahí fuera, con algún que otro rasguño, pero con las mismas ganas de seguir creyendo en el amor y en la ternura.

Yo creo, sí creo. 

Parece contradictorio que uno de los momentos de mayor caos, cambios y miedos de mi vida hasta ahora sea, también, el que me está mostrando al completo toda la valentía y garra que llevaba por aquí dentro; no sé cómo lo hago, pero lo estoy haciendo pasito a pasito y permitiéndome ser real, creo que nunca lo he sido tanto como ahora. 
Lo que quiero decir es que gracias por escucharme, por ayudarme a validar mi propio sentir, y por dejarme también sostener el tuyo en momentos, ojalá te pasen todas esas cosas buenas que deseas que le pasen al resto, ojalá te vaya bien, y quien sabe si poder seguir escuchándote un ratito más.

Me gustan las personas que me ayudan a creer que no todo está perdido, que el amor y la ternura siguen moviéndolo todo y que, a veces, no necesitamos nada más que sentir al otro cerca de nosotras. Gracias por  sentarte un ratito en este banco a descansar, me da mucho miedo todo esto, pero, también me hace sentir más liberada y algo más alegre y optimista, supongo que eso es buena señal.

No sé, hemos dicho que por el camino hay que ponerse varias metas distintas que se puedan ver desde aquí, ¿no?; pues yo estoy confiando y abriéndome, un poquito más de lo habitual, sin soltar al miedo de la mano. 

Prometo celebrarlo antes de seguir avanzando, prométeme tú lo mismo. 



domingo, 18 de enero de 2026

No sé ni qué estoy sintiendo


¿Todo esto es real?, llevo meses explorando sin cesar, conociendo a una nueva persona y un nuevo mundo realmente especial, ni por asomo me habría imaginado nunca nada de todo esto.
Estoy en una montaña rusa llena de emociones y colores, parecen los mismos de siempre, pero hay algo nuevo en ellos. 
Llevo meses fantaseando con todo esto, y ahora está aquí, está ocurriendo, me cuesta tanto creer que todo esto sea real. 
A veces tiemblo de miedo y otras de ilusión; no puedo regresar a un lugar que ya no existe, pero cada vez me importa menos; freno varias veces al día y celebro la valentía que me hizo salir de casa y llegar hasta aquí; mira, lo estoy haciendo, lo estamos haciendo juntos. 
No sé qué va a pasar, pero es que yo ya he ganado algo mucho más valioso e importante que una buena actuación, siento tantas cosas aquí dentro...
No sé cuánto tiempo llevas aquí, pero descubrirte ha sido uno de los mayores y mejores viajes de mi vida. Y ya sé que nos acabamos de conocer, que aún nos queda toda una vida juntos, pero gracias por todo esto.
Tú me rescataste a mí, yo te rescaté a ti... nos rescatamos cuando ya teníamos el agua al cuello y descubrimos nuestra propia libertad, nuestro propio poder. 
Vamos a nuestro ritmo, pasito a pasito, todo saldrá bien, y si no estaré igualmente a tu lado, te prometo quedarme hasta el final. 
Y a mis amigas... ¿qué os voy a decir?, gracias por seguir aquí cerquita y abrazarme, cuidarme y quererme tanto y tan bien... fuisteis faro y me ayudasteis a ser luz cuando sentía toda esa oscuridad y miedo sobre mí, gracias.  

No estamos solos, no estuve sola nunca, ojalá haberlo descubierto antes. 

Allá vamos. 



jueves, 8 de enero de 2026

Cuando todo se tambalea


Tengo mucho miedo al siguiente paso; afirmo querer darlo, pero, me pierdo en un puñado de recuerdos dolorosos y en la imagen de quien creía conocer para evitar hacerlo. 

Me prohíbo todo atisbo de rabia, me cierro ante quienes me muestran verdades dolorosas, refugiándome en una infinidad de excusas que intentan proteger tu imagen, y lloro a escondidas cada vez que la niña de aquí dentro me pregunta qué ha hecho mal; intento hablarle con cariño, encontrar un punto intermedio entre ambos extremos dolorosos, pero acabo en silencio.

Cada vez me cuesta más protegerle porque sé que no lo estoy haciendo, que sólo intento evitarle un mayor golpe inevitable. Tengo mucho miedo, sé que no es el fin del mundo, pero me siento demasiado endeble para afrontar la verdad, no tiene que ser ahora, pero soy consciente de que deberé hacerlo. 

Lo has hecho mal, me has hecho daño y, por mucho que intente ser yo la única que se obliga a  cargar con toda culpa y responsabilidad, no puedo ya seguir negando las tuyas, pero ostia que si me duele... todo me duele demasiado cuando me recuerdo despidiéndome de quien ya se había ido meses antes sin avisar. 

No quiero seguir cuidando ni aferrándome a la imagen de alguien que no sé si alguna vez existió, pero tampoco quiero caer en el odio o en extremos demasiado dolorosos. No sé cómo hacer esto, me está viniendo muy grande y yo sigo sintiéndome diminuta. 

Me dice todo el mundo ahí fuera que me cuide, que es cuestión de tiempo... y yo algunos días, aunque suene infantil, solo quiero que me abracen y que me digan que todo irá bien, me cuesta creérmelo a veces. 

Yo que sé... ¿hay alguien ahí? 

Mierda de tristeza y rabia contenida, son tan agotadoras...