miércoles, 30 de abril de 2025

Yo creo, sí creo.


Yo creo, sí creo, en la ternura y en el amor como armas políticas y sociales capaces de ponerlo todo patas arriba; cambiar absolutamente todo el mundo de ahí fuera, y comprender así que el de dentro no estaba mal, que nunca le sobró ni intensidad ni colores, y mucho menos que le faltó maldad.
Creo en los besos de esquimal y en la frente, creo en las personas que te desnudan sin tocarte el cuerpo, creo en el "avísame cuando llegues a casa", creo en quienes aún siguen regalando flores o quienes te llevan a campos repletos de ellas, creo en las miradas en las que se lee "no me voy a ir a ningún lado sin ti", creo en las caricias suaves y en los besos pasionales, creo en los "vamos a sentarnos y hablar de esto, no quiero perderte", creo en las sonrisas en las que te puedes quedar a dormir. 
Los ojos achinados cuando alguien es muy feliz, y no tiene miedo a compartirlo con el resto, cocinar para muchos por si alguien tiene su plato vacío, las manos que sostienen y que acarician, las cartas escritas a mano, las familias que el día de Navidad colocan los regalos bajo el árbol aún sin tener apenas nada que llevarse a la boca, las voces de quienes defienden a sus familias elegidas, los sueños de quienes creen que las cosas se pueden hacer de una manera distinta, la comunicación entre vecinas y que no quede ningún piso sin familias. 
Creo en quien está en el barro, y no en quien observa todo desde su gran sillón de privilegios, creo en quienes limpian suelo y paredes cuando la función se ha acabado, en quienes guían y nunca reciben el reconocimiento que merecen, creo en los menores que comparten su merienda, sus colores y hasta el folio en el que pintan, creo en quienes se atreven a llorar con la cara al descubierto, en quienes no le temen a pronunciar o escuchar ese "te quiero", en quienes se permiten sentirlo todo bien adentro, en quienes deciden quedarse hasta el final, en quienes saben cerrar la puerta con el mismo cuidado y amor con el que la abrieron.
Por esto y mucho más, creo en mí, porque creo en la ternura y en el amor que siento y que me guía, creo que la niña que fui sí se atrevería a acercarse a alguien como yo para confesarle que se ha perdido, y esto creo que es una muy buena señal de que lo estoy haciendo bien, o al menos, lo suficiente como para sentir que estoy convirtiéndome en la adulta que admiraba y deseaba tener cerca de pequeña.

Yo creo, sí creo... ¿cómo no lo voy a hacer?.

De pequeña creía en las hadas, todavía lo sigo haciendo, sin ellas no habría llegado hasta aquí; ahora cada vez más creo en el amor y en la ternura... sin ellos tampoco habría llegado aquí. 

domingo, 27 de abril de 2025

Un rato más, nada más


Me hubiera gustado tener una despedida, si era irte lo que querías; tal vez para ti no era importante, porque, tal vez, sentías que todavía nada había ocurrido, que todavía no habías estado de verdad como para tener que despedirte después, pero me hubiera gustado tener una despedida. 
Lo malo de la ausencia de estas es que me cuesta mucho más procesarlo todo, se queda conmigo la duda de si esperas un "adiós" o un "hasta pronto", y yo ya sé que no debería esperarte de más cuando tú te has ido hace rato, pero aún sigo aquí, esperando un maldito mensaje de WhatsApp que no llegará.
Quizás no me debes esto ni mucho menos, no soy una persona ni importante ni cercana en tu vida, pero soy una persona igual que tú, y me hubiera gustado que fueras un poco más consciente de cómo puedes influir en el resto. 
Sigo pensando que eres de esas personas que tiene algo bonito en su interior que merece ser descubierto, me gusta coincidir con este tipo de personas y, mucho más, que me dejen descubrir(les). 
Esto no es una carta de orgullo, ni mucho menos de rencor, es más, me atrevería a decir que es una carta de amor; sí, es una carta de amor propio y amor hacia ti. 
De amor propio porque, si tú no te despides, ya me encargo yo de tener en mi mente y en mis folios en blanco esa despedida necesaria, y de amor hacia ti porque quiero seguir respondiendo de la misma forma a tu sonrisa y abrazos cada vez que decidas dármelos, por eso escribo esto, por eso intento crear esa despedida, que hubiera esperado de ti si me hubieras visto de verdad. 
Y te repito; tal vez no tengas porqué darme nada de lo que te pido ni mucho menos despedidas innecesarias, pero para mí era importante tenerla o, al menos, saber si de verdad querías volver a estar aquí, aunque ya no fuera igual, aunque fuera de un modo distinto.
Sigo teniendo ganas de coincidir contigo, de ese café y de descubrir(te) por dentro, me siento algo desconcertada.

