Hoy el tiempo está triste, los miedos feroces y la tristeza cariñosa conmigo, por si esto fuera poco he decidido que ponerme Samuraï de fondo era buena idea, en este modo melancólico llevo toda la mañana de hoy, día en el que me prometí que adelantaría cosas del trabajo.
Me relaja el sonido de la lluvia, pero el color grisáceo de las nubes me hace llorar con facilidad, sonrío sin querer cuando me imagino siendo, en mi cama, abrazada por alguna de esas personas que me hacen sentir de todo sin ponerme un dedo encima.
Los días tristes también son importantes y, de alguna forma, necesarios y bonitos para después volver a salir ahí fuera y disfrutar los días felices. Pienso en las mismas dos o tres personas que están a kilómetros de distancia cuando deberían estar a centímetros, me escucho de nuevo sus audios y veo las fotografías que tenemos juntas como buena DramaQueen, puede sentirse algo doloroso a veces, pero soy una experta en sacar la tristeza fuera de mí, prometo que en unas horas vuelvo a ser persona.
Fantaseo también con que en algún momento se me den mejor las personas, que me de menos miedo eso de quitarme la coraza frente a unos ojos nuevos y disfrutar de la sensación de recibir una caricia o un beso en zonas en las que otros golpearon, me parece complicado hacerlo y los miedos son los perfectos guionistas de tramas de terror en los que nada sale bien; sé que la cosa es exponerse, mis amigas me miman y me quieren muchísimo y me prometen que estarán a mi lado por si acaso, a su lado todo es más fácil.
Hay días tristes que contienen cierta belleza en su interior, no sabría muy bien cómo describirla, pero la siento, siento tanto en mi interior que a veces me abruma y necesito frenar y respirar. La música es una buena forma de sacar esto que siento fuera, me evita tener que pronunciar palabra alguna y me permite centrarme únicamente en sentir, al menos hoy la ansiedad todavía no ha hecho acto de presencia.
Respiro hondo, siento el aire entrando y saliendo de mis pulmones, está dejando de llover, pero aún se escuchan las gotas de agua aterrizando en el suelo, me gusta el sonido, me relaja y me ayuda a bajar el volumen de esta maldita culpabilidad que siento por no estar haciendo cosas del trabajo.
Siempre me da cierto miedo sentir los días tristes en mí, pero a la vez me siento una persona realmente valiente cuando freno y me escucho, a veces es algo que suelo evitar hacer demasiado, pero ahora lo estoy haciendo y, aunque los miedos me sigan mordiendo, me siento mejor.
Ahora suena "Los días raros" de Vetusta Morla, parece que alguien me estuviera espiando. Y ahora sí, ahora lloro, ahora respiro de nuevo encogida en mi cama fantaseando con esos abrazos de quienes no pueden dármelos ahora.
Hoy es un día triste y no me esforzaré por hacer que deje de serlo, estos días también son necesarios y, de alguna forma, bonitos también.
Cuando termina la canción me llama una de mis amigas preferidas y me hace sonreír el hablar con ella, menos mal que me ha llamado, gracias.