¿Me voy o te espero un rato más?...

Pero, ¿sabes qué?, es mejor así, dejarlo todo como está; no todas las personas tienen porqué estar preparadas para todos los colores y magia que llevo aquí dentro. Soy complicada, te lo aseguro, pero si me dan razones y pruebas entrego corazón e infinidad de cuidados a manos que sepan acariciar y sostener cuando las cosas se pongan difíciles. No todas las personas tienen porqué saber hacer esto, y está bien, no es tarea sencilla, pero es una forma de conocer a personas que te hagan sentir vivo de verdad. Viendo tus últimos movimientos, yo creo que no tardaría mucho en caer al vacío, así que si esto es una muestra de ti y de lo que vendría, gracias por haberte ido antes de tiempo.
Me hubiera gustado que te despidieras antes, saber salir es igual de importante que saber entrar.
Te voy a esperar un rato más porque yo sigo con ganas de conocerte mejor, pero no prometo seguir aquí si decides regresar, o no de la misma forma en que coincidimos la primera vez.



sábado, 19 de abril de 2025

Granadas de besos y miedos


Se me están rompiendo todos los esquemas, y tengo tanto miedo... que nunca llego a disfrutar del todo cada instante. 
No obstante, durante unos minutos, corrí y volé tan rápido y alto que los miedos no me encontraron, pude observar entonces unas vistas preciosas mientras me columpiaba desde su nariz hasta una boca que me pedía un ratito más de libertad y valentía, estoy descubriendo que soy mucho más valiente de lo que pensaba, gracias por confiar.
Me mira de una forma tan especial que me cuesta creer que todo esto sea real o que de verdad me esté mirando a mí, me quedaría mil noches más a dormir en el interior de esos ojos oscuros, ahí dentro ni los miedos ni el ruido me alcanzan, y es una sensación alucinante la de perderme en ellos, no quiero salir todavía.
Quiero más, aún sin saber a dónde vamos; quiero más valentía explotando en mi interior, escribir sobre su cuello esa carta que no me atrevo a recitar, llenar de besos su rostro y sentir que estoy en el rincón más especial del mundo, sus manos sosteniéndome como la única línea de vida visible, el sonido de nuestras respiraciones entrelazadas como la canción más hermosa de todas. Que se pare el tiempo justo aquí por favor, no creo que esto sea real todavía, pero me hace feliz que siga estando a mi lado observándome como lo hace. 
Estoy muy asustada, lo estoy gran parte del tiempo, y esto me genera altos niveles de ansiedad y que mi cuerpo me duela mucho cuando estoy sola de nuevo, pero también me siento realmente feliz porque nunca me había permitido seguir tanto lo que decían mis tripas y corazón, no tengo ninguna prueba, más que lo que siento, de que lo estoy haciendo bien, aunque aún sean muchos los momentos en los que crea lo contrario.
Tiene en el interior de sus ojos todo un universo de colores preciosos, me cuesta no perderme en ellos, allí dentro no llega ni el ruido ni los miedos, y supongo que por eso no quiero salir todavía. 
Me siento como si volase sin paracaídas ni arnés, no sé cómo lo hago, pero es una sensación que me genera tanto miedo como adrenalina; hace rato que la niña de aquí dentro se ha empezado a soltar de esa cuerda y, aunque no deja de llorar, le he pillado sonriéndome sin creer lo que estaba pasando.
Me gusta tenerle a centímetros de distancia, sentir su calor, su cuerpo, sus manos sosteniéndome, con seguridad y ternura, y su sonrisa como la perfecta cama en la que pasar la noche, ¿todo esto es real?. No tengo ni idea, pero ven y bésame otra vez, mírame y no dejes de hacerlo ni hasta cuando te lo pida, es como saltar de un  precipicio sin arnés y salir volando; tengo mucho miedo, me duele, me duelo, pero estos ya no me impiden sentir lo que siento; algún día de estos os quedaréis sin escenarios terroríficos que mostrarme y podré entonces ser libre del todo, ojalá pronto.
Mientras, ven y bésame, aún tengo muchas ganas de ti y de mí jugando a ser más valientes de lo que, probablemente, seamos en realidad. 

jueves, 17 de abril de 2025

Por mí y por todas mis compañeras


Hay días que el mundo da asco, y cuesta ver el vaso medio lleno; y si yo a veces estoy cansada de tantas injusticias y violencia a mi alrededor, ni me imagino como deben de sentirse aquellas personas que están a pie de cañón, ojalá poder abrazarles y decirles que todo irá a mejor, no siempre creo en ello de verdad, pero siempre seguiré alzando la voz y estando en el lado en el que cabemos todas, y todas somos todas, no creo en otro feminismo, no existe otro feminismo posible. 
Pero, lo que me encuentro a mi alrededor son mujeres ejerciendo la misma violencia sufrida  sobre otras mujeres, acentuando diferencias y olvidando las distintas escalas de violencia que sufrimos todas y todes. No es justo ni comprensible que ahora seamos nosotras las que invisibilizamos a compañeras que también son víctimas del sistema cis-heteropatriarcal en el que vivimos, compañeras que fueron las que estuvieron  pie de cañón desde el comienzo, luchando por un feminismo en el que no debe ni puede faltar ninguna. 
Nos necesitamos a todas frente a una sociedad machista, capitalista y cada vez más polarizada en la que la ultraderecha avanza a pasos de gigante, mientras intentan hacernos creer que el problema o el peligro está entre nuestros propios espacios y círculos, cuando en estos el único problema es quien se intenta infiltrar siendo alguien que no es.

¿Qué coño estamos haciendo?, ¿cómo nos hemos dejado engañar tanto?, ¿en qué momento hemos confundido tanto el peligro ante el que defendernos?. 
Que no, que lo estamos haciendo muy mal y estamos atacando a quienes más necesitan que les escuchemos, que no consiste en ningún trato de favor, sino es respetar su existencia, porque tienen tanto derecho a existir como nosotras y, aunque a algunas les moleste esto, seguirán naciendo y existiendo, y no es justo que le demos la espalda a compañeras que nos ayudaron a alzar nuestra propia voz tiempo atrás. 

No sé como es la realidad de una persona trans; les he escuchado y lo sigo haciendo para intentar no formar parte del problema, poder garantizarles que aquí tienen un espacio seguro, aunque ahí fuera todo vaya a peor algunos días. He sufrido otro tipo de violencias, pero nunca nadie me ha llamado "marimacho", tampoco me han preguntado por mis genitales ni he tenido nunca miedo de ir sola al baño... y todo esto siguen siendo privilegios, porque no todas las mujeres tienen estos derechos básicos, siento rabia y tristeza porque no es justo que yo sí y ellas y elles no.

Las mujeres trans son tan mujeres como lo soy yo, y ni su existencia ni sus derechos tachan o eliminan los míos, nos necesitamos juntas y fuertes, y me da pena que no todas lo veamos así. Ojalá poder abrazarles fuerte, decirles que aunque no sé que pasará ahí fuera, yo estaré justo detrás, a pie de cañón, porque no existe otro feminismo posible, no puede faltar nadie y mucho menos ser nosotras quienes decidamos quién sí y quién no.

A toda la peña trans: lo siento, lo estamos haciendo realmente mal, no nos merecemos todo lo que hacéis por nosotras.

Creo en un mundo en el que se pregunta antes de herir, en el que se dedica más atención a reparar que a castigar, en el que los baños no son divididos en dos absurdas puertas, en el que hacemos de nuestras diferencias nuestra mayor fuente de aprendizaje, en el que mis amigas son mis amores y mis amores son mis amigas, porque el amor se multiplica, y yo solo quiero cuidar y amar a todas las que un día tuvimos miedo a alzar la voz. 
Creo en un mundo en el que la ternura es revolucionaria, en el que no se teme pedir perdón cuando descubres que eres parte del problema, en el que todos, todas y todes tenemos derecho a existir en libertad y sin miedo a ser. 

Supongo que aún queda muy lejos ese mundo, y sé que las cosas ahí fuera no pintan bien, pero prometo seguir a pie de cañón a vuestro lado siempre porque ya lo dijo Audre Lorde:

" No seré una mujer libre mientras siga habiendo mujeres sometidas, incluso cuando sus cadenas sean muy diferentes a las mías." 

Os abrazo fuerte, no lo estamos haciendo bien, lo siento.

lunes, 14 de abril de 2025

Reminiscencias


Dicen las voces que ya no puedo regresar a un lugar que no exite, dicen también que el lugar al que camino tendrá flores, amor, ternura y refugios en el interior de varias corazas sin desarmar del todo. 
Dicen las voces que el miedo es inevitable y el dolor opcional, dicen las voces que debo tener paciencia, respetar mis propios ritmos y procesos, confiar, aún sin dejar de ser presa de cantidades abrumadoras de incertidumbre. 
Camino durante horas por zonas húmedas, zonas áridas, zonas nostálgicas y zonas aún por descubrir... a veces me obsesiono tanto con llegar a alguna parte, que ni me paro a observar toda la belleza que hay en cada rincón, en paisajes y personas. 
Las voces hacen ruido, mucho ruido, tan molesto y tan ensordecedor, que algunos días llegó agotada a la cama sin haber hecho ningún aparente esfuerzo exagerado; debería cuidarme más y mejor, pero es complicado cuando yo misma soy, a veces, quien más se presiona y exige ahí fuera para evitar mirar demasiado aquí dentro.
Me siento algo sola y perdida gran parte del tiempo, envidio las aparentes e idílicas redes de apoyo de otros y observo esa normatividad de algunas de mis amigas a la que creí pertenecer tiempo atrás, lo siento tan lejano y ajeno a mí ahora, no obstante, sigo sintiendo cierta envidia de todo mi alrededor y de sus hogares construidos y familias elegidas, en ocasiones me siento fuera de cualquier espacio o sin derecho a ocupar el mismo, tal vez no sea así, pero por las noches tengo mayor facilidad para ponerme algo tristona.
Llevaba tiempo atreviéndome a saltar de precipicio en precipicio, bailar con los ojos cerrados, colarme en hogares con sonrisas preciosas y olor a comida recién hecha, mirar detrás de todas las puertas desconocidas, atreverme a entrar, abrir todas las ventanas... 
Ahora, estoy tan lejos de todo lo que creía conocer, incluso de mí misma (o de quien creía ser), que suelo sentir exceso de miedos cada vez que algo, o alguien, me hace sentir viva.
Sé que no estoy tan sola como me siento ni tengo tanto miedo como creo, al final y sin saber exactamente cómo lo hago, sigo saltando al vacío de vez en cuando enamorada de la sensación de nunca caer, de siempre acabar volando.
Echo de menos el teatro, bueno, en realidad echo de menos el arte, sentirlo explotando en mi interior, no encuentro las formas ni el modo de volver a él. Aunque tal vez existan infinidad de formas de regresar a él que yo todavía no he descubierto, quién sabe...
Es de noche, el pensamiento recurrente de no poder regresar me pone triste y nerviosa; se siente como una de esas veces en que les decías a tus padres por la tarde que te ibas de casa y aparecías por la noche porque tenías hambre. 
Lo que asusta no es tanto haberse perdido, sino descubrir que, aún sin saber dónde estás o hacia dónde vas, no quieres regresar. 
Porque en el fondo sabes que, aunque ciertas partes de esos lugares contienen cachitos de ti y tú de ellos, no perteneces a ellos y esto genera tanto miedo como adrenalina y cierta felicidad y deseo difíciles de describir desde fuera. 

¿Tiene sentido algo de todo esto?.

Cambio y corto.

No escucho (todavía) nada al otro lado de este viejo teléfono escacharrado. 

domingo, 13 de abril de 2025

Besos de película


Hoy es el día del beso y yo he pensado en nuestro último beso, lo he recordado y no he podido evitar sentir de nuevo las ganas de volver a besarte.
Los segundos anteriores los experimento siempre como si acabara de saltar de un helicóptero y no supiera todavía si llevo el paracaídas en mi mochila.
Según pasan los segundos, miro en el interior de mi mochila y observo el paracaídas preparado, no recuerdo haberlo metido, tal vez lo hayas hecho tú.
Tus manos me sostienen con seguridad y cariño, tu nariz tropieza con la mía en mitad de una sonrisa, me permito disfrutar(te) a centímetros de distancia deseando que este instante dure un poquito más.
Me gusta sentirte; sentir tus manos cargadas de ternura, tu mirada jugueteando con la mía, tu nariz siendo pincel en mi rostro, tu respiración como la sinfonía más preciosa de todas las oídas hasta el momento...
Me gusta, me gustas, me gustas cuando tus ojos me besan antes de besarme, pidiéndome que no tenga miedo, que esto es tan sencillo o tan complicado como acercarnos un poquito más; me gustas cuando los besos no hacen que desaparezca el abrazo del comienzo o del final, es la prueba más fiable de que este no será el último que nos demos; me gustas cuando me miras, porque me recuerdas que soy visible, que estoy aquí, aparentando valentía mientras aquí dentro una niña enrojece de vergüenza o deseo mientras le tiemblan las piernas; me gusta que me beses sin permiso y que mi sonrisa te confiese que llevaba tiempo pensando en este instante.
Hoy es el día del beso, yo he pensando en nuestro último beso, luego he pensado en ti, y posteriormente he sonreído sin querer y sin soltar a mis miedos habituales. No negaré que no se me haya pasado por la cabeza decirte que tengo ganas de besarte, no lo he hecho, pero he fantaseado un ratito con que tú también estuvieras pensando lo mismo, me ha parecido extrañamente romántico y esto me ha asustado.
Hoy es el día del beso y me siento feliz por esa infinidad de besos recibidos; distintas personas, distintos momentos, distintas formas... todos ellos contienen cierta magia, de la cual una parte ya vive en mí.
Tal vez, por eso hoy haya fantaseado de más con recibir un nuevo beso tuyo.